lunes, 5 de abril de 2010

Criatura de la noche


Esta es una versión ampliada del comentario aparecido en el diario El comercio del 4 de abril de 2010.


La nieve no deja de caer sobre el suburbio sueco donde vive Oskar (Kare Hedebrandt), un solitario chico de 12 años. Las imágenes de “Criatura de la noche” (o “Déjame entrar”, que es el título alternativo), del sueco Tomas Alfredson, basada en la novela de John Ajvide Lindqvist, dan cuenta de la gélida normalidad de un lugar y de la vida de un muchacho maltratado por su entorno. Los colores fríos, los encuadres dilatados, el tiempo relajado, la falta de precisión en la ubicación cronológica de la historia, el clima de molicie cotidiana que percibimos en la conducta del grupo de parroquianos que se alcoholiza, la nórdica frialdad con que parecen tratarse los asuntos familiares y los secretos de cada quién, son efectos de un tratamiento riguroso de los tiempos y los espacios. Ese mundo parece vivir bajo el vacío de una campana de cristal.


Al cabo de algunos minutos de proyección, el color de la sangre altera esa apariencia de trivialidad. Una figura vampírica aparece bajo los rasgos de Eli (Lina Leandersson), una niña de 12 años, vecina de Oskar. Pero la irrupción de ese elemento “fantástico” no modifica la fluencia del relato, que mantiene su curso apacible y lacónico pero abriéndose a sentidos nuevos y cada vez más apasionantes.


Y es que el vampirismo carece aquí de espectacularidad sobrenatural. Los ataques de la muchacha son brutales pero secos, ajenos a cualquier efecto de estilización violenta. La vampira no recuerda la fecha de su cumpleaños, no come chocolates, vive de noche, duerme en un baño, la acompaña en su casa un extraño hombre mayor que acaso la protege y le consigue alimento o tal vez abusa de ella. Es excéntrica sin aspavientos. Pero también es un ser depredador que necesita la sangre de sus víctimas y la obtiene sin celebrar los rituales eróticos de Drácula, ni padecer las angustias existenciales de Nosferatu, ni lanzar los gimoteos y pucheros adolescentes y asexuados de “Crepúsculo”. La vampira es un animal en estado de necesidad y obra como lo manda su biología.


Pero Eli es también una muchacha sensible y solitaria que encuentra una extraña simetría o equivalencia perfecta en la figura de Oskar, de su misma edad y tan marginal como ella. Golpeado e insultado por los matones de su clase, Oskar padece ese medio violento que margina también a Eli. Y ellos se enamoran. ¿Pero es posible una afinidad entre seres de naturalezas tan opuestas?


Lo más interesante ocurre entonces. El muchacho atisba en la intimidad de la vampira, pero no para descubrir el mal, aprender el concepto de la monstruosidad, alarmarse con lo sobrenatural o establecer diferencias entre los dos, sino para descubrir un reflejo de sí mismo, el lado duro, el costado vengativo, la sombra agresiva. Alfredson juega con una extraña relación especular entre los dos: la vampira es pálida y de pelo oscuro y el niño es rubio, con piel de alabastro; el chico es pasivo y la muchacha agresiva; él busca protección, ella se la ofrece; uno vive en un mundo de rutinas humillantes; la otra aporta el lado siniestro a una sociedad pactada para sobrevivir en un mundo hostil. Son como dos rostros de un mismo personaje, pero reflejando imágenes discordantes. Alfredson se encarga de apuntar esas semejanzas y diferencias, como las de la luz y la sombra.


“Criatura de la noche” es una historia de amor pero con personajes ensimismados, ateridos, espectrales, que apenas si intercambian diálogos inconexos. "¿Cuántos años tienes?", pregunta el chico. "12, responde Eli, pero los tengo hace mucho tiempo". Es también una película de aprendizaje adolescente, pero vista desde el lado de la pesadilla y los miedos, de las fantasías de ser mutilado, burlado en público, echado, expulsado, abusado por el hecho de tener 12 años y ser frágil. Es un filme de horror que rechaza lo gótico y apuesta por lo difuso, por lo que se asoma sin llegar a ser visto del todo y por lo inexpresable. Es decir, lo siniestro. Como la fantasía sobre la chica de la casa de al lado que un buen día aparece para seducirte, protegerte y, de paso, ajustar cuentas con tus compañeros violentos, haciendo realidad los peores deseos. ¿Vampira o ángel exterminador y justiciero?

