martes, 31 de julio de 2007

Diario del Festival de Lima: los días previos y los sueños para el futuro


Como todos los años, desde diez días antes, un grupo de jurados y periodistas se reúne todas las mañanas para ver las películas que participarán en la competencia del Festival de Lima. Hasta hoy, martes, se han proyectado 16 películas de las competencias de ficción y de ópera prima.
A estas alturas tenemos ya el panorama del nivel e interés de un Festival que cumple 11 años y que se anuncia con avisos publicitarios que aluden al modo en que se forma el destino individual: conocidos personajes peruanos del cine y el espectáculo se preguntan por lo que soñaban ser cuando tenían 11 años.

El ejercicio propuesto por la publicidad, pero en clave prospectiva, deberá ser aplicado al balance final de esta edición del Festival de Lima. ¿Qué sueña ser en el futuro el Festival de Lima ahora que cumple 11 años?

Es decir, las películas en competencia en este año decimo primero nos dirán en qué piensa convertirse el festival en los próximos años; cuál es su mirada sobre el cine latinoamericano y el cine a secas; cómo concibe al público; cuál es su lugar en el horizonte de otros festivales de la región. En una palabra, cómo se ve a si mismo y hacia dónde se proyecta al comienzo de su segunda década.

Trataremos de encontrar respuestas y explicaciones a esos asuntos hacia fines de la próxima semana cuando se cierre la competencia.

Pese a haber visto ya una parte considerable de las películas en competencia, hemos decidido empezar a comentarlas el día jueves, fecha de la inauguración. Creemos que es un gesto de consideración mínimo hacia el Festival y una regla que se aplica en todos los festivales del mundo.

El seguimiento del Festival lo haremos en forma de diario de notas, con post sueltos que den las impresiones de lo que veamos, escuchemos, conversemos o nos informemos durante los 10 días del evento.

Para empezar, una protesta. Este año, el Festival no trata a la prensa como se debe. La credencial excluye el acceso a la cadena Cineplanet y sólo permite el ingreso a las salas del CCPUCP para proyecciones de cintas en competencia. Es decir, el saludo a la bandera, ya que esas películas son las que se pasan en las funciones matinales previas y, sobre todo, son las que agotan las localidades de las salas reducidas del Centro Cultural.

La prensa es excluida de las proyecciones de todas las otras películas. ¿Acaso no le interesa a la organización del Festival que se hable de las cintas de sus invitados, sean países o personas individuales? Lástima que no se haga como en otros festivales, donde se entregan entradas con cupos limitados para las funciones de cada día.

Ricardo Bedoya

domingo, 29 de julio de 2007

Preferidas del cine norteamericano a partir de los años setenta


Luego de la publicación de nuestras listas de películas norteamericanas preferidas, muchos nos preguntaron si para nosotros esa cinematografía había muerto en los sesenta. El predominio de películas realizadas durante el período clásico era dominante. Por eso se nos ocurrió hacer nuevas listas de preferidas norteamericanas a partir de los añs setenta. Aquí están:


Ricardo Bedoya
Sin orden de preferencia
Fedora, de Wilder
Fat City/The Man Who Would Be King/ Wise Blood/ The Dead, de Huston
Pat Garret and Billy the Kid/Bring Me the Head of Alfredo Garcia, de Peckinpah
The New Centurions, de Fleischer
Crimes and Misdemeanors, de Allen
The Straigh Story, de Lynch
White Dog/The Big Red One (en cualquier versión), de Fuller
A Perfect World/Honkytonk Man/Bird, de Eastwood
Smorgasbord, de Jerry Lewis
Avanti!, de Wilder

10 alternativas: The Deer Hunter, de Cimino; The Human Factor, de Preminger; Night Moves, de Penn; Husbands/The Killing of a Chinese Bookie, de Cassavetes; New York New York/King Of Comedy/ Raging Bull, de Scorsese; Once Upon a Time in America, de Leone; The Honeymoon Killers, de Kastle.

José Carlos Cabrejo
La mayor parte de los filmes que listé como mis favoritos en el especial anterior son posteriores a los años setenta, razón por la cual prefiero presentar una segunda lista, sin contar las ya mencionadas en la anterior y centrándome, tal como se pide, sólo en títulos de los años setenta para adelante. Sólo voy a mencionar una película por director y sin orden de preferencia:

Phantom of the Paradise, de DePalma
The Godfather I/II, de Ford Coppola
Mulholland Dr., de Lynch
Edward Scissorhands, de Burton
Bad Lieutenant, de Ferrara
When Harry Meets Sally, de Reiner
Taxi Driver, de Scorsese
Unforgiven, de Eastwood
Annie Hall, de Allen
Scream, de Craven

Oscar Contreras
The Man Who Would Be King, de Huston
McCabe & Mrs. Miller, de Altman
The Godfather II, de Ford Coppola
Manhattan, de Allen
Main Streets, de Scorsese
Pat Garret and Billy the Kid, de Peckinpah
Sleuth, de Mankiewickz
Husbands, de Cassavettes
The Sugarland Express, de Spielberg
The Missouri Breaks, de Penn

Isaac León Frías
No justifiqué mis listas de 10 mejores películas norteamericanas de todos los tiempos (la segunda era la lista de espera o lista suplente). Hubiera podido hacer varias más, hasta llegar a 100 al menos, porque la cantidad de títulos memorables es enorme y en su mayor parte se encuentra entre la década del 20 y la del 60. Se puede elaborar, desde luego, una lista de 10 mejores películas desde 1970 hasta hoy, que las hay, pero la diferencia entre el volumen de películas notables de este periodo y del anterior es realmente abismal.

El cine afortunadamente no se acabó en los años 60, pero sí el gran cine norteamericano clásico y en esas fuentes se inspiraron los grandes creadores, incluso quienes como Orson Welles entablaron una suerte de confrontación con esa tradición. En las últimas décadas las figuras más prominentes no han podido sustraerse de esa tradición: ni los Hollywood brats de los 70 (Scorsese, De Palma, Bogdanovich, Spielberg, los mismos Coppola y Allen), ni siquiera del todo los más fronterizos con John Cassavetes en primer lugar. No digamos Altman, a menudo menos fronterizo que Cassavetes. El caso de Clint Eastwood es peculiar, pues ya se ha convertido casi en un lugar común llamarlo el último de los clásicos. Tampoco se sustraen los que llegaron más tarde: desde Lynch hasta Tarantino, Jarmusch y los hermanos Coen. Pero, bueno, con todo lo estimulante que tiene el cine de estos y otros realizadores que están en activo (salvo Cassavetes y Altman), el balance de conjunto, y pese a que hay películas magníficas, no está a la altura de ese caudal de obras maestras de antaño. Puede que mi perspectiva esté un poco sesgada por los años que tengo viendo cine, pero me acerco a cada película con la misma disposición de ánimo y el mismo entusiasmo de siempre, pues los años no me han hecho perder un ápice de la fruición que significa ver el cine en general y, claro, de manera multiplicada si se trata de películas que producen ese goce estético que el gran cine (venga de donde venga) dispensa.

Bueno, en mi lista de los 70 en adelante también hay presencias clásicas (no puedo evitarlo) y seguramente títulos muy consagrados. Puede que en ella peque de excesiva prudencia, pero voy a adelantar un título para el futuro, Inland Empire, de David Lynch, la más reciente y que pongo fuera de lista, para mí una de las experiencias estéticas más estimulantes de los últimos tiempos.

Aquí la lista, sin orden de preferencia y seleccionando una película por director, porque podría agregar otros Huston, Wilder, Cassavetes, Coppola, Scorsese, Allen e Eastwood. No podría agregar otro Ridley Scott, a pesar de que tiene otro título de muy buen nivel que es Alien, el octavo pasajero. Nunca más se acercó al tope que supuso Blade Runner.

Sleuth, de Mankiewicz
Bring the Head of Alfredo Garcia, de Peckinpah
Fedora, de Wilder
Fat City, de Huston
The Killing of a Chinese Bookie, de Cassavetes
Apocalypse Now Redux, de Ford Coppola
Raging Bull, de Scorsese
Hannah and her sisters, de Allen
Blade Runner, de Scott
A perfect world, de Eastwood

Eduardo Maldonado
Husbands - A Woman Under The Influence – The Killing of a Chinese Bookie, Casavettes
The Deer Hunter, Cimino
The Honeymoon Killers, Kastle
Fat City – The Dead (y también The Man Who Would Be King), Huston.
Pat Garret and Billy The Kid, Peckinpah.
Crimes and Misdemeanors, Allen.
Raging Bull, Scorsese.

