sábado 29 de diciembre de 2007
Wolf al BAFICI
jueves 27 de diciembre de 2007
Artículos de Tag Gallagher

Sobre Douglas Sirk
http://www.sensesofcinema.com/contents/05/36/sirk.html
Sobre Dreyer
http://www.sensesofcinema.com/contents/07/45/carl-dreyer.html
Sobre Straub-Huillet
http://www.sensesofcinema.com/contents/05/37/straubs.html
Sobre Mizoguchi
http://www.latrobe.edu.au/screeningthepast/firstrelease/fr1201/tgfr13b.htm
Sobre Abel Ferrara
http://www.latrobe.edu.au/screeningthepast/firstrelease/fr0600/tgfr10d.htm
Sobre Leo McCarey
http://www.latrobe.edu.au/screeningthepast/firstrelease/fr1201/tgfr13a.htm
Sobre Max Ophuls
http://www.sensesofcinema.com/contents/02/22/ophuls.html
Aquí, Gallagher informa que ha reescrito su notable libro sobre John Ford y lo ha puesto en la red para descarga gratuita. Ahí va el enlace: http://home.sprynet.com/~tag/tag/index.html
BAFICI en suspenso
Una muestra de cine que sigue a la deriva
Esta tarde se suspendió imprevistamente una conferencia de prensa sobre el tema. La incertidumbre se generó cuando el director, Fernando Peña, renunció por diferencias con las nuevas autoridades.
26.12.2007 20:12
La incertidumbre en relación con las nuevas autoridades y la programación artística del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici) se acentuó este miércoles a causa de la imprevista suspensión de una conferencia de prensa donde se informaría al respecto.
En la convocatoria a los periodistas, que había sido anunciada para este miércoles a las 15 en el Centro Cultural Recoleta, estaba prevista la presencia del ministro de Cultura porteño, Hernán Lombardi, quien anunciaría al nuevo director del Bafici y describiría los nuevos lineamientos artísticos del certamen.
Sin embargo, la conferencia de prensa fue suspendida de forma imprevista y este miércoles las fuentes de prensa del Ministerio de Cultura porteño consultadas por Télam todavía no tenían certezas acerca de cuándo y dónde se llevaría a cabo el anuncio oficial sobre el futuro del Bafici.
“Se está definiendo todo en estas horas y el anuncio podría ser esta semana o la próxima, porque todavía hay cosas que están por resolverse”, dijeron a Télam voceros de prensa del Ministerio porteño y añadieron que “aún falta resolver la composición de los equipos y el nuevo calendario de presentaciones”.
La incertidumbre con respecto al Bafici comenzó la semana pasada, cuando su actual director, Fernando Martín Peña, cuyo contrato vence el 31 de este mes, anunció a Télam que no había aceptado la propuesta de Lombardi de seguir en su cargo a raíz de las diferencias que mantiene con las nuevas autoridades de Cultura del Gobierno porteño.
sigue
A causa de la decisión de Peña, los cineastas que integran el Proyecto de Cine Independiente (PCI) y los críticos que integran la filial argentina de la Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica (Fipresci) expresaron su preocupación acerca del futuro del festival.
Los cineastas del PCI solicitaron a través de un comunicado la continuidad del certamen porteño -uno de los más prestigiosos del mundo en su especialidad- y propusieron su autonomía, al igual que los críticos de Fipresci.
En un comunicado, los críticos opinaron que “es necesario que la suerte de un evento de la magnitud y la importancia local e internacional del Bafici deje de estar atada a los cambios de administración en la Ciudad, y para ello es imprescindible que se vuelva autárquico”.
“Es imperioso mantener una estructura que dé continuidad al festival y permita mantener su perfil independiente. El festival no debe depender -salvo en matices- de quien esté transitoriamente a la cabeza del Gobierno de la ciudad”, señalaron en la nota.
El jueves 20, el crítico y programador de cine Fernando Martín Peña renunció a la dirección del Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (Bafici), junto a la productora general del certamen, Virginia Petrozzino.
Fuente: Télam
miércoles 26 de diciembre de 2007
¿Cómo se puede criticar la cartelera sin ver todas las películas?

1) Soy tal vez el único que sostiene en Lima que, de ser posible, habría que ver la totalidad de los estrenos.
En efecto, es la única manera de tener una perspectiva completa para opinar con el sustento más sólido posible. Pero ese ideal es casi inviable y no creo que haya un solo crítico en el mundo que vea el íntegro de lo que se estrena en su país. Aquí somos muy pocos quienes podemos afirmar que conocemos al menos el 50 % de lo que se estrena, pues a veces es más. Los críticos suelen ser muy selectivos y el mexicano Jorge Ayala Blanco es, de los que yo conozco y para situarme en la región latinoamericana, uno de los que más ve y, sin embargo, no puede verlo todo. Porque, claro, no todo lo que uno ve son estrenos y una buena cantidad de críticos y aficionados son muy rigurosos con los estrenos y optan por el video, pues se trata de una oferta enorme en la que uno va a lo seguro o, al menos, apuesta por títulos mucho más confiables. En mi caso, veo muchas películas en el circuito alternativo, especialmente en las salas Elcine y Ventana Indiscreta, fuera de las proyecciones en clase, viajes a Festivales (donde veo un promedio de cuatro a cinco películas por día), etc.
2) ¿Cómo escojo los estrenos? ¿de qué manera los selecciono?
Por los antecedentes del director, por la resonancia de la película, por los comentarios que vienen del extranjero... Pero no me limito a ello: consulto a los amigos y colegas peruanos y extranjeros en cuya opinión confío y que no se basa únicamente en razones de prestigio o "respetabilidad" del film. Si se trata de un relato fantástico, por ejemplo, José Carlos Cabrejo es de consulta obligada. Basta que alguien califique una película como interesante (que le ponga dos estrellas, digamos) para que yo vaya a verla. En otras palabras, dejo lo que viene mal calificado y que aquí también está mal calificado. ¿Que pueden haber errores de apreciación o que puedo no coincidir con esas calificaciones? Es posible, pero seguramente en un márgen muy limitado. Claro, eso siempre puede ocurrir, pero es excepcional. Por ejemplo, no hay una sola película incluida en las listas de mejores del año de los colegas peruanos que se hayan estrenado en los últimos 46 años que no haya visto. Quienes me conocen saben lo pesado que soy para indagar sobre cada uno de los estrenos, sin excepción.
3) Entonces, sí se puede perfectamente criticar una cartelera habiendo visto el 50%. Con ese criterio de que hay que verlo todo no se podría hacer nunca crítica de la televisión, por ejemplo.
Pero la cartelera no sólo se critica a partir de lo que uno ha visto o conoce, sino por otros datos objetivos: qué es lo que ofrece y quienes lo ofrecen? cuál es la variedad de géneros, estilos, procedencias?, por qué son unas pocas películas las que copan las pantallas? por qué se excluyen tantas de esas películas que el público argentino, por ejemplo, puede ver? por qué se estrena un número tan escaso de títulos cuando el número de pantallas está en aumento? ¿cómo funciona la publicidad, cómo operan las salas, en qué condiciones las ve el público?
