martes, 5 de agosto de 2008

El caballero de la noche


Sin duda, El caballero de la noche es la más atractiva película de superhéroes de los últimos años.

Aunque no es la mejor de Batman, porque se pueden preferir las dos que hizo Tim Burton, sobre todo la segunda, Batman vuelve, que tenía a dos entrañables villanos: la Gatúbela de Michelle Pfeiffer y el Pingüino de Danny DeVito, compitiendo en convertir su grotesca alteridad en un signo de nobleza. El mundo cruel, siniestro y cercano al Grand-Guignol, pero a la vez festivo y carnavalesco de Burton, en clave de celebración pop, convertía a Batman en un ser excéntrico, con rasgos de monstruosidad o animalidad, al igual que sus rivales, que eran tan fuertes pero también tan frágiles como él. Mostraba además Ciudad Gótica como un lugar intemporal, mezcla de futuro y pasado, metrópolis avanzada y grabado dickensiano, prefiguración de la urbe crepuscular de sangre, ilusión y crímenes de Sweeney Todd.

El Batman de El caballero de la noche es, en cambio, de una seriedad imperturbable y una crispación permanente. Christian Bale le presta el rostro y el gesto reconcentrado, fruncido y casi espectral que aprendió en El maquinista, a lo que se suma la voz del enmascarado, tan grave que parece venir de las profundidades. La cinta no tiene ni pizca de farsa o carnaval.

Y es que a Christopher Nolan no le interesan los costados coloridos, lúdicos, visionarios del personaje principal, de su antagonista o del mundo que lo rodea. Al contrario, carga las tintas en la imaginaría oscura que transforma a Batman en una gárgola que padece los síndromes de Harry el sucio y El vengador anónimo. Sí, le presta las preocupaciones de estos héroes turbulentos y discutidos del cine de los setenta, alarmados por la explosión de la delincuencia en la gran ciudad y por la indecisión de las autoridades, maniatadas por una legalidad que ellos deciden quebrar en nombre del interés común. El Batman de El caballero de la noche ya no lleva el luto por los padres muertos; ahora enfrenta la neurosis de su personalidad quebrada y los miedos de la actualidad violenta. El Guasón “completa” al Caballero de la noche que representa su propia versión de Dos caras: de tanto afirmarse como héroe roza la villanía.

Nolan es un director que sabe lo que hace, pero al que aterra parecerse al resto. No soportaría el reproche de haber hecho un Batman banal, convencional, o de haber filmado un blockbuster de pura fórmula. Y no lo hace, claro.

El caballero de la noche muestra un oficio seguro y hasta magnífico, más allá de los embrollos narrativos que hacen desaparecer y aparecer más tarde a Jim Gordon (Gary Oldman) y tirar de aquí para allá a la hora de presentar el triángulo amoroso entre Rachel, Harvey y Bruce, lo que termina por dilatar en exceso la película.

Nolan, por ratos, a veces se da aires del gran cineasta que no es. Tim Burton es un “autor” cinematográfico hasta cuando respira. Nolan, en cambio, acierta en escenas fuertes que son contadas, cuatro o cinco “morceaux de bravoure” en todo el filme: la secuencia inicial del asalto; la “desaparición” del lápiz; la secuencia de la fiesta de recaudación de fondos; la visita de la “enfermera” al hospital.

En casi todos esos momentos privilegiados aparece el Guasón, papel póstumo hasta el momento de Heath Ledger (no se sabe aún si se incluirá su participación en The Imaginarium of Doctor Parnassus, de Terry William, que no terminó de filmar).

Guasón luce como un destructivo anarquista post-punk de maquillaje chorreado y tics copiados de Marlon Brando o parodiados de los manierismos patentados por el viejo estilo interpretativo del “Actor’s Studio” de los años cincuenta.

Los roles de villanos en las películas de superhéroes dan patente de corso a los actores que los encarnan para empinarse sobre el resto, pasarse de la raya, sobreactuar, robarse el show. Los respalda el origen arbitrario, exagerado o grotesco de su modelo original. No tienen pautas realistas que respetar. Ledger es aquí una suerte de marioneta alucinada, bufón demoníaco y agente del caos; payaso con maquillaje corrido por la malanoche que esconde la cicatriz de su sonrisa forzada, como la del Hombre que ríe, de Paul Leni adaptando a Víctor Hugo (recordado también en El laberinto del fauno y en el crimen de la Dalia Negra).

