domingo, 15 de abril de 2007

Más subestimadas




Mónica Delgado y José Carlos Cabrejo no llegaron a tiempo para el post de la semana pasada sobre las películas subestimadas, pero ahora hablan de su selección.

I Un cine del exceso
José Carlos Cabrejo
En general, como ya lo comenté en otra oportunidad, la obra de Alejandro Jodorowsky me parece subvalorada. Es cierto que el realizador siempre ha sido objeto de reconocimiento; sin embargo, Jodorowsky nunca ha sido un director de consenso. Desde sus inicios generó reacciones encontradas, con una filmografía que hasta ahora cosecha filias y disgustos, amores y odios, en idénticas proporciones.

Pienso que lo más “criminalmente” subvalorado en su cine es, sin lugar a dudas, La montaña sagrada. No sólo porque me parece mejor que El topo, su título quizá más célebre; sino porque creo que es, junto con Santa Sangre, el pico expresivo de su breve pero intensa obra fílmica.

La montaña sagrada cuenta la travesía de un hombre, parecido a Cristo, que tras su paso por una ciudad apocalíptica se encuentra con un personaje llamado el Alquimista, que lo hará participar de un viaje con los hombres más poderosos de la Tierra (un oficial de policía fascista, el dueño de una fábrica de artículos cosméticos, la administradora de una empresa que elabora armas, etc.) para encontrar la fórmula de la inmortalidad. El filme es un poema sarcástico y delirante sobre la sociedad occidental; un relato violento y barroco de las contradicciones morales que puede sufrir la religión. Pocas veces una película ha logrado plasmar esos temas con una vibración que roza lo alucinógeno, a través de una estética inspirada en la historieta y el arte pop, el esoterismo y la iconografía religiosa; por medio de una narración cercana a la progresión anticlimática, coherente con el viaje espiritual que aleja a los personajes del culto a lo material; y que además pasa de la ficción al documental, reflexionado sobre la capacidad del cine para fantasear con realidades imposibles.

En su libro Midnight Movies, J. Hoberman y Jonathan Rosenbaum consideran a Eraserhead de David Lynch como la mejor película que se exhibió en aquel circuito norteamericano setentero de películas de medianoche. Se equivocan. La montaña sagrada está muy por encima de la opera prima de Lynch.

Hay otros filmes que me han encantado y que han sido despreciados o minimizados por muchas personas, sean críticos o aficionados. Siempre he preferido al Frankenstein de Kenneth Branagh que al Drácula de Francis Ford Coppola. El acercamiento del director británico al libro de Mary Shelley fue calificado en su momento como proclive a la exageración, tanto por su truculencia como por sus majestuosos pero “interminables” movimientos de cámara. No obstante, tanto las imágenes grotescas como los potentes travellings de Mary Shelley’s Frankenstein no hacen más que reflejar esa obsesión enfermiza que invade al protagonista, apasionado frenéticamente, hasta la locura, con su proyecto de revivir a los muertos.

En el caso del melodrama, siempre he tenido una fascinación especial por Abismos de pasión de Luis Buñuel, uno de mis relatos preferidos dedicados al amour fou. Me atrae la manera en que los protagonistas experimentan un amor turbulento, que quiebra las convenciones sociales, desembocando en un romance fantasmal y necrófilo. La última escena de Abismos de pasión está entre mis finales cinematográficos favoritos. Lamentablemente, no se le suele considerar entre lo mejor del cineasta español.

Y hablando del amour fou, un excelente filme siempre olvidado es La Bestia Ciega (
http://www.youtube.com/watch?v=fIWMFGpDDW8), una película de los años sesenta del japonés Yasuzo Masumura, que muestra las relaciones que pueden haber entre el arte y la obsesión, la creación y el deseo, con un escultor ciego que captura a una modelo y la persigue en un estudio de fantasía lasciva, cargado de una atmósfera de erotismo onírico, compuesto por réplicas gigantescas de cuerpos de mujeres desnudas. La Bestia Ciega es una cinta alucinante, de ética surrealista, que trata sobre la imaginación masculina y artística, carnal y delirante, de la figura femenina.

Dentro del género de la comedia, Braindead de Peter Jackson me parece un slapstick genial. Pero claro, su humorístico regodeo en lo asquiento, en lo purulento, en lo escatológico, hace que no sea apreciada más allá de la esfera del cine de culto. El neozelandés más será recordado por la saga de El señor de los anillos o King Kong que por esa comedia subversiva pero magistral; a su estilo, tan buena o mejor que aquellos filmes hechos para el mainstream norteamericano.

