viernes, 30 de enero de 2009

El curioso caso de Benjamin Button


Ya era hora que David Fincher se atreviera a andar por otros pagos. No más asesinos escondidos, policías frustrados o mentes que se desdoblan. A lo largo de su carrera, estableció un entorno cinematográfico plagado de la atmósfera del crimen, de fragmentos de ciudades en penumbra, de habitaciones que apenas acogen, de personajes en ascuas, pero cuyo estilo en la puesta en escena fue mutando desde el vértigo de Pecados capitales (Seven), El juego o El club de la pelea, hasta la sobriedad de Zodiac, por ejemplo. Teniendo altibajos como el caso de La habitación del pánico o Alien 3 (bueno, era su primer filme y venía con toda la carga de la saga). La pregunta es si el paso que dio era el indicado.

No hay escena tan emblemática de su cine, de pistas y verdades que engranar, como aquel interrogatorio de los tres policías a un sospechoso de ser Zodiac en su propio centro de trabajo. "Yo no soy el Zodiac y, si lo fuera, tampoco se lo diría", dice el dudoso hombre, al parecer con poca inteligencia, mostrándose firme en sus respuestas, luciendo su mameluco gris, y tratando de decir que su pasado de pedofilia y maltrato, que hace desconfiar a Mark Ruffalo y compañía, no es nada. Sin embargo, no hay presa, la caza se hace inconclusa y la verdad se esfuma.

Un año después de Zodiac, su filme más logrado, Fincher regresó rápido con una cinta que a primera vista resultaba llamativa, que despertaba expectativa por lo menos desde los trailers, y que en suma resultó una propuesta distinta y un acercamiento al cine que era impensable en un cineasta de su naturaleza. Pero si Paul Thomas Anderson pudo hacer una película tan fascinante como Petróleo sangriento, luego de cintas como Embriagado de amor o Magnolia, Fincher podía dar el gran salto a una apuesta más arriesgada (aunque ya la había dado en cierto sentido con Zodiac) pero la diferencia es que ahora tenía más exigencias de Hollywood pero en vísperas de navidad (época de su estreno en EE.UU.).

El curioso caso de Benjamin Button (EEUU, 2008) cuenta por lo menos con una primera hora que atrapa y mantiene la promesa, hasta que se agota, de desarrollar una historia sobre una persona extraña en este mundo, o al menos que intenta ser normal en un mundo de extraños. La metáfora del tiempo que regresa, reflejada en ese episodio donde un Elias Koteas ciego pierde a su hijo y crea un reloj que cuenta las horas al revés, convirtiéndose en la alusión al flashback como recurso más poética del cine (o como la del reloj sin agujas en el sueño de Las fresas salvajes, guardando las distancias, como la metáfora de la muerte) se encarna en la figura que Brad Pitt da a Benjamín Button, aquel que hace corpóreo el retroceso del reloj.

Si entramos en el terreno de lo freak, porque de hecho en otras fantasías fílmicas un bebé envejecido iría para el show principal de un circo, a la manera de los personajes de Tod Browning, o para el ambiente enrarecido donde habitan los típicos monstruitos lyncheanos (como en Eraserhead o El hombre elefante), el bebé que idean los guionistas, quienes se inspiraron en el relato corto de Scott Fitzgerald, tiene toda la apariencia viscosa del bebé Sinclair (no pude evitarlo, sorry), o del bebé zombie de Braindead, pero que de raro sólo luce la vejez física (porque al final de cuentas es un bebé con las características de uno normal, llora, se le cambia pañales, se chupa el dedo). Button deja de ser diferente en un dos por tres, no hay conciencia de su condición, no tiene ninguna discapacidad, al final no llega ser un extraño para nadie. Todos son buenos y mejores amigos en el mundo de Fincher. No hay repelencia, no hay crisis.

Al crecer el hogar de ancianos lo mira y trata como un anciano igual que a ellos pero en versión diminuta, o sea su vejez de nacimiento se normaliza. Button nunca cuestiona su naturaleza ni asume su condición sino es en relación al envejecimiento de aquellos que más quiere: no hay rareza que hace crecer al personaje, sólo el devenir del tiempo y el típico drama de cualquier filme de aprendizaje o historia de amor, pero la diferencia aquí es que los verdaderos "extraños" son los que enseñan: el pigmeo negro que vivía en una jaula con monos, el marino tatuado en todo el cuerpo, la nadadora frustrada que baja cada madrugada a tomar el té.

Lo expuesto supone algunas de las ideas que hace que la película me parezca simpática en su primera hora (la secuencia de los "niños" jugando bajo las sábanas en una casita de mentira tiene el tufillo de lo prohibido), donde se nota más un virtuoso rigor fotográfico (la sesión en la iglesia, el relato del relojero), que se va limpiando conforme las épocas se modernizan.


Pero la película cuenta con casi tres horas, dos de las cuales se hacen tediosas y simples, sin la cuota de "extrañeza" que tenía el bebé o niño Button. Esbozo unas razones por las cuales la cinta de Fincher me parece floja:

1. Se pierde el ritmo. Mientras Pitt se hace más joven, al ritmo del filme le va dando artritis. Cuando la película se va haciendo una historia de amor más evidente y común, la fotografía logra sus momentos de ebullición y se embelesa como los diálogos y actuaciones. Fincher ha perdido todo halo de duda y los pasos de su protagonista frente al tiempo terminan siendo poco significativos o reiterativos: un Button prodigando a su padre el último sunset o un reloj moribundo en medio del Katrina. La fábula decae.


Parece decir Fincher que no se puede hablar del tiempo si no es a través de la percepción machacona de lo que pasa durante toda una vida, pero como Hollywood está llena de estas historias de nacimiento, crecimiento, reproducción y muerte, no le ha quedado más opción que darle ese halo de extrañeza invirtiendo estos procesos, donde morir es igual que nacer, pero que termina siendo más de lo mismo pero necesitando la ayuda del dencorud y de los Tena al inicio. Fincher perdió una buena idea del transcurso del tiempo.

2. David Fincher ha bajado un escalón en su filmografía y ante los logros de los cineastas de su generación. Si directores estadounidenses, años atrás tildados de jóvenes promesas, tienen ya un estilo claro (Wes Anderson o para ir más lejos, Tarantino) o por lo menos, como el caso mencionado de Paul Thomas Anderson, ya han producido alguna obra maestra, Fincher dio un paso atrás con una historia clásica y típica de la sensibilidad del Hollywood más consumista: el de las taquilleras Titanic o Forrest Gump, con la que se le compara exageradamente pero vale la gracia. Quizás para la siguiente película de Ben Stiller se tenga en cuenta ya no al Tom Hanks para inspirar a Simple Jack en Una guerra de película, sino que se tendrá que buscar algún muñeco al estilo de Carlo Rambaldi para hablar un poco de los gustos dramáticos de la Academia.

3. Button es un Matzerath de un Hollywood más cauto y menos exigente. Sí, la narración tiene ese estilo, a modo de diario y en primera persona (obvio por el objeto que lee la hija de la moribunda y envejecida Cate Blanchet) y que en algunos momentos me recuerda al modo sardónico de narrar de Oskar Matzerath en El Tambor de hojalata, claro que en Button no hay burla ni exigencias. En este sentido, es una voz en off modosa, desconectada con su tiempo: no es la Alemania bajo el dominio Nazi de la novela de Günter Grass ni mucho menos, sino un drama donde la guerra asoma sin mucha belicosidad. A Benjamín le importa el amor y descubrir el mundo en todas las dimensiones posibles, como a Matzerath, otro tipo de freak que decide no crecer a los tres años, un caso de lo más curioso también, pero resulta convencional y nada curiosa en su relato. Mejor hubiera sido poner las cinco partidas de rayo y ya.


Mónica Delgado

jueves, 29 de enero de 2009

Werner Herzog, una vez más, filma en el Perú


El portal Terra informa lo siguiente:


"El cineasta alemán Werner Herzog y el actor estadounidense Michael Shannon, ambos nominados al Premio Oscar de este año, se encuentran en Perú para filmar un documental en el Santuario Histórico de Machu Picchu, informaron medios nacionales (...)
"Ahora este documental trata sobre una anécdota ocurrida en los años 70 en la zona de Machu Picchu", agregó el cineasta, cuyo documental "Encounters at the end of the World" ha sido nominado a un Premio Oscar este año.
Junto a Herzog se encuentra en Cusco Michael Shannon, nominado como actor de reparto por su trabajo en "Sólo un sueño" ("Revolutionary Road"), filme protagonizado por Leonardo diCaprio y Kate Winslet."


Terra Perú/EFE

martes, 27 de enero de 2009

Eastwood: en la frontera de lo clásico


Esta es una versión ampliada del artículo publicado en la sección Luces de El Comercio del 25 de enero


Clint Eastwood se mantiene en el centro de la atención. A su edad, 78 años, otros directores del cine norteamericano del pasado estaban ya en la jubilación forzosa al no recibir el aval de las compañías de seguros, temerosas de cubrir rodajes de cintas dirigidas por hombres mayores.

El prestigio de Eastwood, y su poder en la industria, le permiten embarcarse en dos proyectos cada año: luego de “El sustituto” veremos “Gran Torino” y prepara ya “El factor humano”, con Morgan Freeman en el papel de Nelson Mandela asumiendo el poder en Sudáfrica.

Se ha dicho muchas veces que Clint Eastwood es el último de los cineastas norteamericanos clásicos. Es decir, el exponente de una época clausurada del cine de los Estados Unidos en la que importaba sobre todo narrar con economía de recursos y claridad expositiva historias atractivas y emocionantes conducidas por personajes capaces de generar la identificación del público con sus afectos y peripecias. Tiempo de narraciones fuertes, enérgicas, ordenadas, armónicas en su composición, de ritmos seguros, serenas en la actitud y equilibradas en la mirada. Confiadas en su poder comunicativo. Si revisamos las películas dirigidas por Eastwood veremos que esa identificación con lo clásico sólo en parte es cierta.