Basta comparar el estado de las carteleras en los países sudamericanos y comprobar con esos datos la situación en que la nuestra se encuentra. Para eso, incluso, no es ni siquiera necesario haber visto el 50% de los estrenos, pues bastaría un 25% o menos. Ya es bastante pobre el nivel de ese 50% mínimo que anualmente veo y que apenas si llega a un promedio de dos estrellas (sobre cinco), para que encima tenga que ver ese otro 50% que, con seguridad, está en promedio entre el cero y una estrella. Esa información adicional que puedo perfectamente intuir y vislumbrar a partir de lo que veo o conozco no creo que disminuya casi en absoluto la claridad de una perspectiva que juzga y critica la cartelera a partir de lo visto y de lo no visto, pero no lo no visto en ese 50% restante local, sino ese "no visto" que nunca llega aquí y que es muchísimo más significativo y concluyente para calibrar y valorar el estado de una cartelera que ese insignificante 50% que uno puede dejar de ver en la cartelera local sin problemas de conciencia.
Isaac León Frías
lunes 24 de diciembre de 2007
Películas preferidas de 2007: VII

Santiago, de Joao Moreira Salles (en la foto)
Apocalypto, de Mel Gibson
Noches mágicas de radio, de Robert Altman
Ratatouille, Jan Pinkava y Brad Bird
Juegos de amor esquivo, (L’Esquive), de Abdellatif Kechiche
Honor de caballería, de Albert Serra
Supercool, de Greg Mottola
El cielo gira, de Mercedes Álvarez
Bucarest 12:08, de Corneliu Porumboiu
La reina, de Stephen Frears
Las argentinas:
Pulqui, un instante en la patria de la felicidad, de Alejandro Fernández Mouján
Una novia errante, de Ana Katz
UPA! una película argentina, Santiago Giralt, Camila Toker Y Tamae Garateguy
Encarnación, de Anahí Berneri
Música nocturna, de Rafael Filippelli
Mejores títulos vistos en 2007, por primera vez, y en cualquier soporte o formato
Cartelera comercial
La conquista del honor y Cartas desde Iwo Jima, de Clint Eastwood
Escondido, de Michael Haneke
El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro
El espíritu de la pasión, de Kim Ki-duk
Circuito cultural
Señorita Oyu, de Kenji Mizoguchi
Humanidad y globos de papel, de Sadao Yamanaka
Inland Empire, de David Lynch
Sátántángo, de Bela Tarr
Luz silenciosa, de Carlos Reygadas
Blisfully yours. de Apichatpong Weerasethakul
Santiago, de Joao Moreira Salles
Adiós sur, adiós de Hou Hsiao-Hsien
Honor de caballería, de Albert Serra
Los amantes regulares, de Philippe Garrel
La casa de lava, de Pedro Costa
Huesos, de Pedro Costa
El pequeño teniente, de Xavier Beauvois
La soledad, de Jaime Rosales
Los climas, de Nuri Bilge Ceylan
Hamaca paraguaya, de Paz Encina
Copacabana, de Martín Rejtman
DVD
The Woman in the Window, de Fritz Lang
El Kimono escarlata, de Samuel Fuller
I Shot Jesse James, de Samuel Fuller
El fondo del aire es rojo, de Chris. Marker
Carrie, de William Wyler
Lady Chatterley, de Pascale Ferran
Les anges exterminateurs, de Jean-Claude Brisseau
El gran silencio, de Philip Groning
Where Danger Lives, de John Farrow
Tension, de John Berry
The Unconquered, de Cecil B. DeMille
Kuroneko, de Kaneto Shindo
La ebriedad del poder, de Claude Chabrol
Lorena Cancela (Desde Argentina)
Confeccionar una lista de películas es más un ejercicio ligado a la memoria personal que a la valoración estética aunque no por eso menos importante si éste puede trascender lo estrictamente cronológico y los estrenos comerciales. Hecha esta salvedad envío esta lista de 10 estrenos comerciales de ficción vistos en la pantalla grande a lo largo del 2007 en Buenos Aires y otros 4 films - 3 ficciones y un documental, uno de ellos visto en Lima - los cuales por distintas razones han dejado un fuerte recuerdo en mí sin orden de importancia. Excluiré de mi inventario a las películas argentinas y a títulos como Café Lumière o La noche del Sr. Lazarescu (por nombrar dos que forman parte de mis predilecciones y también han sido estrenados este año en la capital porteña) porque los he visto en años anteriores.
Zodíaco de David Fincher.
Inland Empire de David Lynch.
Luces al atardecer Aki Kaurismaki.
Bucarest 12:08 de Corneliu Porumboiu.
La dalia negra de Brian de Palma.
Noches mágicas de radio de Robert Altman.
Venus de Roger Michell.
Supercool de Greg Mottola.
The Host de Bong Joon-ho.
Ratatouille de Jan Pinkava y Brad Bird.
Pasolini próximo nostro de Giuseppe Bertolucci, Lugones, Bafici.
Ne touchez pas la hache de Jacques Rivette, Lugones, las películas de Cahiers du Cinema.
Belle Toujours de Manoel de Oliveira, Bafici.
Luz Silenciosa de Carlos Reygadas, ElCine, Lima.
domingo 23 de diciembre de 2007
Películas preferidas de 2007: VI

Cuando se hacen listas de las mejores películas del año, se suelen pedir de a diez. Esta vez, me va a ser imposible hacerlo. Hace años que la cartelera comercial no había estado tan pobre. En el 2007, sólo tres películas de ella me generaron un gran entusiasmo (las coloco en orden de preferencia):
1) “Escondido” y la manera brillante en que Michael Haneke nos coloca en la posibilidad de enfrentarnos con el otro, el distinto, el ser que pueda ser diferente a nosotros. El relato nos conduce desde la perspectiva de un atormentado protagonista que carga con un pasado que marcó terriblemente a un argelino; pero, como en otras de sus películas, revela el uso del propio lenguaje audiovisual como un gran acto de manipulación, como un fenómeno que distorsiona la realidad y que nos induce a pensar en ese otro como un peligro constante, a pesar de que ese temor no pueda llegarse a fundamentar en hechos verídicos o comprobables. La cinta utiliza un argumento sobre el conflicto de dos personajes, pero plasmado de tal forma que se abre a una serie de lecturas de alcance global.
Tanto me gustó la película que realicé un ensayo sobre ella, e hice una ponencia al respecto en el II Coloquio de Semiótica y Comunicaciones. La pueden ver y escuchar en el siguiente enlace:
https://oliva.ulima.edu.pe/exchweb/bin/redir.asp?URL=http://videos.pucp.edu.pe/videos/ver/e89156c494a26554b9ffd20b62b7fc2c
2) "El espíritu de la pasión” (Hierro 3) es una muestra indubitable de la condición del coreano Kim Ki-duk como uno de los mejores cineastas de la actualidad. Como en otros pasajes de su obra, la pasión amorosa en este filme se convierte en un eje temático. Pero, ocurre algo muy singular con “El espíritu de la pasión”. Si en “La Isla” la pasión se posesiona de la carne, en “Hierro 3” la trasciende: pierde peso, levita, es una sensación fantasmal. Sin embargo, eso no le hace perder intensidad, por el contrario, la amplifica, en medio de una auténtica y hechizante poesía (audio) visual.
3) “El laberinto del Fauno” (que la comenté hace meses en este mismo blog).
