jueves, 27 de mayo de 2010

Respuesta de Rodrigo Bedoya

Tu carta, Claudio, trae a colación algunos asuntos que demuestran tu estilo de hacer periodismo. Lo más preocupante es que señalas que yo te calumnio en mi artículo. Como la calumnia es un delito, sólo te puedo responder que si de verdad crees que lo he hecho, demándame. Y los jueces resolverán lo que eres incapaz de resolver por la vía del debate intelectual.
Pero hay algo peor: tratas de arreglar las cosas no sólo modificando el sentido de los textos de otros (en este caso el mío) sino modificando el sentido de lo que tú mismo escribes, según tu conveniencia.

Esto tiene que ver con lo que escribí sobre “Tarata” y “Motor y motivo”. Allí dije que afirmar que esas dos películas son igual de malas supone dos cosas: o que hay un problema de comprensión de conceptos o que se ha perdido toda capacidad de crítica y análisis.
Sí, me refería a tu artículo “La teta hace una diferencia”, publicado en la edición número 22 de Godard! (1)

En ese artículo, después de criticar a “Tarata”, “Cu4tro” y “Máncora” (estás en tu derecho de hacerlo), señalas lo siguiente:

“Como ya comenté líneas más arriba, las únicas películas que “superaron las expectativas” fueron Motor y Motivo y El Delfín, dos productos desvergonzadamente comerciales que no recibieron un centavo de Conacine. No es casualidad que hayan sido las preferidas del público, aunque eso no es sinónimo de calidad –recordemos que la campeona de la taquilla local en 2008 fue la patética Vidas paralelas-. Motor y Motivo es un musical hecho a mayor gloria del Grupo 5, el conjunto de cumbia más exitoso del momento. Su realización estuvo a cargo de Enrique Chimoy, y contó con la participación de comediantes y modelos de la farándula. Por su parte, El delfín es el filme de animación más costoso hecho en el Perú y también el mejor, aunque no tiene una sola pizca de originalidad. Ostenta un acabado técnico impecable y mensaje edificante, cortesía del best seller de Sergio Bambarén. Lo más sensato es no tomárselas en serio”.

Soy de los que creen, Claudio, que para escribir de una película hay que tomársela en serio. Es decir, tomar sus recursos y posibilidades en serio, así como sus debilidades y fallos. Si una comedia me gustó, trato de razonar sobre el porqué me divirtió. Si un drama me conmovió, lo mismo. Y si una no me gustó, hago el esfuerzo de entender o explicar mi disgusto.
Es probable que exista algún crítico de cine al que le guste “Motor y motivo” y crea honestamente que es mejor que “Tarata”. Perfecto. Que sustente su opinión dándoles a las dos películas una argumentación equivalente, tal vez no en extensión pero sí en interés por el análisis. En tu texto, Claudio, no hay una línea de opinión sobre “Motor y motivo”. Sólo señalas que no hay que tomársela en serio, cosa que sí haces con “Tarata” para criticarla. ¿Por qué una sí y la otra no, Claudio? ¿Eso no demuestra una seria falta de rigor o una condescendencia hacia lo que pareces preferir?

Recuerdo que José Carlos Cabrejo, en un número de La gran ilusión, analizaba “Mi crimen al desnudo” de modo "favorable". No estoy de acuerdo en absoluto con esa opinión, pero José Carlos se daba el trabajo de analizar los recursos de la película, fundamentando su opinión. Tú, en un tono perdonavidas, sentencias que “Motor y motivo” es una película para no tomársela en serio, cosa que dice mucho de tu capacidad de análisis y termina por igualarlo todo. Como si todas las películas dieran lo mismo, fueran iguales y tuvieran el mismo valor y como si el crítico fuera incapaz de señalar diferencias. Ése es su trabajo: distinguir y sustentar su opinión. Es lo que no haces tú.
No es necesario decir que me ratifico en todo lo que dije en el artículo que te parece calumnioso.
Creo, además, que el que pasa por agua tibia el peor cine peruano eres tú.

Pero lo más grave no es eso, Claudio. Ya José Carlos se explayó sobre el modo (que parece un método sistemático o una estrategia) en que Sebastián, Leny y tú descontextualizan oraciones de mi texto. Pero lo más increíble es que en tu carta a José Carlos, descontextualizas frases de tu propio artículo para hacerte la víctima, citando frases sueltas, sin tener siquiera el rigor necesario para citar de un chibolo en último año de colegio.

Incluyes en esa carta dos citas de tu artículo “La teta hace la diferencia” que demostrarían, según tú, que también elogias a las cintas peruanas: “(…) el cine peruano mejoró con respecto al 2008” y “(El cine peruano) sigue mirando con asombro la calidad alcanzada en 2006”.

Voy a mencionar el párrafo entero de donde sacas tus propias citas:

El año que terminó fue contradictorio para el cine peruano, que mejoró con respecto al 2008 –Un escenario distinto sería aterrador- pero sigue mirando con asombro la calidad alcanzada el 2006 con Madeinusa, Chicha tu madre y La prueba. De no ser por el fenómeno La Teta asustada, nuestro balance sería un epitafio. Bienvenida sea al Llosa-dependencia.”

