lunes, 13 de diciembre de 2010

Respuesta a Pancho Lombardi

Me alegro de que Pancho Lombardi haya recogido el guante en momentos en que casi nadie expresa comentarios en el blog sobre temas que atañen tan profundamente la actualidad y el futuro del cine en el Perú. Hay casi una renuencia al debate cuando se trata de temas de fondo y no de alusiones personales o de respuestas a necedades, como las que suelen suscitar comentarios irresponsables en publicaciones escritas o electrónicas.

Pues bien, voy a expresar mis opiniones sin la extensión del texto de Pancho, pero con la mayor claridad posible.

1) Es verdad que quienes, desde la prensa o desde un blog, opinamos sobre un proyecto de ley, una ley promulgada o una actividad que suponen a veces un largo proceso previo no nos hemos "comprado el pleito", es decir, no hemos participado en todas las marchas y contramarchas, no hemos dispensado el tiempo ni los dolores de cabeza que suelen suscitar esas largas reuniones y gestiones y los malentendidos y fricciones que eso va creando. Admito que resulta una desproporción en términos de esfuerzo y tiempo.

Igual creo que ocurre en relación con las películas. Parece muy injusto echarse abajo en pocas líneas un esfuerzo que ha insumido dinero, tiempo, desvelos y contrariedades. Para mí eso es muy claro y por eso vengo defendiendo desde hace mucho la responsabilidad de quienes escribimos para informarnos lo mejor posible de las condiciones en que se hace cine aquí y en otras partes, para privilegiar el comentario razonado y no las reacciones de gusto o disgusto, para que sean argumentos y no adjetivos los que se viertan en los textos. Soy por ello muy consciente de esa "desproporción" de esfuerzos y tiempo entre los que hacen y los que comentan o critican, pero esa es la función de unos y otros. Función que no entiendo fuera de la responsabilidad y la ética social.

Dicho lo anterior, reitero que yo he opinado en este mismo blog sobre el tema en cuestión en los meses de enero y junio en términos parecidos. No hubo ninguna respuesta o comentario de los cineastas que, lamentablemente, no suelen opinar en público. Es decir, no es que esté expresando lo que pienso cuando el pan está por salir del horno. Lo hice mucho antes. Y mis reparos no sólo se aplican al proyecto presentado por los congresistas Raffo y León, sino también al proyecto de Peralta, en la medida en que, en efecto, consideran el mismo sustento para el logro de mayores fondos para la producción nacional. Incluso he señalado que otros aspectos importantes incluidos en el proyecto de Peralta como la creación de la Cinemateca Nacional, los cursos de cine en los colegios o los derechos de los trabajadores del cine son asuntos que competen no a una ley que quiera estimular la producción, sino a los Ministerios de Cultura, Educación y Trabajo. No tienen por qué mezclarse cosas distintas.

Si en el marco de la situación actual, me he referido de manera más puntual a la llamada ley de masificación del espectáculo cinematográfico es porque ha sido ese proyecto el aprobado en la comisión de Economía y el que está en la base de lo que se va a discutir en el Congreso.

2) Un asunto crucial que se ha dado por supuesto en todo ese largo proceso al que alude Pancho es la necesidad no sólo de reforzar los fondos que el CONACINE pueda disponer para apoyar al cine peruano, sino la conversión del CONACINE en la única instancia local promotora. Es decir, sin el CONACINE o, en otras palabras, sin la intervención del Estado, no hay posibilidad de cine en el Perú. Ni estoy de acuerdo ni me parece lo más saludable que se le otorgue a una institución estatal ese nivel de responsabilidad y esa capacidad de poder. Me parece incluso riesgoso, así como también lo es la atadura con los representantes del negocio, tal grado de dependencia.

He dicho, y no me retracto, que en estos momentos la única manera de garantizar un cierto margen de independencia es diversificar las fuentes de apoyo, pero no creo que el CONACINE deba estar en todos los proyectos. ¿Cuáles podrían ser las fuentes alternativas locales? No tengo una respuesta, pero sí algunas sugerencias: universidades, grandes empresas industriales o mineras, financieras, fundaciones, cooperativas, pequeñas o medianas empresas, etc. ¿Que no están dispuestas a invertir a pérdida? Quizás, pero no tendría que ser el íntegro del presupuesto. No sé cómo marcha el asunto del mecenazgo confiado al Ministerio de Cultura, pero por allí pueden abrirse cauces.

