jueves, 21 de enero de 2010

Miguel Marías sobre Avatar


Miguel Marías ha enviado este comentario en respuesta al lector Tomás Sánchez, que le preguntó hace ya un mes su opinión sobre "Avatar". La resalto para que no se pierda como "comment" de un post antiguo. Dice Miguel Marías:


"(...) Pues ví finalmente, en VO y en 3-D (aunque proyectada en formato 1x2,35, que parece ser el adecuado para 2-D, mientras que la versión 3-D debe ser 1x1,78), la tan recaudadora como publicitada "Avatar". En sí, me deja indiferente: me daría igual no haberla visto (es decir, la encuentro prescindible, si no irrelevante), aunque no me molestó verla, es entretenida y a veces tiene imágenes (más de animación que de cine) fascinantes: sin duda las exploraciones submarinistas de Cameron le han sugerido una manera subacuática de concebir la selva. De no ser por la ofensiva publicitaria (y quizá industrial), no creo que prosperasen tampoco esta vez las 3-D: poco aporta, más bien fatiga y mientras sean precisas las gafas... no creo que por sí solo el "volumen" hubiese "prendido". Y, desde luego, está por perfeccionar. La historia, más bien muy vista ("Pocahontas", "A New World" y cien películas de Pieles Rojas, ahora Azules), y por tanto previsible hasta en su obediencia "progresista" a la "corrección política", me deja de interesar tan pronto como advierto que los personajes no existen (sólo un poco Sigourney Weaver). A la semana de verla habré olvidado todo de esta película, la más floja de Cameron."


Miguel Marías

20 comentarios:

Carlos Orellana dijo...

Por fin un crítico serio (aunque pretencioso la GRAN mayoría de veces) le da con palo a la mega-inflada película de Cameron. Pör cierto que el afiche con el que ilustran la nota es bastante antiguo. Tanto así que anuncian el estreno de la película para "verano 2009" (!!!) Deberían cambiarlo.

Saludos a todos.

Luis Aguirre dijo...

Totalmente de acuerdo, pero el debate cultural que ha desatado la pelicula tambien es indudable.

La pelicula es un gran adefesio. Salvo por este detalle bien apuntado por una periodista del NYT:

http://www.nytimes.com/2010/01/19/science/19essay.html

Digamos, Avatar es más interesante cuando se la ve extracinematográficamente. Aunque qué aburridas serian las peliculas si solo se las viera cinematograficamente.

saludos

crashito dijo...

"...más de animación que de cine..."

¿Acaso la "animación" no es cine también?

Cinéfilo dijo...

¿Qué dicen los de El Amante?

El Tunche dijo...

Concuerdo.
Taquillazo del taquillero más "manioso" en la historia del cine.
El 3D es un supuesto valor agregado a esta película. A mi entender ni le quita ni le aporta. Eso si, aporta expectativa.

Un refrito progre que más parece videojuego que cine.

Imposible no recordar Titanic...me quedo con Avatar.

Víctor Palacios Cruz dijo...

Me alivia por el comentario del siempre lúcido Miguel Marías. No soporté "Avatar" y me retiré una hora antes del final abollando los calzados a la izquierda de mi fila de butacas. Tiene el mismo afán de impresionar tiránicamente que Titanic:
1. Los villanos: inexpresivos, vacíos, formularios, sin una pizca de humor y ni siquiera dos centímetros cuadrados de complejidad.
2. El excesivo empeño puesto en los efectos especiales dejó exhausta la elaboración de la trama. No quedó cabeza para el guión: elemental, previsible, esquemático, insoportablemente tópico y condescendiente. Sin sorpresas ni tensión.
3. La estilización y la artificiosa precisión de la motricidad de los seres azules y de la fauna de su espacio, parecen superar a la de la naturaleza. Hasta un gato, en toda su elegancia y delicadeza de felino, se desplaza más imperfectamente que toda esta población de criaturas de play station.
4. Todo la capacidad de Cameron para profundizar se ha reducido a sus prácticas de submarinismo, por lo visto, porque en materia sentimental su cabeza flota, flota y flota: inepto para penetrar en la interioridad humana y concebir un romance creíble, natural, mínimamente convincente e interesante.
5. Recuérdese la lección de "Toy Story": era una tecnología novísima, pero también una historia encantadora en su género. En "Avatar" se ha apostado únicamente por la espectacularidad de la mano de una publicidad agresiva que no hace sino provocar anticuerpos.
6. Lo único rescatable de ella es la vegetación imaiginaria de sus escenarios. Ernst Jünger habría sentido debilidad por la poesía y la fantasía de sus formas. Nada más.
Víctor Palacios C.