Todos sus filmes son relatos fluidos, claros y lógicos pero su tersura expositiva no logra ocultar un costado perturbador, inquietante, oscuro, crítico y disolvente que está en el centro de la mirada del realizador.

Los personajes de las películas de Eastwood pueden ser vaqueros, guerreros, astronautas, un músico célebre (Charlie Parker), policías y hasta una boxeadora, pero nunca aspiran a convertirse en emblemas, ni héroes ni antihéroes: son seres de ficción que plantean enigmas que el director explora como un modo de conocer lo que fueron e hicieron, luego de despejar las brumas de la leyenda y del relato mítico.

Eastwood no parte de seguridades ni de certezas. Sus películas se asientan sobre vestigios, huellas a punto de desaparecer: los documentos que deja como herencia la mujer enamorada en “Los puentes de Madison”; la foto de los soldados clavando la bandera en el monte Suribachi de Iwo Jima en “La conquista del honor”; las figuras espectrales de los vaqueros de su cine, siempre jinetes pálidos. En todos los casos, desmonta la idea que concibe la Historia como una sucesión de episodios legendarios. Como el John Ford de la vejez, cuando encuentra un conflicto entre la verdad histórica y su versión legendaria sabe que la visión mistificada es la que triunfará, pero no deja de mostrar la cierta, por dura que sea. “Los puentes de Madison” puede ser la más romántica de las historias, pero Eastwood recuerda que en su resolución hubo un momento de duda, conformismo y cobardía.

En “El sustituto”, por ejemplo, descubre el pasado de Los Ángeles, capital del oropel y fábrica de sueños en el siglo XX, ciudad que alojó a Hollywood, máquina volcada a convertir lo falso en creencia verdadera, aun con métodos impositivos. No es casual, por eso, que la película trate ese asunto: la imposición vertical de una creencia y la administración de una verdad oficial que desafía la lógica. Es la imagen de un niño que se impone como auténtica a pesar de ser falsa, como la foto de Iwo Jima desmontada en “La conquista del honor”.

A diferencia de los clásicos, no se encuentra en sus filmes ningún espíritu asertivo o tónico. La presencia de vaqueros en paisajes legendarios o de soldados librando batallas cruciales nunca es conmemorativa. Es una evocación sin ceremonias porque no hay nada que celebrar. En “Los imperdonables”, el viejo hombre del oeste no es más que un asesino sin escrúpulos; en “Cartas desde Iwo Jima”, los soldados japoneses son muertos en vida que hacen gestos fulgurantes pero inútiles. La inocencia de las figuras originales y los líderes se ha perdido y hasta los niños son pasibles de sospecha y desconfianza: en “Río Místico” y “El sustituto” la imagen de la niñez, mancillada desde su origen por el abuso de los mayores, es la base de un malestar social profundo.

Por último, a diferencia de los grandes clásicos de Hollywood (desde Raoul Walsh hasta Anthony Mann, pasando por Henry King y otros), que preferían la eficacia del relato antes que la evidencia de una escritura cinematográfica notoria, Eastwood es un notable aunque discreto estilista. Su amor por el jazz y el blues lo convierten en un maestro de la fluencia lenta y la languidez melancólica. La parsimonia, base de una forma de ser introspectivo, es el rasgo central de un estilo que evita los brillos y huye de la saturación del color, los movimientos vertiginosos de la cámara o los guiños del montaje acelerado y vistoso. En “El sustituto” todo el horror de los crímenes descubiertos está dado por un cambio de textura de la imagen, más densa y granulada mientras se excava el área de los crímenes. Eso es todo. Para Clint el cine es un arte de relajada modulación y eso lo convierte en un director excepcional en el cine norteamericano de hoy.


Ricardo Bedoya

domingo, 25 de enero de 2009

De Stiller a Ferrell


La llamada Nueva Comedia Norteamericana del 2008 es revisada en este artículo de Manuel Yáñez Murillo:


viernes, 23 de enero de 2009

Presidentes de Hollywood


En Hollywood hubo un presidente para cada época y una figura para encarnarlo. Ellos tuvieron los rostros de Henry Fonda (en la foto), Peter Sellers, Gene Hackman, entre otros.


Todo empezó cuando D. W. Griffith convirtió el asesinato de Abraham Lincoln en una escena clave de "El nacimiento de una nación" (1915). Eran los días de la Gran Guerra, el cine recién nacía como arte narrativo y Hollywood se despuntaba como gran creadora de representaciones simbólicas. En épocas difíciles, mostrar el asesinato del presidente más amado revestía con el luto de la tragedia la encarnación del liderazgo y los riesgos de ejercer el poder.


En 1933, con Roosevelt recién llegado a la presidencia, se estrena un filme insólito. "Gabriel sobre la Casa Blanca", de Gregory La Cava, aportó tintes de comedia populista a una extraña e inquietante reflexión política. Producida por el magnate de la prensa William Randolph Hearst, mostraba a un presidente recién elegido (Walter Huston) escuchando del mismísimo Arcángel Gabriel un par de consejos para acabar con la gran Depresión: gobernar por ley marcial y disolver el Congreso. A los críticos que clamaban contra la "dictadura" impuesta, el presidente respondía con la definición de la democracia hecha por Jefferson: "Gobernar procurando el mayor bien para el mayor número".


El artículo sigue aquí:




Ricardo Bedoya

Yo serví al rey de Inglaterra


La sala del Centro Cultural de la Católica ha estrenado Yo serví al rey de Inglaterra, de Jiri Menzel, el director checo de Trenes rigurosamente vigilados. Está pasando desapercibida.

martes, 20 de enero de 2009

Reygadas por Ripstein


Arturo Ripstein escribe sobre Carlos Reygadas. Aquí: http://www.nexos.com.mx/?P=leerarticulo&Article=36

lunes, 19 de enero de 2009

Miradas de cine

Interesante resumen del año 2008 hecho desde España por la revista Miradas de cine. Aquí está: http://www.miradas.net/

jueves, 15 de enero de 2009

La teta asustada


La teta asustada, de Claudia Llosa, ha sido seleccionada para participar en la Competencia Oficial del Festival de Berlín.


Es la primera vez que una película peruana participa en la competencia principal de un festival internacional de la mayor importancia (que son tres: Cannes, Venecia, Berlín).

lunes, 12 de enero de 2009

Claude Berri (1934-2009)


Hoy murió Claude Berri (nacido Claude Langmann), uno de los nombres clave del cine francés de los últimos 40 años. Productor de éxitos inmensos, como Bienvenue chez les Ch'tis, el mayor éxito de taquilla francés de 2008, pero también de filmes de autor (Rohmer, Pialat, Techiné, entre otros). También actuó y dirigió cintas como Jean de Florette, Manon des sources y Germinal, sus títulos más prestigiosos.
Pero su mejor cinta es El viejo y el niño (1967), su primer largometraje, que es la crónica de la amistad entre un viejo (el maravilloso Michel Simon) antisemita, antibolchevique, antiliberal y simpatizante del Mariscal Petain, y un niño judío, al que sus padres dejan con una familia campesina de Grenoble para protegerlo de las amenazas de deportación y exterminio durante los días de la Ocupación.
Ignorando la identidad del niño, el viejo lo cuida, juega con él, establece una complicidad profunda. Más allá de las ideas, las teorías y los postulados políticos, el viejo se revela como una persona entrañable y Berri recuerda un episodio de su infancia, cuando era un niño judío refugiado en una familia de católicos gentiles que no veían con malos ojos al gobierno de Vichy.
En impecable blanco y negro, El viejo y el niño es a la vez evocativa y fascinada por capturar el presente encarnado en instantes de felicidad que la cinta expresa en viñetas simples y de gran belleza. Los episodios de la pareja de amigos jugando en el columpio o del viejo escuchando las emisiones de la BBC o persiguiendo, como malvado bolchevique, al pequeño para "matarlo" y "comérselo" tienen un costado entrañable y a la vez dramático, teniendo en cuenta el momento en que transcurre la acción.
En el momento de su estreno, Francois Truffaut apoyó el filme desde el prestigio que le daba su figura de "hermano mayor" y cineasta consagrado de la Nueva Ola. Tal vez, más allá de su entusiasmo por la película, tuvo otras razones de fondo para hacerlo: el cineasta de "Los 400 golpes", desde la niñez, mantuvo también su verdadera identidad oculta. Nadie debía saber, en esos años de antisemitismo creciente, que era hijo de un judío.
Ricardo Bedoya

¿La lección de Bollywood?


Isaac León Frías retoma el debate sobre el cine peruano a propósito de un artículo de Antonio Fortunic. ¿Es posible crear una industria cinematográfica en el Perú? ¿Es posible esperar que exista algún día?


"En El Dominical de El Comercio del 30 de noviembre último aparece el artículo La Lección de Bollywood, escrito por Antonio Fortunic, en el que se hace un balance periodístico de la industria cinematográfica de la India y se concluye que esa cinematografía, igual que la de Hollywood, deberían servirnos de ejemplo. ¿Ejemplo de qué? Dice Fortunic. “A diferencia de lo que se ha pretendido en el Perú, donde se demanda la excelencia cinematográfica a priori, sin tener en cuenta que nuestro mercado y nuestra industria son aún muy endebles, tanto Hollywood como Bollywood nos demuestran que el camino es exactamente el inverso: construir un sólido cimiento primero y desde allí explorar todo el potencial que la pantalla puede ofrecer”.

