viernes, 6 de julio de 2012

Apuyaya, de Juan Camborda

"Apuyaya", de Juan Camborda, es una interesante crónica documental que registra, día por día, las actividades de la Semana Santa en Huamanga. El registro audiovisual de hechos y detalles es abundante. Aquí interesan mucho más los rostros de las personas que la sucesión de estampas religiosas.

La voz de una narradora busca poner orden y claridad en el magma de lo grabado aquí y allá, pero el texto resulta más bien obvio, reiterativo y de estilo desganado. La intención es manifiesta. El entrevistado que abre y cierra la película insiste en la masificación de las fiestas y en la transformación de la Semana Santa ayacuchana en un espectáculo religioso para turistas. En varios pasajes de la película, la mediación de las cámaras y aparatos de registro de los asistentes a las celebraciones, pero también las del equipo que graba "Apuyaya", se pone en evidencia. Todo está "mediatizado"

Pero más allá de las formulaciones "políticamente correctas", lo mejor de "Apuyaya" se encuentra en los pasajes que muestran el desafuero del Sábado de Gloria en la Plaza de Armas de Huamanga: la dionisíaca "Pascua Toro". Mientras la narración señala que los celebrantes parecen olvidar que Cristo ha muerto, lo interesante es comprobar que más bien todos están dispuestos a actuar su propia y vitalista versión del "Tiempo Santo" de Manayaycuna, aprovechando que el Señor no los ve. Ahí se descubren las dotes del documentalista Camborda, de su capacidad para observar, de la precisión con que edita apuntando contrastes, atento a los gestos del júbilo o la ebriedad. La fuerza de las imágenes contrasta los acentos moralizantes del texto leído. A destacar también la secuencia de la celebración popular en el cerro Acuchimay y el cierre de la película con la épica y emocionante secuencia de los hombres que se alientan mascando hojas de coca y se arengan con el grito de "no pesa nada" para cargar el anda inmensa de Cristo resucitado.

Ricardo Bedoya