viernes, 16 de noviembre de 2007

La partida de Sergio Salinas


La sorpresiva muerte de Sergio Salinas Roco priva a la cultura cinematográfica chilena (y de toda la región) de uno de sus representantes más lúcidos y dedicados a lo largo de casi 40 años y es otro golpe a esa generación cinéfila que en la década del 60 removió las aguas un poco estancadas de la crítica, el cineclubismo y la aproximación al cine en su conjunto. En lo personal, me unió a Sergio una amistad fraterna de varias décadas en las que compartimos, de manera indesmayable, similares convicciones y el mismo compromiso con el arte de las imágenes en movimiento. El entusiasmo común por las películas de Hitchcock y Ford nos acercó desde el comienzo, así como a otros jóvenes críticos chilenos y no sólo conmigo, sino con otros colegas limeños también jóvenes en ese entonces como Juan M. Bullitta, Federico de Cárdenas y Nelson García. La amistad de Sergio se extendió más adelante a otros peruanos a quienes apreciaba mucho, como Ricardo Bedoya , Augusto Tamayo y Norma Rivera.

Lo visité cada cierto tiempo en Santiago. Sergio fue uno de los amigos con los que viví en esos primeros días de setiembre de 1973 en Santiago la certeza de una situación insostenible que terminaría el día 11 con el cruento golpe de las Fuerzas Armadas chilenas, dos días después de mi regreso a Lima, como quien estuvo guiado por la providencia. Siempre las conversaciones con él (cigarrillo y café obligados en Sergio y con seguridad factores letales de su, en estos tiempos, prematura partida) fueron largas y enjundiosas.

Amante de la tertulia, era una conciencia crítica permanente de lo que ocurría en el cine chileno y en su país. Muy desencantado del proceso chileno de los últimos años y de lo que para él era una ilusoria imagen de prosperidad, Sergio no cejó sin embargo en su empeño de hacer cosas, de aportar a la cultura cinematográfica. Más allá de su inclinación a un cierto pesimismo, había un impulso constructor que lo mantuvo activo siempre y lo hizo retomar en los últimos tiempos (despuès de casi 25 años entregados sobre todo al Cine Arte Normandie, un modelo de programación en Chile y en toda América Latina) la docencia y la investigación en la historia del cine chileno.

Estuvo en Lima en varias ocasiones. En 1988 participó en la Filmoteca de Lima en un diálogo sobre la obra de Hitchcock a propósito del programa más amplio sobre su filmografía que hasta ese entonces se había presentado en Lima en copias en 35 mm. La última vez fue el año pasado, con ocasión del décimo Festival de Lima en el que asistió como jurado. Tenía el deseo de regresar este año al Festival y a Lima, ciudad por la que sentía mucho afecto.

Extrañaremos a Sergio, cuya disposición para la ayuda y la colaboración no tenían límites. Desde el Cine Arte Normandie y la Cinemateca Chilena, que contribuyó a fundar, apoyó reiteradamente, junto con Alex Doll, tanto a la Filmoteca de Lima como, más tarde, a la Filmoteca de la PUCP. Gracias a ellos hemos podido contar con títulos en 35 mm. que no hubiéramos podido ver sin la colaboración de estos buenos amigos. Nunca hubo condiciones en esos préstamos generosos.

Extrañaremos a Sergio por su capacidad de análisis, por la lucidez de sus reflexiones, por la consecuencia en la defensa de sus posiciones, aún a riesgo de quedarse solo. También, porque en estos tiempos en que una cierta tendencia de la crítica, aquí y allá, apunta por la frivolidad, la figuración o el acomodo, él representó siempre la negación de esas propensiones y lo hizo público, como en una intervención en el Festival de Viña del Mar, creo que en 1996, donde deslindó clara y polémicamente, con el rigor que siempre tuvo, con la superficialidad y la falta de un verdadero compromiso intelectual y ético de algunos críticos jóvenes con el cine chileno y con el cine en general. Esa lección de integridad moral irrenunciable es la que nos deja este buen amigo a quien recordaremos siempre con gratitud y afecto.

Isaac León Frías

2 comentarios:

José Carlos dijo...

Una verdadera pena. Tuve la oportunidad de conocerlo en el Festival de Lima del año pasado y tuve una gran impresión de él. Mi más sentido pésame para todos sus seres más cercanos.

José Carlos Cabrejo

Lasnibat dijo...

Todos estamos muy tristes Chacho, Sergio era un cinéfilo irrepetible en Chile y en America Latina. Ojala existan algunos que puedan seguirle los pasos. Una dura tarea en los tiempos que corren. Un abrazo desde Paris,
Nicolas LASNIBAT