Empiezo por decir que me parece un enorme despropósito poner como ejemplos de una más bien improbable industria fílmica nacional esas dos cinematografías y por varias razones:

1) Ambas industrias se gestan en el periodo silente, en países con un gran territorio y volumen de población, y se van afianzando a través del tiempo.
2) Hay diversas circunstancias político-económicas que permiten ese afianzamiento y que no tienen nada en común con las nuestras.
3) Hollywood domina desde los años de la primera guerra mundial el mercado internacional; Bollywood, el enorme mercado interno y el de varios países próximos.
4) Los modelos narrativos activados, con todas las actualizaciones que puedan haber tenido en el transcurso de los años, se han ido sedimentando porque se trata de eso: de cinematografías muy sólidas y con enorme capacidad de producción.


No ha ocurrido lo mismo en otras industrias, cuyo alcance internacional ha sido más restringido o se ha limitado a ciertas etapas históricas (la italiana, la francesa, la británica, la alemana, la japonesa, etc) En la actualidad, países con un potencial económico muy grande como China o Corea del Sur o con un mercado interno bastante afirmado y una clara influencia regional como Irán, están robusteciendo sus respectivas industrias.

En el Perú se intentó hacer cine desde el periodo mudo, pero nunca se creó la posibilidad de formar una industria o apenas si se vislumbró a fines de los años 30. Los problemas de financiación y el débil mercado interno, la ausencia de una legislación que apoye la producción, el copamiento de las salas por los estrenos principalmente norteamericanos y los hábitos del público favorables a los estándares de ese cine, han sido los principales factores de inhibición de una, repito, improbable industria.


Sin embargo, no en el Perú, pero si en otros países de la región hubo en el pasado industrias cinematográficas, en México y Argentina, concretamente. Hoy es muy problemático hablar de la supervivencia de esas industrias que perdieron no solamente el mercado internacional que tuvieron, sino buena parte del mercado interno. Son muy escasas las cintas de esos dos países que obtienen una recaudación importante en el circuito de estreno. Desde que la televisión se consolida, se produce un cambio muy significativo al interior de esas industrias así como un desplazamiento del público de la pantalla grande a la pantalla chica.

Las cosas se han ido complicando aún más en los últimos años, lo que plantea desafíos muy serios a la propia vigencia de las grandes salas con la diversificación de los formatos y las pantallas. Allí están al respecto las declaraciones del mandamás de Dreamworks anunciando la extensión del empleo de la Tercera Dimensión (3D), como una respuesta a los riesgos que se ciernen sobre la supervivencia del cine en espacios públicos.

Que Fortunic proponga seguir las lecciones de Hollywood y Bollywood, y a estas alturas de la historia, no tiene el menor sustento real porque eso supondría tener unas condiciones que aquí y en toda Latinoamérica son inexistentes. Que al mencionar esas lecciones quiera decir que de lo que se trata es de hacer películas de entretenimiento, para más tarde hacer otras que pongan en agenda asuntos importantes, es una falacia. Así no se plantearon las cosas ni en Hollywood ni en los estudios de Bombay. Como él mismo pone como ejemplo a Vidas paralelas, cabe preguntar si la está considerando como una película de entretenimiento, cuando se supone que ese film quiere poner sobre el tapete el tema del terrorismo senderista.

Muchísimas películas norteamericanas han demostrado, desde la década del 10, en la etapa formativa de la industria, que el entertainment y los “asuntos importantes” no son en absoluto incompatibles. Pero es una ilusión pensar que se pueda construir una industria cinematográfica en la época actual en un país como el nuestro. Lo que sí es factible lograr es una pequeña producción (tal vez diez o quince largometrajes al año, en el mejor de los casos) que apunte a las diversas pantallas que son hoy el territorio de difusión del cine.

No es que la crítica demande la excelencia cinematográfica a priori. La excelencia es un bien muy escaso en el mapa del cine mundial. Lo que la crítica no puede hacer es amparar la mediocridad o la nulidad. Lo que tampoco hace el público cuando el resultado es clamoroso y es lo que pasó, justamente, con Un marciano llamado deseo, la película que dirigió Fortunic. Es muy fácil atribuirle a los críticos la razón del fracaso comercial de una película cuando, en verdad, el “poder” de los críticos es estadísticamente ínfimo, incluso en países como Francia o Italia. Postular implícitamente que es necesario hacer cintas como Un marciano llamado deseo para ir creando una industria es más bien hacer aún más abismal de lo que ya es la diferencia entre lo que podría hacerse aquí y esos modelos de comunicación que provienen de las grandes industrias. Más aún, es una invitación al precipicio en caída libre."

Isaac León Frías

sábado, 10 de enero de 2009

El pesado Bergman


Interesante información de la Agencia EFE:


"El libro más completo sobre la obra de Ingmar Bergman, uno de los directores de cine más internacionales y relevantes del siglo XX, saldrá en español este mes bajo el título "The Ingmar Bergman Archives" ("Los Archivos Personales de Ingmar Bergman").
Con documentos inéditos sobre y de Igmar Bergman, el volumen (en un primer momento y como es cada vez más común en los libros de arte) llama la atención por su tamaño de nada menos que 592 páginas de 41 x 30 centímetros, en resumen, seis kilos de papel.
Como bromeó, en entrevista con Efe, el editor de cine de la editorial alemana Taschen Paul Duncan: "¡Si lees el libro de 6 kilos en la cama, sobre las rodillas, el riego sanguíneo de las piernas descenderá pronto!" ¡y no es para menos!
Se distribuye en su versión original con los textos en inglés y sueco, pero para los lectores "en otros idiomas como el español, el francés y el alemán, Taschen ha publicado un libro aparte", indicó Duncan.
Ese libro más pequeño incorpora "todos los textos, pies de foto y anotaciones" del volumen original y además es "más fácil para leer", por lo que "es una bendición" para el lector, reseñó Duncan, ya que ante todo evita que se pueda morir por aplastamiento en el sofá mientras uno se instruye sobre la obra de este cineasta.
En español llega a las librerías estos días tras haber sido laureado con un respetado premio sueco de las Letras, el August 2008 al mejor libro de no-ficción publicado en Suecia.
Un galardón que reconoce la destacable labor que ha llevado a cabo Paul Duncan junto con el editor Bengt Wanselius y otros expertos en la obra del realizador sueco que colaboraron como editores: Birgitta Steene, Ulla Åberg, Bengt Forslund y Peter Cowie.
Para un libro "de estilo narrativo, como de documental -según el editor-, en el que Bergman y todos sus colaboradores contaran la historia de sus vidas juntos durante 70 años".
El título "Los Archivos Personales de Ingmar Bergman" rinde tributo a su contenido, debido a que en realidad muestra y compila documentos y fotografías inéditas y traza un perfil del cineasta, es decir, que con 350.000 palabras distribuidas en 592 páginas, este volumen es prácticamente una biblia sobre Bergman.
De ambicioso se puede calificar este proyecto, de las editoriales Taschen y Bokforlaget Max Ström y la Fundación Bergman que se ha nutrido del contacto directo con Ingmar Bergman (Uppsala, 1918- Faro, 2007) hasta su muerte, quien a pesar de su fama de odiar las entrevistas les concedió "unas 200".
Además, contiene "un DVD con al menos dos horas de cintas caseras de Bergman y partes retiradas de rodajes; todo ello en primicia mundial y que no se han visto anteriormente" e "incluso, un trozo de cinta de la ganadora de cuatro premios Oscar "Fanny y Alexander" que procede de un copia que Bergman veía en su cine en Faro", añadió.
El método ha sido prácticamente de tesis doctoral para unos editores que contaron con el acceso directo a los archivos y documentos del Swedish Film Institute, de la Svensk Filmindustri, de la Sveriges Television y del Royal Dramatic Theatre, así como a otras muchas instituciones, editoriales y periódicos.
Para Duncan, que ya escribió sobre "(François) Truffaut, (Michelangelo) Antonioni, (Roman) Polanski, (Michael) Mann", así hasta cuarenta libros, indicó que "la diferencia entre "The Ingmar Bergman Archives" y los otros libros (de cine) que editó es la medida (del libro) y el alcance del proyecto".
Así como el número de instantáneas (1.112) y su carácter inédito, en una edición gráfica en la que ha trabajado mano a mano Duncan con el que fuera amigo y fotógrafo de Bergman durante 20 años, Bengt Wanselius.
Su primera toma de contacto se produjo en noviembre de 2006, según el investigador, cuando Wanselius "trabajaba en un proyecto similar con el editor sueco Max Ström" y finalmente visionaron "más de medio millón de imágenes".
"Bergman -añadió- nos dio permiso para mirar y usar todo sin que él interfiriera", lo cual "para un hombre que le gustaba "microdirigir" todo, esto fue un gran y cortés regalo por parte de él". Y además "¡Bergman guardaba todo!", exclamó Duncan.
Por lo que, "decidí que este libro iba a ser único, que no sólo iba a tratar de películas si no también de teatro, televisión y las producciones de radio que hizo en sus 70 años de carrera".
EFE

miércoles, 7 de enero de 2009

The host, monstruo depredador


The Host, Monstruo depredador, de Bong Joon-ho, gana con una segunda visión. Es, sin duda, una notable película.

En estos días adquiere, además, una resonancia particular: el monstruo del río Han, mutante por la negligencia de un científico norteamericano que disemina el peligro secundado por un obediente asistente coreano, no puede dejar de verse como la encarnación de uno de esos espantajos que aparecen en el inconsciente en tiempos de crisis. Crisis ecológica en los días en que se hizo la película (cambio climático; virus de cepas nuevas); crisis financiera mundial durante los días en que la vemos aquí.

Plagada de ironías y de ecos amenazantes desde el arranque (la imagen del empresario suicida que alerta del peligro que viene y que nadie, salvo él, es capaz de ver), Monstruo depredador habla de la presencia norteamericana fuera de las fronteras de los Estados Unidos, de su influencia y capacidad para alterar el orden en otros países, generando alarmas monstruosas que las entidades internacionales se encargarán de minimizar previa desinfección con gas amarillo.Pero esa alusión crítica a una situación muy actual y quemante no hace el valor de la película.