A diferencia del Guasón de Jack Nicholson, que jugaba a la caricatura y al exceso del payaso que termina asustando al niño que quiere divertir, el de Ledger apunta hacia otro lado. Sus miradas que se extravían o se fijan en el interlocutor mientras bambolea la cabeza; el gesto de relamerse o alisarse el pelo; el modo en que esconde la cabeza entre los hombros como una lechuza, y sus caminatas entre desafiantes y ensimismadas, parecen parodiar a los grandes actores de la intimidad y de la emoción que se carga hasta lo insoportable, desde Brando hasta Sean Penn. El cuento que evoca su pasado con la pregunta “¿por qué tan serio?”, narrado con esa voz que amenaza y susurra a la vez, recuerda los monólogos de Brando en Viva Zapata o Último tango en París, pero dichos por un Ledger parado frente al espejo deformante de una feria. Como en ellos, un recuerdo de la infancia se convierte en oportunidad para que el saxofonista se salga de la partitura, haga un solo, se vaya por la libre, llame la atención hacia su propio virtuosismo, pero aquí en clave de broma siniestra.

Pero hay otra diferencia con el Joker de Nicholson y Burton: el de Heath Ledger ya conoció la experiencia de los asesinos gratuitos, de los aristócratas del crimen, de los genios perversos del mal, de los que matan por gusto y con hedonismo ritual. Este Guasón ya probó los placeres de Lecter y la impunidad de Zodiac; ya afinó la técnica para lograr la desaparición del lápiz.
El logro mayor de la película es el Guasón de Ledger pero también el diseño de la producción, con una Ciudad Gótica vista desde muy arriba, con la perspectiva de la profundidad que aterraba a Scottie en Vértigo, de Hitchcock, pero que atrae al murciélago justiciero que se arroja al fondo para lucimiento de la cinta en las pantallas Imax que no existen en el Perú.

Lo más débil tiene que ver con la ansiedad de Nolan por empapelarnos con el debate de todos los terrores y traumas posteriores al 11 de septiembre. Es decir, por convertir a Batman en sujeto de debates éticos y encarnación de una ansiedad colectiva que termina por pasarle factura también a él. ¿Puede combatirse el terror y el caos con medios escrupulosamente legales? ¿Cuáles son las fronteras de la corrección al tratar con una delincuencia que destruye por el placer del caos, por el gusto nihilista del desorden?

Asuntos que recargan los diálogos hasta el punto de volverlos temáticos, concienzudos, farragosos, ilustrativos, explicativos, alargados.



Ricardo Bedoya

13 comentarios:

Anónimo dijo...

El Sr. Bedoya se queja mucho de que hay un ritico que siempre alude a otros cineastas cuando comenta una pelicula, sin embargo la critica de Batman está plagada de eso. El guason comparado a Brando y Sean Penn???? ¿Pq? ¿De Donde? ¿Tambien sería comparable entonces a: Depp, Clift, Sal Mineo, etc,etc. Esa oopinion es bien antojadiza....


PD: Porque el Sr. Bedoya no comenta ninguna pelicula del Festival???

ricardo bedoya dijo...

Al anónimo de 20.36
Míre como se mueve, como habla, como se acomoda el pelo, como entorna los ojos, como busca ser confidencial siendo amenazante, como es muy conciente de su cuerpo y su voz y los usa para llamar la atención, como despliega toda su gestualidad y muestra su técnica. Fíjese el modo en que susurra estando crispado y pone siempre al frente la afectividad. Mire como juega a contrapelo de los sentimientos evidentes. Lo que ocurre es que hace todo eso sin preocuparse de ser verosímil ni de ajustarse a un registro "realista". Es un "súpervillano" y no un personaje de Kazan. Lo hace desde la parodia y la exageración.

Y eso que se podría también analizar al personaje y a su cicatriz desde la caracterización y compararlo con el gusto masoquista de Brando. Las laceraciones de Brando en La jauría humana, Nido de ratas o El rostro impenetrable. El exhibicionismo del dolor y las cicatrices, como expresión del malestar interno o de la tensión con la realidad y el mundo social.

Yo no hablé de Depp, Clift o Mineo, pero se podría comparar. Sobre todo con Depp que siempre tiene un pie sobre la pantomima y por eso provoca tanto verlo convertido en el Acertijo, porque los estilos de los otros son muyparticulares: Clift es un tímido, dulce y mínimo perdedor neurótico (sobre todo en Ambiciones que matan) mientras que Mineo parece bipolar y, claro, bisexual y eso es determinate en su imagen fílmica.

Sí, pues, comparo o digo lo que esa actuación me sugiere y puede ser antojadizo. No pretendo ser exacto e infalible, pero sí me gustaría que lo piense y compare. Creo más bien ser subjetivo: describo la impresión que me dejó la película.

