lunes, 9 de agosto de 2010

Festival de Lima: Moscú


“Moscú”, de Eduardo Coutinho, es una película sobre la memoria. La memoria personal de un grupo de actores que preparan una representación de “Las tres hermanas”, de Chejov, y la memoria colectiva encarnada en un texto clásico y en un significante: Moscú, nombre de la ciudad pero también espacio al que se quiere volver, lugar perdido en el recuerdo, territorio por reconquistar. El Moscú de la obra de Chejov es también el Moscú personal de cada uno de esos actores brasileños que dan cuenta de su propio pasado y sus nostalgias.

Coutinho filma ensayos, repeticiones, lecturas colectivas, momentos de relajamiento de los actores, diálogos que parecen ser propios de la acción cotidiana pero que son líneas del texto aprendido. Como en “Juego de escena”, al principio podemos delimitar los espacios de la “verdad” y la “representación”, pero conforma avanza la película ellos se convierten en uno y en lo mismo. La película no se detiene a captar el momento en que esos actores dejan de ser ellos para convertirse en “otros”, ni cuándo se produce esa extraña alquimia que convierte a un grupo de personas hablando en portugués en seres que refieren experiencias remotas y ajenas culturalmente a ellos. Simplemente ocurre y eso es lo que le interesa a Coutinho: registrar la continuidad que existe entre el ser y el “performar”, sin encontrar dualidad alguna en ello.


Pero también le interesa enhebrar las voces y las vivencias de aquí y de ahora con las de hace un siglo, cuando Chejov escribió su obra. Chejov, ese contemporáneo.


Ricardo Bedoya