El filme es notable en el manejo de sus recursos, en su estrategia visual (con el monstruo entrando al encuadre desde los extremos o acortando distancias desde el fondo hasta el primer término del campo visual), en su uso maestro del espacio en off y en la combinación de géneros: es una cinta con monstruo devorador, pero también un melodrama familiar, un filme de "grupo en riesgo" y una comedia sobre el absurdo que trae consigo el peligro inesperado.

El monstruo es catalizador de la acción. Ante él se unen los miembros de una familia singular, que tratan de recuperar a la niña secuestrada por la bestia. Todos buscan la forma de purgar alguna "falta" o debilidad del pasado. El abuelo lamenta algún supuesto descuido en la crianza de su hijo, limitado intelectual. El "rubio" ha pasado su vida mínima soportando la burla de todos y en su infancia ha robado comida para mantenerse, al igual que el alcohólico que encuentra el monstruo en su camino. A la hermana se le reprocha su falta de velocidad en la final de una competencia de tiro con flecha. El hermano menor, profesional desocupado, lamenta no encontrar un lugar en la sociedad.

Los hombres de la familia, el mayor y el menor, están marcados por el pasado del país. El viejo vio la división de Corea y la intervención norteamericana, origen lejano del gesto que contamina el río Han y muta al monstruo. El joven reprocha el presente, que no reconoce su lucha estudiantil a favor de la democracia.

La niña Hyun-Seo, en cambio, no tiene pasado porque recién empieza. Su secuestro es el punto de inicio de su cambio y madurez.

La irrupción del monstruo focaliza el relato en la formación de un grupo formidable. Los miembros de la familia Park se convierten en prófugos de unas autoridades científicas y policiales que parecen sacadas de una película de los hermanos Marx. Frente a la locura de los poderosos, que dan vueltas en redondo sin saber qué hacer ante el peligro, el arrojo de los Park, su intención de desmentir la manipulación mediática y la decisión de rescatar a la niña, los convierte en una amenaza. Es entonces que la película adquiere la tensa fluidez de un filme de Howard Hawks: los prófugos se unen como un puño para poner sus destrezas al servicio de un fin común.

El tema de la "segunda oportunidad" se impone: cada uno de los personajes la busca. El padre mediante el sacrificio del fin de estirpe. El rubio con la terca disposición del que arriesga todo y se enfrenta cuerpo a cuerpo al peligro, más allá de cualquier torpeza. La tiradora apuntando al blanco para conquistar simbólicamente la medalla de oro que dejó pasar. El hermano desocupado recordando sus habilidades militantes y preparando las bombas molotov que se revitalizan y adquieren un nuevo sentido en sus trayectorias antiimperialistas. Entre los gases y los cócteles molotov, el monstruo encarna el objeto de todas las furias y protestas en décadas de revueltas estudiantiles y manifestaciones ciudadanas en Corea.

El segmento final de la película, con las secuencias de las alcantarillas y de la niña lidiando con el asco, el miedo, el conocimiento de la muerte, el afán de protección y un sentimiento de maternidad vicaria, es muy logrado, como lo es también el plano final: el "idiota" se dignifica haciendo de "abuelo" del niño que su hija adoptó, protegió y salvó de la bestia.

Ricardo Bedoya

Sobre las mejores del año

Después de la publicación de las listas de mejores del año 2008, vale la pena hacer algunas reflexiones y recomendaciones. Así como hay lectores que se entusiasman o al menos se interesan por la lectura de las preferencias de críticos y cinéfilos activos, hay otros que no les dan importancia o que las consideran inútiles por su carga subjetiva o por lo que sea. En mi opinión, las listas dan cuenta de varias cosas: de los gustos personales pero sobre todo, y por detrás de ellos, de los criterios de valoración de una época determinada.

Las preferencias dan cuenta de una manera de ver y sentir el cine. Que con relación a los estrenos se repita un puñado de títulos no debe llamar a sorpresa, pues eso responde a las limitaciones de una cartelera como la limeña. Si estuviéramos, para no ir más lejos, en Buenos Aires, las elecciones no serían tan coincidentes.

Aunque no sea la finalidad principal, las listas orientan (algunos dirán que desorientan) y son una modalidad, sino de pedagogía propiamente dicha, de localización de títulos y autores que vale la pena conocer, más allá de que no necesariamente tengan que gustar o interesar a todos.
A su manera, las listas de preferencias, siempre que no sean puramente subjetivas (el "porque me gusta, pues", sin sustento alguno) son faros sobre esas franjas diferenciadas y especialmente valiosas del enorme territorio del cine. Y, además, son una invitación a la coincidencia o a la discrepancia. Como lo es el juicio crítico. Finalmente, aunque se podrían invocar muchas más razones, es un ejercicio lúdico y placentero que forma parte de la cinefilia, entendida como una pasión que se comparte y que hoy por hoy encuentra en el canal informático una proyección que antes no tenía.

Ahora bien, y a propósito de las listas publicadas en Páginas del diario de Satán, considero necesario establecer criterios de selección. No me parece conveniente una lista de todo lo mejor que se ha visto durante el año en cualquier medio o formato porque confunde y, en este caso, desorienta. Lo han dicho varios lectores.
Es decir, una cosa es hacer la lista de los mejores estrenos comerciales del año (que pueden ser 10, más o menos, como se quiera), aparte los mejores estrenos no comerciales en espacios públicos (léase el Festival de Lima, el de cine europeo, etc.) y otra lo que se ha visto en cable o dvd (o en el extranjero). Pero mezclar todo en una sola lista no es lo recomendable.
En tal sentido, lo que ha hecho el blog También los cinerastas empezaron pequeños, con preguntas muy puntuales a todos los críticos que se han sometido a un pequeño cuestionario, es mucho más aprovechable como balance, mucho más iluminador con relación a un estado de cosas, si lo que se quiere es confrontar qué cosa es lo que ocurre en nuestro espacio público. El video tiene que trabajarse aparte.
Se me dirá que al fin y al cabo todo es cine, y eso es verdad, pero son formas diferentes de hacer ver el cine y una lista que no establece diferencias puede terminar, incluso, haciendo creer que en Lima se ha visto en salas comerciales lo que no se ha visto ni se verá. Por ello recomiendo que a fin de 2009 haya una propuesta diferenciada de listas preferenciales y, en el caso de los DVD (y Blu-ray), que las preferencias se limiten a lo que se ha editado a lo largo del año para que no se abra el abanico de las preferencias de forma tan ilimitada. Para eso hay otras listas que no tienen por qué hacerse a fin de año, sino en cualquier momento.

Isaac León Frías

martes, 6 de enero de 2009

Otra encuesta: DVD


Encuesta sobre los mejores DVD y Blu-ray editados este año. Aparece en la imprescindible DVD Beaver.

Aquí está:

lunes, 5 de enero de 2009

Pat Hingle (1924-2009)


Trabajó mucho en series de televisión y en la serie de Batman que inició Tim Burton a fines de los ochenta, pero Pat Hingle será recordado siempre como el padre de Warren Beatty en Esplendor en la hierba (1961), la maravillosa película de Elia Kazan. Corpulento, cojo, exaltado, impositivo, vociferante, autoritario, Ace Stamper, el prepotente millonario de Kansas, suscitaba sentimientos contradictorios. Por un lado, aparecía como el intransigente y sexista conservador opuesto a la relación de su hijo Bud, el wonder boy, con Deanie Loomis, la pobre, enamorada, deseosa y entrañable Natalie Wood, enloquecida de represión. Por otro lado, resultaba conmovedor en su amor por el muchacho, su orgullo, y en su turbación por los desafueros de la hija, encarnada por Barbara Loden, la flapper descontrolada en los turbulentos años veinte.

El genio de Kazan logró que Hingle luciera a la vez brutal y frágil, tortuoso y quebradizo. Terminaba muerto en un callejón, luego de arrojarse al vacío empujado por el crac de 1929.

Ricardo Bedoya

Películas para el 2009

Tal vez no veamos ni la décima parte de los títulos que siguen, pero estas son algunas de las películas que se anuncian aquí o afuera para 2009.

The Changeling y Gran Torino, de Clint Eastwood
Inglorious Bastards, de Quentin Tarantino
Che, de Steven Soderbergh
El curioso caso de Benjamín Button, de David Fincher
Frost/Nixon, de Ron Howard
El luchador, de Darren Aronovski
Milk, de Gus Van Sant
Watchmen, de Zack Zinder
Wolfman, de Joe Johnston
Star Trek, de J.J. Abrams
Up in the Aire, de Jasón Reitman
Slumdog Millionaire, de Danny Boyle
In the Electric Mist, de Bertrand Tavernier
Bellamy, de Claude Chabrol
Drag Me to Hell, de Sam Raimi
Adoration, de Atom Egoyan
Green Zone, de Paul Greengrass
La lectora, de Stephen Daldry
Where the Wild Things Are, de Spike Jonze
Public Enemies, de Michael Mann
Shorts, de Robert Rodriguez
The Informant, de Steven Soderbergh
Sherlock Holmes, de Guy Ritchie
Ágora, de Alejandro Amenábar
Anticristo, de Lars Von Trier
Taking Woodstock, de Ang Lee
Shutter Island, de Martin Scorsese
Avatar, de James Cameron
The Misterious Mr. Fox, de Wes Anderson
La cinta blanca, de Michael Haneke
Las hierbas locas, de Alain Resnais
Un profeta, de Jacques Audiard
Coraline, de Henry Selick
Funny People, de Judd Apatow
Adventureland, de Greg Mottola
Revolutionary Road, de Sam Mendes
Easy Virtue, de Stephan Elliot
Los abrazos rotos, de Pedro Almodóvar
The Soloist, de Joe Wright
The Box, de Richard Kelly
Rostros, de Tsai Ming-Liang
Venganza, de Johnnie To

miércoles, 31 de diciembre de 2008

Mejores del 2008: José Carlos Cabrejo



A diferencia del año pasado, el 2008 ha presentado, al menos en comparación, una mayor cantidad de títulos valiosos en la cartelera comercial. Cintas como "Expiación, deseo y pecado", "Dueños de la noche", "Relaciones peligrosas", "El asesinato de Jesse James", "El diario de los muertos", entre algunas otras, me parecieron muy apreciables. Sin embargo, son ocho las películas que para mi gusto brillaron muy por encima de las demás películas estrenadas durante el año (las coloco sin ningún orden de preferencia):


Crimen oculto (Paranoid Park, en la foto): Es una película que nos absorbe con la lentitud del tránsito de su protagonista, con la quietud con que percibe la vida, que se distancia de ciertas figuras sociales (los padres, la pareja) para dejarse llevar por la evasión, por el placer de lo vacuo, metaforizada por el manejo de un skate; acto rutinario que en la puesta en escena de Van Sant deviene en un momento de sublime poesía audiovisual.