José Luis Riddout
Bring Me The Head of Alfredo Garcia, de Peckinpah
Killer of Sheep, de Burnett
GoodFellas, de Scorsese
Unforgiven, de Eastwood
Once Upon A Time in America, de Leone
The Deer Hunter, de Cimino
A Woman Under The Influence, de Cassavetes
Fat City, de Huston
McCabe & Mrs. Miller, de Altman
Avanti!, de Wilder

Enrique Silva
Resulta más complicado hacer una lista de mejores películas a partir del año 70, no por cantidad de notables filmes, sino por escasez. En fin, me parece que la producción de Hollywood ha ido decayendo en calidad en las últimas tres décadas y hoy vive uno de sus peores momentos. Debo aclarar que en el caso de las películas de Coppola y Fuller, incluyo las versiones reconstruidas, que me parecen mucho más logradas que las originales. Mi nueva lista es como sigue, en orden cronológico:

The Honeymoon Killers, de Kastle
Bring Me the Head of Alfredo García, de Peckinpah
Chinatown, de Polanski
Nashville, de Altman
Manhattan, de Allen
Raging Bull, de Scorsese
Once Upon a Time in America, de Leone
Unforgiven, de Eastwood
Apocalypse now-Redux, de FordCoppola
The Big Red One-The Reconstruction, de Fuller

sábado, 28 de julio de 2007

† 18.7.1817 Carta abierta a Jane Austen


Ricardo Bada nos envía desde Colonia esta carta abierta a la escritora Jane Austen

Dearest Miss Austen:

Pronto van a cumplirse ciento noventa años del día en que usted nos abandonó para irse a su bien ganada eternidad, y curiosamente recuerdo que hace un par de meses estuve pensando en usted, pero no a causa de esa luctuosa efeméride, sino de otra fecha cuya recurrencia anual reglamentan a partes prorrateables tanto el almanaque como la corrección política.

En un rapto de locura, el 7 de marzo pasado, la víspera del Día Internacional de la Mujer (una farsa que a usted, de seguro, le hubiese provocado una sonrisa conmiserativa)
, compré toda la filmografía disponible de películas basadas en sus libros. Porque ¿de qué otra mejor manera empezar el Día Internacional de la Mujer –me dije–, si no es viendo una película inspirada por la creadora de la emblemática Emma? Así las cosas, esa noche me jalé de una sola tacada el prodigio de las casi cinco horas de Orgullo y prejuicio (la serie de la BBC, 1995), y entré en la fecha celebratoria casi simultáneamente con la frase que revela la nobleza de alma de Lizzy: “Till this moment I never knew myself ”. Así es: hasta ese momento no se conocía a sí misma.

¡Y pensar que la novela fue rechazada sin ni siquiera haber sido leída, por el primer editor a quien cometió el error de enviársela el padre de la anónima autora, ofreciéndose incluso a pagar buena parte de los gastos de edición!

Usted, Miss Austen, es uno de mis autores más queridos. La he leído completa, y permítame que se lo diga sin circunloquios ingleses: la adoro. Y hay algo que usted nunca habría podido sospechar a fines del XVIII y comienzos del XIX. Que sus novelas son cinematográficas como muy pocas en la historia de la literatura. A condición, eso sí, de que las filmen compatriotas de usted, porque ellos saben hacerlo de una manera absolutamente inigualable.

Pero sin embargo, la mejor versión de una de sus novelas no es una película, sino esa serie
de TV que produjo la BBC con Jennifer Ehle y Colin Firth en los papeles de Lizzy y Darcy.
Y es de lejos la mejor, aunque en la versión para el cine de 2005, donde Lizzy es encarnada por Keira Knightley, un año más joven que ella (¡y un apellido tan mío!, diría usted, Miss Austen, y tanto que tan suyo, como que es el del protagonista de su Emma), son mucho mejores las actuaciones del matrimonio Bennet, interpretado por una pareja excepcional: Donald Sutherland y Brenda Blethyn, la inolvidable Cynthia de Secretos y mentiras.

Por cierto que una crítica argentina, Moira Soto, se lamentaba justamente de lo contrario, de que “el descangayado Donald Sutherland estaba para hacer de abuelo de las hermanas Bennet antes que de padre, y Brenda Bethlyn sobreactúa con llamativo descontrol”, en lo que creo que se equivoca de medio a medio, o bien –limitándome al segundo anatema– confundió la actuación de Brenda Bethlyn en la película con la de Alison Steadman en la serie. Pero sí que acierta cuando arguye que “Matthew MacFadyen convierte al sordamente apasionado Darcy
en un pazguato tristón monocorde”. Aunque lo que sucede, creo, es que el poco agraciado MacFadyen no resiste la comparación con el apuesto Colin Firth, y eso –quieras que no– lo resiente la mujer Moira que habita en la crítica Soto. Y hasta quien firma, sin ser mujer.

Acierta también ella en que la película adolece de unos “zafios toques cómicos (cada vez que se abre la puerta de una habitación donde tiene lugar una conversación importante, hay un grupo de mujeres apiñadas escuchando indiscretas, algo que jamás pasaría en ninguna novela de Austen)”. Es cierto, y usted misma, Miss Austen, sentiría vergüenza ajena si llegase a ver esas escenas que ni siquiera habría sido capaz de imaginar.

Puesto que el amor no es ciego, sino clarividente, pienso –y se lo digo sin andarme por las ramas– que tanto las dos versiones de la BBC como el film de 2005 refuerzan una inteligente observación de Somerset Maugham a partir de la palmaria diferencia de caracteres que distingue a Jane y Lizzy, las dos Bennets mayores, de sus tres hermanas menores. Apunta Maugham que no entiende por qué no las hizo usted hijas de un primer matrimonio de Mr. Bennett, quien ya viudo habría contraido segundas nupcias (o náuseas, se podría decir en este caso concreto) con su actual esposa, dos de cuyas tres criaturas se le terminarían pareciendo tanto. Lo mismo pensaba yo, Miss Austen, y disculpe lo directo de este reproche.

Pero vea, le digo que lo pensaba, y eso significa que ya no estoy tan seguro. Y es que decidí someter este punto a la consideración de mi amiga Jimena de Vedia, otra argentina, cuyo oficio consiste en saber argumentar, y ella me iluminó por qué pudiera ser que usted, Miss Austen, no hizo que Jane y Lizzy fueran hijas de un primer matrimonio del señor Bennet:

«La explicación la da la misma autora. En el capítulo XLII habla del matrimonio y de la equivocada decisión del señor Bennet al casarse con una mujer sin inteligencia. Allí dice que al poco tiempo de casados se acabaron el cariño y el respeto que le tenía, hasta llegar a un absoluto abandono de sus deberes conyugales. Cabe deducir entonces que las dos hijas primeras gozaron del compromiso afectivo de la familia Bennet en su conjunto, siendo María [la tercera] a quien afecta el período de transición, y finalmente las dos menores criadas bajo la exclusiva influencia de la señora Bennet. Si Jane y Lizzy fueran hijas de otra unión, la culpa solo habría recaído en la señora Bennet, desligando a su marido de toda responsabilidad. Austen hace hincapié en el daño que provoca el señor Bennet al abandonar a su familia, y que si bien no se ha ido de la casa formalmente, queda a las claras que su presencia, en todo el sentido de la palabra, no existe en las cosas cotidianas. Conclusión: las hijas y sus diferentes personalidades no son producto de un capricho de la autora sino parte de una enseñanza moral. Si alguien deja de lado sus obligaciones, no se hacen esperar las consecuencias». Ecco!

Un reproche distinto que podría formular, Miss Austen, es que en el capítulo epilogal, cuando pasa revista a cómo siguieron desenvolviéndose las vidas de sus personajes, en ningún momento parece haber sentido usted la necesidad de informarnos sobre sus descendientes.
¿Es posible que ninguna de las Bennets casadas –Jane, Lizzy, Lydia– haya tenido hijos?
Ni me lo puedo creer, ni me lo quiero creer, Miss Austen, pero ¿por qué hizo un secreto del tema, usted que amaba a los niños, que tuvo una sobrina predilecta, Fanny, la hija de su hermano Edward? (hasta el punto de que llamaría así a una de sus heroínas más simpáticas, Fanny Price, la protagonista de Mansfield Park, otra de sus inocultables Cenicientas, como Jane y Lizzy Bennet, y hasta la Anne Elliot de Persuasion).

Metidos ya en harina, y puesto que tratamos de la función reproductora, hablemos de sexo, Miss Austen. Estoy completamente convencido de que la versión 1995 de la BBC sería su favorita. Lizzy y Darcy no se tocan físicamente sino solo las manos, y aún así unos escasos segundos, en el baile en Netherfield durante la danza del “Mr. Beveridge’s Maggot”, y en Pemberley cuando él la ayuda a subir al landó: amén de ello él la toma una vez del codo y le aprieta levemente el brazo en la hospedería de Lambton al llevarla a sentarse, con ella llorando tras leer la carta donde Jane le cuenta la huida de Lydia con el infame Wickham.

