miércoles, 1 de septiembre de 2010

Kick-Ass, un superhéroe sin superpoderes


“Kick-Ass, un superhéroe sin superpoderes”, de Matthew Vaughn, es una película que se escapa de la fórmula habitual. Es más, fuerza lo usual, lo ataca, lo transforma, lo altera. Desde la primera secuencia, desmonta el mito del superhéroe en manos de adolescentes fanáticos de la historieta convertidos en personajes de película burlesca del cine mudo cada vez que se visten como guardianes de la justicia. El primer superhéroe que vemos tiene un final operático y trágico. No le ocurre lo mismo al protagonista Dave (Aaron Johnson), el chico de al lado que se construye una identidad glamorosa, la de Kick-Ass, terror de bandas de delincuentes y martillo de gánsteres. Dave no se estrella contra el piso en alguna insensata incursión alada, pero se enfrenta al ridículo, la incredulidad y recibe patadas de una contundencia cruel pero tan estilizada que luce como las grafías de un cómic. Pero eso lo convierte en una celebridad en Internet y su fama crece por contagio viral. ¿Cómo aprovechar la gloria de vivir una fantasía heroica sin padecer decepciones ni recibir los cuatrocientos golpes?

Pero lo interesante es el modo en que la película va introduciendo a este superhéroe inerme. Al conocerlo, sabemos que es la encarnación del muchacho absorbido por YouTube que mira el mundo como prolongación de las viñetas de una historieta. Su relación con el padre, las mujeres y los amigos lo ubican en el centro de un género frecuente en el cine norteamericano de hoy: el de adolescentes impávidos, alérgicos a las relaciones sociales, ensimismados, a los que les llega de pronto una noche aventurera o una experiencia singular. Pero esa clave de la comedia adolescente da un vuelco inesperado cuando vamos conociendo a otros personajes de “Kick-Ass”, que se descubren como héroes, villanos, vengadores, traidores, mafiosos, entre otros miembros de un repertorio de historieta. Nicolas Cage, como obsesivo vengador, padre perverso y amoroso a la vez, y superhéroe con espíritu de perdedor, tiene una de sus mejores actuaciones de los últimos años.


Lo mejor viene cuando el estilo de la película se radicaliza. Los encuadres se transforman en viñetas y viceversa; el brillo cromático se impone; los signos de la cultura pop aparecen aquí y allá; la banda sonora incluye una heterogénea y arbitraria mezcla de fragmentos musicales que evoca decenas de películas y mundos fílmicos diversos, desde Kubrick hasta el spaghetti western, pasando por Tarantino, por supuesto; los gestos de la violencia se cargan hasta lucir la irrealidad propia de coreografías musicales; el perfil de Nueva York juega a ser reconocible y extraño a la vez, como ocurre con Ciudad Gótica o Metrópolis, familiares e irreconocibles en los cómics; el vestuario de los nuevos superhéroes se torna cada vez más estrafalario; alguna secuencia de combate sigue el trayecto laberíntico de un juego electrónico.

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Ricardo Bedoya

3 comentarios:

Luis dijo...

No esta en cartelera, ni enterado que ingreso y mucho menos que salio y eso que yo la esperaba con ansias, en fin, hoy recien me entero que solo duro 2 semanas.
Por cierto visiten:
http://unasatiramas.blogspot.com/
es un blog recontra amateur, no me considero cinefilo pero la lucho, me debo pulir, aun soy joven xD

Anónimo dijo...

Esa pela es una salvajada.

Anónimo dijo...

Ricardo, por qué no escribes con más frecuencia en El Comercio.
"Kick-Ass" es un estreno del 12 de agosto. Me hubiera gustado leer críticas acerca de La pontífice o Depredadores. Ojalá no dejes pasar Contracorriente y Enemigo interno, el último Herzog con un Nick Cage en alza. Siempre es interesante confrontar tu punto de vista.
Cordiales saludos.
Tomás Pérez de Viñaspre