viernes, 26 de septiembre de 2008

Termina el debate. Intervención final de León


Voy a concluir mi participación en el debate, no porque yo lo quiera, sino porque Eduardo Maldonado quiere dejarlo ahí. Pero voy a concluir de una manera que a algunos le resultará muy concesiva y conciliadora.


Empiezo por decir, como lo señalé en mi post titulado "Sobre errores y falsedades" (que, por cierto, no tenía nada que ver con Maldonado), que creo con mucha certeza en la utilidad del debate alturado y éste lo ha sido. Lo han dicho algunos lectores y también me lo han dicho a mí personalmente. Y así lo siento yo.


Sobre el último post de Maldonado, sólo puedo decir que estoy de acuerdo en casi todo. Incluso en la referencia que mi interlocutor hace al desplazamiento que hice del guión a las operaciones del lenguaje audiovisual y a algunos procedimientos técnicos. Reconozco que escribo estas notas a vuelapluma y no reviso ni corrijo. Sólo diré ahora lo que no mencioné expresamente en ese post y es que no se puede desligar el guión de las operaciones de lenguaje y de puesta en escena.


Incluso el mismo Jacques Tourneur elaboró esas relaciones antes del rodaje de La marca de la pantera (Cat People) que cita Maldonado, y es por eso que las grandes configuraciones estilísticas abarcan mucho más que el guión, entendido como una estructura narrativo-temporal.


Pero no quiero aprovecharme de ser, como parece, el último en tratar el tema y ya será motivo de algún texto posterior y, seguramente, en otras circunstancias.


Por lo demás, es cierto que las categorías, los cortes históricos, los periodos que cubren tendencias, etc. son siempre discutibles y que se puede argumentar de manera divergente. Eso, precisamente, hemos venido haciendo.


Es cierto también que Lourcelles es un extraordinario analista de las películas del cine clásico y no lo es, lamentablemente, del que se ha hecho después del año 60, con algunas excepciones. En todo caso, la visión de Maldonado se aproxima a la de Lourcelles, aunque sin duda con una mayor apertura a lo hecho en las últimas décadas. Creo, asimismo, que es distinto el caso de Boyero, que recurre con frecuencia al insulto y a la descalificación, sin tener en absoluto la capacidad argumentativa de Lourcelles.


Espero que Eduardo Maldonado, que viene animando este blog desde hace un buen tiempo (firmando o no con su nombre), lo siga haciendo, porque es un buen interlocutor, y eso es escasísimo en nuestro medio.


No me siento ganador, Eduardo, porque en un debate de estas características no creo que haya ganadores. Espero, en todo caso, que sean los lectores los que hayan ganado y quedo en la espera de esos agudos comentarios que son siempre provocadores. Suerte en Nanterre.


Isaac León Frías

3 comentarios:

Anónimo dijo...

No soy ayayarero, pero eso se llama
clase.

Anónimo dijo...

Tengo dos preguntas para el Sr.
León Frías, una sobre el posmodernismo y la otra sobre el nuevo cine latinoamericano, si es
cine moderno o qué?

Juan José
(U. San Martín)

Isaac León Frías dijo...

Posmodernismo y Nuevo Cine Latinoamericano

Sin ánimo de copar el blog, hay dos preguntas de un lector que merecen una respuesta en un post,
la que será esta vez bastante breve.

1) Una primera es acerca del posmodernismo, un concepto bastante amplio y en muchos casos
vago, que se aplica con matices distintos en la filosofía, en la sociología y en las artes, entre otros
campos. No tiene, entonces, la pertinencia específica que tienen otros conceptos que definen esas
grandes configuraciones estilísticas como las del estilo clásico y el moderno. Hay rasgos posmodernos
en films muy diferentes (Blade Runner o Mujeres al borde de un ataque de nervios, Robocop o Polyester),
por lo tanto no son equiparables a esa constelación de trazos comunes (por abiertos que sean
los márgenes de aplicación) de los macroestilos, por llamarlos de una manera más precisa.

2) El nuevo cine latinoamericano, convertido en un rótulo desde hace mucho, cubre principalmente
la década del 60 y, no en su totalidad, pero sí en parte, corresponde al estilo moderno. Ejemplos:
la trilogía inicial del argentino Leonardo Favio (Crónica de un niño solo, Romance del Aniceto y
la Francisca, El dependiente), las películas de Glauber Rocha (Barravento, Dios y el diablo en
la tierra del sol, Tierra en trance, Antonio das Mortes), Vidas secas, de Pereira dos Santos,
Memorias del subdesarrollo, de Gutiérrez Alea, Tres tristes tigres, de Raul Ruiz, entre otras.

Isaac León Frías