domingo, 13 de noviembre de 2011

Un festival en medio de la crisis griega

Este año el 52 Festival Internacional de Cine de Tesalónica se realizó en medio de la mirada del mundo sobre la crisis económica griega. Sin embargo, en esta ciudad, a seis horas de Atenas, el espíritu fue distinto: el fantasma de la crisis se mostró apagado, encerrado mientras miles de personas asistían a las salas de proyección a ver un cine distinto, proveniente de lugares tan disímiles como Irán, Chile, Serbia, Japón o Rusia.


Tal como lo dijera el director del festival, Dimitris Eipides, "esta vez el festival muestra más cine independiente que nunca", punto que quedó reflejado en cada una de las muestras: la competición oficial, la muestra de cine griego, la dosis de cine balcánico, el forum experimental, y los homenajes al cineasta Constantino Giannaris (la mejor sorpresa que me haya podido dar este festival), a la estadounidense Sara Driver y al austríaco Ulrich Seidl.


Si bien la noche de los premios me dejó una desazón (ya que generalmente los premios no necesariamente gratifican lo mejor de esta edición del festival), haber estado en esta ciudad y conocer su contexto cultural, donde se mantiene el deseo por conocer y hacer un cine lejos del mainstream, que está a la búsqueda de sus propios modos de representación y de puesta en escena, me ha permitido conectarme con un lado del mundo donde se abrieron posibilidades para la producción de cine en medio de situaciones difíciles (nueve filmes griegos en diferentes muestras, por ejemplo). Un festival a tener en cuenta.


Mónica Delgado