miércoles, 8 de agosto de 2007

Diario de Festival XI: Santiago, una vez más

Federico de Cárdenas nos hace llegar un comentario a Santiago, el apasionante documental de Joao Moreira Salles.
Santiago
Esplendores del documental


Hermano menor del cineasta Walter Salles, con quien comparte la productora Videofilmes, Joao Moreira Salles (Río de Janeiro, 1962) es un documentalista con 20 años de oficio y una trayectoria destacada. Entre sus trabajos figuran Noticias de una guerra particular (con Katia Lund, 1999), Nelson Freire (2003), Entreactos (2004), etc. En 1992, Joao Moreira decide hacer un documental sobre un personaje que marcó su infancia: Santiago, el mayordomo familiar. De origen argentino y ya retirado, Santiago vive rodeado de sus recuerdos en un pequeño departamento carioca. El padre de los Salles, un político y diplomático brasileño, ocupó altas responsabilidades en sucesivos gobiernos civiles y la familia vivió en una mansión, ya desaparecida, donde se llevaba una nutrida vida social, y Santiago era pieza indispensable en la organización de las recepciones de la casa.

El cineasta pide a Santiago que recuerde esos tiempos, cosa que el antiguo mayordomo hace con placer, pues sin duda fue la mejor época de su vida. Personaje extrovertido y contradictorio, abre a su visitante no solo el tesoro de su memoria sino que reflexiona sobre lo que fue su existencia. Autodidacta, fanático de la ópera, el personaje se ha pasado la vida tratando de incrementar la cultura que no pudo recibir, de ahí su gusto por la historia y la literatura y las extrañas listas sobre personajes de la aristocracia que se ha pasado la vida completando: papas, emperadores, reyes, acontecimientos históricos y culturales se suceden ese inmenso archivo, traspasado por el tamiz de su subjetividad.

Moreira Salles filma a lo largo de pocos días. Es el interlocutor de Santiago y su tarea es dejarlo explayarse, reeditando acaso la vieja relación de dependencia que lo unió al personaje. Pero luego no sabe qué hacer con el material y el proyecto se interrumpe, quedando inconcluso y archivado. Pasa más de un decenio, y de pronto el cineasta decide recuperar esas imágenes para crear un ensayo autobiográfico. Será él quien dialogue en off con Santiago -que entretanto ha fallecido, dejándolo como heredero de sus archivos- a través del tiempo.

El resultado es una reflexión apasionante y de notable lucidez sobre la puesta en escena y cómo -por el elusivo poder de las imágenes- el más directo registro documental puede convertirse en estilizada ficción, pues Santiago cobra una dimensión de personaje “más fuerte que la vida” que convoca a la vez confesión y nostalgia, drama, comedia y mito, en una suerte de teatro de la memoria de gran potencia expresiva y que por momentos parece lograr en su mirada la imposible fusión de Minnelli con Visconti y Ozu. Así, la película crea su propia forma ante los ojos fascinados del espectador. Con seguridad, este es uno de los grandes momentos que nos entrega el Festival de Lima. No perderlo.
Federico de Cárdenas

1 comentario:

Oscar dijo...

Habría que añadir al comentario de Federico que las posibilidades reflexivas y ontológicas de este estupendo documental, se explican por la riqueza del personaje, por la deconstrucción de las relaciones familiares o de mando; pero también por la manera de colocar la cámara. Y sostener esa opción hasta el final: Joao Moreira Salles sufre de una minusvalía física que lo confina a una silla de ruedas......por eso filma a la misma altura que Yazujiro Ozu (la hermosa alusión final a TOKIO STORY explica el efecto de sentido de todo cuanto se ha visto visto). SANTIAGO es notable y merece un premio en este Festival de Lima.

Oscar Contreras