Tomás Sánchez dijo...

Habiendo sido la persona que preguntó a Miguel Marías por Avatar, al que ya agradecí el detalle de contestar, y desligado de la carga de importunar a quien ve mucho más cine, y sabe mucho más de cine que yo, me dirijo al resto de blogueros en defensa de Avatar:

1.a- Las analogía de Avatar con otras historias como “Pocahontas” no encubre a mi juicio las complejidades de la trama. No se trata únicamente de un personaje principal que “toma partido por los buenos”, sino que además toma la decisión consciente de “autoexcluirse de los malos”, del grupo originario del que procede.
1.b- Al igual que en Titanic, donde el flash-back no acaba con la muerte de Di Caprio, sino con Kate Winslet ya en tierra firme escondiéndose de Billy Zane para no regresar con los suyos; aquí la película no acaba con los Na’vi expulsando a los humanos, sino con el soldado interpretado por Sam Worthington tomando la decisión de renunciar para siempre a su condición humana.
2.- Además de la dualidad que se nos muestra entre los humanos y los Na’vi existe una segunda, la del grupo de soldados, y el grupo de científicos, que cada uno desde su perspectiva ve en la selva de Pandora un proyecto de realización personal, y un tercero, el representante de la compañía como elemento de mediación, y que se sirve de ellos como instrumento a sus fines.
3.- En la secuencia de la domesticación de la indómita ave roja, Cameron nos muestro al personaje intentándolo, pero nos omite el logro, y yo agradezco el uso de elipsis en el cine (y yo diría que la forma más elegante de filmar los hechos milagrosos en el cine, como ya hiciera Pasolini con la curación del leproso en “Il Vangelo secondo Mateo”)

Tomás Sánchez dijo...

Habiendo sido la persona que preguntó a Miguel Marías por Avatar, al que ya agradecí el detalle de contestar, y desligado de la carga de importunar a quien ve mucho más cine, y sabe mucho más de cine que yo, me dirijo al resto de blogueros en defensa de Avatar:

1.a- Las analogía de Avatar con otras historias como “Pocahontas” no encubre a mi juicio las complejidades de la trama. No se trata únicamente de un personaje principal que “toma partido por los buenos”, sino que además toma la decisión consciente de “autoexcluirse de los malos”, del grupo originario del que procede.
1.b- Al igual que en Titanic, donde el flash-back no acaba con la muerte de Di Caprio, sino con Kate Winslet ya en tierra firme escondiéndose de Billy Zane para no regresar con los suyos; aquí la película no acaba con los Na’vi expulsando a los humanos, sino con el soldado interpretado por Sam Worthington tomando la decisión de renunciar para siempre a su condición humana.
2.- Además de la dualidad que se nos muestra entre los humanos y los Na’vi existe una segunda, la del grupo de soldados, y el grupo de científicos, que cada uno desde su perspectiva ve en la selva de Pandora un proyecto de realización personal, y un tercero, el representante de la compañía como elemento de mediación, y que se sirve de ellos como instrumento a sus fines.
3.- En la secuencia de la domesticación de la indómita ave roja, Cameron nos muestro al personaje intentándolo, pero nos omite el logro, y yo agradezco el uso de elipsis en el cine (y yo diría que la forma más elegante de filmar los hechos milagrosos en el cine, como ya hiciera Pasolini con la curación del leproso en “Il Vangelo secondo Mateo”)

Anónimo dijo...