¿Por qué no comento las películas del Festival?

Porque no empieza todavía y no las he visto todas. No se apure. Llegará en su momento: a partir de mañana.

Anónimo dijo...

Sinceramente, siempre estoy al tanto de los comentarios del Señor Bedoya, respetándolos (y disfrutándolos)aunque mayormente no este de acuerdo. Pero esta crítica me parece un poco "rebuscada", en el sentido que quiere darle aquella nueva generación snob de críticos jóvenes que pululan en el país. Pensé en mi particular modo de ver las cosas. Pero al presentarle el escrito a varios compañeros (muchos de ellos no les gustó el filme), resultó que en verdad se siente que el Señor Bedoya buscó y rebuscó detallitos para bajar la calidad, como obra, del filme. Llegando a ningunear al director, siendo innecesario. En fin: seguiremos compartiendo gustos por el cine, que es lo mejor de todo.

Reno dijo...

Concuerdo con varias de sus opiniones. Me pareció una muy buena película, pero por momentos sobreactuada o sobreexplicaba cuando hubiese sido mejor apelar a la libre interpretación del espectador. Lamentablemente la valoración del espactador hoy en día es muy objetiva y estadística. Aún no entienden en Hollywood que nos queda un poco de capacidad de imaginar y abstraernos, aunque sea un poco.

* De todas maneras una película genial. Da gusto volver a ver villanos esenciales.

Anónimo dijo...

No hay ninguneo, más bien lo que
hay es ganas de encontrarle fallas
a una crítica que no las tiene. Yo
estoy de acuerdo con el Sr. Bedoya
en sus observaciones, incluso hay
un lado pateticón en la película, y
sobre todo al final, que la vuelve
un tanto seriota y "trascendente".
No le quito méritos a Christopher
Nolan pero prefiero de lejos los
Batman de Tim Burton. Por otro lado, una cosa es citar cuando
corresponde hacerlo y otra, al
estilo de Sebastián Pimentel, porque suena bien o da lustre.

M�nica Delgado dijo...

Hola Ricardo:
La cicatriz del Guas�n, y las narraciones sobre su origen, me recuerdan tambi�n al supervillano de Ichi the Killer de Takashi Miike. Y hasta me parece una reeminiscencia media expl�cita, m�s alla de la pela de Leni u otra asociaci�n.
De otro lado, una de las lecturas que m�s me interesan para la figura del Guason es la del pastiche, lejos de la parodia, en estricto sentido posmoderno, y que mencionas y enfatizas.

César Santivañez dijo...

De hecho, cuando Jerry Robinson creó al personaje del Joker para Batman N° 01 (1940), manifestó sin reparo alguno haberse basado en "The Man Who Laughs". Incluso en el 2005, Ed Brubaker y Doug Mahnke se encargarían de reconocer abiertamente este paralelismo, publicando una excelente historieta del mismo título.

Sin embargo, y sin ánimo de menospreciar a la crítica puramente cinematográfica, existen elementos riquísimos en el Joker de Ledger, que resultan obvios sólo para un fanático de la historieta. Así, vemos que Nolan ha hecho un trabajo de adaptación insuperable, pues en The Dark Knight abundan las referencias a The Killing Joke (Alan Moore - 1988), The Long Halloween (Jeph Loeb - 1996) y Arkham Asylum (Grant Morrison - 1989). En suma, esta es la primera adaptación cinematográfica del universo batmaniano como tal. El trabajo de Burton y su universo de juguete se adapta muy bien al personaje del Murciélago, pero no pasa de ser la fantasía de un director que, por más renombrado que éste sea, no se nutrió de las fuentes más básicas, y esto es necesario recalcarlo. Está de más decir que muchísimos fanboys consideramos a "Batman" y "Batman Returns" como una falta de respeto a la trayectoria del personaje de Bob Kane, que cuenta ya con un legado de casi 70 años.

Acerca de la concepción del Joker, causan gracia las expresiones de asombro de la crítica cinematográfica al respecto, sobre todo si tenemos en cuenta que las características del villano, tan comentadas en los últimos meses, forman parte del personaje ya desde 1970, con la publicación de su serie propia, y más aún con "The Joker's Five Way Revenge" (Dennis O'Neil - 1973). No hay nada nuevo bajo el sol de Gotham.