Luz silenciosa (Stellet Licht): Reygadas mezcló la espacialidad de ecos metafísicos de Ozu y la intensidad pasional de las imágenes del cine de Dreyer. Así, logró un relato sugestivo sobre la fe y la carne.


Luces al atardecer (Laitkaupungin valot): Es una cinta que encandila con su romanticismo näif, que se expresa en esa actuación desdramatizada, en clave baja, de su personaje principal, que parece alguno de esos memorables y lacónicos protagonistas de Bresson.


Petróleo sangriento (There will be blood): El filme recuerda a ese majestuoso y soberbio relato de ascenso y caída que es "Ciudadano Kane" de Orson Welles, pero con una lóbrega fotografía de potencia épica, y una actuación de Daniel Day-Lewis que le da al filme una vibración torva y visceral.


Sin lugar para los débiles (No country for old men): La cinta de los hermanos Coen toma parte de la tradición de un género clásico deHollywood como el film noir (cine negro), para dar una visión fría ydespiadada del mundo contemporáneo, habitado por criminales sin razones ni móviles y sujetos de ambigüedades morales; invadido por la sensación de que la muerte ha perdido su capacidad de conmover y no es más que un fantasma cotidiano al acecho.


Promesas peligrosas (Eastern promises): Es otra película claramente asociada al film noir, aunque adaptada al universo carnal del cine de David Cronenberg. Este crudo relato sobre un espía que se camufla en una mafia rusa revela los rasgos de sus personajes a través de sus cuerpos: de sus poses, de sus marcas, de sus explosiones de violencia animal.


Wall-E: Curiosamente, la mejor cinta de animación vista este año también recoge estéticas vinculadas a modos expresivos clásicos, como el cine mudo y el musical, para alcanzar una retórica singular. Es una infantil historia de amor sci-fi que discurre en una alegoría posmoderna sobre los males que traen consigo las nuevas tecnologías. Lo fascinante es cómo sus imágenes pueden pasar con espontaneidad de un extremo a otro: de la atmósfera post-apocalíptica al tierno homenaje cinéfilo.


4 meses, 3 semanas y 2 días: Es una de las excelentes películas que se pueden encontrar en el llamado "nuevo cine rumano", y que se sirve del humor negro y de una cámara de acercamiento similar al documental para escarbar en las pesadillas convertidas en realidad al interior del Tercer Mundo.


Algunas películas favoritas del circuito cultural:


En la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín)
Bled number one (Rabah Ameur-Zaïmeche)
Intercambios violentos en medio templado (Jean-Marc Moutout)
Ebrio de mujeres (Im-Kwon Taek)
Retribution (Kiyoshi Kurosawa)
Intimidades de Shakespeare y Victor Hugo (Yulene Olaizola)


José Carlos Cabrejo

Mejores del 2008: Emilio Bustamante


La lista de 10 que presento es muy personal. No he incluido únicamente estrenos, pero todas las películas seleccionadas las vi por primera vez este año en diferentes formatos y lugares. Van en el orden en que fueron vistas.

Buda explotó por vergüenza (cine). El primer largometraje de ficción de la menor de las Makhmalbaf está filmado en el lugar donde los talibanes hicieron estallar las estatuas de Buda. Los enormes agujeros frente a los cuales, a veces, se detiene la niña protagonista expresan una inmensa carencia, más humana que divina. La historia comienza como una película de Panahi (El globo blanco) o Kiarostami (¿Dónde está la casa de mi amigo?): la niña quiere aprender a leer y busca una escuela; pero pronto hay un giro macabro y la trama se transformar en algo parecido a El señor de las moscas. El filme puede ser visto quizá como un panfleto, pero si algo tiene de ello es su sencillez y contundencia.

Tríptico elemental de España (DVD). La ambiciosa obra inacabada de un vanguardista olvidado. José Val del Omar (1904-1982) ideó un lente semejante al zoom años antes de que este se expandiera en el mundo, y propuso un tipo de proyección cinematográfica que desbordaba la pantalla convencional. En Tríptico elemental de España identifica a un elemento con una región de la península: el agua-Andalucía, el fuego-Castilla, y el barro-Galicia, logrando un conjunto armónico e hipnótico. (Puede verse en Youtube).

Sin lugar para los débiles (cine). El personaje de Javier Bardem tiene espesor físico y simbólico. Es un asesino psicópata pero también la encarnación de un tipo de violencia que fatalmente llegó con la colonización y el capitalismo. Él y la moneda arribaron juntos a un territorio que no admite viejos ni piedad. Hacía muchos años que los Coen no hacían una película tan buena; esta vez tuvieron como aliado a Cormac McCarthy.

Petróleo sangriento (cine). Desde sus primeras imágenes la película de P. T. Anderson causa incomodidad, fascinación y extrañeza. El duelo de monstruos que entablan a lo largo de ella Daniel Plainville (Daniel Day Lewis) y Eli Sunday (Paul Dano), y los particulares conflictos interiores que viven, se enmarcan en un filme irregular, desbordado y cautivante que al igual que el de los Coen plantea una reflexión muy oportuna hacia el fin de la era Bush sobre la construcción de una sociedad que tiene como columnas la explotación petrolera y el fundamentalismo religioso, y como cimientos el timo y la codicia.

La mujer sin cabeza (cine). Enfoques y desenfoques, personajes dentro y fuera de campo, dan cuenta de un grupo social que construye su realidad sobre la base de reconocer o ignorar acontecimientos y seres humanos según sean útiles o inútiles, convenientes o incómodos, y de llenar el vacío con frivolidad. ¿Qué ocurre cuando alguien de ese grupo ve lo invisible?, ¿cuándo experimenta lo negado que emerge con la culpa? El orden se pone en peligro; y el grupo que niega se protege, borra las huellas y trata de reintegrar a la vidente a la burbuja, todo menos aceptar la verdad.

Liverpool (cine). El final es brillante, pero no lo sería sin el resto del filme. Una mirada, una postura corporal, un objeto exótico obsequiado a una niña entumecida por un hombre hosco, con dificultades para la comunicación de afectos, producen un estruendo emocional y a la vez un rayo de conocimiento en un mundo frío, árido, silencioso e inclemente, donde todo parece conducir al olvido y a la rutina más deshumanizadora.

Crimen oculto (cine). El peso y la liviandad. Gus Van Sant ausculta a un joven aparentemente indolente pero en realidad agobiado por una situación familiar y una culpa que no puede manejar, y lo acompaña con una cámara emancipada y poetizante en los únicos momentos en los que el personaje alcanza a sentirse aliviado (cuando vuela con el skate). La solución dada por la amiga del protagonista (confesarse en un diario y quemarlo luego), lo libera de la carga, pero deja en su lugar el vacío.

Neil Young: Heart of Gold (DVD). Jonathan Demme acompaña a un convaleciente Neil Young y su trouppe a un concierto de presentación de su disco Prairie Wind en Nashville. La ubicación exacta de las cámaras (que casi nunca se mueven), la siempre equilibrada composición de los encuadres, la precisión del montaje, el escenario añejo y litúrgico, el público fiel aficionado a la música country, y las canciones de Young sobre temas domésticos y privados interpretadas con una emoción particular, crean un clima algo conservador, pero sobre todo componen un filme profundo e íntimo, clásico y esencial.

Trouble in Paradise (TV). La elegancia y el ritmo de Lubitsch. Planos, movimientos, actores y sonido perfectamente integrados en un universo autónomo, armonioso e ilusorio donde los ladrones son caballeros y las millonarias son damas. Si Lubitsch emplea tan bien el sonido en este filme de 1932 es porque ya sus películas mudas lo evocaban o reclamaban.

Jean-Luc Godard y el grupo Dziga Vertov (DVD). Ver este pack de cinco discos en DVD me hace pensar que quizá esta sea la forma adecuada de visionar las películas que hicieron Godard, Gorin y sus amigos a fines de los sesenta y comienzos de los setenta. Se trata de textos audiovisuales que hay que detener, releer y discutir para que tengan el efecto buscado de artefactos de pensamiento. Difícil hacerlo en una sala cinematográfica con una proyección en celuloide. Llevan implícita una propuesta de ver cine de un modo distinto al convencional. Sin embargo, son también la prueba de una batalla perdida. Una batalla; no la guerra.

