martes, 31 de julio de 2007

Diario del Festival de Lima: los días previos y los sueños para el futuro


Como todos los años, desde diez días antes, un grupo de jurados y periodistas se reúne todas las mañanas para ver las películas que participarán en la competencia del Festival de Lima. Hasta hoy, martes, se han proyectado 16 películas de las competencias de ficción y de ópera prima.
A estas alturas tenemos ya el panorama del nivel e interés de un Festival que cumple 11 años y que se anuncia con avisos publicitarios que aluden al modo en que se forma el destino individual: conocidos personajes peruanos del cine y el espectáculo se preguntan por lo que soñaban ser cuando tenían 11 años.

El ejercicio propuesto por la publicidad, pero en clave prospectiva, deberá ser aplicado al balance final de esta edición del Festival de Lima. ¿Qué sueña ser en el futuro el Festival de Lima ahora que cumple 11 años?

Es decir, las películas en competencia en este año decimo primero nos dirán en qué piensa convertirse el festival en los próximos años; cuál es su mirada sobre el cine latinoamericano y el cine a secas; cómo concibe al público; cuál es su lugar en el horizonte de otros festivales de la región. En una palabra, cómo se ve a si mismo y hacia dónde se proyecta al comienzo de su segunda década.

Trataremos de encontrar respuestas y explicaciones a esos asuntos hacia fines de la próxima semana cuando se cierre la competencia.

Pese a haber visto ya una parte considerable de las películas en competencia, hemos decidido empezar a comentarlas el día jueves, fecha de la inauguración. Creemos que es un gesto de consideración mínimo hacia el Festival y una regla que se aplica en todos los festivales del mundo.

El seguimiento del Festival lo haremos en forma de diario de notas, con post sueltos que den las impresiones de lo que veamos, escuchemos, conversemos o nos informemos durante los 10 días del evento.

Para empezar, una protesta. Este año, el Festival no trata a la prensa como se debe. La credencial excluye el acceso a la cadena Cineplanet y sólo permite el ingreso a las salas del CCPUCP para proyecciones de cintas en competencia. Es decir, el saludo a la bandera, ya que esas películas son las que se pasan en las funciones matinales previas y, sobre todo, son las que agotan las localidades de las salas reducidas del Centro Cultural.

La prensa es excluida de las proyecciones de todas las otras películas. ¿Acaso no le interesa a la organización del Festival que se hable de las cintas de sus invitados, sean países o personas individuales? Lástima que no se haga como en otros festivales, donde se entregan entradas con cupos limitados para las funciones de cada día.

Ricardo Bedoya

7 comentarios:

ramiro dijo...

totalmente de acuerdo con la protesta por el maltrato a la prensa. ¿y ahora qué se supone que debemos hacer?

Anónimo dijo...

Triste enterarnos que Bergman y Antonioni han fallecido en días consecutivos; preocupante que termine por ser cierto el lugar común de que los grandes del cine se van de a tres, no se nos vaya a morir Reygadas en Lima, no porque sea grande, por favor, sino porque a golpes de fatuidad ya se puso solito al nivel de Dreyer.

Anónimo dijo...

Sorprendido que este año el Festival de Lima se esté elitizando al eliminar una serie de beneficios que tenía el publico en festivales pasados.
Que lejos este Festival de otros como el de La Habana que es gratis, Brasil con localidades a muy bajo precio y proyectadas en infinidad de salas para los diversos pùblicos, Y otros Encuentros de Cine que si son VERDADEROS.
Esto parece Festival de amigos figuretis (especialmente los del CCPUC)cuya extracción de clase, les hace pensar de esa manera.

Anónimo dijo...