Decir que los villanos son malvados sin relieve y que la aventura es tonta me parece una crítica desencaminada y errónea porque Avatar es espectáculo y acción como el 80% de las películas hechas desde siempre. Las coboyadas y las de piratas y las seriales de siempre son así y están muy bien. No todo es Bergman, que tambié está bien pero felizmente no es el único. Viva Hollywood

Enrique M. dijo...

Bueno, le esta pasando lo mismo que a George Lucas, sólo busca sacar mas plata, convirtiendose en un gran comerciante, Cameron vendió la idea de que esta pelicula era la revolucion del 3D, para sinceramente no lo es, y que esta supuesta revolucion quedo en palabras.
Vamos que la historia, a parte de ser simplona, el desarrollo de esta es incongruente con lo que esta contando, si bien usa demasiados topicos, muchas buenas peliculas y obras maestras lo hacen, el problema, es su tratamiento infantil, tratando temas profundos, pero de manera superficial, en donde cada frase que se dice cae en el ridiculo.
Parece que el Sr. Bedoya se ha quedado en lo forma y se ha olvidado del fondo.

A parte de eso,el 3D, tiene problemas para su visionado, que para un publico poco exigente esto lo pasa por alto, por lo que, creo que no se deberia pasar mas peliculas en 3D, que simplemente es utlizado, para vender una falsa idea de las virtudes del 3D, olvidandose de los mas importante en apreciar en la mejor calidad posible una pelicula.

Anónimo dijo...

Cuando el "avatar" del personaje lisiado aparece por primera vez, respirando, corriendo, sonriendo: esa escena, el goce increible que transmite me hace reirme de todo aquel que diga que estos personajes "son inexpresivos". Ya un crítico nacional vio en esta cinta esas grandes aventuras de antaño (ingenuas, maniqueas), pero que logran captar la vitalidad misma. Una obra imperfecta, pero recomendable. Su gran problema es ser hija del director de Titanic. Eso no se perdona.

Sam dijo...

Coincido con Marías en muchos de los aspectos que menciona. Ávatar es entretenida, pero de aquí a unos años ¿seguiremos hablando de ella?

El tema de la animación y de los efectos es importante para un filme 3D, pero desde mi punto de vista, no creo que el buen uso de los recursos técnicos sean suficientes para afirmar que una película sea buena.

En cuanto al guión, la verdad no hay nada que decir, una raya más al tigre...

Anónimo dijo...

El colombiano William Ospina dice lo siguente:

AUNQUE AVATAR PARECE LA PRIMERA gran película de un género que podría llamarse de ecofantasía, de misticismo ecológico o de Gaia ficción, lo más paradójico es que condensa también todo el universo tecnológico de nuestra época.
No sólo en lo deslumbrante de sus efectos visuales, ese aparato de flotillas de naves sobrevolando y amenazando un planeta remoto, sino en su andamiaje de cámaras de proyección del pensamiento, pantallas que reproducen tridimensionalmente la topografía de un mundo, robots gigantes que llevan en su pecho tripulantes de carne y hueso, y laboratorios en cuyas cámaras se gestan réplicas artificiales de los habitantes del mundo invadido.

La palabra Avatar procede del sánscrito avatara, que significa en la India la encarnación terrestre de una divinidad, sobre todo de Vishnú, quien ha venido a salvar al mundo nueve veces: como el pez Matsya, como la tortuga Kurma, como el jabalí Varaha, como el hombre-león Narasimba, como el monje enano Vamana, como el guerrero Parasurama, como el bondadoso héroe Rama, como el bello y liberador Krishna, y como el iluminado Buda… y que vendrá una vez más al finalizar la edad de la Oscuridad y de la Destrucción para iniciar una era de piedad religiosa.