De ahí, he encontrado en la cartelera otros títulos buenos, interesantes, que he disfrutado, pero que no son reflejo de lo mejor que se está haciendo en el cine contemporáneo (como muestra, algunos títulos que se han podido ver en el circuito cultural, como “Inland Empire” de David Lynch u “Honor de Caballería” de Albert Serra): “Bourne: El Ultimátum” de Paul Greengrass, “Cartas de Iwo Jima” de Clint Eastwood, “Retrato de una pasión” de Steven Shainberg, “La Reina” de Stephen Frears y un etcétera no muy largo, por cierto.
El Festival de Cine Latinoamericano, en medio de este insulso panorama, nos ha dado tres películas muy estimables: el documental “Santiago” de Joao Moreira Salles, “Hamaca Paraguaya” de Paz Encina y “Luz silenciosa” de Carlos Reygadas, que, me parece, va a mejorar aún más con las secuencias que su director ha prometido cortar.
En lo concerniente al cine peruano, como siempre, ocurren las cosas más insólitas. La mejor película de la cinematografía nacional este año es aquella por la que nadie tenía mayores esperanzas: “Muero por Muriel”. Ya se han comentado sus falencias y las malas condiciones en que se hizo y se proyectó; pero, a pesar de todo eso, la valoré mucho cuando la vi. He visto en ella algunas de las mejores escenas y actuaciones (sobre todo la de Ricky Tosso) del cine peruano de los últimos años. También es de resaltar la recuperación de los cortometrajes del poeta Pablo Guevara sobre mitos prehispánicos: “Historias de Ichic Olljo”, “Cuniraya” y “Waq’on”. Como alguna vez me lo comentó Emilio Bustamante, son cortos que podrían abrir nuevas vías expresivas para todo aquellos realizadores del Ande interesados en representar su propio folclore.
A propósito de lo que he visto en salas de circuito cultural, aparte de las ya mencionadas “Inland Empire” y “Honor de Caballería”, me gustó mucho “La Carta” de Manoel de Oliveira. El Festival de Cine Europeo tuvo otras cintas de interés como “El viento que agita la cebada” de Ken Loach, aunque hay que reconocer que ha tenido una selección muchísimo más rica en otras ediciones. Bien por el ciclo de Kaurismaki y la posibilidad de ver clásicos contemporáneos como “La chica de la fábrica de fósforos” en celuloide, pero lástima que se hizo en fechas poco convenientes, próximas a cierre de ciclo en muchas universidades e institutos.
¿Un película-ensarte a destacar en cartelera? “La ciencia del sueño” de Michel Gondry. Lástima que se haya desperdiciado una atractiva dirección artística en un filme soporífero y epidérmico, en parte porque el Gondry guionista trata de ser un Charlie Kaufman y el efecto de todo ello termina siendo un antipático remedo.
La cartelera del año que se va ha sido pues lamentable, y queda reflejada en el nivel de las películas de mi lista, pues si bien se dieron estrenos notables, faltan las imprescindibles, las que sí se ven en otros países de la región. No me queda más que esperar durante el 2008 mejores estrenos, esperar a ver, por ejemplo, conservando su concepto de cine continuado, el proyecto Tarantino -Rodríguez o la ganadora de Cannes de este año. Nos merecemos una mejor cartelera.
1. El laberinto del fauno
2. Escondido.
3. El espíritu de la pasión
4. Cartas desde Iwo Jima.
5. Pequeña Miss Sunshine
Y agrego con dudas estas otras cinco que me parecen interesantes:
6. La reina
7. La fuente de la vida
8. Secretos íntimos
9. Exterminio 2
10. Niños del hombre.
Via Cultural: Luz silenciosa, Santiago.
Peores: El libertino, Deja vu, El Perfume, Piratas del caribe: en el fin del mundo, La puerta de los muertos.
Películas preferidas de 2007: V

El año que termina ha sido menos interesante que el anterior, evidentemente porque se han podido ver, al menos en cartelera comercial, pocas películas sobresalientes. En cambio, si nos atenemos al panorama alternativo, incluyendo el festival latinoamericano de la Universidad Católica, la muestra de cine de la comunidad europea, el ciclo dedicado al finlandés Aki Kaurismaki y, por supuesto, todo lo que se pueda ver en formato DVD, pues la cosa mejora y mucho.
En cuanto a la lista de películas estrenadas comercialmente, escojo diez en orden de preferencia y agrego una que se estrena casi a fin del año 2007, "La lista negra", de Paul Verhoeven.
Los títulos son los siguientes:
1)Escondido (Michael Haneke)
2)Cartas desde Iwo Jima (Clint Eastwood)
3)La conquista del honor (Clint Eastwood)
4)El laberinto del fauno (Guillermo del Toro)
5)Zodíaco (David Fincher)
6)Ratatouille (Brad Bird)
7)La vida de los otros (Florian Henckel Von Donnersmarck)
8)La lista negra (Paul Verhoeven)
9)El espíritu de la pasión (Kim Ki-Duk)
10)El buen pastor (Robert De Niro)
En cuanto a lo visto en circuitos alternativos, en mi opinión destacaron "Luz silenciosa", de Carlos Reygadas; el documental "Santiago", de Joao Moreira Salles; "La soledad de Jaime Rosales y la revisión en versión completa de "El valle de Abraham", de Manoel de Oliveira.
