martes, 2 de noviembre de 2010

El cine peruano y la búsqueda de su público “perdido”

Rafael Zalvidea envía estos comentarios y respuestas a las preguntas formuladas en el post sobre el cine peruano y su público esquivo:

Leí con gran interés las inquietudes que Ricardo Bedoya se hace a propósito del público del cine peruano y en consecuencia me gustaría ofrecerle mi opinión, no para que sea tomada como una respuesta concluyente, pero sí como una vía alternativa encaminada a encontrarla.

Las preguntas que Ricardo se hace son las siguientes:

1) “¿Las mejores películas que se hacen ahora en el Perú -y en otros países de América Latina- se diseñan en función de las expectativas de los fondos internacionales de fomento y los festivales, por lo que el público ha dejado de ser un factor a tener en cuenta?”

Yo opinaría que sí. Es más, está bien que así lo sea pues lo que busca todo productor o director es encontrar los fondos, ahí dónde éstos se encuentren, tratando de acomodar sus intereses creativos a las exigencias que reclamen aquellas instituciones y/o festivales que por suerte, son de criterios muy variados. Opinaría, además, que el público no debe ser un factor a tener en cuenta pues no debemos esperanzarnos que una ley de cine -la nuestra, así como la de cualquiera otro país- apunte a crear su propio mercado. Las películas nacionales no deberíamos considerarlas como productos que en algún momento deberían llegar a ser rentables “encontrando su público” pues, en el mejor de los casos, produciríamos “best sellers” que no necesariamente serían de calidad sino simplemente masivos: produciríamos más películas como “El Delfín”, pero quizás dejaríamos de lado películas como “Octubre” o “Paraíso” porque, por lo menos en Perú, no “encontrarían su público”.

2)“¿El estreno público de películas que han recuperado de antemano la inversión que se hizo en ellas, gracias a esos fondos, no es acaso una suerte de trámite desganado y hasta innecesario?”

3) “¿En esas condiciones, los gastos de lanzamiento -copias, publicidad- que pueden sumar varios miles de dólares, no resultan gastos de alto riesgo y hasta inútiles, sobre todo cuando las películas no se ajustan a los cánones que impone el consumo en multiplexes?”

Para ambas preguntas yo opinaría que sí. Sobre todo porque dentro del actual circuito de exhibición cinematográfica no hay cabida -ni ninguna interés en que la haya- para las películas nacionales. Ya ningún productor nacional -salvo algún iluso- espera recuperar, ya no digo el costo de su producción, sino siquiera el de su distribución. Pero esto no es un fenómeno que sólo suceda aquí. Salvo -por supuesto- en Estados Unidos, sucede en la mayoría de los países occidentales. La gran excepción quizás sea Francia, pero en todos los demás países europeos, incluyendo a aquellos con una gran producción nacional tales como España o Inglaterra, la mayoría de sus películas nacionales no encuentran su público. Es más: muchas de ellas se producen... pero ni siquiera se estrenan. Lo mismo o similar fenómeno sucede en Latinoamérica: tanto en México, Brasil o Argentina son muy pocas las películas que “encuentran” su público y devienen rentables. Sin embargo, justo estos países, dada su gran y variada producción, son los que actualmente producen las mejores películas de Latinoamérica, tanto en calidad técnica como en originalidad creativa y además muchas de ellas, como “El secreto de sus ojos”, devienen en “best sellers” sin que su propósito inicial al momento de recabar los fondos para su producción haya sido necesariamente el de su rentabilidad en su propio mercado nacional.

4) “¿No están sufriendo algunas películas peruanas (por obra de sus productores) la misma suerte que imponen las "majors" a las cintas extranjeras "finas" o de "arte", como ellos las llaman: es decir, son lanzadas a la cartelera con publicidad mínima y muerte decretada al final de la primera semana?”

Sí, también. Pero sería equivocado atribuirle la culpa de ello a los productores. Un director o un productor peruano -funciones que a menudo coinciden en una misma persona- cuando concibe y/o financia una obra cinematográfica, lo hace determinando el tema de ésta por sus preferencias artísticas más que comerciales y que bien que sea así. Claudia Llosa no concibió “Madeinusa” pensando de antemano en que su película arrasaría con la taquilla, ni tampoco Josue Méndez con “Dioses”, aunque para éstas sí hubo un lanzamiento medianamente publicitado y sin embargo la taquilla no fue consecuente con la inversión prestada. Debido a estas experiencias anteriores, pienso, los últimos estrenos nacionales fueron lanzados con aún menor inversión pues se pensó que funcionaría mejor el “boca a boca” y que se hable de ella en los diferentes medios informativos.

5) ¿Cuántas personas se enteran del estreno de una película peruana estrenada sin publicidad?”

De hecho coincido con la respuesta que tácitamente sugieres: nadie o casi nadie. Tal sería el caso de “Illary” y hasta el de “Octubre”: la única “publicidad” con la que contaron prácticamente fueron las entrevistas, artículos, comentarios y críticas que de ellas se hicieron en los distintos medios.

6) “¿No estamos ante una invisibilidad acelerada del cine peruano?

Pienso que no. Más bien creo lo contrario: que en un mediano plazo no sólo las futuras películas peruanas sino también las presentes y hasta las pasadas, tendrán un mercado mucho más vasto que el actual: lo encontrarán en la Web. Entretanto -o paralelamente- en circuitos de exhibición alternativos basados en una difusión digital.