En el campo del cine de explotación, no entiendo cómo se suele olvidar a un director como William Lustig, creador de Maniac
, un filme de 1980 que trabaja formidablemente con el suspenso, con la creación de atmósferas malsanas y, sobre todo, con una visión, entre retorcida e insólita, de la locura, esa que atormenta a su protagonista, un serial killer muy bien caracterizado por el fallecido Joe Spinell (quien trabajó también en películas como Taxi Driver o El Padrino 2).

Mi lista de filmes subvalorados es muy variada. Sin embargo, creo que las películas que cito, al menos en su mayoría, tienen algo en común: encuentran en diversas formas del exceso un modo muy original de hacer vivir al cine.

P.D.: No puedo dejar de mencionar otros títulos que considero subvalorados, como La piel suave de François Truffaut, El bello Antonio de Mauro Bolognini, Twin Peaks: Fire Walk With Me de David Lynch o W.R. Misterios del organismo de Dusan Makavejev, un filme que, lamentablemente, parece haberse extraviado en el pasado. Ya casi no se habla de la obra del realizador yugoslavo.

Por cierto, después de 35 años, El Topo y La montaña sagrada de Jodorowsky van a tener, por primera vez, un lanzamiento oficial en video (formato DVD). En Amazon.com se va a vender una edición de colección imperdible para quienes desean conocer, estudiar o volver a ver su cine, que incluye los soundtracks, cortometrajes del realizador, entrevistas, subtitulados en español, y muchas otras perlas.

Más información en los siguientes links:

http://www.youtube.com/watch?v=r4RK6vZ43hc

http://www.amazon.com/Films-Alejandro-Jodorowsky/dp/B000NY1E9E/ref=pd_bbs_sr_1/104-3297760-9703943?ie=UTF8&s=dvd&qid=1176584837&sr=8-1


II Las cintas "pequeñas" de los grandes
Mónica Delgado


Más que mencionar sólo cintas subvaloradas, me apresuro a recordar algunas películas de directores muy reconocidos que no han tenido la atención que merecen y que se han visto opacadas por otro tipo de logros dentro de la filmografía de estos mismos cineastas. Lo hago en estricto orden de admiración.

Loft de Kiyoshi Kurosawa (2005)
Me costó comprenderla, es decir, alguna vez la comenté señalando sus debilidades, pero cada vez que la repienso y me detengo en sus intenciones, surgen consideraciones que la enriquecen y la hacen un punto importante a destacar dentro de la obra de Kurosawa. Si bien con Kairo, Bright future o Cura este director japonés indaga sobre la desconexión humana, el ostracismo en el primer mundo y cierta decadencia existencial en los jóvenes a través de lo sobrenatural, en Loft recrea ciertos mitos terroríficos pero para hurgar en el sentido de lo que significa crear e imaginar, ya con atisbos intertextuales y metatextuales. Una escritora de best sellers, en plena crisis pues no tiene inspiración para comenzar una nueva novela, decide mudarse a una vieja casona en medio del bosque y es allí donde conoce a un vecino esporádico, a quien ve sospechosamente bajar del auto un paquete de tamaño humano. Una momia aparece en escena dando vida al Loft del título: juego de espacios, donde la arquitectura se va desmantelando o abriendo como el discurso de la narración. Kurosawa nos mete por más de una hora en el puro suspenso, conectados por el misterio de la momia, ser entre el umbral de la vida y la muerte pero también icono de medio cine de serie B, para luego trasladarnos en clave irónica a los terrenos de la comedia y del melodrama antojadizo.

Fantasma del paraíso de Brian de Palma (1974).
De hecho que es una película de culto, pero dentro de la filmografía de De Palma no es más que un ejercicio de estilo y una espectacular oda glam. Si bien no hay gángsteres, asesinos en serie, mujeres fatales o delincuentes latinos, Fantasma del paraíso es una obra maestra de creativa estructura, que amalgama diferentes relatos fantásticos en toque pop, y que me resulta lo mejor que De Palma haya filmado.

Ojos bien cerrados de Stanley Kubrick (1999 )
El gran angular o la profundidad de campo, el ojo oblicuo de Cruise en medio de rituales elitistas de enmascarados, y ese halo mortuorio en cada secuencia, medio entre tanático y necrófilo, más los celos no confesados, hace de esta última cinta de Kubrick un paseo oscuro y sonámbulo, aunque me gusta más la idea de verla como si fuera un delirio fruto de la hierba que se fuma Nicole.

Broadway Danny Rose de Woody Allen (1984)
El mundo de los looser en su vena más hilarante y desquiciada. La mafia siciliana aparece en su esplendor mientras Woody y Mía le juegan bromas sin querer a medio mundo en medio de un almuerzo italiano muy a lo Coppola. Domadores de pájaros, loritos que tocan el piano, ventrílocuos que hacen llorar, cantantes en alicaídos intentos por tocar en el bar del barrio y un manager excepcional glosan la galería de personajes de esta impecable cinta en blanco y negro.