Para el final dejo una breve selección de DVD's de los muchísimos que vi durante el año y que quiero destacar:
1)El conformista (Bernardo Bertolucci)
2)There Was a Crooked Man (Joseph L. Mankiewicz)
3)Juste avant la nuit (Claude Chabrol)
4)The Grissom Gang (Robert Aldrich)
5)The Killing of Sister George (Robert Aldrich)
6)Thieves Like Us (Robert Altman)
7)A High Wind in Jamaica (Alexander Mackendrick)
8)I Walk the Line (John Frankenheimer)
9)Tol’able David (Henry King)
10)Los cortos de Pixar (John Lasseter y asociados)
José Luis Riddout (desde Toronto)
Lo mejor del 2007 visto en salas y festivales (en orden de preferencia):
Eastern Promises (David Cronenberg)
Inland Empire (David Lynch)
No Country For Old Men (Joel, Ethan Coen)
Les Amours D’Astrée et de Celadon (Eric Rohmer)
Killer of Sheep (Charles Burnett)
Santiago (Joao Moreira Salles)
Paranoid Park (Gus Van Sant)
Luz Silenciosa (Carlos Reygadas)
The Assassination of Jesse James By the Coward Robert Ford (Andrew Dominick)
4 Luni, 3 Saptamini si 2 zile (Cristian Mungiu)
Alexandra (Alexander Sokurov)
L’Avocat de la Terreur (Barbet Schroeder)
La Soledad (Jaime Rosales)
Miss Universe 1929 (Peter Forgacs)
We Own The Night (James Gray)
Zodiac (David Fincher)
Lady Chatterley (Pascale Ferran)
Death Proof (Quentin Tarantino)
Black Book (Paul Verhoeven)
Import/Export (Ulrich Seidl)
My Winnipeg (Guy Maddin)
En la ciudad de Sylvia (Jose Luis Guerin)
Nuovomondo (Emanuele Crialese)
Once (John Carney)
Sous Le Toit de Paris (Hiner Saleem)
Ratatouille (Brad Bird, Bob Peterson)
Ne Touchez Pas La Hache (Jaques Rivette)
Mad Detective (Johnnie To, Wai Ka-Fai)
Du Levande (Roy Andersson)
Yo (Rafa Cortes)
Delivers Us from Evil (Amy Berg)
The Host (Bong Joon-Ho)
Sharkwater (Rob Stewart)
The Band’s Visit (Eran Kolirin)
Gone Baby Gone (Ben Affleck)
Lars and the Real Girl (Craig Gillespie)
Man of Cinema: Pierre Rissient (Todd McCarthy)
Los descubrimientos:
Out 1: Noli Me Tangere (Jaques Rivette)-Cinematheque of Ontario-
Les Vampires (Louis Feuillade) -Cinematheque of Ontario-
Berlin Alexanderplatz (Rainer Werner Fassbinder)-DVD Criterion Collection-
Tol’Able David (Henry King, 1921)
Lo peor:
Caotica Ana (Julio Medem)
El pasado Hector Babenco)
Deficit (Gael Garcia Bernal)
Love in The Time of Cholera (Mike Newell)
El tigre y la luna (Roberto Benigni)
Le Deuxieme Souffle (Alain Corneau)
viernes 21 de diciembre de 2007
La encuesta de IndieWIRE

Zodiac
No Country for Old Men
Syndromes and a Century
4 Months, 3 Weeks and 2 Days
I'm Not There
The Assassination of Jesse James by the Coward Robert Ford
Colossal Youth
Killer of Sheep
Offside
Black Book
Once
The Diving Bell and the Butterfly
Eastern Promises
I Don't Want to Sleep Alone
Regular Lovers
The Host
Southland Tales
Into the Wild
Ratatouille
Películas preferidas de 2007: IV

Te doy mi lista, pensada un poco a la loca, porque si pienso mejor seguro que salen más películas. Empezaré con las que he visto en cine este año:
La vida de los otros (Florian Henckel-Donnersmarck)
Persépolis (Marjane Satrapi & Vincent Paronnaud)
Luces al atardecer (Aki Kaurismaki)
Media luna (Bahman Ghobadi)
Blade Runner: The final cut (Ridley Scott)
Promesas del Este (David Cronemberg)
Nuovomondo (Emanuele Crialese)
La ciencia del sueño (Michel Gondry)
Cartas desde Iwo Jima (Clint Eastwood)
Zodiac (David Fincher)
Tristram Shandy: A Cock and Bull Story (Michael Winterbottom)
Y si quieres las películas que no son de este año pero que he visto por primera vez y me parecieron excelentes, aquí las tienes:
Fellini: Sono un gran bugiardo (Damien Pettigrew)
El festín de Babette (Gabriel Axel)
Badlands (Terrence Malick)
Siento no poner ninguna película latinoamericana, pero las que he visto por aquí no han sido las mejores...y de peruanas prácticamente no he visto nada!
Mi mejor secuencia: en Persépolis, cuando la protagonista, la niña iraní, canta "Eye of the Tiger" de Survivor!
Ojalá que no se me escape ninguna pero creo que verdaderamente la mejor de todas es Death in The Land of Encantos de Lav Diaz, brutal....
Después, estas serian mis gallos de pelea:
Películas preferidas de 2007:III

Lo más significativo del 2007 para mí. Sin orden de preferencia ni visionado:
Histoire (s) du Cinéma de Godard (DVD). La película que Eisenstein no pudo hacer. Prueba sus teorías de los años veinte y principios del treinta. La dinamización intelectual. El cine como máquina de pensamiento; en este caso, sobre el propio cine.
Ludwig de Visconti (DVD). Versión completa. Un personaje inolvidable, muy bien interpretado por Helmut Berger. Un freak, ingenuo, paranoico y fascinado por la belleza; un creador, a su manera, que huye del mediocre y cruel mundo real en busca de la libertad y cae en un encierro creado por sí mismo. Un manifiesto artístico y político: la libertad no es posible si no es para todos; la utopía artística –aquella en que la vida y el arte se funden- no es ajena a la utopía social. Ludwig fracasa por no comprenderlo o no aceptarlo debido las limitaciones de su clase, diría probablemente el marxista Visconti. Tengo, sin embargo, una leve objeción al didactismo ¿brechtiano? del personaje del oficial amigo y consejero de Ludwig; y una objeción más seria a los horribles créditos finales que malogran ese magnífico primer plano del ahogado que, con la boca y los ojos abiertos, parece tratar de capturar el absoluto.
El laberinto del fauno de Guillermo del Toro (Cine, estreno). De una limpieza narrativa y una pureza genérica que es el logro a la vez del amor por el cine fantástico y el aprendizaje por prueba y error de su director. Parece un filme sencillo, pero no lo es. El hombre amarillo (y todo lo que lo rodea: cuadros, mesa servida a lo Nosferatu, ojos en las palmas, golpes en la pared que explican los crujidos de la vieja casa) es memorable.
Tartufo de Murnau (DVD). Cine dentro del cine: a través de una película sobre Tartufo, el nieto desheradado de un anciano le revela a éste la perfidia de su ama de llaves. El cine como medio de descubrimiento de la verdad por la vía de la ficción. Que Murnau planteara esto tan temprano (en los años veinte) dice mucho de la amplitud y profundidad de su mirada, y de la alta estima que tenía de su oficio. Además, la fotografía de Karl Freund es impresionante.
Sirk, Preminger, Sternberg y Siodmak (Televisión – Canal Retro y DVD). Después de doce horas de trabajo es difícil sentarse a ver un filme de Bergman, Antonioni o Naomi Kawase. Los magnates de Hollywood lo intuían. Producían películas para obreros y amas de casa, y procuraban que no se durmieran frente al ecran al cabo de la jornada, sino que soñaran despiertos. Cineastas como Douglas Sirk, Otto Preminger, Josef Von Sternberg y Robert Siodmark trabajaban en la fábrica de sueños pero respetaban a ese público. No les dieron basura ni chicle para los ojos sino un gran arte. Relatos entretenidos construidos sobre arquetipos (y por lo mismo profundos y universales), y un refinamiento formal que hasta hoy causa asombro. Escrito en el viento de Sirk, Fallen Angel de Preminger, Shanghai Express de Sternberg y Los asesinos de Siodmark no solo nos mantienen despiertos, sino avivan el intelecto y la sensibilidad.
Muero por Muriel de Augusto Cabada (Cine, Festival de Lima). Una generación golpeada. A los veinte: Sendero y Alan García; a los treinta: derogatoria de la ley de cine y el monstruo seductor de la televisión dispuesto a devorar talentos y ambiciones. Operas primas pasados los cuarenta en condiciones de producción desfavorables. Y, sin embargo, el talento subsiste. Cabada es uno de los representantes mayores de esa generación de cineastas que se temía perdida. Muero por Muriel no es una gran película; pero tiene virtudes puntuales que la colocan por encima del promedio de nuestros filmes: un buen guión de estructura arriesgada, conocimiento y acertada aplicación de las convenciones del film-noir, eficiente dirección de actores, un personaje y un intérprete estupendos (Ricky Tosso), un tema musical bien elegido (el de los Pasteles Verdes). Es verdad, falta atmósfera (fotografía con claroscuros, composición, escenarios), y la productora es la responsable directa de ello; hay, también, escenas que parecen hechas con desgano, como si el director se hubiera dejado abrumar a ratos por la adversidad. Muero por Muriel genera sentimientos ambiguos: por un lado, pesar por lo que se vislumbra que se pudo lograr con mejores condiciones, y no se obtuvo; por otro lado, sus aciertos provocan una tenue alegría, un prudente optimismo: la generación golpeada no está perdida.
