martes, 23 de junio de 2009

Up, una aventura de altura



No hay duda que los mejores filmes de animación del Hollywood actual son los producidos por Pixar. De “Toy Story” a “Wall-E”, pasando por “Los increíbles”, “Cars” y “Ratatouille”, esa compañía ha diseñado ambientes y personajes virtuales en 3D que apuntan a una audiencia que, sin ser infantil, está dispuesta a dejarse arrastrar por la seducción de una formidable juguetería.

“Up, una aventura de altura” es la película más reciente de Pixar y, sin ser mejor que las anteriores, resulta atractiva, disfrutable y hasta emocionante. Sobre todo al inicio. El arranque de “Up”, con las escenas que evocan la niñez, crecimiento y madurez del señor Carl Fredericksen, tiene una extraordinaria precisión narrativa, capacidad de condensación y poder evocativo. El niño que mira embelesado las travesías de Charles Muntz, viajero de afanes coloniales y ambición desmedida, mezcla de Charles Lindbergh y el Bruce Cabot de “King Kong”, encuentra a Ellie, una niña de pelos alborotados que parece prima hermana de Huckleberry Finn; ambos deciden pasar toda la vida juntos. Vida apacible de pareja, sustentada en una renuncia: nunca conocerán la Catarata del Paraíso, lugar mítico de una Sudamérica imaginada en alguna película de exploradores del Hollywood aventurero de los años 30. Son “escenas de una vida conyugal” resumida en pocos minutos: perfecto ejercicio de síntesis temporal; el arte de la elipsis en su mejor forma.

La primera parte de “Up” multiplica las alusiones al relato de aventuras de todas las épocas. Del pequeño mundo de Fredericksen, recreado con el gusto del detalle por los ritos de la vida comunal propios de ese género tradicional llamado “Americana”, la película salta a escenarios sacados de “El mundo perdido” o, tal vez, de “La isla del Doctor Moreau”. En el trayecto vemos al anciano cuadriculado que, según el director Pete Docter –realizador junto con Bob Peterson-, fue diseñado a partir de los trazos físicos de los actores Walter Matthau, Spencer Tracy y James Whitmore, viajar “en globos”, con la casa a cuestas, como si fuera un Buster Keaton reencarnado. Y lo hace en compañía de un chico explorador. “Up” es la aventura aérea de dos personajes geométricos: el viejo cuadrado y el niño circular.

“Up” empieza como un filme de actualidades de hace setenta años; sigue como melodrama familiar; se prolonga con escenas de puro burlesco; retoma la tradición del “anime” viajero, aéreo y poético del japonés Hayao Miyasaki y su “Laputa, el castillo en el cielo” o “El castillo ambulante” –influencia reconocida por Docter y el productor John Lasseter-; evoca las maniobras de navegación de tantos filmes sobre travesías aéreas, marinas y submarinas, desde “5 semanas en globo” hasta “Veinte mil leguas de viaje submarino”, en los originales de Verne y sus relecturas fílmicas por Irwin Allen y Richard Fleischer; cumple con la tradición de la casa Disney en los pasajes de Kevin, el ave devoradora de chocolates, la más débil de la película; homenajea al Chaplin de “La quimera del oro” con su cabaña equilibrándose sobre el abismo, para ambientar su último acto en el reino perdido en la selva de Charles Muntz.

Vengativo y alucinado explorador, Muntz es el villano movido por el rencor de haber sido héroe y luego réprobo. Luce como un Eroll Flynn descompuesto o un Indiana Jones de amargada vejez pero actúa con la insana obstinación del Conde Zaroff, protagonista de “The Most Dangerous Game”, de Ernest B. Schoedsack. Es el segmento oscuro de la historia, en el que se apagan los tonos brillantes y los colores vivos de la cinta para dar paso a la confrontación de unos ancianos que bien podrían proponerle al Clint Eastwood de “Gran Torino” alguna riesgosa aventura final.

Ricardo Bedoya

6 comentarios:

Gustavo dijo...

Lo mejor de UP son los diez primeros minutos, hace tiempo que una película no me había emocionado tanto. Y en general está muy buena, no es mejor que Wall-E, pero creo que supera a Cars y a los Increibles.

Carlos Esquives dijo...

Son cuatro los personajes centrales en esta película animada: Carl Fredricksen, Ellie, el niño explorador y la casa voladora. Partiendo de esto podemos rescatar la idea de ver la película UP nacida de una escuela "quijotesca". No sería exacto decir que está moldeada a la narración de las viejas novelas de caballería, porque más bien es una parodia a este tipo de discurso, y, al catalogarla como "quijotesca" no indica que siga la senda del Caballero de la triste figura, sino que realiza una labor similar y distinta. Fredricksen es nuestro caballero andante que luego del deceso de su amada y además después de ser desterrado (citamos al Cid campeador) decide marcharse de sus tierras, y no para a buscar nuevos rumbos o aventuras (de aquí vemos la diferencia con el Quijote), sino a cumplir su palabra, de corazón, que un día ofreció a su amada, ir a un lugar desconocido físicamente, aunque ya familiarizado (el matrimonio de Fredricksen y Ellie está ligado a una obsesión, conocer la Catarata del paraíso). Fredricksen cabalga en su "casa voladora" (Babieca, Rosinante, etc), más adelante se unirá su fiel escudero, este niño explorador, pequeño y redondo, algo Sancho Panza en aspecto, más no en espíritu, pues este es aventurero, curioso, libre. Muy a pesar que el joven también sigue una meta (la de obtener su última medalla de honor) ello no evita que pueda arriesgarse a poseer nuevos deseos, a diferencia de Fredricksen, que solo está ahí para cumplir su palabra, es por eso que el anciano no sería un caballero andante a totalidad (estamos hablando de una parodia) pues no se deja apoderar por ese espíritu aventurero, propio de los caballeros de la Edad media. Si luego decide aventurarse a ir en busca del ave cautiva (una temática constante en las novelas de caballería) es porque su antiguo juramento que un día hizo a su amada se lo evoca al niño. Fredricksen y Ellie siempre tuvieron su aventura, eso quiere decir que nunca le falló, ahora lo que importa es no fallar al niño, tiene en pie una palabra de caballero, de corazón. UP es un relato de aventuras, de promesas y mucho honor, con enemigos a quien derrotar, dragones convertidos en globos aerostáticos, mucha fantasía, aves que comen chocolate o perros que hablan, aunque ya lo hay algunos en Japón.

Anónimo dijo...

Una lástima que no hayas comentado la película de los Yaipén, Bedoya... Era clave conocer tu crítica.

Anónimo dijo...

Por favor, Ricardo: si puedes hacer un artículo sobre los grupos en los filmes de Pixar: siempre son de desadaptados o "marginados" por la sociedad (bichos antiglamorosos, juguetes en desuso, autos destartalados, ratas cocineras, heroes jubilados a la fuerza, robots tildados de locos, etc, convirtiéndose casi casi en renegados. Esperamos ese escrito. Gracias

Cesar dijo...

Buenos Dias
Desde hace yo mas de 1 mes que les escribi un mensaje al Blog de el Placer de los Ojos y hasta el dia de hoy no consigo repuesta alguna.
El Pasado 15 de Junio al inicio del programa mientras mostraban el tailer de la pelicula UP colocaron una cancion de fondo nose si seria mucha molestia que me la pudiesen decir.

Muchas gracias

Cesar dijo...

Sr. Ricardo por favor responda a mi pregunta, nuchas gracias