Pero todas y cada una de las demás veces en que los dos están juntos, la pantalla chisporrotea por la intensa electricidad estática de que sus cuerpos se cargan con la recíproca presencia. Aunque acaso no sea ajeno a ello el que Jennifer Ehle y Colin Firth hayan mantenido un idilio durante el rodaje –“they had a relationship”, diría usted, Miss Austen–, pocas veces se ha visto un tan denso y significativo intercambio de miradas como cuando Lizzy va pasando las hojas de la partitura que toca Georgiana al piano y él la contempla embebecido, o mejor dicho: enlizzybecido. Es todo un madrigal de las más altas torres. (Claro está que en la imagen final de la miniserie se besan, claro que sí, como mandan los cánones: pero ya casados).

Por otra parte, logré descubrir el pormenor que me irritaba en todas las versiones de Pride and Prejudice sin acertar a dar en el clavo, y es que a Mrs. Bennet la hacen mucho más vieja de lo que realmente puede haber sido. Si lleva 23 años casada, como mucho es una mujer de cincuenta años. Y aunque así lo subrayan las edades de las actrices que la interpretan en las series de la BBC, Priscilla Morgan (46) y Alison Steadman (49) –no la de Brenda Blethyn (59) en la película–, de todos modos siempre se la hace actuar y comportarse como una vieja tonta de más de sesenta. Algo que incluso le quita fuerza a su caracterización como persona poco favorecida con los dones de la inteligencia y el tacto, Miss Austen, isn’t it?

Descubro también que en la versión de Orgullo y prejuicio de la BBC 1979, el guión es de
Fay Weldon, la autora de Vida y amores de una maligna –de un humor negro como sólo ustedes los ingleses son capaces de producir–, con un sagaz empleo de la voz en off para seguir el hilo de los pensamientos de Lizzy. Mientras que en la versión para el cine de 1940,
el guión se debe nada menos que a Aldous Huxley, y si bien no me sé de memoria la novela (todavía), apuesto mi única corbata de Armani a que la siguiente frase no se debe a usted, Miss Austen, sino a Mr. Huxley: “Oh, if you want to be really refined, you have to be dead. There's no one as dignified as a mummy” [“Oh, si usted quiere ser realmente refinado tiene que estar muerto. No hay nada tan digno como una momia]”. “Mummy” es una palabra que usted nunca habría usado. Never!

En esta versión de 1940 Laurence Olivier actúa como Darcy, y Greer Garson como Lizzy,
y eso que la Garson ya contabilizaba 36 otoños, demasiados para una Lizzy que tan sólo cuenta 21 primaveras. Y por cierto que el papel de Jane lo interpreta Maureen O’Sullivan,
y me asalta la duda de si no será porque desde 1932 estaba siendo la Jane por antonomasia... ¿o es que no la recuerda al lado de Johnny Weissmuller, el Tarzán también por antonomasia? Ocho años después, en Orgullo y prejuicio, en el baile de Meryton donde conoce al dueño de Netherfield, casi espera uno oírla decir: “You Bingley, I Jane!” Pero perdóneme el irrespeto.

Y hablando de palabras usadas o no usadas por usted, Miss Jane, hay otra, “I”, que no la usó nada más que dos veces para referirse a usted misma, y es en el capítulo final, a propósito de Mrs. Bennet, ¿verdad que lo recuerda?
“I wish I could say, for the sake of her family, that the accomplishment of her earnest desire in the establishment of so many of her children produced so happy an effect as to make her a sensible, amiable, well-informed woman for the rest of her life”[“Desearía poder decir, por el buen nombre de su familia, que el cumplimiento de su más profundo deseo, asegurando el futuro de tantas de sus hijas, produjo el feliz efecto de hacer de ella una mujer sensible, amable e ilustrada para el resto de su vida”].

Sí, Miss Austen, la entiendo perfectamente: también a usted le gustaría poder haber dicho que Mrs. Bennet cambió para mejorar, con las bodas de Jane y Lizzy. Pero ya sabemos que no fue así. Y es que como bien dejó escrito en su Sonata el maestro Álvaro Mutis –un colega suyo de estos tiempos míos–, “no se puede tener todo”.

Last but not least, me tiene que disculpar por haberme concentrado en Orgullo y prejuicio descuidando las versiones fílmicas o televisivas de sus otras novelas. Déjeme pues decirle que la gran Emma Thompson es la única persona que ha conseguido el Oscar como mejor actriz, por Howards End (1993), y como mejor guionista, por su adaptación de Sense and Sensibility (1996). Y que el papel de sir Thomas Bertram, propietario de la mansión señorial en Mansfield Park, lo interpretó un enemigo declarado de la aristocracia, además de ser otro colega de usted, Miss Austen, y nada menos que Premio Nobel de Literatura: un caballero llamado Harold Pinter. Y en fin, que en Persuasion se encuentran dos de las escasas menciones a la época histórica en que transcurren sus novelas: al empezar la película, Napoleón acaba de abdicar en París, el 6.4.1814, y los aliados de desterrarlo a la isla de Elba; y cerca ya del final del film venimos a enterarnos de que el Gran Corso se ha escapado de Elba y anda de nuevo en Francia, reorganizando su ejército, el que luego acabará derrotado en Waterloo.

Devotamente, tomo en las mías esa mano suya que escribió Orgullo y prejuicio, libro bello como pocos.
S.s.s. q.b.s.m.

Ricardo Bada

lunes, 23 de julio de 2007

El cine, el contexto...y lo bizarro, una vez más


El mundo de los blogs, a diferencia de la mayoría de publicaciones impresas, se ha convertido hasta cierto punto en el espacio para la confrontación de ideas sobre las distintas maneras de entender el cine.

La discusión sobre lo que se entiende por cine bizarro, desatada hace un tiempo en esta bitácora, también ha servido para comprender los enfoques o perspectivas que se puede tener del cine como tal; lo que incluso se ha extendido a otro blogs, como
www.lacinefilianoespatriota.blogspot.com

Lo bueno de ese hecho es que permite seguir exponiendo ideas o conceptos al respecto. En ese blog, Fernando Vílchez, uno de sus editores, ha señalado que es inconsistente descartar el contexto en el análisis de las películas.

Yo no creo que eso sea inconsistente, al menos si tomamos el contexto en efecto, tal cual es (que es justamente lo que he querido expresar en uno de mis textos sobre el cine bizarro). Me explico. Vílchez dice lo siguiente:

“Por ejemplo, uno puede disfrutar a solas, tranquila y apaciblemente, siguiendo los gustos personales, del film Caché, de Haneke. Sin embargo, el análisis encontraría nuevos sentidos, más allá de sus gustos, si el crítico conociera el trasfondo de la relación Francia-Argelia. No digo que disfrute más la película, sino que la riqueza de interpretaciones aumentaría seguramente”.

Obviamente, el trasfondo de la relación Francia-Argelia puede ser entendido como parte del contexto del filme. Pero lo que importa en Caché, no es ese trasfondo, situación o marco en sí mismo, sino CÓMO la cinta de Haneke hace referencia a ese hecho histórico. Una cosa es el contexto como tal y otra cosa muy distinta es la alusión, la designación, el señalamiento a dicho contexto. Esta es parte de la sugerente gama expresiva que debe ser comprendida en dicho filme francés, pero que no toda clase de espectador es lo suficientemente competente para identificar. Por ello, desde cierta perspectiva, podemos afirmar que un contexto en tanto tomado, apropiado, visualizado por un filme, deja de serlo. En términos de la significación cinematográfica, de ser un elemento externo pasa a ser interno. Cuando veo, desde mi posición de crítico, a un actor como Charlton Heston en un documental como Bowling for Columbine, no me interesa, a partir del documental, el Charlton Heston persona, de carne y hueso; sino el Charlton Heston representado en el filme, cómo éste lo mira y lo enfoca, a partir de su propio discurso.

¿Qué es lo que ocurriría si valoráramos el contexto como tal y no el “contexto representado” en un filme? Justamente, lo que propone el Dr. Vértigo, valorar a las películas por el contexto en el que fueron hechas, y a partir de ahí descalificar a Tarantino sólo por ser el chico mimado por los festivales y los medios de comunicación y erigir a Gordon Lewis sólo por haber sido un cineasta de entorno marginal. ¿Y dónde quedaron los filmes? ¿El contexto se tiene que imponer a ellos? ¿Es más importante la condición en que fue hecha una película o la cinta en sí misma? Esos aspectos tienen importancia para el crítico sólo cuando toma adicionalmente un criterio histórico, e identifica la importancia que ha tenido un filme u otro, por ejemplo, en la evolución del séptimo arte o al interior de la obra de un cineasta.