Ricardo Bedoya

9 comentarios:

marichuy dijo...

Uff, Señor Bedoya

Una belleza de película. En México se llamó "Déjame entrar". El film que reivindicó al género vampírico, después de ese churro hollywoodense llamado “Crepúsculo”.

“Déjame entrar” fue mi tercer filme preferido de 20009 (la vi en 2009 pero creo que es de 2007), sólo después de “Un Prophète” y “Das weisse band”. Está claro que Hollywood no sabe valorar el buen cine europeo.

Saludos desde México. Me encantó su reseña; hasta me dieron ganas de volver a ver “Déjame entrar”

_sTaIN_ dijo...

Excelente pelicula, buen comentario, pero algo breve.

yo vi esta cinta hace un año, bajada de internet crei que nunca la estrenarian por aqui, supongo que es algo que debemos agradecer al fenomeno crepusculo.

Deberian hacerse mas peliculas asi, es decir, despojar a los mostruos del tipico cicle de cine de terror, a los robots del genero cifi, etc...

solo esperemos por Dios, que los americanos no hagan un remake.

GonZ dijo...

Fui a verla el día del estreno y me gustó mucho.

PD: Creo que el remake gringo ya está en marcha.

Anónimo dijo...

En Ingles el titulo es 'Let the right one in' y desde alli se puede entender algo de la pelicula. Los vampiros para atacar a sus victimas dentro de sus casas deben tener el permiso o la autorizacion de estos ultimos de permitir entrar en el inmueble. Es asi como Eli cuando entra a la casa de Oscar sin que este se lo permita, ella empieza a quemarse y no lo deja de hacer hasta que Oskar, con el ruego de Eli, la invita a entrar. No solo a su casa sino tambien a su vida privada. A diferencia con el Peru, en Suecia la gente no entabla amistadas en la calle, asi como sucede con estos dos personajes, por el contrario lo hacen en lugares donde existen practicas comunes como en el colegio, por ejemplo en practicar natacion o en una clase como es el caso de Oskar. Pero el no consigue hacer amistadades en esos lugares, como es lo supuestamente normal. El hace amistad con una extania, en la calle y sin tener nada en comun con Eli. Es, en mi opinion, una pelicula terrorificamente romantica de adolescentes.

La Enesima Dimension

Anónimo dijo...

Me pareció un muy acertado comentario,señor Bedoya. Hoy vi la película (y creo que la seguiré viendo unas veces más) y sí, Alfredson maneja muy bien los espacios, los diálogos (el de Eli y Oskar cuando Eli se acuesta junto a él),esa especie de final abierto, fue increíble. Demás está decir que la actuación de los chicos es formidable.

Saludos.

Juan

Anónimo dijo...

Sí desgraciadamente habrá un remake gringo, el que lo dirija tendrá que hacer algo mucho más convincente para igualar esta obra maestra (lo más seguro es que sea un remake igual de intrsascendente como muchos remakes gringos).

Anónimo dijo...

magnifica

roberto dijo...

Amigo Bedoya, muy bueno el programa sobre terror de esta semana. Pero por favor, me gustaría me dijise cual era el tema musical que dio inicio a su programa de est semana , por favor. Gracias

Drugo dijo...

Sin lugar a equivocarme, Lat den ratte komma in, es de lejos junto a The Dark Night las apuestas más arriesgadas,diferentes de la última década. "Dejame Entrar","Criatura de la noche" o "Let the right one in" no se limita a ser una simple película vampiresca-gótika,pues en ella se retrata de manera perfecta una historia de amor de dos niños que está por encima de su condición humano-vampiro. Personajes además muy bien logrados, Eli a a la talla del genial Lestat de la también notable Interview with the vampire, y el papel de Oscar también alturado.
En Let the right one in también se destaca por sus dialogos, la locación y la trama tan bien lograda.
Lamentablemente, y fiel a su costumbre, en Holliwood ya se maneja un rpoyecto para una secuela de la misma.Porsupuesto, no tengo intenciones de verla.

Buen blog,saludos