Emilio Bustamante

martes, 30 de diciembre de 2008

Mejores del 2008: Jorge García y César Guerra


Desde Buenos Aires, la lista de Jorge García, de la revista argentina El Amante, es la siguiente:


LAS MEJORES

1) Historias extraordinarias (Mariano Llinás; en la foto)
2) La mujer sin cabeza (Lucrecia Martel)
3) Shara (Naomi Kawase)
4) Liverpool (Lisandro Alonso)
5) Still Life (Jia-Zhang-Ke)

LAS QUE SIGUEN

Aniceto (Leonardo Favio)

Extranjera (Ines de Oliveira César)
La próxima estación (Fernando Solanas)
Relaciones peligrosas (Sydney Lumet)
Sin lugar para los débiles (Joel Coen)
El secreto del bosque (Naomi Kawase)
Una mujer partida en dos (Claude Chabrol)
La cuestión humana (Nicolás Klotz)
Crimen oculto (Paranoid Park, de Gus Van Sant)
4 de julio. La masacre de los palotinos (Juan Pablo Young y Pablo...
Los paranoicos (Gabriel Medina)
[REC] (Jaume Balagueró y Paco Plaza)
El diario de los muertos (Georges Romero)
La rabia (Albertina Carri)
Por sus propios ojos (Liliana Paolinelli)

LAS QUE LES GUSTARON A CASI TODOS EN EL AMANTE PERO A MI MUCHO MENOS (Descarto “Batman, el caballero de la noche”, “Una guerra de película” y alguna otra que para mi no califican):

The Wayward Cloud (Tsai-Ming-lian)
Promesas peligrosas (David Cronenberg)
Petróleo sangriento (Paul Thomas Anderson)
Leonera (Pablo Trapero)
Juno (Jason Reitman)


Jorge García


Desde Lima, la lista de César Guerra, editor de También los cinerastas empezaron pequeños (http://cinerastas.com/:


10 mejores películas del año (por orden de preferencia):

1.- Luz silenciosa de Carlos Reygadas

2.- Crimen oculto de Gus Van Sant

3.- Petróleo sangriento de Paul Thomas Anderson

4.- 4 meses, 3 semanas, 2 días de Cristian Mungiu

5.- Sin lugar para los débiles de Ethan y Joel Coen

6.- El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford de Andrew Dominik

7.- Promesas peligrosas de David Cronenberg

8.- Luces al atardecer de Aki Kaurismaki

9.- Una novia errante de Ana Katz

10.- Leonera de Pablo Trapero


Películas que se quedaron fuera de la lista (sin orden de preferencia):

1- Dueños de la noche de James Gray

2.- Sweeney Todd de Tim Burton

3.- Monstruo depredador (The Host) de Bong Joon Ho

4.- Juno de Jason Reitman

5.- Relaciones peligrosas de Sidney Lumet

6.-Traición y lujuria de Ang Lee


Películas del circuito alternativo o circuito cultural (sin orden de preferencia)

La lista es mucho mayor pero solo envío estas 12 películas vistas tanto en salas alternativas (Cineclub de la Casa Honorio Delgado - Universidad Peruana Cayetano Heredia) como en el Festival de Cine de Lima, el Festival de Cine europeo y en Dvds.


1.- El Gran silencio de Philip Groening

2.- Marca en el cerebro de Guy Maddin

3.- Drácula, páginas del diario de una virgen de Guy Maddin

4.- En la ciudad de Sylvia de José Luis Guerín

5.- La rabia de Albertina Carri

6.- Liverpool de Lisandro Alonso

7.- Flandres de Bruno Dumont

8.- Canciones del segundo piso de Roy Andersson

9.- Los bastardos de Amat Escalante

10.- Café Arábiga de Nicolás Guillén Landrián

11.- Klimt de Raúl Ruiz

12.- La mujer sin cabeza de Lucrecia Martel

13.- El nacimiento del amor de Philippe Garrel


César Guerra Linares

Taquilla del cine peruano 2008

CONACINE ha hecho públicas estas cifras de taquilla de las películas peruanas estrenadas en 2008. Incluye el estreno de Soy amazónico, de José María Salcedo, en Iquitos.
Un acierto de CONACINE el publicar, con transparencia, estas cifras.

Película: Mañana te cuento 2
Distribuidora: Inca cine
Fecha de estreno: 14 de febrero
Semanas en cartelera: 5
Número de espectadores: 188,895

Película: Valentino y el clan del can
Distribuidora: Alpamayo
Fecha de estreno: 28 de febrero
Semanas en cartelera: 10
Número de espectadores: 115,791

Película: Sin sentimiento (exhibición digital cines Star)
Distribuidora: Independiente
Fecha de estreno: 10 de Abril
Semanas en cartelera: 2
Número de espectadores: 1069

Película: 300 millas en busca de mamá (exhibición digital cines Star)
Distribuidora: independiente
Fecha de estreno: 14 de Agosto
Semanas en cartelera: 4 dias
Número de espectadores: 465

Película: Amazónico soy
Distribuidora: independiente
Fecha de estreno: 11 setiembre
Semanas en cartelera: 3 dias
Número de espectadores: 2181

Película: Vidas paralelas
Distribuidora: Alpamayo
Fecha de estreno: 25 de setiembre
Semanas en cartelera: 7
Número de espectadores: 110,941

Película: Dioses
Distribuidora: Chullachaqui
Fecha de estreno: 30 octubre
Semanas en cartelera: 8
Número de espectadores: 89,172

Película: Pasajeros
Distribuidora: Inca Cine
Fecha de estreno: 16 octubre
Semanas en cartelera: 5
Número de espectadores: 24,962


Película: Un cuerpo desnudo
Distribuidora: Inca cine
Fecha de estreno: 13 noviembre
Semanas en cartelera: 6
Número de espectadores: 14,334


Película: El Acuarelista
Distribuidora: UIP
Fecha de estreno: 27 noviembre
Semanas en cartelera: 3
Número de espectadores: 7237

lunes, 29 de diciembre de 2008

Ann Savage (1921-2008)


Sólo Barbara Stanwyck pudo ser más desalmada. Ann Savage, con el cigarro ente las comisuras de los labios y la mirada torva, se consagró como una reina de la serie B más renegrida con su papel en Detour, de Edgar Ulmer(1945). Torva, ambiciosa, cruel, tentadora, chantajista, manipuladora, fue la encarnación perfecta del destino ruinoso que le espera al que está condenado a perder. Ha muerto a los 87 años, luego de ser recuperada por Guy Maddin para hacer un papel en My Winnipeg.
Ricardo Bedoya

Mi peor película del año: La niebla



Mónica Delgado sustenta sus razones contra La niebla.

Mantén lo que tienes sino estás frito

La niebla, de Frank Darabont, me resulta un ejercicio para coronar la fe republicana, con tufillo conservador, una fábula política en un contexto pre-electoral con pocas sutilezas. No fue un éxito de taquilla, ni mucho menos, en noviembre de 2007 cuando se estrenó en EEUU, ganando algo más de 25 millones adicionales a su costo de producción lo que es una cifra casi nula, por lo cual no puedo decir que llegar a las masas con este discurso reaccionario haya sido una de sus metas, pero resulta una apuesta por insuflar de crítica política a una historia fantástica que hubiera estado mucho mejor sin tanta retórica seria.

La niebla (The mist, 2007) es una adaptación de una novela corta de Stephen King, sobre un grupo de habitantes de un pequeño pueblo en las costas de Maine, que se ven atrapados en un supermercado para evitar ser masacrados por "algo" desconocido que vive en la niebla que rodea el lugar. El argumento presenta motivos típicos de filmes emblemáticos como Río Bravo de Hawks, que inspiró también a Asalto en el precinto 13 de Carpenter o la misma La noche de los muertos vivientes, de George A. Romero, películas donde un grupo de personas intenta enfrentarse y sobrevivir a un ataque externo. No sólo hay una lucha por aquello que viene de afuera sino que los dilemas de convivir con los demás en situaciones límite suponen analizar diversos tipos de conducta y tendencias humanas. En palabras de King, La niebla es una recreación de su admiración por El señor de las moscas de Golding: la formación de dos bandos y los conflictos por los modus operandi para salir de los problemas.

Primero habría que ir a las fuentes de inspiración: el espíritu lovecraftiano y la adaptación del relato corto de Stephen King. Los cuentos fantásticos de H.P. Lovecraft se caracterizan por el miedo a lo desconocido, un terror que enfrenta a los humanos hacia bestias míticas o dioses exóticos de atributos cósmicos, pero también a algo más concreto, el conocimiento científico desmesurado o prohibido. La inmensidad del mal sólo es comparable a los cambios irreversibles provocados en la naturaleza, una afrenta directa a la tranquilidad de la tierra. De otro lado, Lovecraft se figuraba así como un reaccionario, reacio a los grandes cambios y los beneficios del progreso, por eso sus miedos o apuestas más profundas eran reveladas en decenas de historias donde primaban seres enfrentados, de manera caótica o muchas veces sin frutos, a estos "otros" venidos de dimensiones insondables: una alteridad radical para temer y contrarrestar. La niebla de Darabont, tanto como la novela de King, no sólo tiene de Lovecraft la recreación de las bestias más viscosas y primitivas como materialización del horror que se desconoce, sino todo un espíritu por mantener un orden concreto, frente a tales irrupciones. No es posible la convivencia en esas condiciones.

La novela de King se publicó dentro de una serie en 1980 y, en suma, puede decirse que la versión de Darabont es fiel a un proyecto además que siempre quiso rodar, salvo el final que aparece pesimista. Pero hay aportes sustanciales: en la novela el personaje Brent Norton, el vecino abogado de Dave, no es negro, y Dave aparece como un pintor de afiches, dotándoles de cualidades artísticas al protagonista que deviene en héroe sólo en algunos momentos.

Ahora, ¿qué tiene La niebla para que se me haga tan insoportable?