Más recientemente, la palabra Avatar era utilizada en internet para designar a los íconos que utilizan las personas para identificarse en el mundo virtual, juegos de rol, foros de discusión y programas de mensajería.

En esta película del hombre de Ontario, James Cameron, que como todas las suyas está batiendo marcas de asistencia en todo el mundo, el Avatar es el cuerpo artificial en el cual la mente de un terrestre explora el planeta desconocido, enfrenta sus peligros, conoce a sus héroes y se encariña con el mundo nuevo, que le resulta, por razones personales pero también filosóficas, más atractivo que su mundo de origen.

Anónimo dijo...

Sigue Ospina

El mensaje parece llamado a impactar y a conmover a las jóvenes generaciones: en el planeta Pandora los nativos no han perdido su contacto mítico y religioso con la naturaleza que los engendra, y viven en mágica armonía con el medio. La tesis de unos cuantos antropólogos hace décadas es hoy una verdad que pocas mentes se niegan a aceptar sobre las culturas nativas de nuestro planeta. Hay en Pandora una conexión ritual entre la sociedad y las raíces del mundo, y miss Sigourney Weaver, la jefe de antropólogos que estudian el nuevo planeta, trata de traducirlo a la cartilla científica, como una conexión entre todos los seres vivos de un ecosistema semejante a los enlaces entre las neuronas de nuestro cerebro. Como un recuerdo de muchos de los mundos destruidos por lo que aquí llamamos “el progreso”, entran en el planeta las hordas de la destrucción, los ejércitos que vienen a explotar los metales del mundo nuevo, y no querrán detenerse ante ningún obstáculo antes de agotar sus recursos.

La intriga es convencional, pues todas las películas de acción de nuestra época se sostienen en una trama similar, una tensión dramática análoga, y un previsible final de cuento de hadas. Siempre habrá un terrícola, o un marine, que se convierta en el salvador de los nativos amenazados. E incluso la parte violenta del bombardeo y de la destrucción del árbol sagrado que es el centro del mundo de los Na’vi, no difiere del estilo cinematográfico que nos llueve cotidianamente, con sus cortes frenéticos, explosiones desmesuradas, fugas apocalípticas y concéntricas esferas de estruendo.

Pero hay algo que hace a Avatar distinta de las películas de ciencia ficción que abundan en nuestra época: es la riqueza de imaginación que sus creadores han desplegado para hacernos creer en ese planeta perdido. Buena parte de la historia del arte ha sido visitada por sus diseñadores, y una buena parte de la ficción contemporánea ha sido aprovechada con éxito para crear un mundo asombroso y conmovedor que nos hace sentir en el centro de un sueño dirigido.

Desde las atmósferas generales, los grandes planetas vecinos llenando el horizonte, las arboledas fantásticas, los peñascos flotantes unidos por bejucos y raíces sobre los cuales corren como hormigas de fábula diminutos guerreros, los follajes retráctiles como sensitivos, el polen de medusas en el aire, los siniestros felinos nocturnos, hasta los más pequeños detalles, todo es más que convincente: es deslumbrante. Y hay momentos, como en esas bandadas de reptiles alados cada uno con un jinete azul sobre el lomo que vuelan sobre los farallones y los litorales espumosos, que parecen inmensos cuadros en movimiento de los románticos o los prerrafaelitas.

Más importante que todo ello es que los inventores de esta historia parecen de verdad creer en ella: parecen creer en la sacralidad del mundo natural y en el peligro atroz de la depredación que se empeña en destruirlo. No sería extraño que esta película, a pesar de sus trucos y de su evidente intención industrial y comercial, marcara un momento en la conciencia de las nuevas generaciones humanas. Detrás de ella vendrá en avalancha todo un género de mistificación y de fábulas más o menos sensibleras y truculentas, pero Avatar, con ser la primera, bien podría ser una de las mejores. Corresponde a sentimientos, percepciones y temores que calan hondo en el espíritu de nuestra época. Corresponde a una toma de conciencia, y se ha atrevido a decir cosas nuevas y a decirlas con convicción, con seriedad y con una abrumadora riqueza de recursos. Y no sobra recordar al Quijote, para afirmar que, muchas veces, la primera obra de un género nuevo resulta ser, por sus hallazgos, la mejor y la más verdadera.