En definitiva, me parece un error a mediano o largo plazo confiar el destino de la producción peruana casi en su totalidad a un organismo del Estado y a eso apuntan los dos proyectos y las asociaciones que los respaldan. Cierto, parece más fácil y expeditivo (no tanto, en realidad) que se haga a través de un apoyo del Estado, pero confiar en que prácticamente el íntegro del soporte local provenga de ese canal es alimentar una expectativa que, me temo, pueda conducir a mayores frustraciones de las que puedan haber ahora. ¿Qué pasaría en el caso supuesto de que se duplique la producción de largos que cuentan con el apoyo del CONACINE? ¿No crecerían acaso las expectativas de los cineastas de Lima y los de regiones para que ese tope se vuelva a duplicar? La verdad es que me parece imprudente alimentar lo que en una situación de falta de mercado local (y extranjero) es el fomento de expectativas.

3) Eso no significa dejar las cosas como están. Una vez más: suena a desproporción "desbaratar" a última hora lo que se ha venido elaborando por tanto tiempo, pero no dejo de considerar la posibilidad de un acuerdo con las municipalidades para hacer uso de una parte del impuesto (no del íntegro) para el cine peruano, pero no para distribuidores y exhibidores. Ellos no tienen por qué recibir nada y que lo reciban me parece una flagrante injusticia. De esa manera no se afectaría sino un pequeño porcentaje del impuesto y los municipios serían partícipes de un proyecto de apoyo a la comunicación y al arte en el país. Que eso supone postergación del resultado del esfuerzo y un nuevo trabajo orquestado de negociación, seguramente, pero le daría un soporte más justo al uso de unos fondos que, así como se presenta el proyecto, no creo que sea aceptable para los municipios.

Quedan otros temas pendientes, pero para no hacer más larga la exposición, aquí me quedo por esta vez. Que siga el debate.

Un abrazo,

Isaac León Frías

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Vean esto:

http://www.youtube.com/watch?v=kNzASDDCId0

http://www.youtube.com/watch?v=kNzASDDCId0

Anónimo dijo...

Personalmente reintero mi posicion en contra de la ley Raffo y a favor de la ley Cabrebra, la cual espero se pueda mejorar aun contemplando disposiciones claras que permitan la debida exhibicion y distribucion de largometrajes y cortometrajes peruanos en los circuitos comerciales del Peru. Sin una exhibicion y distribucion que fomenten nuestro cine peruano; la industria cinetatografica ni nuestra profesion como comunicadores de medios masivos tienen sentido.
No entiendo que un sector de cineastas peruanos que estan a favor a la ley Raffo, a que aprueben una ley que favorece economicamente a las Majors y que es tan pobre para el fomento de la industria de cine nacional. Puedo entender la razon detras de esto por parte del sector politico, que se perfila irregular, lo cual no seria nuevo proveniendo de algunos miembros de dicho sector; pero cual es el motivo por parte del sector de los cineastas peruanos? Me gustaria un analasis por parte de ellos mas acorde a su condicion de comunicadores profesionales y hasta educadores (en algunos casos); el decir: "Hace tiempo venimos luchando por ampliar el presupuesto y esto lo hara realidad asi no sea la mejor opcion" no es suficiente; a no ser que sus mensajes en general tengan ese nivel de profundidad.
Que viva por siempre el cine peruano en su totalidad; de Lima, sus regiones y sus pueblos indigenas. Ese es el cine peruano por el que todos debemos luchar.


Róger Rumrrill

Anónimo dijo...

Hay algo que Chacho no contempla: las municipalidades ya no tienen vela en el entierro. Si querían pitear, lo tenían que haber hecho en la comisión de enconomía, y no lo hicieron. Así que el método de financiamiento va a ser ese. El problema de la ley raffo pasa por su asquerosa dependencia a las majors, pero lo de las municipalidades ya está oleado y sacramentado; ya dejó de ser el debate.

AURELIO dijo...

Me extraña la confusa y dispersa manera de escribir de Francisco Lombardi.
La teoría neurolingüística diría que expresa confusión de conceptos y niveles.

Me llama la atención que convoque de manera desesperada a una victoria pírrica para el cine del Perú.

Está definitivamente demostrado que el proyecto de Raffo-León no es el más conveniente para nadie.

Lo sensato es mejorar el de Cabrera. Existe poder para hacerlo. El nivel de conciencia y participación de los cineastas de todo el Perú actual permitiría incidir en el Parlamento para promulgar una excelente ley en la legislatura que viene.

El que Lombardi se haya desvelado durante años no le otorga ningún derecho. Son funciones y no “desproporciones” como apunta Isaac León de buena fe.

Por primera vez en la historia tenemos la oportunidad de conseguir el marco legal óptimo máximo y no mínimo pírrico para un cine diverso, plural y de todos para todos.