Lo mismo pasa con una película como El arca rusa de Sokurov. Su valor no está en que durante su filmación estuvieron presentes miles de extras y que tuvieron que ensayar durante 7 meses un majestuoso plano secuencia de hora y media. Su calidad tampoco está de antemano en el hecho de tener como referente la riqueza histórica de Rusia. Su relevancia cinematográfica, por el contrario, sí está en los efectos de sentido que genera el filme como tal, a partir del hecho que el plano secuencia nos da una idea de “tiempo unificado” (a contraposición del efecto de montaje, que acentúa la idea del tiempo dividido, escindido, entrecortado), que aglutina el pasado y el presente del Hermitage; o que la alusión a la historia de Rusia se convierta en un acto de amor y nostalgia, plasmado en un tono de sueño profundo y sublime.

Y sobre la categoría de lo “bizarro”. ¡¿Qué es lo que tengo que reiterar?! En parte, lo que he hecho en mi ensayo de la revista Tren de Sombras es tratar de hacer entender al público lector qué es lo que en distintas publicaciones o espacios se entiende por “cine bizarro”. Ya comenté también que dicho término tiene validez en tanto refleja una sensibilidad hacia el cine que, aunque nos parezca descabellado e injusto, aglutina a Ed Wood y a Buñuel, a Lynch y a Esper (pero como también ya lo comenté, hasta dentro de los géneros vamos a encontrar películas extremadamente distintas, porque Ace Ventura y Monthy Python and the Holy Grial pueden seguir siendo definidas como comedias muy a pesar de sus abismales diferencias. Cada una es una comedia a su manera, y podríamos seguir así con otros ejemplos en relación a otros géneros). No cabe duda que pocas veces se han empleado términos cinematográficos tan elásticos como el “bizarro”, tal como lo indiqué en el párrafo final del ensayo en cuestión.

José Carlos Cabrejo

Nuevas preferidas del cine norteamericano: Maldonado, Guerra, García


Nos llegan nuevas listas de preferidas del cine norteamericano. Aquí están las de Eduardo Maldonado, César Guerra Linares (codirector del blog de cine También los cinerastas empezaron pequeños http://pequenoscinerastas.wordpress.com) y el crítico argentino Jorge García, de la revista El Amante.

Eduardo Maldonado

Sunrise (o Tabu), Murnau.
The General (o Sherlock Jr.), Keaton.
The Wedding March, Stroheim (o The Crowd, K. Vidor).
Trouble in Paradise (o Heaven Can Wait), Lubitsch.
The Searchers (o The Wings of Eagles), Ford.
Make Way For Tomorrow, McCarey (o Man's Castle, Borzage).
Gentleman Jim, Walsh (o Hatari, Hawks).
Notorious, Hitchcock (o I Walked With a Zombie, Tourneur).
The Magnificent Ambersons, Welles (o Wait Till The Sun Shines, Nellie, H. King).
Gun Crazy, J. H. Lewis (o The Big Heat, Lang).


César Guerra Linares (sin orden de preferencia)

The Asphalt Jungle, Huston
Greed, Von Stroheim
How Green Was My Valley, Ford
The Magnificent Ambersons, Welles
Vertigo, Hitchcock
Faces, Cassavetes
Sunset Boulevard, Wilder
Apocalypse Now!, Ford Coppola
2001, A Space Odissey, Kubrick
To Be Or Not To Be, Lubitsch

Jorge García

"Por orden cronológico y una sola por director, dejando más o menos unas 200 afuera."

Lista 1
Sunrise, Murnau
Roaring Twenties, Walsh
To Be Or Not To Be, Lubitsch
Letter From An Unknown Woman, Ophuls
Out Of The Past, Tourneur
In a Lonely Place, Ray
Written in the Wind, Sirk
Vertigo, Hitchcock
Touch of Evil, Welles
The Man Who Shot Liberty Valance, Ford

Lista 2
Sherlock Jr., de Keaton
Only Angels Have Wings, Hawks
The Mortal Storm, Borzage
The Ghost And Mrs. Muir, Mankiewicz
Gun Crazy, Joseph H. Lewis
Moonfleet, Lang
Sweet Smell of Success, Mackendrick
Some Came Running, Minnelli
Comanche Station, Boetticher
The Godfather 2, Ford Coppola

viernes, 20 de julio de 2007

Festival de Lima: las que no se pueden perder


Ya se tiene la programación del Festival de Lima, XI Encuentro Latinoamericano de Cine, de la Universidad Católica.En este primer post sobre el Festival sólo consignamos las películas de interés, sea porque las consideramos logradas -hemos visto algunas- o por recomendaciones de fuentes confiables. Hemos incluido las películas peruanas en competencia, que desconocemos, pero que resultan atractivas de antemano.

Por cierto, cubriremos el festival en marcha, de ser posible día por día. Las buenas películas las señalaremos ahora y cuantas veces sea necesario. Las películas que consideremos de escaso o nulo interés sólo serán mencionadas en este blog a partir del día de su exhibición en el Festival. Es una regla autoimpuesta que creemos indispensable.

Por supuesto que las películas mencionadas no son las únicas de interés. Ojalá el festival depare sorpresas.

Las que no se pueden perder son:


Selección oficial- ficción

Argentina

El otro, Ariel Rotter
Una novia errante, Ana Katz
La antena, Esteban Sapir
El camino de San Diego, Carlos Sorín

Brasil
El año que mis padres se fueron de vacaciones, Cao Hamburguer

México
Stellet Licht (Luz silenciosa), Carlos Reygadas

Perú
Una sombra al frente, Augusto Tamayo

Sección oficial Opera prima

Argentina
XXY, Lucía Puenzo
El asaltante, Pablo Fendrik
Brasil
La casa de Alicia, Xico Teixeira

México
El violín, Francisco Vargas
Familia tortuga, Rubén Imaz

Paraguay-Argentina
Hamaca paraguaya, Paz Encina

Perú
Condominio, Jorge Carmona

Uruguay
El baño del Papa, César Charlone

Sección oficial-Documentales

Argentina
Copacabana, Martín Rejtman

Brasil
Santiago, Joao Moreira Salles (Recomendación especial)

Chile
El tiempo que se queda, José Luis Torres Leiva

Chile-Francia-Bélgica
Calle Santa Fe, Carmen Castillo (Recomendación especial)

Colombia
El corazón, Diego García Moreno

Cuba-Francia
El telón de azúcar, Camila Guzmán Urzúa

Holanda-Perú
Forever, Heddy Honigmann

Perú
Sueños lejanos, Alejandro Legaspi
El país de los saxos, Sonia Goldenberg
Alguna tristeza, Juan Alejandro Ramírez

Francia en el Festival
El pequeño teniente, Xavier Beauvois (Recomendación especial)
No estoy allí para ser amado, Stephane Brize
Obras, se sabe cuando comienzan…, Brigitte Rouan (Recomendación especial)
La máquina de muerte del Khmer Rouge, Rithy Pahn (Recomendación especial)

Canadá en el Festival
Sur la trace d´Igor Rizzi, Noel Mitrani
Rechercher Victor Pellerin, Sophie Deraspe
Manufactured Landscapes, Jennifer Baichwal (Recomendación especial)

Presentaciones especiales
La vida de los otros, Henckel Von Donnersmarck
La soledad, Jaime Rosales
La vida secreta de las palabras, Isabel Coixet
El espíritu de la pasión (Hierro 3), de Kim Ki-Duk (Recomendación especial)

Espacio Filmoteca
Películas chilenas restauradas

El húsar de la muerte, Pedro Sienna
Bajo la cruz del sur, Adolfo Berchensko
Canta y no llores corazón, Juan Pérez Berrocal
El cuerpo y la sangre, Rafael Sánchez
Valparaíso mi amor, Aldo Francia
Tres tristes tigres, de Raúl Ruiz (Recomendación especial)

martes, 17 de julio de 2007

Nuevas listas: Cancela y Quispe


Nos envían nuevas listas. Desde Argentina llega la de Lorena Cancela, y Gabriel Quispe, colaborador de Cinencuentro, nos remite la suya.

