miércoles, 12 de agosto de 2009

Festival de Lima: La nana


Raquel, una nana que está al servicio de una familia chilena de clase acomodada, está comiendo como de costumbre en la cocina, pero es afuera donde acurre algo, la familia a la que ha estado sirviendo desde hace 20 años le está esperando con una sorpresa. Ese día es el cumpleaños número 41 de Raquel, y la familia está dispuesta a llenarla de afectos y muchos regalos; ella es como de la familia. “La nana”, de Sebastián Silva, rompe de comienzo con ese prejuicio latente sobre la situación precaria y enajenada de las empleadas del hogar dentro de Chile, y por qué no, y de Latinoamérica. Esta familia niega por lo tanto esa necesidad de no mezclar el afecto familiar hacia personas ajenas a su contexto, aunque es preciso que se mantenga latente ese afecto de “colonialidad” legalizado en nuestro imaginario; siempre habrá un tope o límite en que la nana no podrá acceder a “su” familia.

Raquel sufre por esos días de dolores de cabeza, está enfermiza, está insoportable. Hay una representación sobre cómo el “otro” domina a su estado dominante, algo inusual, pero comprensible, que a palabras de la madre de familia es “entender a la nana, que está un poco tensa”. La madre y la nana asumen papeles ajenos; Raquel cada día es más rebelde y dominante, comienza a responder hacia los inicios de un tirano o como inaugurando su propio matriarcado. Por otro lado la madre es pasiva y pronto estará impotente e inutilizada, descatalogada de su propio rol, estado que se fue agravando desde que Raquel recibió las primeras noticias de la llegada de una segunda nana, aquella que le ayudará en los quehaceres del hogar. Desde entonces hablamos de una Raquel perturbada, medrada ante el peligro de perder su autoridad como nana, e inclusive de perder a la familia, a quien hasta ese momento ha atendido gran parte de su juventud, y ahora mira con gran malicia, como reclamando una ingratitud colectiva. Pero este comportamiento es algo personal. Es una conducta rebelde pero disfrazada de una ausencia producto de un conflicto que esconde Raquel y que se sobrentiende desde un comienzo; una ausencia de amor y de una familia real. La nana es una extraña aún en una ciudad urbana y tan grande a la cual no sabe cómo comportarse. Sus días libres es un ir y venir con las manos vacías. Raquel ve en la familia a quien sirve como su única razón de ser, y son sus celos y malas actitudes las que responden a una sensibilidad que se está quebrando. La nana está cada vez más obsesionada y famélica; por ningún motivo dejará que una intrusa más entre a su territorio.

Llega la primera nana. Ella es peruana y joven. Ella es la nana pasiva y tierna, la que se hace querer muy rápido por una familia, pero que está en riesgo de ser fácilmente subyugada por cualquier otra persona. No es rival para Raquel. La nueva nana será desterrada fácilmente, exiliada de esa diminuta nación que ya tiene un gobernador. La segunda nana es la eficaz y responsable, aunque con un carácter especial, es la que siempre se mantiene en guardia. Ella mantiene su espacio, sabe que solo está como una empleada del hogar y no conseguirá más que ello, y no se esforzará por conseguirlo. Es una debilidad que solo encontrará indiferencias futuras de sus patrones o los niños de aquellos. Raquel si bien no se siente esta vez acechada por encontrar a alguien que robará a su familia, se siente molesta con la presencia de esta última nana. Verla es conocer el lado oscuro de las empleadas del hogar, las olvidadas, las que han sido desechadas y servirán tan solo por oficio. La lucha es pareja, pero Raquel finalmente triunfa. Entonces llega Lucy, la tercera nana, y todo cambia. Lucy es de provincia, es agradable, de buen sentido del humor y de buen corazón. Es además una mujer que está acostumbrada a vivir en familia. Raquel pronto se percatará de todas las virtudes de Lucy y la terminará aceptando. Es en este espacio donde terminamos de conocer a Raquel, una mujer que esconde un pasado muy triste. Raquel también es de provincia y extraña mucho a su familia, aquella de quien se alejó abruptamente. Nuestra nana está arrepentida de eso. Raquel al conocer a Lucy termina reconociéndose en ella, como aquel “espejo” que nos refiere Lacan. Lucy tiene aquello que Raquel no posee, pero a su lado podrá mantenerlo. Lucy tiempo después se marchará de casa, pero ya para eso Raquel es fuerte. Desde entonces la nana comenzará a trotar por las noches, como dejando atrás todo aquello que un día le perturbó.

“La nana” es una mirada personal sobre la situación de las empleadas del hogar que posiblemente ha experimentado su autor. Se observa al final una dedicatoria a dos nanas al final de la cinta y eso pueda ser prueba de esta suposición. Muy aparte de eso la cámara que continuamente está a espaldas de los personajes, como en medio de una persecución al estilo Dogma, es también una forma de comprobar que esta película es la entrada hacia la intimidad de una familia y de su nana, sobre sus conflictos e ironías de la vida a la que Raquel va enterándose, como siendo partícipe de lo que le ocurre a la familia, siendo cómplice de juegos de golfs a escondidas o sábanas húmedas por la mañana. “La nana” es indudablemente una de las sorpresas de este Festival, ya reconocido meses atrás en el Sundance de este año.

Carlos Esquives

1 comentario:

torquemada dijo...

Buenas noches,

LA NANA es una película estupenda. No creo que los jurados hayan expresado con su decisión final una resistencia conservadora; o activado públicamente sus anticuerpos respecto de EXCURSIONES, GIGANTE o LA TETA ASUSTADA. O porque estas cintas se hayan anulado mutuamente. En realidad se trata de cintas notables (al igual que LOS PARANOICOS, MAL DÍA PARA PESCAR o HUACHO).

Creo que el público lector debiera entender que los jurados han arribado -en este momento- a una unanimidad que discrepa con el gusto -minoritario- por el “otro cine”, con una vanguardia que no sé si empieza a envejecer (aunque naturalmente esté condenada a ello) y que desde su incorrección formularia se hizo “políticamente correcta”. Creo que esto es sintomático en un tiempo de crisis y de búsqueda constante de la sotenibilidad artística.

Es importante también, decir que las votaciones en cada Festival en el mundo obedecen a subjetividades, a tiempos, contextos, intereses, gustos, influencias, autonomías, valoración justa…..De lo contrario -en un año- una o dos películas serían las acaparadoras de todos los premios. Y eso no ocurre en la realidad. Tampoco se trata de chuntarle al resultado final cual “ganagol” festivalero.

Las principales virtudes de LA NANA residen en la sostenibilidad del relato; en el conjunto de actuaciones vibrantes, en los buenos diálogos, en la economía de sus recursos (cámara digital y en mano, colores lavados, sonido directo)y, fundamentalmente, en la humanidad de la historia.

Este último, un componente importante (como en EXCURSIONES, LA TETA ASUSTADA y GIGANTE) que ha sido incorporado frontalmente en LA NANA. Sin ningún hiato, componenda o pirotecnia oculta.
Presumo que los jurados valoraron este aspecto para arribar a sus unanimidades. Si fuera así, desde mi condición de amante al cine celebro plenamente estas unanimidades que -más allá de la coincidencia o divergencia individual- debieran movilizar a nuestra crítica de cine a entender los efectos de tal votación, sus circunstancias y su prospectiva.

Oscar Contreras