sábado, 2 de mayo de 2009

Roman Gubern: entrevista


En una entrevista publicada originalmente en "Ñ", suplemento del diario argentino Clarín, el semiólogo, ensayista e historiador del cine Román Gubern habla de las nuevas sociabilidades virtuales. Entre otras cosas dice lo siguiente:

"Tengo la teoría de que, en el campo de las llamadas nuevas tecnologías, estamos todavía en el paleolítico superior. Las computadoras cuánticas estarán aquí en treinta, cuarenta años. La diferencia, lo novedoso será que en la época de las computadoras cuánticas, dentro de cuarenta años, veremos la actualidad tal vez como vemos hoy los orígenes del teléfono. Primero es monodireccional y luego, se decide, se rompe este esquema y se pasa a ser bidireccional. El teléfono bidireccional provoca pánico en las familias burguesas: “¿Quién controla la voz de un jovenzuelo?, ¿quién sabe si es procaz?, ¿quién sabe qué le dice al oído a nuestra virginal hija…?” Esa era la lógica del teléfono en 1890. En esa sociedad predominaba la tendencia neofóbica, el miedo a lo nuevo. Hoy estamos en una cultura neofílica. Hay un síndrome que es la angustia del cambio tecnológico tan rápido. “¡Ha aparecido tal programa, coño, este programa no lo tengo, joder, tengo que ponerme al día!” Pero, en general, la sociedad moderna occidental desarrollada es neofílica. Ya no es neofóbica como hace cien años. Y por eso hemos entrado ya en el futuro; porque somos neofílicos. Con respecto a hace un siglo, cuando se inicia la revolución tecnológica, con la radio, el cine, el gramófono, el teléfono, etc., era en una sociedad aún neofóbica, que miraba con muchas sospechas lo nuevo. El cine estaba en la mirada de los moralistas. ¡Hombres y mujeres mezclados en una sala oscura! El papa Pío XII prohíbe a los curas ir a las salas de cine. Por eso digo que la diferencia es que la revolución tecnológica moderna en 1900, había una gran sospecha y desconfianza hacia lo nuevo. Hoy los niños son mucho más hábiles porque interiorizan el pensamiento hipertextual. Nosotros somos hijos del pensamiento lineal aristotélico; en cambio, los niños de hoy, de siete años ya han aprendido eso tan maravilloso y tan fundamental que es la estructura hipertextual: saber que un camino tiene muchas ramificaciones."