martes, 2 de octubre de 2012

Como en señal abierta

Ted
Ya es sabido que nuestra cartelera es pobrísima, y que está dominada por el mainstream. Pero no solo eso. Las pocas películas interesantes o ajenas al promedio de lo que viene de Hollywood (sin excluir a las peruanas), si llegan a la segunda semana, son enviadas a horarios infames, sea a la hora del almuerzo o a las diez de la noche, y en un número reducido de salas. O a algunas se les ponen títulos de lo más antojadizos, como Un novio para tres esposas (Barney’s version, Richard J. Lewis) o Un papa en apuros (Habemus Papam, Nanni Moretti)


Balada triste de trompeta, de Alex de la Iglesia, ha ingresado en estos días con el insólito nombre de El circo maldito, lo que es imperdonable por tratarse de una producción española.

Otro problema es el número cada vez mayor de filmes que se estrenan doblados al castellano (sin una sola copia subtitulada en algunos casos), y no necesariamente para niños.

Pero que una película como Ted, de Seth MacFarlane, se exhiba doblada en algunas salas es ya el colmo. El afiche advierte su calificación, 18+ (en Estados Unidos es R) e incluye el rótulo “esta película tiene contenido sexual, uso de drogas y lenguaje obsceno y vulgar”. El solo hecho que un filme de contenido estrictamente adulto sea exhibido doblado (por más que también se pueda ver en su versión original) ya es discutible, teniendo en cuenta al público al que va dirigido, pero esa es la otra parte del asunto: el público se está malacostumbrando a no leer subtítulos, pese a que un púber puede hacerlo sin dificultad. Y la tendencia parece ser creciente: cada vez más películas, sobre todo de entretenimiento, se estrenan con doblaje.

Algunos podrán decir que uno es libre de verlas en el idioma que mejor le parezca, otros que es decisión de las distribuidoras, pero estas contribuyen a ese fenómeno.

Lo peor es que a veces no nos dan otra opción, como en la anunciada versión de Los Tres Chiflados de los Farrelly, cuyas copias se verán, tenemos entendido, íntegramente dobladas. En esos casos uno recurre, sencillamente, al DVD, y no hay queja que valga.

Raúl Lizarzaburu



7 comentarios:

Damian dijo...

Ojala este problema y otros más puedan resolverse con la nueva ley de cine, si es que algún día sale.

Anónimo dijo...

¿Cómo nos libramos de una práctica que tiene más de medio siglo en vigencia? Sino recuerden nomás "Con faldas y a lo loco" (Some like it hot) o "Más corazón que odio" (The Searchers) o "La ley del silencio/Nido de ratas" (On the waterfront)... Es cosa de nunca acabar.

Kiko Silva dijo...

El último anónimo se equivoca. "Con faldas y a lo loco" fue el título del estreno en España. Aquí se vio como "Una Eva y dos Adanes. Y no se trata de una práctica arbitraria necesariamente. Las películas en idioma extranjero pueden llevar un título en español que sea traducción directa del original, pero eso a veces no funciona. Es verdad que muchos títulos en español no reflejan lo que sostiene o refiere el original. Sin embargo, si se trata de una película extranjera tiene que llevar obligatoriamente un título en español, menos que se trata de un nombre propio, como es el caso de las recientes "Dredd" y "Ted".

Anónimo dijo...

Lo mismo pasó con la película Paul de Gregg Mottola. Es una película a todas luces para adultos, y la pasaron doblada como si fuera infantil. Eso es actuar de forma timadora.

Gustavo Herrera dijo...

Kiko Silva, no estoy totalmente de acuerdo contigo. Para mí una película en idioma extranjero no debe llevar necesariamente un título en español porque siempre esa "traducción" conlleva una razón marketera que resulta en un título absurdo por no decir estúpido ¡Si hasta los títulos en español los cambian! como en el caso de "Balada triste de la trompeta" que aquí le han puesto "El circo maldito".

Juan dijo...

Kiko Silva menciona que las traducciones no son arbitrarias. También se equivoca. Claro que sí lo son. Son hechas con la más vil intención de engañar al público incauto, sin ápice de transparencia o respeto por el cine o los consumidores. Marketing en su estado más artero y tramposo. Y ahora mucho más que antes. Incluso se da casos en que los mismos "creativos" de las distribuidoras o las productoras, sin siquiera ver la película y valiéndose solo de sinopsis y detalles recogidos a las patadas de internet y otros medios, zampan varios títulos "atractivos" y escogen el que más probabilidades tenga de vender más entradas. E incluso a veces los mismos títulos escogidos regalan detalles sobre la conclusión de la película, y los ejemplos sobran: La semilla del diablo(Rosemary's baby) , Thelma y Louise: Un final inesperado (!), Milagros Inesperados (The green mile), Atrapado por su pasado (Carlito's Way), Muerte entre las flores (Miller's Crossing), etc, etc.

Kiko Silva dijo...

Hay que leer bien. Yo nunca dije que las traducciones no fueran arbitrarias, sostuve que no lo son necesariamente. Esto quiere decir que a veces sí lo son. De otro lado, la gente confunde los títulos de estreno comercial en Sudamérica con los de España. Rosemary's baby se estrenó y reestrenó en Lima como "El bebé de Rosemary", y "Thelma y Louise" con ese mismo título, sin ningún agregado. En cuanto a "Muerte entre las flores", es nuevamente el título de estreno en España.
No creo tampoco que todos los distribuidores quieran engañar al público y vender títulos en español que no tienen nada que ver con los originales. Me parece que hablar de vileza es muy exagerado. En estos tiempos globalizados en los que se pueden ver los trailers de todas las películas por Internet muchísimo antes de los estrenos, resulta difícil pensar que alguien pueda ser estafado con un título engañoso. Las imágenes dicen mucho más que las palabras. Y si alguien se siente estafado, pues que reclame ante Indecopi.