Historias de Ichic Olljo de Pablo Guevara (Video ¾). Lo creíamos eterno y por eso quizá no teníamos apuro en recuperar sus cortos ni en discutir con él en torno a ellos. Pero Pablo se fue. Encontramos Ichic Olljo en el archivo del CETUC con otros cortos suyos, y lo vimos con ojos distintos a aquellos que lo contemplaron en su estreno. Insólito, desconcertante, (bizarro dirán algunos), es también un filme valiente, que en la multiplicidad de narradores busca la polifonía, y que trata de recuperar lo sagrado contemplando con pureza a seres y paisajes.
Tres cortos de directoras peruanas (DVD): Ela de Silvana Aguirre, Vivir es una obra maestra de Gabriela Yepes y Conversations II de Marianela Vega Oroza. El primero es un relato sobre el duelo de una niña, cuya impecable puesta en escena confirma las virtudes mostradas por la directora en Esperanza, su corto anterior. El segundo es un documental sobre Jorge Eduardo Eielson donde el elusivo poeta es una imagen y una voz amistosas, y la directora una fan y una cazadora que va al encuentro del artista y halla sólo la máscara o, lo que es lo mismo, la obra. En el tercero, Marianela Vega interroga a su madre, a su abuela y a sí misma sobre su condición de mujeres, y demuestra que la historia personal contiene a la historia a secas.
Songs From The Second Floor de Roy Andersson (DVD). Comienza con un epígrafe de un verso de Vallejo, y, efectivamente, entre la película de este sueco del siglo XXI y la poesía del peruano muerto en 1938 hay una extraña conexión que parece abonar a favor de la prédica humanista sobre una esencia común. Llama la atención, especialmente, el humor del filme, muy cercano al humor de Vallejo; y los motivos crísticos. Hace unos días leí un artículo de Eduardo Chirinos sobre Vallejo y el elefante. Chirinos mencionaba ese verso donde el poeta habla de su día de conejo y su noche de elefante, y sugería el aprecio de Vallejo por aquel animal que duerme de pie. Según Chirinos habría una analogía entre el elefante, Cristo durante la Pasión, y el hombre trabajador y alienado. Ninguno puede descansar. Me acordé del cuerpo voluminoso, paquidérmico, del protagonista de Songs From The Second Floor; su trajinar y fatiga.
La sangre de las bestias de George Franju (DVD). Nunca había visto este famoso documental sobre camales en Francia, hasta que Fernando Pinzás me lo prestó y lo pusimos en una clase en la Universidad de Lima. Varios alumnos se fueron del salón en silenciosa protesta, y al final se armó un debate interesante. Recuerdo otros filmes con camales: Un año con trece lunas de Fassbinder (Elvira, transexual ex matarife, cuenta a una amiga parte de su desgarradora vida mientras chillan y se desangran animales), Maîtresse de Barbet Schroeder (donde el caballo sacrificado es más impresionante que la dominatrix Bulle Ogier), La fuga del Chacal de Augusto Tamayo (el matadero es el mejor escenario para al mejor personaje: aquel interpretado por Fernando Zevallos). Recuerdo también a Irela Núñez atravesando lagos de sangre sobre precarios puentes de tablas, entre alaridos de bestias, para llegar a un archivo fílmico situado en el interior del camal de Yerbateros con el objetivo de salvar películas peruanas del olvido. Me pregunto qué misteriosa relación hay entre el cine y los camales.
John Campos Gómez
En la lista figuran sólo películas que se han podido ver en las salas peruanas durante el presente año, ya sean en multicines o cineclubes, en cartelera comercial o algún festival celebrado en la capital.
No redondeo para el clásico TOP TEN porque no hubo alguna que me obligara a hacerlo. A continuación, MI top 7:
1. LUZ SILENCIOSA, de Carlos Reygadas
Una salvedad y una 'chiquita'. Se puede soportar un año entero de 'gringadas' en el circuito comercial por los dos más destacados e importantes festivales dados en la capital (el de la PUCP y el de la Unión europea), que brindan una mirada parcial al cine que se hace tanto en América latina como en Europa. Pero, se implora mayor selectividad en la elección de filmes a presentarse, ya que el número de películas de interés es mínimo. Así, el Festival de Lima no logrará ser siquiera un buen festival y el Festival de Cine Europeo será de poco interés tanto para el público como para la prensa, quienes son los difusores de tales eventos. Atención a eso, por favor.
Finalizando el año, APRECI (Asociación de prensa cinematográfica) hace su aparición proactiva como principal difusor y promotor del sétimo arte en nuestro país, organizando una Muestra de cine regional. Iniciativas así, que sigan para el próximo año. Eso esperamos, ¿no?
jueves 20 de diciembre de 2007
Películas preferidas de 2007: II


LUCES SILENCIOSAS EN LA CARTELERA GRIS
Ya se ha aireado bastante desde este blog el estado de la cartelera como para no insistir demasiado en el asunto, a no ser que se cuente con datos muy precisos que puedan dar nuevas luces. Sólo me limitaré a decir que a lo largo de los años en que vengo haciendo mi lista de mejores del año (46, nada menos), siempre pude escoger diez películas (a veces más) como mejores estrenos. Eso, incluso, en los peores años, como a fines de los 80 y comienzos de los 90.
siguientes, en orden de prefrencia:
2) Escondido, de Michael Haneke
3) El espíritu de la pasión, de Kim Ki-duk
4) La conquista del honor, de Clint Eastwood
Otras buenas películas que se han visto no merecen, en mi opinión, estar en una lista de mejores, pero las consigno porque, sin duda, tienen méritos como para ser destacadas. Ellas son, por orden cronológico, Niños del hombre, de Alfonso Cuarón, El laberinto del fauno, de Guillermo del Toro, El cazador, de Greg McLean, Transamerica, de Duncan Tucker, Apocalypto, de Mel Gibson, La reina, de Stephen Frears, María Antonieta, de Sofía Coppola, El buen pastor, de Robert De Niro, Zodíaco, de David Fincher, Ratatouille, de Brad Bird, La vida de los otros, de Florian Henkel von Donnersmarck, Bourne: el ultimatum, de Paul Greengrass, Campos de esperanza, de Lajos Koltai, La mujer de mis pesadillas, de Bobby y Peter Farrelly y Super Cool, de Greg Mottola. Como escribo esta nota la noche del 18 de diciembre, no sé si alguna sorpresa pueda ingresar en la cartelera los dos últimos jueves del año. Por eso, mi lista completa espera siempre al 31 de diciembre.
Claro, la cartelera no lo es todo, afortunadamente. Y no me refiero a lo visto en DVDs porque no soy espectador de DVDs, a no ser los que veo en mis clases o en la pantalla de la sala Ventana Indiscreta y alguna otra. Me refiero a lo que ofrece el circuito cultural que este año ha tenido tres muestras especialmente destacables, dos de ellas ya tradicionales (el festival latinoamericano y el festival europeo) y una tercera no anunciada con mucha anticipación y realmente excepcional: la obra completa (con la excepción de Luces al atardecer, cuyo estreno se avecina) del finlandés Aki Kaurismaki en 35 mm. En el Festival Latinoamericano, dos películas hubieran estado, sin la menor duda, entre los 10 mejores estrenos, si no me limitara, para establecer diferencias de circuito, a las que se ofrecen en la programación regular de las salas. Una de ellas es el documental brasileño Santiago, de Joao Moreira Salles y el otro, el notable filme de Carlos Reygadas, Luz silenciosa, el mejor que se ha hecho en América Latina en lo que va del siglo.