Y, por último, no comprendo la relación entre Depp, la pantomima y el Acertijo. Primero, porque Depp no está a la altura de caracterizar a este personaje, que cuenta con poco o ningún viso de pantomima. Basta leer el "Dark Knight, Dark City" para darse cuenta de que el personaje no soportaría las risitas sardónicas y miradas lánguidas a que Depp nos tiene acostumbrados últimamente. Estamos hablando aquí de un villano con altas dosis de sadismo, y que ve a Gotham como el inmenso tablero para sus macabros juegos. El Acertijo encausa su vileza hacia propósitos determinados, a diferencia del Joker, que representa la locura desatada. De ahí mi extrañeza, al imaginar a Depp caricaturizando y burtonizando (que es lo que mejor sabe hacer) a uno de los más grandes y astutos némesis jamás creados.

Por lo demás, muy buena reseña. Claro, que nunca está de más expandir los horizontes si se pretende opinar acerca de un ícono popular con tanta historia sobre las espaldas.

LuchinG dijo...

(disculpen si ya se hablò de lo siguiente en los comentarios, sòlo tengo unos minuitos para dejar el mio)

1.- “morceaux de bravoure” No encuentro ese tèrmino en ni en la wikipedia en franchute.

2.- Sin esos "Asuntos que recargan los diálogos hasta el punto de volverlos temáticos, concienzudos, farragosos, ilustrativos, explicativos, alargados." no hay contrapàrte a las travesuras anàquicas del Jocker. ¿Por què no es el diàologo entre Jocker y dos caras ni farragoso ni explicativo, y los de Batman y Gordon sì? POdrìas decirme que porqu les faltò ingenio, pero eso no lo estas diciendo en esta reseña, parece que estàs diciendo que esos diàlogos no debèrìan darse. Yo no veo que hayan estado mal, puedes ver muchos de esos en Kingdom Come.

Lo que si no me gustò (lo poco que no me gustò, en realidad) es lo poco equilibrado que está el desarrollo de los personajes. Es como si los hermanos Nolan no le tuvieran fe a Batman, no vieran casi nada de interesante en 'el, (como personaje, porque como simbolo de algo si se lo ven, lo dejaron bien claro en la primera pelìcula) Hubo un montòn de oportunidades de lucirlo, pero tanto Nolan como el actor las dejan pasar.

Anónimo dijo...

Terry William???????

ni más vengo por aquí...

Anónimo dijo...

La película de Nolan es una buena opción, para dar algunos comentarios, revisando algunas opiniones puede percatarme que Batman Caballero de la Noche, la consideran la mejor película del año.
Al respecto se debe mencionar que la película de NOLAN es una buena película pero no la mejor del año, todos conocen la capacidad de Nolan a raíz de Memento y su muy lograda Insomnio a partir de allí las películas que realizo han llamado la atención.
Nolan empieza el proyecto de Batman, a partir de su afición por el comic la primera entrega de Nolan se recibió de la mejor manera por lo cual todos teníamos gran expectativa en esta segunda entrega.
Esta nueva entrega de Nolan es superior a la primera, ya que nos presenta a dos personajes memorables uno de ellos es el guasón interpretado de gran manera por el actor fenecido Heath Ledger aunque muchos argumentan que es su mejor interpretación, considero que en anteriores películas dio muestra de su capacidad actoral. El otro personaje es Batman, que muestra a christian bale en una grata interpretación su caracterización del personaje cae como anillo al dedo.
Claro algunos preferirán al guasón de Jack Nicholson, el cual mezclo la comicidad, la locura y maldad, en cambio este guasón es una interpretación de maldad que parte de su interior y del pasado del personaje acá no hay comicidad, pero esto no desmedra la grata interpretación de Heath Ledger.
En algunos comentarios se advierte que no se puede comparar el batman de tim burton con las entregas de Nolan en principio se tiene que indicar que la saga de batman de burton es una creación gótica con la presencia de grandes villanos tales como el guasón el pinguino y gatubela, estaba lleno de oscuridad y fantasía todo ello sacado del mundo imaginario de burton, esta entrega va mas con la identidad del personaje por ese lado oculto, los conflictos interiores y por supuesto muestra el lado oscuro del personaje, pero uno puede tener mayor preferencia por las de burton sobre todo con batman vuelve (esto no quiere decir que sea mejor que esta entrega) es una cuestión de preferencia.
Por lo cual considero que sobran los comentarios que tratan de imponer o decir que película es mejor, creo que este blog fue creado con la finalidad que cada uno de su opinión se acertada o no.
Finalmente Ricardo que personaje de algún comic crees que ha sido llevado al cine de la mejor manera y que personaje te gustaría que se lleve al cine.
Bueno saludos.

Anónimo dijo...