Darabont reveló en una entrevista que el Gobierno de Bush lo empujó a realizar este filme, pero al parecer el tiro le salió por la culata. Explico por qué: "Esta película surge de mi furia contra la administración de Bush. No hay dobles sentidos, no hay trampas... ésta es una película 100 % política, 100 % realizada en contra de lo que ha estado haciendo mi gobierno. Tras los ataques a Nueva York la derecha religiosa, efectivamente, esparció una profunda niebla por toda la nación para ocultar sus intereses. En medio de la bruma, la gente sólo tenía miedo porque cuanto más ignorante eres, más asustado estás. Y ese miedo es el que ha sido aprovechado por los poderosos en su beneficio". Bien, Darabont tiene buenas intenciones pero al parecer un cierto contrabando se le pasó casi silenciosamente.

En La niebla son evidentes las intenciones de volver al imaginario de serie B que produjo la Segunda Guerra Mundial o la Guerra fría pero no solamente por una afición estética y nostálgica revelada por el mismo Darabont por este subgénero: el miedo al otro, a la manera de La guerra de los mundos de H.G. Wells o Spielberg, lo oculto en el espacio exterior, el ataque mortal a la humanidad y de la cual sólo algunos "elegidos" podrán salir librados. Si extrapolamos el universo de personajes y acciones de La niebla al contexto político de Bush, ¿qué tenemos? Obviamente que la señora Carmody evocará toda esa derecha religiosa a la que menciona Darabont, volcando todo un efectismo irracional en la mente de los oportunos adeptos que capturó en medio de la crisis (que quizás puede ser el 11/9), vendedores, granjeros, amas de casa que hacen paráfrasis en desmedro de personajes como Fidel Castro, por ejemplo. Es decir, una sociedad de hombres comunes y sugestionables. Dave, en cambio, será el que encabezará la lista de los racionales, de los letrados, de los abogados, maestros, de los demócratas quizás, que pueden hacer bien su trabajo si y sólo si pueden arriesgarse a perder el miedo a lo que hay en el exterior; sin embargo, cualquier salida parece infructuosa.

Pero hay un tercer grupo, que deviene en el más significativo: el formado por el abogado Norton (¿Obama?) y por la cofradía que lo sigue. Sin embargo hay un personaje aún más "caleta" que lleva la bandera ideológica del filme hasta Neptuno, y que es parte de este grupo de disidentes y claudicantes de vivir en comunidad: la mujer que tras el anuncio de "algo" desconocido en la niebla, decide irse sola, confrontando a sus oyentes atemorizados."He dejado a la niña a cargo del pequeño, ¿se dan cuenta? La niña sólo tiene ocho años, y a veces olvida que debe cuidarlo", dice mientras todos la miran y no tienen respuesta para su "¿No hay nadie aquí dispuesto a acompañar a una señora a su casa?". La mujer es la primera en irse y es también la sobreviviente que aparece al final, subida junto a sus dos hijos en un portatropas de la omnipotente armada estadounidense para decirle con la mirada a un devastado Thomas Jane (copia física de un Aaron Eckhart que me recuerda a ese estilo de las películas baratas de los ochenta que buscaban que sus protagonistas tuvieran un aire a estrellas más reconocidas) un YO-TE-DIJE. La mujer es la que puso en peligro su propia vida por una institución a la cual nunca se debe renunciar: la familia, y este es la falencia moral de un personaje como Dave, que se quedó en el supermercado dejando a su esposa sola. "Si hubieras hecho lo que yo, toda tu familia estaría viva", parece que dijera la mujer en el momento más políticamente correcto del filme, que tiene como banda sonora al Host of Seraphim de Dead Can Dance, terminando de destrozar así todo mi memoria musical con este grupo de la 4AD.

Es decir los verdaderos héroes del filme de Darabont son los que no tienen miedo, pero resulta una falacia si analizamos el personaje de Dave, que al final de cuentas, junto a su grupo de escape, pierde el miedo y se enfrenta al nuevo mal. Más bien parece que la moraleja no es quién tiene miedo o no, sino quién duda y quién tiene fe. No solo en Dios, si el caos es producto de su venganza, sino en la fe que desborda la señora Carmody, que en su locura fanática nunca pierde el timón. Dave mata a su "nueva" familia porque cree que Dios ha muerto, no tiene fe, la vida será imposible con monstruos mastodónticos, así, en esos términos existenciales. Una nueva familia luego del caos es imposible: mantiene a su hijo, una mujer atractiva que posibilitaría la procreación y los dos ancianos que simbolizan la tradición, la memoria y la experiencia. No, Darabont dice que todos al cadalso. De otro lado, la mujer que se salva al final nunca dudó, fue firme en su decisión y por ello merece ser salvada por los marines de Bush. La familia y la armada de Bush, una buena fórmula que se parece a Dios.

La niebla me sabe a uno de los ejercicios caletas de la propaganda conservadora que haya podido brindar hollywood en lo que va de la década. Sería imposible pensar ahora que La niebla, como La noche de los muertos vivientes de George A. Romero, tuviera como protagonista al héroe negro. No, ahora el negro será el disidente (en pleno contexto pre-electoral es obvio que no se le podía poner como héroe; no es Will Smith en Soy leyenda) el que no apuesta por la colectividad y el que sólo tienta a enfrentarse a lo desconocido, promovido por una egocéntrica individualidad.

Mónica Delgado

domingo, 28 de diciembre de 2008

Allen y Haggis



“Sueños y delitos” (“Cassandra’s Dream”), de Woody Allen, y “En el valle de las sombras” (“In the Valley of Elah”), de Paul Haggis son muy distintas en estilo pero tienen más de un punto en común.

Ambas ofrecen un retrato sombrío y desesperanzado del mundo y de la vida actual. Y lo hacen a través de fábulas, historias casi ejemplares de ambición y corrupción puestas bajo el signo de la referencia mitológica, bíblica o legendaria y expuestas en clave de género. Woody Allen apela al thriller criminal; Paul Haggis, el drama familiar.

De Casandra a Caín y Abel
“Sueños y delitos”, desde el inicio, anuncia que todo irá mal. A esos hermanos ingleses (Colin Farell y Ewan McGregor), de origen popular, les atrae la buena vida y una embarcación llamada El sueño de Casandra que está en venta. ¿Cómo adquirirla? Tal vez trabajando duro; tal vez con un golpe de suerte en el póker. Hasta que un tío rico llegado de Hollywood aparece como el vellocino de oro. Pero entonces el retrato de estos muchachos ambiciosos de acento “cockney”, con apuros económicos y sueños de grandeza, gira al negro retinto. Se suceden la posibilidad de un delito, sus preparativos, la comisión del crimen, las secuelas de la culpa y un final inesperado. Estamos en la línea de películas como “Crímenes y pecados” o “Match Point”.

Es decir, ante una reedición de asuntos recurrentes del cine de Woody Allen: el plan perfecto que se enreda hasta terminar en desastre; la ambición que no es recompensada; el destino como fuerza motora; la omnipresencia de un Ojo superior que vigila las faltas íntimas de cada quién y las persigue en forma de insoportable culpa.

En “Sueños y delitos”, más que la mirada de Dios está la voz de Casandra que advierte la destrucción de esa Troya de la ambición, la codicia y las manipulaciones inescrupulosas, pero nadie la escucha. Por eso, esta película es como un “thriller” negro en la que dos personajes, perdedores por naturaleza y destino, pero ganadores en apariencia y vocación, se convierten en agentes de su propia destrucción. Todo suena muy enfático, marcado, determinista, simbólico, y hasta cierto punto lo es. Pero no hay que olvidar que Allen es un comediante consumado y sabe que hasta en los peores aprietos puede darse un toque irrisorio o un costado burlesco.

El lado más atractivo de esta película está en sus inesperadas volteretas. Cuando las grandes nociones (destino, tragedia, culpa) empiezan a infiltrarse en el asunto, Woody Allen se encarga de buscarles un lado absurdo para rebajar su gravedad por un momento. Ahí está, por ejemplo, la inesperada aparición de la víctima en el bar ante Colin Farrell, en una coincidencia inverosímil: las ideas de destino, desgracia e inicio de la culpa y el remordimiento hacen cortocircuito y lo patético se confunde con lo cómico. La influencia de Casandra gira hacia un comentario del tipo: “¡qué piña eres, Colin!" También resultan burlescos los preparativos del crimen, terribles y angustiosos para los personajes sin dejar de ser una sucesión de torpezas y apuros de último momento para los espectadores. La pistola de juguete que termina convertida en cenizas echadas en un basurero da cuenta del doble fondo de la tragedia, o de la comedia, o de las dos mezcladas.

La película se mueve bien en el terreno de la intriga, lo que incluye el suspenso. Allen es un narrador funcional que no se adorna para contar sus historias, yendo al grano con eficacia y sequedad. Resultan más obvios, enfáticos y pesados los simbolismos evidentes, como el del navío que recuerda la ambición que castiga y pierde a los hombres, o la conversión de los cómplices en nada menos que Caín y Abel. Del sueño de Casandra al crimen original.

David y Goliat
Paul Haggis es el director de “Crash”, esa cinta rimbombante y pretenciosa que ganó el Oscar a la mejor película de 2004. “En el valle de las sombras”, su película siguiente, es bastante mejor y muy estimable. Haggis le da a la guerra de Irak un tratamiento semejante al de algunos de los cineastas norteamericanos que abordaron el conflicto de Vietnam en los años setenta. Es decir, mira la guerra a partir de sus consecuencias y efectos en la conciencia de “uno de los nuestros”.

Tommy Lee Jones, en serena y formidable actuación, es un militar norteamericano retirado que emprende la búsqueda de su hijo, declarado desertor o desaparecido, luego de su regreso del frente de batalla en Irak. Es un hombre rudo, que cree en los valores tradicionales y en el papel de su patria como defensora de derechos fundamentales. Es insospechable de radicalismo o insumisión, pero el viaje que emprende es de un desencanto creciente hasta culminar en una elegía por las ilusiones del idealismo patriótico extraviadas en el camino.