1. ESCONDIDO (Michael Haneke) Francia 2005
2. CARTAS DESDE IWO JIMA (Clint Eastwood) EE.UU – Japón 2006
3. LA REINA (Stephen Frears) UK 2006
4. EL LABERINTO DEL FAUNO (Guillermo Del Toro) España-México 2006
5. CAMPOS DE ESPERANZA (Lajos Koltai) UK-Alemania 2005
6. EL ESPÍRITU DE LA PASIÓN (Kim Ki-duk) Corea 2005
7. EL ULTIMATUM DE BOURNE (Paul Greengrass) EE.UU 2007
8. EL CUSTODIO (Rodrigo Moreno) Argentina 2005
9. EXTERMINIO 2 (Juan Carlos Fresnadillo) UK 2007
10. ALERTA SOLAR (Danny Boyle) UK 2007
11. NIÑOS DEL HOMBRE (Alfonso Cuarón) UK 2006
12. LA VIDA DE LOS OTROS (Florian Henckel Von Donnersmarck) Alemania 2006
13. EL BUEN PASTOR (Robert De Niro) EE.UU 2006
14. LA CIENCIA DEL SUEÑO (Michel Gondry) FRANCIA 2006
LA DECEPCIÓN DEL AÑO: MARÍA ANTONIETTA (Sofía Coppola) EE.UU
LA PEOR DEL AÑO: LA GRAN SANGRE (Carmona) PERU
EL MEJOR ESTRENO EN EL CIRCUITO CULTURAL:
- LUZ SILENCIOSA (Carlos Reygadas) MEXICO-HOLANDA-ALEMANIA
- A TOUT A SUITE (Benôit Jacquot) FRANCIA
LA MEJOR PERUANA: MUERO POR MURIEL (Augusto Cabada) PERU
LAS PEORES PERUANAS:
- LA GRAN SANGRE (Carmona) PERÚ
- CONDOMINIO (Carmona) PERU
LA MEJOR LATINOAMERICANA: LUZ SILENCIOSA (Carlos Reygadas) MEXICO-HOLANDA-ALEMANIA
EL MEJOR LANZAMIENTO EN DVD: INLAND EMPIRE (David Lynch)
MEJOR DIRECTOR:
- Carlos Reygadas (LUZ SILENCIOSA)
- Michael Haneke (ESCONDIDO)
MEJOR ACTOR: - Daniel Auteuil - ESCONDIDO
MEJOR ACTRIZ: - Helen Mirren - LA REINA
MEJOR IMAGEN: LUZ SILENCIOSA (Carlos Reygadas)
MEJOR SONIDO: LUZ SILENCIOSA (Carlos Reygadas)
EL MEJOR DOCUMENTAL: SANTIAGO (Joao Moreira Salles)
LA SOBREVALORADA: ZODIACO (David Fincher) EE.UU
LA SUBVALORADA: LA SOLEDAD (Jaime Rosales) ESPAÑA
Películas preferidas de 2007: encuesta

El 2007 ha sido un año en el que por varias razones me alejé de la cartelera (entre ellas, la escasez de estrenos interesantes). Si me preguntan por las mejores obras de teatro y exposiciones de arte del año, me será más fácil responder; por cierto, la versión teatral de La Celebración en La Plaza ISIL y el homenaje a Godard realizado por diversos artistas visuales en el Centro Cultural de España han sido de visión imprescindible para los cinéfilos.
Mi lista va en orden de estreno:
1) Escondido, de Michael Haneke.
2) Cartas de Iwo Jima
3) El laberinto del fauno
4) El espíritu de la pasión
5) La vida de los otros
De las segundas y terceras partes de este año, me quedo con Exterminio 2 (28 weeks later) más que con Bourne. De las películas de animación, de lejos, Ratatouille.
Del festival de cine, Luz silenciosa, Una novia errante y Hamaca paraguaya fueron notables. El mejor documental del año (y probablemente de todos los festivales hasta el momento) fue Santiago, de Joao Moreira Salles.
Las secuencias que más recuerdo del año son el video ochenteno de Hugh Grant en Letra y música, comedia romántica que tenía su gracia, y el hilarante robo del cadáver del abuelo en Little Miss Sunshine.
LAS MEJORES
1) Café Lumiere (Hou-Hsiao-Hsien)
2) La muerte del señor Lazarescu (Chris Puiu)
3) El cielo gira (Mercedes Alvarez)
4) Honor de caballería (Albert Serra)
5) Luces del atardecer (Aki Kaurismaki)
6) Cartas de Iwo-Jima (Clint Eastwood)
7) Inland Empire (David Lynch)
8) Reyes y Reinas (Arnaud Desplechin)
9) La conquista del honor (Clint Eastwood)
10) Noches mágicas de radio (Robert Altman)
LAS QUE LE SIGUEN
11) Flandes (Bruno Dumont)
12) M (Nicolás Prividera)
13) Bucarest 12:08 (Corneliu Porumboiu)
14) La reina (Stephen Frears)
15) Una novia errante (Ana Katz)
16) Inocencia salvaje (Philippe Garrel)
17) Zodiaco (David Fincher)
18) Requiem (Hans-Christian Schmidt)
19) The Host (Bong-Jong –Hoo)
20) Música nocturna (Rafael Filippelli)
21) El libro negro (Paul Verhoeven)
22) 4 meses, 3 semanas, 2 días (Cristian Mingiu)
23) Deja vu (Tony Scott)
24) Mooladé (Ousmane Sembene)
25) Ficción (Cesc Gay)
26) Vísperas (Daniela Goggi)
LAS SOBREVALORADAS POR LA CRITICA
El laberinto del fauno (Guillermo Del Toro)
El arco (Kim- Ki-duk)
Tiempo de vivir (Francois Ozon)
La vida de los otros (Florian Henckel von Donners)
Crímenes oscuros (Kiyoshi Kurosawa)
La mejor juventud (Marco Tullio Giordana)
XXY (Lucía Puenzo)
La dalia negra (Brian De Palma)
El asesinato de Jesse James (Andrew Dominik)
LAS DECEPCIONES
María Antonieta(Sofia Coppola)
Los tiempos cambian (André Techiné)
El caimán (Nanni Moretti)
Corazones (Alain Resnais)
A las cinco de la tarde (Samira Makmalbaf)
miércoles 19 de diciembre de 2007
Crónica del II Festival Ruta de la Seda

Competencia con brío.