Lorena Cancela

1) The Killing of a Chinese Bookie (1976, John Casavettes)
2) Taxi Driver (1976, Martin Scorsese)
3) City Lights (1931, Charles Chaplin)
4) Rear Window (1954, Hitchcock)
5) Cat People (1942, Jacques Tourneur)
6) Vértigo (1958, Hitchcock)
7) Philadelphia Story (1940, George Cukor)
8) The Awful Truth (1937, Leo McCarey)
9) Mulholland Dr (2001, David Lynch)
10) Body Snatchers (1993, Abel Ferrara)

Esta lista responde a la espontaneidad. El orden no indica importancia, o sea se pueden leer de arriba para abajo o viceversa. Le agregaría 'R Xmas (2001, A. Ferrara), Lost in Translation (2003, Sofía Coppola), Carrie (Brian de Palma, 1976), Carlitos’ s Way (1993, idem), Body Double (1984, idem), Night on Earth (1991, Jim Jarmush), Ghost World (2001, Terry Zwigoff), Bram Stoker's Dracula (1992, Francis Ford Coppola), The Age of Innocence (1993, Martin Scorsese) y The Passenger (1975, Antonioni) porque supongo responde a la filiación norteamericana del maestro italiano.

Gabriel Quispe

1. Citizen Kane, de Orson Welles, 1941.
2. Greed, de Erich Von Stroheim, 1924.
3. Sunset Boulevard, de Billy Wilder, 1950.
4. The Godfather (trilogía), de Francis Ford Coppola, 1972-74-90.
5. Intolerance, de David Wark Griffith, 1916.
6. Modern Times, de Charles Chaplin, 1936.
7. The General, de Bruckmann y Keaton, 1927.
8. Raging Bull, de Martin Scorsese, 1980.
9. Psycho, de Alfred Hitchcock, 1960.
10. The Wild Bunch, de Sam Peckinpah, 1969.

sábado, 14 de julio de 2007

Mejores del cine de los Estados Unidos: la lista del AFI y las preferidas en el Perú



El cine norteamericano es hegemónico desde los días de la Primera Guerra Mundial, cuando le arrebató a los cines de Europa (Francia, Italia, Dinamarca; Suecia) los mercados de todo el mundo. Es el cine que vemos hoy y el que vieron las generaciones anteriores de aficionados. Por eso nos interesa, pero también porque el cine de los Estados Unidos, sobre todo el del pasado, es una reserva formidable de grandes películas.

Hace poco se publicó la lista de las mejores películas de los Estados Unidos, elaborada a partir de una encuesta del American Film Institute entre estudiosos, especialistas, académicos y personas de la industria del cine. Los resultados son más que discutibles por lo que se nos ocurrió preguntarles a los amigos cinéfilos peruanos por sus listas de cintas norteamericanas preferidas. Agradecemos a los integrantes de la página web Cinencuentro (
http://www.cinencuentro.com/) por prestarse al juego de las listas.


El American Film Institute (AFI http://www.afi.com/) ha publicado su segunda encuesta sobre las cien mejores películas del cine norteamericano. La primera se hizo pública en 1998 y AFI tiene la intención de renovarla cada diez años.

Es una colección de clásicos indiscutibles y consagrados, casi intocables. Como si la revisión del cine norteamericano emprendida por Cahiers du cinéma en los años cincuenta y prolongada, ampliada, modificada y enriquecida en décadas posteriores por tantos críticos y aficionados de todo el mundo, incluidos norteamericanos, nunca se hubiera producido.

Así que no esperen encontrar en ella películas de Samuel Fuller, Phil Karlson, Anthony Mann, Nicholas Ray, Edgar Ulmer, Ida Lupino, John Stahl, Robert Siodmak, Jacques Tourneur, Don Siegel y tantos otros. Para no mencionar a realizadores independientes o marginales: Jonas Mekas, Ken Burns, Jim Jarmusch, Abel Ferrara, John Cassavetes, entre otros. El AFI no toma riesgos ni se permite descubrimientos. Prefiere mantener su prestigio de institución conservadora que privilegia los valores de producción suntuosos antes que los raptos de inspiración.

En la lista del AFI, qué duda cabe, hay grandes películas, algunas de las mejores de todos los tiempos: Sunrise, The General, Vertigo, City Lights, The Searchers, Some Like It Hot, Duck Soup, Singin’ in The Rain, Psycho, North By Norwest, The Best Years Of Our Lives.

Cintas que figuran al lado de otras que, al parecer del que firma, son inadmisibles: Forrest Gump, To Kill a Mockingbird, The Graduate, Snow White and the Seven Dwarfs, Schindler's List, Star Wars, Midnight Cowboy, The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, M-A-S-H, Rocky, American Graffiti, Cabaret, Network, Raiders of the Lost Ark, Who's Afraid of Virginia Woolf, A Clockwork Orange,The Shawshank Redemption, Butch Cassidy and the Sundance Kid, In the Heat of the Night, All the President's Men, entre muchas otras. Y no es que sean películas nulas, pero hay centenares -si no millares- de cintas norteamericanas preferibles.

El conjunto de la selección busca el equilibrio entre el prestigio académico y el gran espectáculo taquillero. Fuera quedan las películas que dieron forma al lado más auténtico y popular del cine norteamericano de siempre: el filme de género sin complejo de serlo; la aventura de acción entre praderas y selvas; el melodrama exacerbado; el filme fantástico de sugerencias ominosas; la ciencia ficción paranoica; el musical feérico; la extravagancia exótica.

En fin, son los gustos del AFI y la forma en que un sector de académicos norteamericanos ve su propio cine.

Ricardo Bedoya

Aquí está la lista del AFI:

1 Citizen Kane, de Welles

2. The Godfather, de Ford Coppola

3. Casablanca, de Curtiz

4. Raging Bull, de Scorsese

5. Singin' in the Rain, de Kelly-Donen

6. Gone With the Wind, de Fleming

7. Lawrence of Arabia, de Lean

8. Schindler's List, de Spielberg

9. Vertigo, de Hitchcock

10. The Wizard of Oz, de Fleming

11. City Lights, de Chaplin

12. The Searchers, de Ford

13. Star Wars, de Lucas

14. Psycho, de Hitchcock

15. 2001: A Space Odyssey, de Kubrick

16. Sunset Blvd., de Wilder

17. The Graduate, de Nichols

18. The General, de Keaton-Bruckmann

19. On the Waterfront, de Kazan

20. It's a Wonderful Life, de Capra

21. Chinatown, de Polanski

22. Some Like It Hot, de Wilder

23. The Grapes of Wrath, de Ford

24. E.T. the Extra-Terrestrial, de Spielberg

25. To Kill a Mockingbird, de Mulligan

26. Mr. Smith Goes to Washington, de Capra

27. High Noon, de Zinnemann

28. All About Eve, de Mankiewicz

29. Double Indemnity, de Wilder

30. Apocalypse Now, de Ford Coppola

31. The Maltese Falcon, de Huston

32. The Godfather Part II, de Ford Coppola

33. One Flew Over the Cuckoo's Nest, de Forman

34. Snow White and the Seven Dwarfs, de David Hand-Disney

35. Annie Hall, de Allen

36. The Bridge on the River Kwai, de Lean

37. The Best Years of Our Lives, de Wyler

38. The Treasure of the Sierra Madre, de Huston

39. Dr. Strangelove, de Kubrick

40. The Sound of Music, de Wise

41. King Kong, de Schoedsack-Cooper

42. Bonnie and Clyde, de Penn

43. Midnight Cowboy, de Schlesinger

44. The Philadelphia Story, de Cukor

45. Shane, de Stevens

46. It Happened One Night, de Capra

47. A Streetcar Named Desire, de Kazan

48. Rear Window, de Hitchcock

49. Intolerance, de Griffith

50. The Lord of the Rings: The Fellowship of the Ring, de Jackson

51. West Side Story, de Wise

52. Taxi Driver, de Scorsese

53. The Deer Hunter, de Cimino

54. M-A-S-H, de Altman

55. North by Northwest, de Hitchcock

56. Jaws, de Spielberg

57. Rocky, de Avildsen

58. The Gold Rush, de Chaplin

59. Nashville, de Altman

60. Duck Soup, de McCarey

61. Sullivan's Travels, de Preston Sturges

62. American Graffiti, de Lucas

63. Cabaret, de Fosse

64. Network, de Lumet

65. The African Queen, de Huston

66. Raiders of the Lost Ark, de Spielberg

67. Who's Afraid of Virginia Woolf?, de Nichols

68. Unforgiven, de Clint Eastwood

69. Tootsie, de Pollack

70. A Clockwork Orange, de Kubrick

71. Saving Private Ryan, de Spielberg

72. The Shawshank Redemption, de Darabont

73. Butch Cassidy and the Sundance Kid, de Roy Hill

74. The Silence of the Lambs, de Demme

75. In the Heat of the Night, de Jewison

76. Forrest Gump, de Zemeckis

77. All the President's Men, de Pakula

78. Modern Times, de Chaplin

79. The Wild Bunch, de Peckinpah

80. The Apartment, de Wilder

81. Spartacus, de Kubrick

82. Sunrise, de Murnau

83.Titanic, de Cameron

84. Easy Rider, de Hopper

85. A Night at the Opera, de Wood

86. Platoon, de Stone

87. 12 Angry Men, de Lumet

88. Bringing Up Baby, de Hawks

89. The Sixth Sense, de Night Shyamalan

90. Swing Time, de Stevens

91. Sophie's Choice, de Pakula

92. Goodfellas, de Scorsese

93. The French Connection, de Friedkin

94. Pulp Fiction, de Tarantino

95. The Last Picture Show, de Bogdanovich

96. Do the Right Thing, de Lee

97. Blade Runner, de Scott

98. Yankee Doodle Dandy, de Curtiz

99. Toy Story, de Lasseter

100. Ben-Hur, de Wyler

Las preferidas de los colaboradores peruanos


Los votantes están colocados por orden alfabético



Ricardo Bedoya

Los títulos están colocados sin orden de preferencia y sólo considero una película por director