El relato de Paul Haggis es denso, reconcentrado. Hay aquí una pesquisa, pero no una verdad final porque ella deja de importar en el trayecto. Los motivos del crimen que investiga el militar se tornan cada vez más opacos porque todos los personajes de la película tienen miedo de algo que no logran percibir con claridad: un niño teme dormir en la oscuridad total; los soldados desmovilizados temen al recuerdo de algo que hicieron en Irak; el padre teme conocer la verdad de la conducta de su hijo. El temor detiene y provoca que los movimientos sean menos definidos y afirmativos. El desarrollo interrogativo de la acción, de avance lento y hasta moroso, se suspende al final en la decepción: la leyenda bíblica del arrojado David, puro y valeroso, frente a Goliat, enfrentados en el valle de Elah, se pervierte en la figura de los jóvenes norteamericanos que torturan, asesinan y se igualan en el ejercicio del mal.

Ricardo Bedoya

viernes, 26 de diciembre de 2008

La encuesta de IndieWIRE


El viaje del balón rojo, de Hou Hsiao-Hsien, ha sido considerada la mejor película vista este año en Estados Unidos por 105 críticos interrogados por IndieWIRE, la interesante revista virtual dedicada al cine independiente. Los 20 primeros títulos son:

El viaje del balón rojo
Un conte de Noel
WALL-E
Wendy and Lucy
Happy-Go-Lucky
Crimen oculto (Paranoid Park)
Still Life
Luz silenciosa
Synecdoche, New York
Waltz with Bashir
Rachel Getting Married
En la ciudad de Sylvia
My Winnipeg
Let the Right One In
Milk
The Edge of Heaven
Hunger
The Wrestler
Ballast
Man on Wire

Mejores del 2008: 10 estrenos y no comerciales


Estrenos


Petróleo sangriento, de Paul Thomas Anderson

Luz silenciosa, de Carlos Reygadas

Promesas peligrosas, de David Cronenberg

Crimen oculto (Paranoid Park), de Gus Van Sant

No es lugar para los débiles, de Joel y Ethan Coen

El diario de los muertos, de George Romero

Luces al atardecer, de Aki Kaurismaki

4 meses, 3 semanas, 2 días, de Christian Mungiu

El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford, de Andrew Dominik

Wall-E, de Andrew Stanton


No comerciales

Sarabande, de Ingmar Bergman

Muerte de un trabajador manual, de Michael Glawogger (en la foto)

Juego de escena, de Eduardo Coutinho

En la ciudad de Sylvia, de José Luis Guerín

La mujer sin cabeza, de Lucrecia Martel

Liverpool, de Lisandro Alonso
Ricardo Bedoya

miércoles, 24 de diciembre de 2008

Mejores 2008: Kiko Silva en tres frentes: comercial, cultural y DVD


Me parece que el año 2008 estuvo algo mejor que el anterior.


Esta vez he hecho una relación más larga que, en el caso del circuito comercial corresponde más o menos a un cierto orden de preferencia. No ocurre lo mismo en las otras dos listas. En la cultural ha primado el orden de visión de las cintas y en la lista de DVD opté por el orden cronológico.


CIRCUITO COMERCIAL

1)Petróleo sangriento (Paul Thomas Anderson)

2)Luz silenciosa (Carlos Reygadas)

3)Promesas peligrosas (David Cronenberg)

4)Sin lugar para los débiles (Ethan y Joel Coen)

5)Sweeney Todd: El barbero demoníaco de la calle Fleet (Tim Burton)

6)Diario de los muertos (George A. Romero)

7)Relaciones peligrosas (Sidney Lumet)

8)Batman: El caballero de la noche (Christopher Nolan)

8)Luces al atardecer (Aki Kaurismaki)

9)Los dueños de la noche (James Gray)

10)Wall-E (Andrew Stanton)

11)4 meses, 3 semanas y 2 días (Cristian Mungiu)

12)Shine a light (Martin Scorsese)

13)Gángster americano (Ridley Scott)

14)Monstruo depredador (Joon-ho Bong)

15)Expiación, deseo y pecado (Joe Wright)

16)El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik)

17)Lejos de ella (Sarah Polley)

18)Leonera (Pablo Trapero)

19)3:10 Misión peligrosa (James Mangold)

20)Crimen oculto (Gus Van Sant)

21)Michael Clayton (Tony Gilroy)

22)Juno (Jason Reitman)

23)En el valle de las sombras (Paul Haggis)

24)Halloween (Rob Zombie)


CIRCUITO CULTURAL

1)La mujer del faraón (Ernst Lubitsch)

2)El abanico de lady Windermere (Ernst Lubitsch)

3)En la ciudad de Sylvia (José Luis Guerín)

4)Juego de escena (Eduardo Coutinho)

5)La mujer sin cabeza (Lucrecia Martel)

6)Intimidades de Shakespeare y Víctor Hugo (Yulene Olaizola)

7)¿Te acuerdas de Lake Tahoe? (Fernando Eimbcke)

8)Los bastardos (Amat Escalante)


DVD

Aquí me parece importante hacer una precisión. Prácticamente la totalidad de las cintas corresponden a una primera visión, con sólo dos excepciones: "Some came running" y "Merril's marauders", que no veía desde hace muchos años y recién he conocido en su verdadero formato "scope".


1)La viuda de Parson (Carl TH. Dreyer/1920)

2)Páginas del diario de Satán (Carl Th. Dreyer/1920)

3)Safety last (Fred Newmeyer y Sam Taylor/1923)

4)The marriage circle (Ernst Lubitsch/1924)

5)Three bad men (John Ford/1926)

6)Hangman’s house (John Ford/1928)

7)Lonesome (Paul Fejos/1928)

8)The smiling lieutenant (Ernst Lubitsch/1931)

9)One hour with you (Ernst Lubitsch/1932)

10)Pilgrimage (John Ford/1933)

11)The edge of the world (Michael Powell/1937)

12)Sahara (Zoltan Korda/1943)

13)Decoy (Jack Bernhard/1946)

14)Utamaru y sus cinco mujeres (Kenji Mizoguchi/1946)

15)Historia de un vecindario (Yasujiro Ozu/1947)

16)Brute force (Jules Dassin/1947)

17)Johnny Belinda (Jean Negulesco/1948)

18)Night an the city (Jules Dassin/1950)

19)Rawhide (Henry Hathaway/1951)

20)Some came running (Vincente Minnelli/1958)

21)Merrill’s marauders (Samuel Fuller/1962)

22)Une femme mariée (Jean-Luc Godard/1964)

23)Faster Pussycat! Kill! Kill! (Russ Meyer/1965)

24)Violencia a pleno sol (Nagisa Oshima/1966)

25)Recuerdos de la casa amarilla (Joao César Monteiro/1989)


KIKO SILVA

Mejores del 2008: León y sólo estrenos


Me limito, como Mónica Delgado, a la cartelera comercial limeña.

En promedio, la cartelera comercial limeña del 2008 me parece superior a la del 2007, pero no tanto porque se haya incrementado la variedad de la programación, sino porque en el año que acaba la cuota norteamericana ha tenido títulos destacables que superan a los de años anteriores. Algunos de esos títulos han llegado a través de distribuídoras independientes, pero otros por la vía de los majors. Las previsiones apuntan a que el año a punto de iniciarse también puede ofrecer un panorama similar en lo que se refiere al cine de Hollywood. De todas formas, la variedad sigue siendo escasa, pese a una distribuidora como Eurofilms, muy activa en los últimos 12 meses, y en menor medida Delta (que está imponiendo el mal hábito de cortar el metraje de las cintas que distribuye cuando exceden un cierto límite) y Venus, que ha reactivado su presencia en el mercado local. Es decir, si es que los títulos relevantes de la producción estadounidense se reducen, el bajón de la cartelera se hace sentir porque no hay el suficiente contrapeso, salvo algún año excepcional como fue 1997 en que se estrenaron títulos europeos tan valiosos como Contra viento y marea, Caro Diario, La ceremonia, Secretos y mentiras, El marido de la peluquera, Blanco, Underground, Un corazón en invierno, La ley del deseo y La flor de mi secreto, además del canadiense Crash, extraños placeres, el mexicano El callejón de los milagros, el chino Esposas y concubinas, el neocelandés Criaturas celestiales y el iraní El globo rojo.

Algunas de las películas norteamericanas que no entran en mi lista de las diez mejores, pero que merecen señalarse entre las vistas son: Soy Leyenda, de Francis Lawrence, AmericanGangster, de Ridley Scott, El diario de los muertos, de George A. Romero, Batman, el caballero de la noche, de Christopher Nolan, Wall-E, de Andrew Stanton, Relaciones peligrosas, de Sidney Lumet, Una guerra de película, de Ben Stiller, Sueños y delitos, de Woody Allen. Escribo estas líneas el 20 de diciembre, así que todavía puede haber alguna sorpresa de fin de año. He visto 120 estrenos en las pantallas de los multicines y es a partir de ellos, y de alguna que se estrenó sólo en el la sala Azul del Centro Cultural de la PUCP, que elijo mis mejores del año en orden de preferencia, deplorando que, como es habitual, algunos títulos anunciados por las majors, no hayan sido luego estrenados.

1) Luces al atardecer (Aki Kaurismaki)
2) Luz silenciosa (Carlos Reygadas)
3) Dueños de la noche (James Gray)
4) Crimen oculto (Gus Van Sant)
5) 4 meses, tres semanas y dos días (Cristian Mungiu)
6) El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford (Andrew Dominik)
7) Petroleo sangriento (Paul Thomas Anderson)
8) Promesas peligrosas (David Cronenberg)
9) Sin lugar para los débiles (Joel y Ethan Coen)
10) Shine a Light (Martin Scorsese)

Isaac León Frías