En la intemporal fábula religioso-pictórica Sankara (Sri Lanka), de Prasanna Jayakody, un joven monje budista restaurador de templos sufre a modo de castigo y venganza de lo real los trastornantes roces callados con una bella campesina que lo hacen rayar dos noches de tormenta las alegorías murales que restaura de día y sin quererlo revive; semifantasía visual, estatismo hipnótico y un exquisito pulimento místico-pagano. En la fábula moderna Mi madre, mi hermano y yo (Armenia-Alemania), del exitoso dramaturgo germano-armenio Nuran David Calis, una dominante pero diabética viuda armenia que tercamente se negaba a arraigar en el extranjero es llevada a enterrar por sus dos asimilados hijos en espera de la nacionalidad alemana (el aspirante a cineasta, el niño vivaz) hasta el suelo natal, para hallar cerca de su tumba un sísmico tesoro simbólico; cámaras aéreas barriendo el llano caucásico, impulsiva sencillez de personajes complejos y un ridículo simulacro de ceremonia de oscares para impresionar a la madre impasible. En El parque (China), de Lichuan Yin, un optimista jubilado foráneo ronda por el parque-ghetto de los ancianos, jornada tras jornada, a la usanza neotradicional, en busca del perfecto marido que su autónoma y lánguida hija publicista es (según él) incapaz de conseguir, fracasando en cada intento y sólo descubriendo su propia decadencia depresiva; conmovedora sobriedad serena a base de abiertos planos únicos y una evolutiva relación padre-hija mutable hasta lo patético y el irremediable intercambio de figura protectora. En Tren completo (Alemania-Polonia), del debutante Florian Gaag, un talentoso graffitero fichado reincide con otros amigos artistas en la compulsiva práctica de la decoración compulsiva de trenes, enfrentándose con la policía y con otra pandilla competidora, hasta la muerte trágica de uno de los estilistas con spray, la diáspora momentánea, la tentativa de normalización, la culminante asimilación a los rivales y el nocturno adorno de un tren completo, cual apoteótica oración fúnebre; desenfado provocador y juvenil ritmo videoclipero en la inmersión vigorosa en el arrinconado mundo aparte de los graffiteros reprimidos como criminales por el estado policiaco germano, una delirante reivindicación del graffiti como heroica y grandiosa forma de un nuevo arte urbano aún mal valorado.
En la crónica íntima poscomunista Como festejé el fin del mundo (Rumania-Francia), del formidable debutante Catalin Mitulescu (con apoyo de la mancuerna diabólica Scorsese-Wenders), una silenciosa muchacha es enviada a la correccional por el involuntario derribo de una estatua de Ceausescu y allí conocerá a un chavo con quien intentará cruzar en vano a Yugoslavia a través del Danubio semicongelado, mientras su hermanito planea un atentado contra el dictador prócer cuya caída será pronto TVcelebrada; miseria y pudrición del socialismo real rumano, elogio a la resistencia ética y la revuelta pasiva ante la sorda cobardía dominante. En la desatada fantasía histriónica Estúpido conejo gordo (Rusia), del actor-realizador primerizo Slava Ross, un desglamourizado actor de teatro infantil condenado a interpretar un conejo torpe a perpetuidad a vive atónito un cambio de suerte que lo eleva shakespearianamente y degrada aún más su ya patética vida amorosa; incontenible y erizante como el vuelo suicida desde un techo para caer sobre un camión de huevos, alucinado homenaje al humilde y tristemente necesario oficio de actor fraternal rimando con fracasado. En el melodrama miserabilista Padre nuestro (EU-México), del keniano Christopher Zalla, un muertodehambre chavo inmigrante clandestino mexicano vuelto alevoso usurpador de personalidad (Armando Hernández) persigue como padre a un hosco lavaplatos a quien creía dueño de restaurantes (Jesús Ochoa), conquistando su afecto (y sus billetes emparedados) gracias a ojetes desplantes machistas, pero provocando la desgraciada captura del viejo; sobreactuaciones rutilantes para la eclosión de los buenos sentimientos en pleno Nueva York ascendido a Puebla York, ambiente lúgubre y tremebundo en un folletón a lo bestia, familiarista y retrógrada. En la épica antibelicista Los vivos y los muertos (Yugoslavia-Croacia), de Kristijan Milic, el sádico comandante de un diezmado destacamento del ejército croata captura y ejecuta en 1993 a un grupo de soldados bosnios, exactamente en el mismo lugar donde ocurrió en 1943 una resurrecta masacre de combatientes islámicos por los nazi-croatas llamados ustashas; denso y sordo dramón de soldados perdidos, forzado e inoportuno paralelismo entre evitables exterminios históricos para motivar una simbólica fealdad herrumbrosa de acciones bélicas y su sospechoso regodeo ladrante.
Allegro bárbaro.
Hubo funciones especiales dignas de mención. En la aventura vivencial Dulce cieno (Israel), de Tatli Çamur, un joven vulnerado rompe a mediados de los 70s con la fatalidad de su padre suicida y su madre dolorosamente trastornada, logrando escapar al cotidiano infierno cerrado de las fascistoides e intocables granjas colectivas llamadas kibbutz ya en decadencia patriotera y linchadora moral; política y personal crónica desidealizadora, sensible recuento libertario inesperadamente rabioso. En la fábula reconciliadora Días y horas (Bosnia Herzegovina), de Pier Zalica, un sobrino arreglatodo deviene plomero de almas para reactivar la vida de dos tíos ancianos deshechos por la guerra. En el retrato entrañable Unni, la vida es algo entre amigos (India), de Murali Nair, un presionado niño de casta superior descubre durante un ciclo escolar el irrenunciable placer de la compañía de condiscípulos pertenecientes a castas inferiores; ascética y ejemplar ausencia de construcción dramática a todos niveles, registro secreto de la tragedia contigua y los polvos para la urticaria instantánea del maestro buenaonda.
Rondó alla turca.
Pero en el centro de todo estuvo la desafiante vitalidad actual del cine turco, acaso rumbo a una nueva época de oro, luego de casi desaparecer tras los 3 golpes de estado padecidos por Turquía en la segunda mitad del siglo pasado, y pese a la nefasta hegemonía fílmica trasnacional de hoy. En la sátira carcelaria Los prisioneros de Bayrampasa, de Haidi Alkan, un inocente sufre todo tipo de abusos e injusticias por parte de a autoridades hasta que una década después sufra su baldía liberación por falta de pruebas; comedia amarga escrita e interpretada por auténticos presos en su propia cárcel, siempre al borde de la fantasía musical pero resistiéndose a ella estoicamente, comicidad punzante para motivar una risa crítica y fresca, brutalmente antiatoritaria e inesperadamente saludable, incluso cordial y rugosamente sapiente, sin populismo alguno. En el delirio romántico Viajeros en tiempo equivocado, de Aren Perdeci, un donoso odioso escritor treintón en terca lucha contra la esterilidad creadora sueña visiones prefeudianas, revive al amor imposible de su infancia y un fallido romance de juventud, mientras relega su tórrida relación con una sensual mecanógrafa liberadita; autopatetismo insufrible en donde todos quieren ser escritores o girar en la órbita de alguno de ellos con nocturnos de Chopin y danzas húngaras de Dvorak, anacronizante e incontinente encomio a la figura del artista narciso. En la comedia bufonesca rural Janjan, de Aydin Sayman, una bella muchacha casada con un rico septuagenario engendra un bebé con el idiota del pueblo y debe fugarse con él (y esfumarse) al interior de una mina, para obtener el socarrón perdón comunal; farsa tan burda cuan excelsa, dialéctica repudio-aceptación que cuenta con participación colectiva y una solidaridad manifiesta en echarpes colgando anónimamente en el umbral del escape. En el panfleto sociológico novelado Refugiado, de Reis Çelik, un sumiso exiliado turco incapaz de probar su persecución local huye del hipócrita campo para refugiados, se torna señor de las burlas en el carnaval de Colonia y cede a la inaplazable tentación autodestructiva.