Creo que la diferencia habla por sí sola. Pero lo mejor está por venir.

Otras de las frases sueltas que utilizas para demostrar que mi texto contradice tus elogios sobre las películas peruanas que premió Conacine es: “Nos alegra que los cineastas peruanos tengan trabajo, sobre todo si son jóvenes”.

Pues bien, leamos el párrafo entero: “La Llosa dependencia también salvó a Conacine del absoluto desprestigio, algo que parece no quitarles el sueño a los promotores de Cuando el cielo es azul, Django, Un cuerpo desnudo y Una sombra al frente. El crítico de cine no debería sentirse menos disgustado que el espectador común y corriente que sale de El premio, Cua4tro y Tarata preguntándose que diablos hacen con los fondos del Estado. Por supuesto, nos alegra que los cineastas peruanos tengan trabajo, sobre todo si son jóvenes, pero los buenos deseos no pueden tapar el sol con un dedo”.

¡Qui buina! Has querido hacernos pasar como elogiosa una frase que, en su debido contexto, resulta hasta irónica. Y todo por el afán de victimizarte, de demostrar que mi texto es contradictorio a tus ideas. Qué fácil, Claudio, cuando se trata de hacerlo sacando fuera de contexto las palabras de otro y tus propias palabras de acuerdo a lo que te conviene. Y qué lamentable también.

Tambien te equivocas en tu carta cuando dices: “Además, si realmente tuviera la intención de decir que todo lo que ha premiado Conacine es malo, ¿por qué mencionaría a Paraíso y Contracorriente como dos filmes que han triunfado en el extranjero? No tiene sentido”.

Claro, si hubieras negado el éxito de “Paraíso” y “Contracorriente” en el extranjero, HUBIERAS MENTIDO. Confundes lo que pertenece al ámbito de la opinión con lo que son datos y hechos verificables, como los premios de “Contracorriente” o la presencia de “Paraíso” en Venecia. ¡Vaya uno a saber si esas tergiversaciones forman parte de tu plan de victimización o si, en verdad, no entiendes las diferencias! En cualquiera de los casos, las posibilidades son igualmente preocupantes. Me parece increíble tener que explicarle esto a un comunicador como tú, pero así están las cosas.

Una pena que este debate se haya desviado hacia asuntos que dejan de lado la discusión sobre el cine peruano. Pero no queda más remedio que señalar las cuestionables prácticas de Sebastián, Leny y tú, Claudio, que leen y citan los trabajos y opiniones de otros -e incluso las de ellos mismos- para deformarlos, llevando agua para el molino propio. Es más: estoy convencido que se trata de una práctica planeada, querida, muy pensada. Es una forma de provocar cortinas de humo que eviten el tratamiento de temas de fondo porque en ese campo no tienen con qué defenderse.
(1) En esa edición hay una divertida perla de tu cosecha, Claudio. En el texto “Para su consideración”, que trata sobre próximos estrenos, señalas con la fe ciega que pareces tenerle al calendario de los que manejan el negocio del cine en el Perú, lo siguiente: “La edición anterior nos referíamos a Donde viven los monstruos de Spike Jonze –no se preocupen, llegará en enero-”.
Ya estamos en mayo, Claudio, y la película de Jonze no se estrena. ¿Me puedo empezar a preocupar?

Rodrigo Bedoya

5 comentarios:

Arturo Gibson dijo...

Rodrigo: Están buenas tus acotaciones sobre los godardianos que no citan bien, cuando eso es elemental en el mundo del periodismo como mínimo, para no decir en el mundo de la crítica, porque me duele el término bajo la pluma (o dedos sobre el teclado)de Cordero y Pimentel.
Mas bien, pienso, que has debido señalar que en ninguna parte de tu texto mencionas a Cordero. Entonces, cómo se puede calumniar a alguien sin siquiera mencionarlo.
Todo un dilema para el sistema judicial peruano.
Niel juez de Trespatines lo resuelve.

Anónimo dijo...

Cordero deberia buscar otra chamba.

Isaac León Frías dijo...

Muy precisas las aclaraciones de
Rodrigo. Señala con enorme claridad esa confusión de Cordero
entre la información y las opiniones, una de las causas de
ese sancochado en que se convierte
lo que escribe, especialmente cuando hace balances o panoramas y
que produce tantos equívocos y desatinos. Por eso es que ni siquiera entiende lo que él mismo
escribe.

alex fernandez dijo...

Se pasa el error de Judy Garland o el de Where the wild things are pero lo de Pimentel con robles Gody es simplemente repugnante y patetico. Primero lo maletea y lo pone como un zopenco sin haber visto ni una sola de sus peliculas, luego al ver La Muralla Verde lo califica como el Tarkovsky peruano....este tipo deberia escribir critica de cine en Somos...ah verdad, esta ahi, ojala nunca salga de esa revisteja que discuten todas las viejas que van al bingo.

Cine dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=OGh1E6DxdyQ