Sunrise, de Murnau
Vertigo, de Hitchcock
The Quiet Man, de Ford
Rio Bravo, de Hawks
Letter from an Unknown Woman, de Ophuls
Schock Corridor, de Fuller
I Walked With a Zombie, de Tourneur
Johnny Guitar, de Ray
Make Way For Tomorrow, de McCarey
Man of the West, de Mann

Mis siguientes diez serían: Touch of Evil, de Welles; Greed, de Von Stroheim; Phantom Lady, de Siodmak; Heaven Can Wait, de Lubitsch; Some Came Running, de Minnelli; Pat Garret and Billy The Kid, de Peckinpah; The Nutty Professor, de Lewis; The Dead, de Huston; The Wind, de Sjostrom; Monsieur Verdoux, de Chaplin.

José Carlos Cabrejo

Nuevamente, he optado por hacer una lista de mis diez películas “favoritas” y no de las diez “mejores”, en este caso en relación al mejor cine americano de todos los tiempos. Los títulos que he escogido como mis preferidos no han partido de un criterio basado en reconocer su importancia histórica, sus innovaciones del lenguaje cinematográfico o su influencia en el séptimo arte de hoy. Me he basado simplemente en el intenso recuerdo que tengo de ellos. En la arbitrarierdad más absoluta. Pero también, en escoger sólo una película por director. Con todo ello, no busco únicamente una mayor variedad dentro de mi selección, sino también una diversidad entre todas las listas que se presenten en el blog.

El Halcón Maltés, de Huston
Meshes of the afternoon, de Maya Deren
Vertigo, de Hitchcock
Bring Me the Head of Alfredo García, de Peckinpah
Apocalipse Now!, de Ford Coppola
The Thing, de Carpenter
Ed Wood, de Burton
Lost Highway, de David Lynch
I. A., de Spielberg
Kill Bill, de Tarantino

Cinencuentro
Lucho Ramos explica el criterio de elaboración de la lista de la página web Cinencuentro: “... nuestra lista (...) contempla los primeros 40 puestos. Lo que hicimos fue otorgar un puntaje determinado a cada película votada (10 puntos a la primera y 1a la última), entonces los totales reflejan la ponderación adecuada (...) hay triple empate en el noveno puesto. De acuerdo al número de menciones y más alta posición, hemos determinado las películas que quedan en el puesto 9, 10 y 11


En total votaron 16 colaboradores de Cinencuentro."

The Godfather 77 votos
2001 A Space Oddissey 66
Vertigo 56
Citizen Kane 50
Taxi Driver 42
Sunset Boulevard 41
Psycho 32
Shadows 27
A Clockwork Orange 21
Goodfellas 21
Raging Bull 21
Dr. Strangelove 20
Gone with the Wind 19
Blue Velvet 18
Apocalypse Now! 16
Casablanca 16
The Treasure of the Sierra Madre 13
North by Northwest 12
Pulp Fiction 12
The Night of the Hunter 12
The Wild Bunch 12
A Streetcar Named Desire 11
Intolerancia 11
Singin' in the Rain 11
Eraserhead 10
The Maltese Falcon 10
Greed 9
Manhattan 9
Natural Born Killers 9
One Flew over the Cuckoo's Nest 9
Rio Bravo 9
Schindler's List 9
City Lights 8
The Trial 8
Back to the Future 7
Hannah and Her Sisters 7
Reservoir Dogs 7
The Goldfather II 7
The Searchers 7
The Silence of the Lambs 7



Oscar Contreras
Es penoso tener que eliminar de una lista personal de 10 mejores películas norteamericanas de todos los tiempos a cineastas tan esenciales como Eric Von Stroheim, Charles Chaplin, Buster Keaton, Fritz Lang, Billy Wilder, John Huston, Howard Hawks, Raoul Walsh, Tod Browning, Frank Borzage, Preston Sturges, Frank Capra, Douglas Sirk, Anthony Mann, Charles Laughton, Samuel Fuller, Nicholas Ray, Elia Kazan, George Stevens, Vincente Minelli, Joseph L. Mankiewickz, Jacques Tourneaur, Arthur Penn, John Cassavettes, Don Siegel, Brian De Palma, Steven Spielberg o Quentin Tarantino.

Las listas de preferencias se construyen en el tiempo libre, con distensión, “en la primera toma” y siempre sin culpa. Para lograr ese “estado de gracia” es necesario establecer algunas reglas mínimas. Mi primera regla ha sido el puro placer de los sentidos. La segunda, el vivo recuerdo que dejaron diez películas excepcionales en distintas etapas de mi vida como cinéfilo. En la preselección incluí todos los soportes, todas las épocas, todos los géneros, todos los nombres. Incluso a directores no estadounidenses que desarrollaron obra en América. Si me dieran a escoger entre el cine norteamericano y el europeo, sin ninguna duda escojo el americano. Por su amplitud, potabilidad, riqueza, espectacularidad y sapiencia. Por eso, en esta selección encontrarán títulos de cintas añejas porque me resultan más placenteras, más inteligentes, más sensibles y sobre todo decisivas en el devenir histórico del cine. Las quiero dentro del sistema de producción, porque la independencia de los autores funcionaba mejor así. De momento no las quiero trash, camp o bizarras porque eso desnaturalizaría un pasatiempo como este. Esencialmente erudito y fílico.

Broken Blossoms, de Griffith
Sunrise, de Murnau
How Green Was My Valley!, de Ford
The Magnificent Ambersons, de Welles
Vertigo, de Hitchcock
The Wild Bunch, de Peckinpah
Taxi Driver, Scorsese
Apocalipse Now Redux, de Ford Coppola
Heaven’s Gate, de Michael Cimino
Once Upon A Time In America, de Leone

Mónica Delgado

Written in the Wind, de Sirk.
Sed de mal de Welles.
Vertigo de Hitchcock.
The Long Goodbye de Altman.
The Night of the Hunter de Laughton.
Out of the past de Tourneur.
The Quiet Man de Ford.
Pulp fiction de Tarantino.
Bring Me the Head of Alfredo García de Peckinpah.
Apocalypse now! de Ford Coppola.


Dos listas de Isaac León Frías

Primera lista

En orden cronológico

The Wedding March, de Von Stroheim
The Crowd, de Vidor
Sunrise, de Murnau
Scarlet Empress, de Von Sternberg
Make Way For Tomorrow, de McCarey
The Barefoot Contessa, de Mankiewicz
The Searchers, de Ford
Vertigo, de Hitchcock
Touch of Evil, de Welles
Rio Bravo, de Hawks

Segunda lista:

A Woman of Paris, de Chaplin
Greed, de Von Stroheim
You Only Live Once, de Lang
Remember the Night, de Leisen
The Magnificent Ambersons, de Welles
The Quiet Man, de Ford
Johnny Guitar, de Ray
Tea and Simpathy, de Minnelli
The Man Who Shot Liberty Valance, de Ford
Apocalipse Now Redux, de Coppola

Enrique Silva

En orden cronológico:

Sunrise de Murnau
Trouble in paradise de Lubitsch
Double Indemnity de Wilder
Letter Fron An Unknown Woman, de Ophuls
White Heat de Walsh
The Searchers de John Ford
Vertigo de Hitchcock
Touch of Evil de Welles
Rio Bravo de Hawks
The Wild Bunch de Peckinpah

Todas son películas a las que trato de volver una y otra vez, pero no son las únicas obviamente. Faltó incluir algo de Fritz Lang, Samuel Fuller, Anthony Mann, John Huston, etc. En fin, las listas son así de arbitrarias.

La lista disidente de Rosenbaum



Jonathan Rosenbaum, el crítico del Chicago Reader, publicó una lista de 100 películas alternativas a las de la lista del AFI de 1998. Muy crítico de la encuesta y de la visión del cine norteamericano propuesta por el American Film Institute, fundamentó su desacuerdo en un artículo llamado “List-o-Mania Or, How I Stopped Worrying and Learned to Love American Movies”, publicado en la edición de Chicago Reader del 26 de junio de 1998.