Después de hora de Martín Scorsese (1985)
Esta es la Nueva York que me gusta, con sus punkies violentas, sus artistas poseros y vacíos, los emblemáticos loft, los cafetines abiertos toda la noche, y el universo artie a flor de piel. Toda una noche narrada con el lápiz de la paranoia y la desconfianza, con personajes en situaciones surreales y muy kafkianas. Humor absurdo y los ochenta en estado puro.

4 comentarios:

Martín Velayos dijo...

Me hace mucha gracia el modo en que los críos se flipan con las películas más cutres e insignificantes habiendo cine del bueno. Aquí,por la censura, no se pponían películas violentas hasta los años 70' y más tarde hubo una riada que nadie consideró y ahora las ensalzan como si fueran joyas. No lo creo porque desconfiar de las modas es lo aconsejable

Un abrazo

Martín

José Carlos dijo...

Creo que el hecho de publicar el link de "Youtube" con el trailer de "Maniac" (que ha sido removido por un pedido expreso de mi persona) se ha prestado a confusiones, dado que es tan sensacionalista que da la impresión de que la película en mención no es más que una explotaition movie entre tantas, por su violencia hiperbólica y descarnada.

En ese sentido, el trailer no alcanza a reflejar algo de las virtudes (el diseño del protagonista, el manejo del suspenso, etc.) que encontré en el filme, y se centra sólo en la pura exhibición del gore.

No obstante, lo dicho por Martín me lleva a señalar algunas cosas sobre las exploitation movies, esas películas sin pretensiones artísticas y que justamente "explotan" la sangre, el sexo y la violencia para atraer a la audiencia (tal como se afirma en el último número de "Tren de Sombras"), siendo además objeto de homenaje por parte de Tarantino y Rodríguez en "Grindhouse".

Las cintas de explotación suelen poseer actores de mala calidad, guiones inverosímiles, situaciones delirantes y momentos de desnudos y sangre absoluta o parcialmente gratuitos. Sin embargo, dentro de ese campo, y a pesar de esas limitaciones, hay algunos directores que lograron plasmar un estilo singular y una visión particular de la ficción, y a veces del mundo: Lucio Fulci, Russ Meyer, Jess Franco, Jean Rollin, Ed Wood, Emilio Vieyra, el Wes Craven de los inicios, etc.

Nadie dice que las películas de ellos puedan llegar a ser consideradas como joyas, pero tienen elementos potencialmente apreciables, si es que dejamos de lado los modos convencionales del goce cinematográfico (sobre este punto hay un ensayo en el número 7 de "Tren de Sombras", en el especial de cine bizarro).

Muy aparte de todo ello, el cine de explotación como tal, ha sido insumo de muchos cineastas importantes, que se han servido de él para hacer clásicos indiscutibles: George Romero, John Waters, David Lynch, o el mismo Tarantino. Sin ese cine "cutre", que aquellos directores consumieron cuando eran "críos", su filmografía no sería lo que es. Muchas veces, las exploitation movies no son tan insignificantes como se cree.

Aprovecho para contar una anécdota sobre "Maniac". Fue proyectada en el Festival de Cannes de 1980, generando las protestas de varios asistentes. Por otro lado, su director hizo después otro título similar y de arraigado culto: "Maniac Cop". Las películas de Lustig, en efecto, no son para todos los gustos.

Gracias por leernos (J.C.C.)

soy genet dijo...

Mucha sangre y nada de placer, sexo o lujuria de la forma como decían los vanguardistas. El placer que se siente con el exceso no se mide con la cantidad de sangre derramada y podría estar relacionada con la deformación de lo tradicional o con los estilos alternativos que mostró Bedoya en la Fundación de la Telefónica. El corto del escritor Genet Un canto de pasión que pasó hace semanas rompió tabúes del cine siendo excesivo sin violencia con erotismo y sexo homosexual porque el cine es un arte no solo de contenido sino que debe medirse por las formas que lo reflejan. El exceso debe ser de fondo y forma y creo que los ejemplos del autor olvidan la riqueza de las formas para alabar películas baratas de violencia.

José Carlos dijo...

La sangre o cualquier figura representada en la pantalla, por más excesiva que sea, debe ser un medio y no un fin. La única manera de comprobar ello en una película es viéndola. Verla por partes, como en un trailer, o basar la opinión de una cinta según ciertos comentarios ajenos, nos puede llevar a simples prejuicios o supuestos.

Por otro lado, una película barata y violenta no necesariamente es mala. Basta ver algunas cintas iniciales de Cronenberg para certificarlo. Eso, tampoco quiere decir que podamos meter al canadiense en el mismo saco de la mayoría de directores ya citados en mi comentario anterior. El director de "Una historia violenta" fue un singular y talentoso autor desde el comienzo de su filmografía (J.C.C.).