sábado, 30 de junio de 2007

Contra la censura: Racso y los policiales


Ahora que renacen arrestos censores anacrónicos e inaceptables, queremos recordar la posición de un intelectual peruano sobre el tema de la censura en relación con el cine de hace ocho décadas.

Hace noventa años el cine era aún un espectáculo nuevo. Para algunos sectores conservadores de la sociedad era, además, causa de relajamiento moral y vicios sin fin. Sobre todo por la pretendida apología de la impunidad de los delincuentes glamorosos contenida en cintas policiales de la época, seriales como Los misterios de Nueva York, o en las aventuras de Raffles, Arsenio Lupin, Fantomas, o los ladrones de alcoba de las comedias sofisticadas del cine francés y norteamericano.

A mediados de la segunda década del siglo, ese era el cine “bajo”, plebeyo, el pasatiempo de iletrados despreciado por algunos intelectuales y ciertos públicos de los cines perfumados de Lima.

La discusión sobre la inmoralidad de las películas policiales fue una enojosa cantaleta que se prolongó hasta los años veinte y más.

En 1922 no existía aún la censura institucional, pero la Municipalidad de Lima puso a debate un proyecto para cancelar o restringir la presentación de películas policiales, que estuvieron en peligro de desaparecer de los cines de Lima.

El escritor, periodista y cinéfilo Óscar Miró Quesada, Racso, tomó el sable en defensa de las películas policiales, sentando a la vez posición contra la censura, en artículo de lógica implacable publicado por el diario El Comercio el 24 de marzo de 1922. Transcribimos algunos párrafos:

"Hay un concejal que no se entretiene con las películas policiales y quiere suprimirlas. Ha sometido a la deliberación del Concejo, un proyecto de ordenanza municipal, prohibiendo la exhibición de ese "género de cintas" y entregando al criterio de los miembros de la Comisión de Espectáculos el porvenir de las cintas de aventuras de otro "género" (...) La proyectada supresión de las películas policiales es uno de estos yerros. Frente a los que creen que aumentan la criminalidad, hay quienes creen que perfecciona la policía especializada. Las dos creencias son igualmente subjetivas y sin fundamento: les falta la base estadística. Mientras las cifras demográficas no hablen todo lo que digan los moralistas o los libertinos huelga.

Para saber, en efecto, si las películas policiales han fomentado la criminalidad en Lima, se necesita estar en posesión de estos datos básicos de toda investigación criminológica: el número de delitos cometidos en Lima varios años antes de las exhibiciones cinematográficas, y el número de habitantes que había en la Capital, en esos mismos años; y, frente a este dato primario, el número de delitos que hoy se cometen y la población actual de la ciudad (...).
...Pero resolver por sí y ante sí, sin datos estadísticos bien elaborados, que las películas policiales son causa de criminalidad en Lima, es anticientífico, y puede ser injusto; es contemplar el problema, con los mismo ojos ingenuos que durante tantos siglos hicieron creen a la humanidad que el sol daba vueltas en torno de la tierra, suministrando a los jueces de Galileo, la convicción subjetiva en que se fundaron, para condenarlo.

Los problemas sociales son muy delicados y complejos para resolverlos de la noche a la mañana, con una ordenanza municipal que se funda en la simple creencia de unos cuantos padres de familia (...).

...Quizá algún loco puede haberse convertido en émulo de la "mano que aprieta" al ver Los misterios de Nueva York, pero creer que el cinematógrafo enseña a robar a los hombres honrados, es tan absurdo como pretender que enseña a volar a los que no son aviadores (...).

...¿Qué por qué defiendo las películas policiales? Pues porque me gustan. He visto casi todas las que se han estrenado en Lima, y todavía no se me ha ocurrido matar a nadie, ni sacarle al prójimo la cartera del bolsillo."

Las películas policiales no se prohibieron en Lima. Gracias, Racso.

Ricardo Bedoya

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La cagada Bedoyin contandonos el final de Seduciendo a un Extraño. Sigue así para evitar que la gente caiga a ver peliculas monses

Anónimo dijo...

Racso no contaba los finales

Anónimo dijo...

El final es lo que menos importa en una película.

Fernando Pinzás dijo...

El articulo está muy interesante. Personalmente me siento cautivado por las notas dedicadas a como se veía el cine en el Perú en sus primeros años.
Una sugerencia, que de hecho he pensado, es publicar anuncios de películas raras que se hayan estrenado en Perú. Hay un libro en la Universidad de Lima que recopila las fechas de los estrenos en Perú de la decada de los años 30 y muestra rarezas como Freaks o La novia de Frankenstein. Hasta ahora no tengo tiempo para ir a la hemeroteca de la biblioteca nacional y encontrar algún afiche raro.

Saludos