viernes, 19 de agosto de 2011

Raúl Ruiz (1941-2011)



Ha muerto Raúl Ruiz (1941-2011), uno de los cineastas más importantes del cine actual. Dueño de una filmografía inmensa, intrincada, plagada de cintas de diferentes formatos, duraciones, orígenes, formas de producción, destinos de exhibición. Supo pulverizar el costumbrismo y el color local en filmes como "Tres tristes tigres" o "Palomita blanca" y, luego, fue un chileno del exilio, francés por elección y vocación (ahí fue Raoul)


En "Diálogos de exiliados" mostró su carácter polémico y su espíritu antidogmático. Luego, en cintas como "La hipótesis del cuadro robado", "La vocación suspendida", "Las tres coronas del marinero", entre otras, mostró su vena experimental, su gusto por el artificio y desconfianza por el realismo, su fascinación por los espejos, las falsas perspectivas, los trampantojos, los relatos que se multiplican, las maquinaciones fantásticas, los estados de transición entre la vigilia y la alucinación, los fervores melodramáticos de un desconstruido Visconti, las proyecciones fantasmagóricas, los relatos herméticos, los costados oníricos de lo ordinario, las narrativas de dimensiones desmesuradas, los folletines conducidos al delirio, las evocaciones nocturnas y hechizadas de "Moonfleet" y los viejos filmes de piratas, los relatos novelescos del siglo XIX, los filmes corteses y envenenados de Buñuel sobre los modales burgueses, la pintura del siglo XVIII y los "tableaux vivants", la admiración por la Viena de fines del XIX, la desarticulación de la lógica arquitectónica del espacio visual, los tiempos reencontrados y las comedias de la inocencia. También mostró la gracia del lenguaje de los chilenos hablando de lo suyo con muchos vinos de por medio.


El que quiera entender los procesos de la modernidad y de la esquiva e inasible posmodernidad, bien podría seguir los vericuetos y simulacros de su cine.


Hace un tiempo sobrevivió a un transplante de hígado. Luego de la operación realizó "Los misterios de Lisboa" (2010), una suma de su obra y su estilo en casi seis horas de proyección.


Ricardo Bedoya