Soy peruano, estudiante de Cine en Brasil y los días de festival Rio es una fiesta, va mucha gente a las películas, hay muchas salas a disposición, los precios son bajos. Con 10 reales compré mi abono para ver todas las películas que quiera!! Primera vez que estoy en Lima en fechas de este festival y veo con asombro y pena que los precios son altísimos, hay muy pocas salas para películas en competencia, y de éstas, las de cineplanet son las únicas aparentes. Espero que alguna otra asociación, centro cultural, municipio o el mismo Gobierno creen un nuevo festival, con películas de calidad en competencia, ciclos, retrospectivas y todo lo que muestra un evento así.

mrs. white dijo...

certo, a mi me tienen muy liada sobre todo las localizaciones, y el dineral que se me va a ir en entradas ^^* por no decir la mareada que me he dado tratando de hacer coincidir mis horarios con las cintas que quiero ver,
y ahora me entero del maltrato incluso a la prensa, lo cual indigna, el festival de lima debería estar al nivel de otros festivales internacionales, en los que lo que desean todos los encargados es la máxima publicidad, cobertura y afluencia de público posible en apoyo a los esfuerzos que se realizan a la hora de elaborar una película

EDUARDO MALDONADO dijo...

¿Y si todo el mundo se calma y entiende que el festival es una verdadera mala broma que nos infesta de películas mediocres que hay que tragar obligatoriamente porque si no de qué diablos hablamos durante los próximos 3 meses, no vayamos a estar fuera de actualidad, qué cosa terrible? Piecitos al suelo: el festival de Lima, como la mayoría de los festivales al menos de nuestro continente, sólo sirve para que nuestros buenos a secas, mediocres o rotundamente malísimos cineastas viajen de aquí para allá sin pagar un centavo en pos de ovaciones de circunstancia; para que uno, desprevenido espectador, se satisfaga viendo a una que otra actricita potable (si escribiera una mujer -y no empecemos con acusacione sexistas, cada quien haga las permutas que les vengan en gana-, recurriría a la etiqueta "galancito potable") pulular en alguna sede, y lo peor, para que los críticos acudan al eterno oficio del eufemismo (hay películas malas y punto, no "discretos exponentes del subgénero Julio Chávez", por favor), para no señalar que también viajan gratis con un propósito bastante al menos discutible por todo el mundo a partir de festivales sin ninguna brújula como éste. No se hagan mala sangre, qué bueno que los precios son elevados, qué bueno que ya no hay entradas, qué bueno que la Católica entiende el cine como un carnaval elitista. Hay mejor cine, carajo: recurran al dvd, ahora que murieron Bergman y Antonioni revisen o iníciense en sus obras. Basta de este numerito patético que no ha creado ni un público ni, aún menos, una industria en 10 años. No es ser bombardero, pero en verdad, manden al demonio a un festival por demás decadente que no aporta (verbo cojudo) nada (eufemismo cojudo) a nuestra miserable situación cinematográfica. Basta de plañiderismos. Si nadie se ha muerto en 65 años porque la RKO quemó secuencias enteras de THE MAGNIFICENT AMBERSONS, nadie, por favor, se morirá si no ve la última de Barreto o Reygadas.
EDUARDO MALDONADO, que sí, tratará de ver dos o tres películas de cierto probable interés (aparte de los extraordinarios Godard que nunca ha visto en cine), y que puede decir, sin presiones (porque no lo van a invitar jamás a ningún festival), que tal o cual película es una verdadera mierda. Ese es un privilegio impagable.

Adolfo dijo...

Cada vez que leo blog, porque es una de las maneras de saber qué piensa el populorum, tengo la certez de que estamos cada vez peor en comprensión de lectura. La gente NO SABE LEER. Viva el Banco mundial que quiere hacer leer a la chibolada 60 palabras por minuto.
Cuando el comentario anterior señala "(hay películas malas y punto, no "discretos exponentes del subgénero Julio Chávez", por favor) ha leído mal el comentario que hiciera Jorge García, pues se trata precisamente de una sutileza, una manera de decir que en el cine argentino están en nada en estos últimos años, lo que le daría de alguna manera la razón al señor Maldonado.