martes, 16 de septiembre de 2008

Gran polémica sobre el crítico de El País


Carlos Boyero es el crítico de cine del diario El País, de España. Suele ser provocador y darse ínfulas de "maldito". Ama cierto cine clásico -Billy Wilder, Billy Wilder y Billy Wilder- y desprecia todo aquello que resulte innovador, distinto o proveniente del Asia. Sus bestias negras son Kiarostami, Hou Hsiao-Hsien, Tsai Ming-Liang, Pedro Costa, y sigue la interminable cuenta.

Viaja a los principales festivales del mundo para aburrirse como una ostra porque en verdad el señor ha perdido el gusto y la curiosidad por el cine.

Su cobertura del reciente Festival de Venecia fue bochornosa. Se bajó con adjetivos y sin ninguna argumentación las películas que los críticos más interesantes y serios comentaban con razones y entusiasmo. La reacción de algunos directores y críticos españoles ha sido inmediata e inesperada. Han enviado una carta de protesta a El País, que ha dado lugar a una polémica inmensa.

La carta, publicada el 13 de septiembre de 2008, dice:

"Señor Director:

Una vez más, El País da cuenta del desarrollo de uno de los principales festivales cinematográficos desdeñando casi todo lo que en ellos se ofrece de innovador o arriesgado, y propagando la idea de que la mayor parte del llamado “cine de autor” que hoy se hace en el mundo carece de interés. En el caso de la reciente Mostra de Venecia, el cronista de turno, Carlos Boyero, imitándose a sí mismo -tratando de tarados, cursis, snobs, plastas y otras lindezas a cuantos cineastas y críticos puedan discrepar de sus opiniones-, además de reiterarnos día tras día su inmenso hastío, no ha tenido reparo alguno en pregonar su abandono de la proyección de la última película de Abbas Kiarostami. Una anécdota que pone en evidencia que su protagonista no sólo ha renunciado a la crítica, sino que ha faltado a su deber como informador, demostrando su falta de respeto hacia los lectores.

Pero hay más: ya puesto, el cronista advierte a los distribuidores españoles del mal que les acecha si se deciden a importar esta clase de películas, y conminando a los exhibidores a no programarlas. Grave actitud, que se parece mucho a una censura previa, y que, de prosperar, privaría a los espectadores de ver y juzgar por sí mismos.

Y no es la primera vez que declaraciones tan ligeras como prepotentes dan al traste con la fragilidad de una obra que merecería haber llegado a las salas comerciales más dignamente que la avalancha de mediocridades que se aplauden. Se trata, sin duda, de un asunto mayor, de estricta política cinematográfica, ante el cual lo esencial no es tanto el punto de vista del redactor como el del Medio al cual representa. Resulta paradójico que un periódico de referencia, que hace gala de su interés por la cultura, cada vez con una mayor frecuencia excluya de ésta al cine, al que tiende a reducir a mero entretenimiento de masas, pasto de las televisiones.

En la difícil situación que en tantos aspectos atraviesa hoy el cine español -particularmente en el de la producción y difusión de las películas más interesantes que se vienen haciendo entre nosotros-, sería justo y necesario, para que sus lectores sepan a qué atenerse, conocer cuál es la verdadera actitud de “El País” a este respecto. Aclarar si –insultos y descalificaciones aparte- su postura coincide básicamente con la que se desprende de los textos de su cronista. Si así fuera, si el acuerdo de una u otra manera existiera, estaría algo más claro cuál es el sentido de su compromiso primero: apoyar de tarde en tarde, a modo de pequeño detalle redentor, algún asomo de diversidad para dedicarse sobre todo a sostener y publicitar la producción cinematográfica más acorde –salvo las excepciones de rigor- con el dictado mayoritario de los ejecutivos de Televisión y los intereses de aquellos productores, distribuidores y exhibidores que determinan el destino de nuestro cine."

Firman personajes como Víctor Erice, José Luis Guerín, Isaki Lacuesta, Miguel Marías, José María de Orbe y un centenar de personas más.

En el blog de Oti Rodríguez Marchante, muy cercano a las posiciones de Boyero, se ha armado tremenda polémica.

Aquí está:


Para que puedan juzgar, aquí les van algunos artículos de Boyero sobre el Festival de Venecia:




Pueden encontrar más en el archivo de El País.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuesta creer que Boyero haya ocupado el lugar de Angel Fernández-Santos en "El País".

Paco dijo...

Boyero me hace recordar a uno que hace comentarios anónimos en este blog...

paxton dijo...

Ni modo.

Estoy del lado del Sr. Boyero.

Anónimo dijo...

Boyero es la expresión de una seuda
crítica actual que adjetiva e insulta a su gusto. Es la versión
pública de muchos anónimos de los blogs.

Anónimo dijo...

GRANDE BOYERO!!!

Sr. Anonimo para todos ustedes.

Anónimo dijo...

¿Boyero no será Eduardo Maldonado? Parecen almas andropáusicas y gemelas.

Guntry dijo...

Boyeros, aquí hay bastantes boyos.

Joel Calero dijo...

En otro post, Chacho ha llamado a este cine "Neomoderno".

Yo, lo confieso, tengo sentimientos ambivalentes con este cine contra el que Boyero majaderamente ataca. Hay veces en las que logro conectar con esos filmes y me apasionan, pero otras veces me quedo fuera. Sospecho que, algunas de esas veces, quedo fuera no solo por insuficiencias mías, sino porque descubro, o creo descubrir, no la originalidad genuina o la depuración de un estilo al que se ha arribado luego de un arduo camino de praxis y reflexión sobre la materialidad y las posibilidades de tu lenguaje, sino, tan solo, la pretensión de la originalidad que rezuma impostura, afectación, disfuerzo.

¿Es solo cuestión de tener una "cultura" y un marco de referencia?

En el reciente festival de Lima, Vargas Llosa tocó, de alguna manera, el tema. Para él, el cine tenía que entretener. Pero esa medida es muy subjetiva. A mi, por ejemplo, me aburre el cine blockbuster y soy incapaz de tolerarlo más de media hora. He disfrutado algunos filmes de Guerin, de Tsai Mimg Liang, pero el único filme que he visto del impronunciable Apichatpong Weerasethakul me ha aburrido soberanamente y no lo he entendido ni me he emocionado con él. He apreciado Los muertos, pero he dormitado viendo Fantasma.

Sospecho que, a fin de cuentas, el valor de un cine tiene que ver con qué es lo que quieres que el cine sea. En fin.

LadyM dijo...

Alguien ha leído la reseña sobre la última peli de lucrecia martel?
Para llorar...