William Ospina

cinéfilo dijo...

Muy bien William Ospina. Muy
bien asimismo en la orilla opuesta
Victor Palacios Cruz.

Anónimo dijo...

Javier Porta Fouz

La semana que viene prometo completar mi lista de mejores y peores películas de 2009, pero ahora es necesario hablar de Avatar, una película que en muchas partes del mundo se estrenó en diciembre de 2009 pero que para nosotros ya pertenece a 2010 porque se estrenará este 1 de enero. La nueva película de James Cameron (a 12 años de Titanic) es un acontecimiento gigantesco en muchos sentidos. Estas son algunas primeras impresiones.


1. Con planos de impresionante profundidad de campo, Cameron pone a las imágenes 3D en un nuevo nivel. No hay en Avatar esos juegos con “cosas que salen volando hacia el espectador” sino un uso del 3D como inmersión. En Avatar realmente estamos en el mundo de la película, al que sentimos presente y táctil al punto de que si alguien se mueve en las butacas de adelante puede llegar a parecernos un simulacro.

2. Ese mundo al que nos transporta Cameron es un mundo lejano en el futuro y lejano en el espacio. Y es también un mundo que nos mantiene asombrados durante todo el relato. El bosque y los habitantes de esa luna de un planeta lejano nos impactan de tal manera que sus ecos nos acompañan largo rato después de ver la película. La refulgente naturaleza en majestuosas formas animales minerales y vegetales, los colores, la interconexión: Avatar desarrolla un mundo consistente, un mundo nuevo, extraordinario.

3. Pero Cameron no es solamente un gran creador de mundos nuevos a partir de los usos más nuevos e inteligentes de las más nuevas y mejores tecnologías disponibles. Como lo demostró en Titanic, es un gran narrador, y las casi tres horas de Avatar cuentan una historia compleja que jamás se hace confusa, y desarrolla acciones de enorme atractivo. Cameron sabe filmar el movimiento como muy pocos otros directores actuales (tal vez pueda mencionarse a Mel Gibson en Apocalipto): los personajes saltan, corren, “vuelan” y viajan de diversas formas en un espacio puesto en escena con claridad y sentido narrativo.

4. Y además de plantear un mundo nuevo y de ofrecer una narración apasionante en la tradición del mejor cine de aventuras, Avatar es un ataque furibundo a la política (o mejor dicho la política económica corporativa) exterior de los Estados Unidos. Hasta podría decirse que Avatar puede interpretarse como un alegato contra la minería a cielo abierto. Y hay mucho más para derivar de la película: como el mejor cine clásico, en Avatar hay, tras las acciones filmadas con extraordinario talento, niveles simbólicos de extraordinaria riqueza.

5. Cameron, que dijo que era el rey del mundo cuando ganó todo con Titanic, tiene otra vez con qué respaldar su megalomanía.

Páginas del diario de Satán dijo...

Una precisión: el comenatrio que envía el lector anónimo anterior es del argentino Javier Porta Fouz y fue publicado en http://hipercritico.com/content/view/2308/38/

Anónimo dijo...

No se que le ven muchos a esta pelicula, y supuestos criticos la consideran una obra maestra, seguro lo que mas le aplauden son los que les gusta lo Hype y lo progre, a esos los que les encanta escuchar que los gringos tienen la culpa de todo, ver a tanto fanboy de esta pelicula es hartante.

Rodrigo dijo...

Miguel Marías le mete más agua al caldo. Si eso es una buena crítica, estamos jodidos.

Anónimo dijo...

Es un simple comentario el de Marías.