lunes, 10 de enero de 2011

El plan


"El plan" ("A Simple Plan", 1998) es un filme criminal seco, duro, de ritmo pausado y personajes complejos, que se dedica a invertir de modo sistemático los supuestos del género: es una película negra que transcurre en un decorado blanco, sus personajes son seres "buenos" que cometen actos malvados y los "perseguidores" no llegan de fuera, sino que habitan dentro de los protagonistas y los corroen hasta destruirlos.

Todo empieza en la víspera del año nuevo, en una pequeña comunidad del Medio Oeste. Allí conocemos a Hank (Bill Paxton), a su esposa Sarah (Bridget Fonda), que espera un primer hijo, y a Jacob (Billy Bob Thornton), el hermano de Hank, un sujeto de pinta estrafalaria y escasas luces. Con ellos anda Lou (Brent Briscoe), fanfarrón y borrachín. Viven sin sobresaltos aunque están limitados por la precaria economía del lugar. Esperan el providencial golpe de suerte que cambie sus horizontes. Oportunidad que llega en la forma de una bolsa con cuatro millones de dólares que los tres hombres encuentran dentro de una avioneta caída en la nieve. Aunque el impulso inicial es avisar a la policía, la posibilidad de que sea dinero negro del tráfico de drogas y la necesidad de pagar deudas lleva al grupo a elaborar un plan: guardarán la fortuna durante un tiempo para luego repartirla y marcharse del pueblo. El título original alude a "un plan simple". Es una ironía, ya que el hallazgo del dinero desencadena complicaciones comandadas por la fatalidad.

A primera vista, "El plan" podría ser una variante no confesada de "Fargo". Raimi ha colaborado antes con Joel y Ethan Coen. Pero más allá del común paisaje nevado, no hay más semejanzas. En la cinta de los Coen, los personajes acumulan defectos y manías. Están allí, inmutables, para recibir el juicio cínico y suficiente de los autores. En “El plan" se transforman los caracteres y las circunstancias: las necesidades económicas inducen comportamientos irracionales y, más tarde, impulsos homicidas. Vemos a hombres comunes convertirse en desesperados y Raimi registra, con minucia de entomólogo, el cambio. “El plan” se entronca con el realismo inclemente de “Avaricia”, de Eric Von Stroheim, y con las épicas del fracaso de John Huston. También con “The Naked Dawn”, de Ulmer.

El tiempo de la acción transcurre con pereza, como para dar tiempo a que progresen las desacuerdos que liquidan al grupo, pero la tensión es creciente. La música de Danny Elfman es climática y el paisaje penetrante: todo nos implica en la creciente paranoia de los personajes mientras se posterga la explosión de violencia. Sólo molesta la insistencia simbólica de las imágenes de los cuervos homologadas con las de la codicia humana.

Paxton es notable. Hay que verlo en la primera secuencia de violencia, con la expresión horrorizada del hombre ordinario que comete actos terribles sin poder dar crédito a su propia conducta. Un momento notable de Billy Bob Thornton: la confesión del uso que dará al dinero. El idiota sin remisión se descubre como un personaje patético, consciente de sus límites y posibilidades, más sensible que sus normales y decentes compañeros de desventuras. También es apasionante la inversión de la figura de la "mantis religiosa" típica del filme criminal clásico. La rapacidad de la mujer fatal (del tipo de Arlene Dahl o Gene Tierney) se esconde bajo los modales suaves, las razones prácticas y las sensatas ambiciones de una madre joven y bella que sugiere a su marido las más perversas estratagemas criminales mientras lacta a un recién nacido. Bridget Fonda es el mal cotidiano y doméstico que se sustenta en los razonables motivos de la supervivencia.

Ricardo Bedoya

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es la mejor de raimi y la mejor "negra" en años

Eduardo dijo...

¿Cómo es lo del seminario en el MALI?

Mario dijo...

No sé si lo puse en el sitio adecuado, hablaba de la invasión y no del plan.