A mi me parecio tambien una critica muy retaceadora de los meritos de la pelicula. Hechos innegables: 1) salio al ultimo, despues de todas las opiniones de los demas criticos. 2) Comienza en un tono que pareciera reforzar algo que es 'obvio' ("Sin duda ..."), para a las 2 lineas siguientes decir que si se la compara con "otras" no es para tanto...(!!!)
Cualquiera al menos diria que para ser un blockbuster y despues de tantas peliculas de comics, como que esta si le ve algo que sacarle al enfrentamiento "bien vs. mal" de otras tantas mas naif.
Pero, como dice al final, eso no le interesa porque hace a la pelicula plantear preguntas, ponerse seria, etc.

Pregunta: Y ¿Que le dijo el 10 de agosto Ricardo Bedoya a Alberto Servat que era la causa por la que la gente no preferia otras peliculas mas alla de la reducida cartelera que tenemos? "El público ha perdido la curiosidad intelectual por el cine"

Resumen: no se entiende nada de lo que rescata en un caso para criticar en el otro

Javier Moreno dijo...

The Dark Knight es la película de Batman que he estado esperando desde que acabé de ver en el cine Batman Returns, en 1992. Cómo esperé tanto tiempo para ver la versión oscura que tanto me había gustado en los comics como The Long Halloween y The Dark Knight Returns.

Decidí leer de nuevo la primera aparición del Joker en Batman Número 1 de 1940 y la historia es muy similar a la presentada en el filme. El Joker es un hijo de puta y dá miedo, no dá risa. Es un payaso frustrado que la única forma en que puede conseguir reacción de su público es aterrorizándolo.

Ledger hizo el papel de su vida y se merece un oscar, sin duda alguna. La película se merece uno en fotografía también, pero no en sonido porque realmente los dialogos se hacían sordos en algunos momentos por tanta música y bulla.

No veo la hora de tenerla en DVD tampoco.

The Independent dijo...

Bajo mi percepción -porque de eso se trata todo esto de los comentarios en blogs- , esta ha sido una película atípica si nos circunscribimos al tan manoseado hecho de adaptar comic y hacer de los superhéroes seres capaces de cualquier atrocidad (aquí la palabra "atrocidad" va dirigida para los guionistas por presentar propuestas insufribles).
Que si el Batman de Burton es más o menos solvente que el de las versiones de Nolan no tiene sentido. Seamos prácticos sin dejar de ser medianamente objetivos: Uno ve estas películas no para divagar sobre la psicología de los personajes; uno quiere acción, quiere ver pasar delante una seguidilla de escenas que capten los sentidos. Uno busca diversión, entretenimiento.
El que conoce a Burton debe tener la capacidad de adaptarse a su particular visión del mundo, y considero que él reconstruye el mundo de manera realista pero con toques de ficción para que asimilemos el impacto. Sus alegorías no van porque se le antoje, son instrumentos muchas veces irónicos para narrar sus historias. De la misma forma como Nolan decidió hacer de Batman un personaje más falible, más humano, con una carga psicológica que por momentos obstruye y resulta excesiva, como si quisiera dejarnos en claro lo que pretende, estableciendo ese desmarque con sus antecesores que más de uno acusa en sus comentarios.
La película en lo personal me resultó atractiva, precisamente por esa diferencia sustancial, ese retorno a la verdadera esencia del protagonista. Pretenciosa de a ratos, aburrida acercándose al final (flojísimo el triángulo amoroso, debieron “eliminar” a la muchacha antes de la primera media hora); sin embargo, la personificación del Joker de Ledger resume perfectamente las ambiciones del director para esta película. Porque si bien es cierto la trama recae en las espaldas de un Batman psicoanalizable, es el antagónico quien se lleva las palmas (y lo acerca a lo que las masas esperan de una película de este tipo).
Probablemente la psicología del Joker sea más interesante de estudiar, porque valgan verdades, es una de las más firmes personificaciones sobre la maldad (aunque prefiera, aún fresco en mi memoria, al Bardem de No Country for Old Men). Sin embargo, y ya que menciono a Bardem, esos visos de insanía y manifestaciones de psicópata redomado - aunque soberbios - , lindan con la sobreactuación. Y resulta difícil no comparar la construcción del personaje con los de otros vistos en el pasado (un OSCAR póstumo me parece una exageración).
Tal vez The Dark Knight sea la visión necesaria para este tipo de películas, he ahí el mayor mérito del director. Resulta un aire fresco que permitirá, si no reinventarse, al menos probar con otros argumentos más consistentes a los consabidos tips para este género de películas.
Saludos,