domingo, 20 de septiembre de 2009

Visita inesperada y El lector, una pasión secreta


Hay películas apreciables que se estrenan casi sin publicidad exhibiéndose en pocas salas y escasas funciones, opacadas por el relumbrón de las que cuentan con un buen presupuesto de lanzamiento. Es el caso de “Visita inesperada”, de Thomas McCarthy; y de “El lector, una pasión secreta”, de Stephen Daldry.


“Visita inesperada” es la típica película independiente norteamericana de estos tiempos. De apariencia económica y austera y con actores muy sólidos pero poco conocidos; abierta a tratar problemas sociales en debate que aborda con buenas intenciones y cálido humanismo; comprensiva y tolerante con los personajes y de perfil bajo en su estilo visual. La visita inesperada que indica el título es la de dos extranjeros, un sirio y una senegalesa, que irrumpen en el departamento neoyorquino de Walter Vale (el notable Richard Jenkins), profesor universitario de Economía, viudo reciente, víctima de la rutina y la molicie de su vida. Los visitantes son inmigrantes ilegales que lo sorprenden y alarman en una primera impresión, pero que terminan por remecerlo y despertar en él talentos nuevos y curiosidades olvidadas.




Ricardo Bedoya