7) “¿Con cifras sub-cero de asistencia se pueden sustentar proyectos de estímulo legal, nuevas leyes, o conseguir mejores condiciones de exhibición?”

Pienso que sí por las razones anteriormente mencionadas. La ley de cine es y debe ser, sobre todo, de estímulo a la producción. Lo que no impide que se busque una solución a las actuales condiciones de exhibición que a todas luces resultan deficientes para el cine nacional.

Por último coincido plenamente con Ricardo cuando afirma que: “CONACINE está en la obligación de convocar a toda la gente de cine a discutir sobre este asunto”.

Y si esta convocatoria llegara a darse y su consecuente debate a tener lugar, yo propondría que, de una manera práctica, así como el presupuesto que le asignan al CONACINE varía según la coyuntura política del momento; nuestra institución no resulte “más papista que el papa” y elimine el requisito de la copia en 35mm que la única consecuencia que tiene en los hechos es la de encarecer los presupuestos de los proyectos que se presentan en un veinte y hasta treinta por ciento. Este requisito ya no se exige para los cortometrajes. Si lo que se busca es obtener una copia de calidad (pues todo lo que se exige es presentar una copia en celuloide, aunque no su exhibición), ésta muy bien hoy en día podría ser su versión en Blue Ray. Es en este formato, por ejemplo, en el que se presentan muchas de las películas que actualmente se están exhibiendo durante el festival de cine europeo en el CCPUCP sin que la mayoría del público se percate siquiera del cambio de formato de 35mm a digital, sino es para elogiar su mejor calidad ya que ni presenta las usuales rayaduras propias del celuloide.

¿Cuáles serían las consecuencias inmediatas de esta necesaria actualización del reglamento? Pues que el número de obras premiadas podría ser mayor del que actualmente es, aumentando a futuro la producción nacional que es lo que desde un principio se buscó con ésta y la anterior ley de cine.

Rafael Zalvidea

8 comentarios:

Opinólogo dijo...

Un razonamiento impecable!

Anónimo dijo...

excelente despliegue de ideas !!

paola

Roberto Benavides dijo...

En relación al último párrafo, la otra opción sería que aumenten los presupuestos asignados a cada producción para que la calidad de la manufactura crezca, no sólo a nivel del diseño de producción sino del promedio de tomas por plano utilizados para cubrir escenas claves como, por ejemplo, las conversaciones.
Una conversación rica en matices sólo se logra a partir de una cobertura generosa. Lamentablemente en muchos casos, presionados por los escuetos presupuestos, nos hemos acostumbrado a utilizar un promedio de cobertura inferior al 3 : 1, usualmente recomendado.

Roberto Benavides dijo...

En relación al último párrafo, la otra opción sería que aumenten los presupuestos asignados a cada producción para que la calidad de la manufactura crezca, no sólo a nivel del diseño de producción sino del promedio de tomas por plano utilizados para cubrir escenas claves como, por ejemplo, las conversaciones.
Una conversación rica en matices sólo se logra a partir de una cobertura generosa. Lamentablemente en muchos casos, presionados por los escuetos presupuestos, nos hemos acostumbrado a utilizar un promedio de cobertura inferior al 3 : 1, usualmente recomendado.

Roberto Benavides dijo...

En relación al último párrafo, la otra opción sería que aumenten los presupuestos asignados a cada producción para que la calidad de la manufactura crezca, no sólo a nivel del diseño de producción sino del promedio de tomas por plano utilizados para cubrir escenas claves como, por ejemplo, las conversaciones.
Una conversación rica en matices sólo se logra a partir de una cobertura generosa. Lamentablemente en muchos casos, presionados por los escuetos presupuestos, nos hemos acostumbrado a utilizar un promedio de cobertura inferior al 3 : 1, usualmente recomendado.

Manuel Siles dijo...

Hablando de publico para cine peruano, se ha publicado una entrevista en "La Cinefilia..." a un exdirectivo de CONACINE que dice que es obligatorio pasar corto metrajes antes de cada funcion. La ley no precisa que sean cortos peruanos, pero ante la obligatoriedad de pasar cortos es probable que alguno peruano lograria entrar aunque solo fuera por una cuestion practica y economica. Sin embargo la ley no se ha cumplido en una sola oportunidad ante la indiferencia de los gremios y de CONACINE y de la complicidad de las autoridades encargadas de hacer cumplir las leyes. ¿No es esta una oportunidad de oro para construir un publico que reconozca un lenguaje cinematografico distinto a la propuesta tradicional? La UCP se ha pronunciado al respecto aunque no ha dicho que vaya a tomar alguna accion, y la APCP y CONACINE no se han pronunciado y, segun me dicen, es iluso esperar que lo hagan. ¿Que podemos hacer los cortometrajistas si ni los gremios ni CONACINE piensan tomar ninguna accion al respecto?

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo totalmente, las peliculas peruanas de los jovenes directores son de una calidad tal que compiten y ganan, eso es lo que importa.

Anónimo dijo...

¿Por qué no mejor los productores y directores tratan de acomodar sus intereses creativos a las exigencias que el público reclama para que no den verguenza en las taquillas?
¿El público no debe ser un factor a tener en cuenta???????????? PLOP.
El mundo al revés.
Anonimo 10:33