domingo, 27 de mayo de 2007

La culpa siempre es de los otros


Federico García Hurtado, director de películas como La manzanita del diablo y La yunta brava, ha publicado un artículo en la edición No. 30 de la revista Butaca.

En un párrafo, dice lo siguiente:
"El cine peruano, desde la infausta desactivación de la ley 19327 dada por el gobierno de Velasco, si logra programar su película en una cadena de distribución nacional, lo hace con la convicción absoluta de que está arrojando sus sueñosy los dólares de la tía Cristina, al fondo de un barranco y de modo inexorable. Los exhibidores, dueños absolutos y sin cortapisa alguna del mercado (...) programarán la cinta en horarios inconvenientes, la cambiarán de sala en los multicines, relegarán su publicidad a lo mínimo indispensable. Encima los críticos anunciarán que la película es una basura y que nadie será tan tonto de arriesgarse a pagar la entrada para ver semejante bodrio. En fin, a las dos o tres semanas de producido el descuartizamiento, los sueños y el capital invertido del realizador (y la plata del Estado en la mayor parte de los casos) se irán por el desague junto con los dólares de la generosa pariente."

El "soñador" cineasta de El forastero describe un ominoso complot. Las transnacionales y los aviesos críticos se asocian para hacer fracasar al idealista que ha "picado" a la vez los ahorros de su tía Cristina y los recursos del Estado, a juzgar por la descripción de todo lo que termina en el sumidero.

La culpa del desastre, para el epónimo director del extraterrestre Nacho Duato, es de todos, menos del idealista descuartizado, el de "los sueños y el capital invertido". Y, mucho menos, de la calidad de su película.

Curiosa lógica la del que empieza afirmando: "El cine peruano (...) si logra programar su película en una cadena...".

No, señor. El "cine peruano" es un concepto que no tiene personería natural ni jurídica; no tiene brazos ni piernas. Y, por eso, no programa nada.

Programan las empresas de producción que tienen una denominación, aspiraciones determinadas y ofrecen al mercado un producto, una película, llamada por ejemplo El forastero, que puede o no tener méritos, calidad o despertar interés entre el público.

Así que asociar al "cine peruano" en su conjunto con el destino de los recursos de la generosa (y algo ingenua, al parecer) tía Cristina es, por decir lo menos, un abuso.

Pero, además, el director de la película El forastero, producida por Miguel Bosé (¿tía Cristina?), quiere meter a todos en el mismo saco. La crítica no dijo que Días de Santiago, Madeinusa, El destino no tiene favoritos o Chicha tu madre fueran bodrios.

La crítica (o al menos algunos críticos) sí dijo que El forastero era un bodrio. Pero eso no es culpa del "cine peruano", ni hay que pasarle factura por su catastrófico desempeño en taquilla. Ni asociar su marcha con el resultado comercial de un bodrio.

Tampoco, lo siento, es culpa del crítico que dijo que era un bodrio. Es cierto, pudo decir que era un "horror", "una calamidad", "un desatre", "un budín", o semejantes. Cuestión de adjetivos.
Tal vez, entonces, sea culpa de Nacho Duato, de Miguel Bosé, del Estado, o de la tía Cristina.

En resumen: la culpa es de cualquiera y de todos, menos del director. A él ni lo miren.

Ricardo Bedoya

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que recuerde el forastero recibió buenas críticas en Días de Cine, a ese tipo de críticas se referirá Reygadas.
Me voy a poner medio columnista de Correo: Es la típica del peruano, culpar a terceros y cero autocrítica. A las nuevas generaciones corresponde acabar con esto, dejar "la culpa la tiene el estado" "la culpa la tienen los chilenos", etc. y simplemente trabajar para mejorar.

schatz67 dijo...

Muy ocurrente el "talentoso" cineasta. Me hace acordar a otro que se atrevía a dictar cursillos de cine y en la primera de bastos se mandó a dirigir un infumable budín llamado "Un marciano llamado deseo".

Pocas costumbres tan peruanas como la de achacarle al otro la responsabilidad de nuestros fracasos y errores.

Saludos

Jorge

Alonso dijo...

¿Y si Federico García está orgulloso de su película? ¿Tendría eso algo de malo? Si no tiene culpa de haberla hecho y más bien siente orgullo de ella, entonces ¿cómo puede culpar a alguien? Suena a trabalenguas, pero creo que es natural defenderse. Es obvio, ¿o no? Finalmente ¿quién determina que es bueno o malo? Usted siempre lo dice, son opiniones personales. ¿Y si no funciona en las salas?, pues de repente es efectivamente por falta de apoyo y no me refiero a los críticos, si no a como se trata al cine peruano en general. Empezando por las grandes películas extranjeras que acaparan las salas y primeras planas de todos los diarios, revistas y programas de TV. Cine peruano. Pues una notita, si es que sale. Ni siquiera le dan cabida antes estreno, que es algo que debería ser una costumbre (como si todos los meses tuviéramos estrenos nacionales). Sería muy efectivo, dar el beneficio de la duda y apoyar lo hecho en casa. Estoy de acuerdo en que no todos los críticos tienen culpa. Pero en ocasiones justos pagan por pecadores (al igual que el cine peruano) No seamos ciegos, hay algunos críticos que tienen tribuna y desvirtuan y maltratan furibundamente al cine nacional. Tratan de influir en el resto afirmando que todo lo peruano es mediocre. Y, repito, eso se da desde antes del estreno. Entonces que hay responsabilidad, en alguna manera la hay de todos los rubros. Una crítica a cierta "dizque" crítica sería muy efectiva. Lamentablemente eso parece ser campo minado.

Páginas del diario de Satán dijo...

Es lógico que un director aprecie su película, más allá del interés real que tenga. Pero también hay realizadores con un mínimo sentido de la autocrítica que saben muy bien lo que tienen entre manos y pueden distanciarse de sus resultados. El problema es cuando se generaliza y se atribuye a la entelequia denominada cine peruano los resultados calamitosos de una experiencia individual.

Páginas del diario de Satán dijo...

Es verdad lo que dice Alonso. Hay cierta prensa cinematográfica que se enseña con ciertas películas peruanas mientras queda arrobada por cualquier mediocre película extranjera. El invariable 0 a la película peruana y el festín de 4 o 5 estrellas a cualquier paparruchada con onda espiritual. Parece que esa es la nueva onda de los críticos New Age: la trascendencia del Espìritu Universal en el cine de Chris Columbus. ¿Estaremos ante la conspiración de los jesuitas, la resurrección de la Oficina católica Internacional de Cine o ante alguna conversión tardía, con silicio y todo, al Opus Dei?

Fernanda dijo...

Es buenísima esta película, la he visto hace rato. Todas de mis peliculas
favoritas las he visto por HBO, y ahora estoy esperando los nuevos estrenos. A ver que tal están.