Aquí el vínculo con el artículo y la sugerente lista alternativa de Rosenbaum:

http://www.chicagoreader.com/movies/100best.html

Ace in the Hole/The Big Carnival (1951)
An Affair to Remember (1957)
Anatomy of a Murder (1959)
Avanti! (1972)
The Barefoot Contessa (1954)
The Big Sky (1952)
Bigger Than Life (1956)
The Black Cat (1934)
Bride of Frankenstein (1935)
Broken Blossoms (1919)
Cat People (1942)
Christmas in July (1940)
Confessions of an Opium Eater (1962)
The Crowd (1928)
Dead Man (1995)
Do the Right Thing (1989)
The Docks of New York (1928)
Eadweard Muybridge, Zoopraxographer(1974)
11 x 14 (1976)
Eraserhead (1978)
Foolish Wives (1922)
Force of Evil (1948)
Freaks (1932)
The General (1927)
Gentlemen Prefer Blondes (1953)
Gilda (1946)
The Great Garrick (1937)
Greed (1925)
Hallelujah, I'm a Bum (1933)
The Heartbreak Kid (1972)
Housekeeping (1987)
The Hustler (1961)
Intolerance (1916)
Johnny Guitar (1954)
Judge Priest (1934)
Killer of Sheep (1978)
The Killing (1956)
The Killing of a Chinese Bookie (1976)
Kiss Me Deadly(1955)
The Ladies' Man (1961)
The Lady From Shanghai (1948)
Last Chants for a Slow Dance (1977)
Laughter (1930)
Letter From an Unknown Woman (1948)
Lonesome (1929)
Love Me Tonight (1932)
Love Streams (1984)
The Magnificent Ambersons (1942)
Make Way for Tomorrow (1937)
The Man Who Shot Liberty Valance (1962)
Man's Castle (1933)
McCabe & Mrs. Miller (1971)
Meet Me in St. Louis (1944)
Mikey and Nicky (1976)
Monsieur Verdoux (1947)
My Son John (1952)
The Naked Spur (1953)
Nanook of the North (1922)
The Night of the Hunter (1955)
The Nutty Professor (1963)
The Palm Beach Story (1942)
Panic in the Streets (1950)
Park Row (1952)
The Phenix City Story (1955)
Point Blank (1967)
Real Life (1979)
Reminiscences of a Journey to Lithuania (1971)
Rio Bravo (1959)
Scarface (1932)
The Scarlet Empress (1934)
Scarlet Street (1945)
Scenes From Under Childhood (1970)
The Scenic Route (1978)
The Seventh Victim (1943)
Shadows (1960)
Sherlock Jr. (1924)
The Shooting (1967)
The Shop Around the Corner (1940)
The Sound of Fury/Try and Get Me! (1950)
Stars in My Crown (1950)
The Steel Helmet (1951)
Stranger Than Paradise (1984)
The Strawberry Blonde (1941)
Sunrise (1927)
Sylvia Scarlett (1935)
The Tarnished Angels (1958)
That's Entertainment! III(1994)
This Land Is Mine (1943)
Thunderbolt (1929)
To Sleep With Anger (1990)
Tom, Tom, the Piper's Son (1969)
Track of the Cat (1954)
Trouble in Paradise (1932)
Vinyl (1965)
Wanda (1971)
While the City Sleeps (1956)
Will Success Spoil Rock Hunter? (1957)
Woodstock (1970)
The Wrong Man (1957)
Zabriskie Point (1970)

viernes, 13 de julio de 2007

El peronismo visto por el cine



El suplemento "Ñ" del diario argentino Clarín trae un interesante artículo de Sergio Wolf sobre el peronismo visto sobre el cine, a propósito del estreno en Buenos Aires del documental Pulqui, un instante en la patria de la felicidad, de Alejandro Fernández Mouján. Aquí el enlace:


http://www.clarin.com/suplementos/cultura/2007/07/07/u-01451519.htm

miércoles, 11 de julio de 2007

El Ejército y el cine peruano: una historia vieja

Ocurrió en 1941. En pleno conflicto fronterizo con Ecuador llega al teatro de operaciones un equipo cinematográfico de la empresa Nacional Films encabezado por Kurt Hermann, como director, e integrado por los camarógrafos Manuel Trullen y Pedro Valdivieso y el sonidista Manuel Cabanillas, asistido por Julio Barrionuevo.

Pretenden realizar un noticiario sensacional con imágenes de las acciones bélicas, destinado a exhibirse en los cines de la capital, pero acumulan tal cantidad de material interesante que Federico Uranga, hombre fuerte de la compañía productora, y Kurt Hermann, jefe de producción de Nacional Films, deciden editar un largometraje documental sobre el conflicto que culminó con la suscripción del Protocolo de Río de Janeiro. A la película le ponen el título Alerta en la frontera.

Manuel Trullen describe, en documento mecanografiado que forma parte del archivo personal del camarógrafo conservado por la Filmoteca, lo siguiente:

"La película fue autorizada por el Estado Mayor (del Ejército) resultando muy interesante. Tenía el lanzamiento de los paracaidistas en Machala, el cruce del río Zarumilla y muchos aspectos interesantes del conflicto hasta el arreglo de Talara."

A pesar de la aprobación inicial del Ejército, Alerta en la frontera es prohibida y nunca se exhibe en las salas públicas. ¿Las razones? Impedir cualquier alteración de las negociaciones diplomáticas en el período posterior al conflicto.

Trullen dice:

"... Teníamos el estreno (concertado) con el teatro San Martín, teníamos las entradas vendidas para varios días, cuando vino lo inesperado... El mismo día del estreno nos prohíben la exhibición. Nos dijeron que era contraproducente el pasarla por cuanto estaba en puertas el arreglo de Río de Janeiro..."

Las copias y negativos de Alerta en la frontera pasan a poder del Ejercito Peruano. El Ministerio de Guerra "nos la pagó a poco más del costo", según afirmación de Trullen.

Un año después, en 1942, también con Kurt Hermann como director y Trullen en la cámara, se filma La vida del cadete peruano, con un “argumento escrito por el Comandante Capella”

La autorización para rodar en la Escuela Militar de Chorrillos y el apoyo brindado por el Ejército a esta apología de la vida y formación militar fue una suerte de compensación otorgada por el Ministerio de Guerra por el perjuicio causado el año anterior con la prohibición de
Alerta en la frontera.

En la producción de La vida del cadete peruano hubo, “sotto voce, financiación oficial, a modo de reparación económica por los estropicios causados, pero también como inversión publicitaria de imagen institucional.” (Bedoya, Ricardo. Un cine reencontrado. Diccionario ilustrado de las películas peruanas. Fondo de Desarrollo Editorial, Universidad de Lima, 1997)

Ricardo Bedoya

martes, 10 de julio de 2007


LAS MEJORES PELICULAS BRASILEÑAS
La revista virtual brasileña Paisá ha realizado una encuesta sobre las 20 mejores películas de la historia del cine brasileño.

Las ganadoras son:

Limite, de Mário Peixoto (1931, en la foto)

Terra em Transe, de Glauber Rocha (1967)

Bang Bang, de Andrea Tonacci (1970)

Deus e o Diabo na Terra do Sol, de Glauber Rocha (1964)

São Paulo S.A., de Luis Sérgio Person (1965)

O Bandido da Luz Vermelha, de Rogério Sganzerla (1968)

A Mulher de Todos, de Rogério Sganzerla (1969)

Cabra Marcado para Morrer, de Eduardo Coutinho (1984)

Vidas Secas, de Nelson Pereira dos Santos (1963)

A Hora e a Vez de Augusto Matraga, de Roberto Santos (1965)

A Idade da Terra, de Glauber Rocha (1980)

O Signo do Caos, de Rogério Sganzerla (2003)

Sem Essa Aranha, de Rogério Sganzerla (1970)

O Império do Desejo, de Carlos Reichenbach (1981)

O Anjo Nasceu, de Júlio Bressane (1969)

O Despertar da Besta, de José Mojica Marins (1968)

São Bernardo, de Leon Hirszman (1973)

Ganga Bruta, de Humberto Mauro (1933)

Rio Zona Norte, de Nelson Pereira dos Santos (1957)

A Margem, de Ozualdo Candeias (1967)

Los comentarios a cada una de las películas los encuentran aquí (en portugués): http://www.revistapaisa.com.br/anteriores/ed9/topsbr.shtm

Los directores más votados son :

Rogério Sganzerla, Glauber Rocha, Nelson Pereira dos Santos, Andrea Tonacci, Carlos Reichenbach, Julio Bressane, Mario Peixoto, Ozualdo Candeias, Eduardo Coutinho, José Mojica Marins, Luis Sérgio Person, Humberto Mauro, Leon Hirszman, Roberto Santos, Joaquim Pedro de Andrade, David Neves, Beto Brant, Domingos de Oliveira, Hector Babenco, Hugo Carvana, Paulo Cezar Saraceni, Paulo Sacramento, Ruy Guerra.

RECORDANDO A EDWARD YANG

Hace unos años vimos Yi Yi en la Filmoteca. Era una saga familiar deslumbrante. Del taiwanés Edward Yang no conocemos nada más y no nos atrevemos a escribir sobre él a partir de la visión de una sola película. Murió el pasado 30 de junio.

Aquí va un magnífico artículo del norteamericano Jonathan Rosenbaum sobre su obra (está en inglés). Fue publicado en Chicago Reader:

sábado, 7 de julio de 2007


CINE ARGENTINO: ¿PUEDE MANTENERSE ASI?


Para algunos, el cine argentino de hoy es un modelo insuperable y un ejemplo a seguir.
Otros ven las cosas con más distancia y se preguntan si es factible un cine que marcha indiferente a la recepción del público y parece existir gracias a la destreza financiera de productores que se mueven con habilidad levantando apoyos internacionales, fondos de ayuda, y subsidios de aquí y de allá.

¿El cine argentino es rechazado por su público y concebido para su celebración en festivales?

La página web argentina Otros cines, en su sección noticias, trae una información que alarma y pinta un panorama desalentador para ese cine argentino que parece próspero y generoso en cifras de producción (38 filmes estrenados en el primer semestre de 2007) pero lamentable a la hora de despertar el interés de su público natural.

Dice Otros cines:

"Magro semestre del cine local


Los 38 films argentinos estrenados durante los primeros seis meses del año sólo vendieron 800.000 entradas (4,4% del total). Más de la mitad de la cosecha nacional (420.000) fue para la comedia romántica Quién dice que es fácil, mientras que 29 títulos no superaron las 10.000.

Pese a la gran cantidad de estrenos (38 contra 25 del primer semestre de 2006), el cine argentino no pudo mejorar las cifras y sumó apenas 800.000 espectadores durante la primera mitad del año. Así, la cuota de mercado apenas creció del 4,1 al 4,4 por ciento, pero incluso ese modestísimo incremento se debió a la caída del 7,5 por ciento en el total de público del período.

Otro dato preocupante es que más de la mitad del total (420.000 entradas) fueron para un solo título, Quién dice que es fácil, la comedia romántica de Juan Taratuto. En cambio, en los primeros seis meses de la temporada pasada la cosa había estado bastante más repartida entre Crónica de una fuga, de Adrián Caetano (200.000); Derecho de familia, de Daniel Burman (195.000); y El método, de Marcelo Piñeyro (140.000).

A la hora de plantear un balance es bueno conocer los siguientes datos:

-De los 38 estrenos, sólo 9 superaron los 10.000 espectadores. También fueron apenas 9 los títulos que tuvieron una salida con 10 o más copias, mientras que 28 producciones estrenaron en 5 o menos salas.

-Después del film de Taratuto, en un lejano segundo lugar quedó XXY, de Lucía Puenzo, con 95.000 personas, aunque su total será mucho mayor cuando cierre su carrera comercial en este segundo semestre.
-En el tercer puesto finalizó El otro, de Ariel Rotter, con poco más de 40.000 espectadores cosechados en 14 salas, una cifra sensiblemente inferior a los casi 60.000 que había obtenido, en 12 pantallas, durante la primera mitad de 2006, El custodio, otro film protagonizado por Julio Chávez y también premiado en el Festival de Berlín.

-Por encima de los 10.000 espectadores figuraron, además de los tres ya mencionados, otros 6 títulos: la coproducción con España La educación de las hadas (30.000 con 20 copias); Tres de corazones, de Sergio Renán (30.000 con 31 copias); El amor y la ciudad, de Teresa Costantini (25.000 con 16 copias); Argentina latente, de Fernando Solanas (20.000 con apenas 5 copias); Una novia errante, de Ana Katz (16.000 con 12 copias); y Ciudad en celo, de Hernán Gaffet (15.000 con 28 copias).

Con el inminente estreno de tres producciones industriales, como Incorregibles, la comedia de acción de Rodolfo Ledo que llega a la cartelera este jueves, y los films animados Isidoro y El arca, el cine argentino espera no sólo competir de igual a igual contra las propuestas de Hollywood durante las muy concurridas vacaciones de invierno sino también acercarse (o incluso superar) el 11,4 por ciento de cuota de mercado con que terminó la temporada 2006.

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DOUGLAS SIRK EN RETRO

La lección de Douglas Sirk es permanente. Él es la prueba de que el “cine de autor” no está reñido ni con la industria ni con el género.

Nadie, como Sirk, dio cuenta de la intolerancia, el racismo, la xenofobia, la frivolidad, el clasismo, el consumismo y el costado oscuro, alienante y banal del American Dream. Y lo hizo para la Universal en los años cincuenta, en películas que eran la cumbre de la estilización, de la orquestación sinfónica, del cinemascope usado como espejo hipertrófico de la realidad, del cromatismo destellante, de la figuración estelar.

El de Sirk, para decirlo como Manny Farber, es un arte termita; trabaja carcomiendo las convenciones, dejando a salvo las líneas maestras de la fachada pero subvirtiendo los fundamentos. Se mueve entre los intersticios del género y convierte las historias románticas conformistas en cuentos crueles. Incluso cuando los finales de sus películas son felices, la impresión que nos dejan las trayectorias de los relatos es la de una impotencia creciente, de la desesperanza como única forma de sobrellevar la realidad. El final feliz es una convención que se cae de pura mentirosa ya que es resultado de la transacción que hacen algunos personajes para no quedar devastados y fuera del juego.

¿Quiénes son los personajes de Sirk?
Gente que busca un último momento de felicidad a pesar de la hostilidad del entorno. Son, por eso, emblemáticos del melodrama. Tratan de apurar la realización de su deseo, o la culminación de su amor, antes que la guerra (Tiempo para amar, tiempo para morir), la intolerancia social y las diferencias de clase (Lo que el cielo nos da), la ceguera (Magnífica obsesión), la ambición y la locura capitalistas (Palabras al viento) o un accidente definitivo (Ángeles empañados) los separe para siempre.

¿Y cómo los filma?
Apostando a lo ilusorio, a lo que parece y no es, a la figuración transitoria. Es decir, reflejados en espejos, en superficies lustrosas, o duplicados en el encuadre, mirando a través de ventanas o recortados en el umbral de una puerta, o iluminados por un color de raigambre expresionista tan intenso que no se puede mantener en el tiempo. El color de la euforia se transforma muy rápido, se pervierte, y termina estallando en un matiz incierto de acento crepuscular, fotografiado por el maestro Russell Metty. Al final, sólo quedan ruinas, en sentido literal (la maravillosa Tiempo para amar, tiempo para morir) o metafórico (Ángeles empañados, basada en un relato de William Faulkner).

El de Sirk es un cine de la lucidez, del pisar la realidad y el darse cuenta. El evento trágico del melodrama, en manos de Sirk, no es producto de un destino fatal o un designio divino contra el que no cabe rebelión alguna. Siempre hay una determinación social en la infelicidad. Las diferencias de clases y de razas son, en sus cintas, más destructivas que cualquier azar fatídico.

No es casual que un danés de nacimiento, hombre nacido con el siglo XX y educado en artes plásticas y escénicas en la Alemania de los años del ascenso del nazismo, conocedor del marxismo y admirador de las vanguardias artísticas y de la obra de Bertold Brecht, ofreciera un retrato semejante de su país de adopción, Estados Unidos.

Tampoco es casual que Fassbinder admirara tanto su obra –sobre la que tiene un texto crítico ejemplar- y que tomara Lo que el cielo nos da para ofrecer una versión extraordinaria: El miedo corroe el alma, también conocida como Todos los otros se llaman Alí. En ella Fassbinder despedaza el optimismo consumista de la Alemania post-Adenauer con el mismo bisturí que usó Sirk para rasgar el satisfecho materialismo de la Norteamérica de la postguerra. Todd Haynes también hizo una versión de Lo que el cielo nos da: Lejos del cielo, con Julianne Moore.

Sirk no sólo dirigió melodramas. También filmó formidables películas de aventuras. Unas y otras están en el indispensable ciclo que ofrece el canal Retro en este mes de julio. A cruzar los dedos para que pasen las películas en el formato respectivo.

La programación aquí: http://espanol.retro.tv/scripts/

Ricardo Bedoya