Para nuestra exclusiva sorpresa, creyendo que el inenarrable chantaje sentimental de Padre nuestro y los guiñolazos de Ochoa y Hernández correspondían a un ¡valiente cine realista! les fueron otorgados con gran solemnidad kitsch los premios a la mejor película y mejor actuación masculina (compartida en la ignominia), por encima de las magnas cintas del festival: El parque, Como festejé el fin del mundo y Sankara, quienes tuvieron que conformarse con la mejor dirección, la mejor actuación femenina y una modesta mención, respectivamente.
lunes 17 de diciembre de 2007
Crónica 3: Cuarta (y última) jornada de la muestra de cine regional de APRECI
Hablando de Quispe's, me comuniqué con Gabriel (Quispe, valga la redundancia), vicepresidente de APRECI, para preguntarle e informarme si es que lo del día sábado se realizó sin contratiempos. Guiándome ciegamente de su respuesta, manifiesto que la tercera jornada se llevó a cabo sin inconvenientes, asimismo se cumplió con lo prometido.
Pero la cuarta jornada trae consigo sus propios comentarios y sucesos, y a eso me abocaré en las próximas líneas...
Un tipo ebrio es seducido por una mujer (el alma en pena de Mónica) que lo induce a arriesgar su vida al caminar por filo de la caída de un puente, un taxista que pierde la vida por una distracción del mismo espíritu, un susto mayúsculo para un chofer al enterarse que su pasajera (la misma señorita) está muerta desde hace años, entre otras apariciones que dan a entender la versatilidad de la muchacha para fastidiar vidas. Este espíritu se enamora de Paul, quien sale de una decepción amorosa por infidelidad, y a raíz de eso se plantea el romance cursi base del melodrama a contarse. Todo acabaría trágicamente al suicidarse Paul para estar con Mónica "más allá de la muerte" durante la eternidad.
La muestra ha finalizado. APRECI hizo su primera aparición frente a la sociedad, tal vez con menor ventura de lo que se esperó. No hubo gran afluencia de público ni tampoco de prensa. Pero siempre hay tiempo y espacio para recuperarse de una caída; por eso, se espera mayor éxito para el próximo evento, en el cual -ojalá- se pueda contar con mayor movilización de medios informativos, asmismo de mejor material qué mostrar a los interesados, pues por más que APRECI sea una entidad que promueva el movimiento cinematográfico en el país, es importante que muestre parte del mejor cine que se hace en el mundo como manifestación de la cinefilia que debe caracterizar a un grupo de dedicados al cine, sin contar que más de dos se los agradecerían.
La Muestra de Cine Regional sirvió como ventana para quienes les hacía más falta. Para esas producciones de escasa difusión en la capital que merecen siquiera alguna oportunidad de ser mostradas, y para que se sepa que Lima no es el Perú tampoco en relación a lo cinematográfico... Con eso sí que se cumplió.
sábado 15 de diciembre de 2007
Crónica 2: segunda jornada de la muestra de cine regional de APRECI
La gratuidad del Centro Cultural CAFAE me atrajo hasta su sala para esta ocasión. Por otro lado, en El Cinematógrafo se pasaría Los actores, de Omar Forero, ojalá sin ningún inconveniente.
Con media hora de retraso por la vana espera del realizador del film, se inició la segunda jornada de la muestra. Todo había empezado con el pie izquierdo (perdón zurdos), pero no esperé que finalizará con tremendo tropezón. Imposible la ausencia de quejas y murmullos contra la organización del evento, un desliz tremendamente perjudicial para la imagen de APRECI ante la voz popular, aunque la entidad no tenga gran peso de culpabilidad en este bochornoso suceso. Confío en que esto será un traspié único e irrepetible, que a partir de ahora se tomarán mayores precauciones antes de alguna proyección o de cualquier otro evento a realizarse, y así evitarse otra verguenza pública. Ahora, el comentario (parcial) de la película a cuarto de camino cerca de su fin:
El encuentro de dos mundos, la otra cara escenifica satíricamente el episodio histórico de la llegada de Francisco Pizarro con sus huestes conquistadoras a Cajamarca, y su confrontación con el Inca Atahualpa ¿Qué más? Pues, no lo sé. Hasta esas instancias aguantó la copia DVD de la película. El desenlace es un misterio, pero haciendo, nuevamente, supuestos, supongo que seguirá la misma senda en la que anduvo por más de una hora de metraje.
Un paisano pasea anonadado por las calles cajamarquinas. Él visita las plazas y lugares de mayor atracción popular como el Cuarto del Rescate, donde Atahualpa propuso el precio de su vida ante los colonizadores, y la piscina municipal. El extraño como un perfecto ingenuo es lorneado por los citadinos más acriollados. Esta secuencia acaba (¿?) con el sueño profundo del susodicho, quien transporta las acciones a la época de la Conquista. Lo irreverente del relato se justifica con lo onírico que se plantea explícitamente en la escena inicial, la película se perfila como comedia desaforada similar a las escenificaciones de los populosos cómicos ambulantes de poco tiempo atrás. Los gags son simplones y chabacanos, practicamente improvisados por los actores, quienes balbucean los parlamentos con deplorable desenvolvimiento escénico, con poca timidez, pero con mucha insuficiencia. Se entremezclan también elementos tecnológicos de nuestro tiempo con los rudimentos de esa época. Se traspasa fácilmente la línea de lo patético e irrisorio con lo satírico e irónico. La propuesta emboza, y hasta justifica, la precariedad de la producción, el motivo de burlarse de acontecimientos de antaño da permiso para casi cualquier manifestación trasgresora de lo real. Por eso, vemos papel metálico haciendo las veces de los objetos de acero, sábanas toscas como atuendos de los imperiales, alhajas desconocidas para ese tiempo figurantes en las escenas, castellano hablado (casi) a la perfección por los incas, entre muchísimas más anotaciones burlescas que tratan de matizar a esta entrega como totalmente irreverente y original. Entonces, con eso se justifica, de cierto modo, la escasez de rigidez en el plano artístico (vestuario, escenografía, etc.), pero que aparezcan transeúntes en el fondo del plano, que nada tienen que ver con lo contado, ya es una falta grave que atenta contra la seriedad del producto; claro, exceptuando u omitiendo la precariedad técnica que no es intencionalmente mala ni busca disgustar a los espectadores.
Aún queda el final por develarse. Final inédito en Lima, el cual quiero presenciar para terminar las denuncias contra el film con todo el permiso que me otorga la ética anti-prejuicios. Aunque todo aquel que haya leído o atendido a las clases de la primaria escolar sabrá el desenlace de los hechos. Cómo ejercicio introspectivo aplicaré mi capacidad humorística (virtuosa o escasa) para prefigurar un final aceptable para mi gusto y color, del cual no pueda desilusionarme. Espero que el resto de asistentes no se les ocurra este quehacer, pues puede estropear su posible dulce noche de sueños. Yo, me arriesgo.
viernes 14 de diciembre de 2007
Pierrot el loco

Los hombres solitarios siempre hablan demasiado".
Pierrot el loco
Para la generación del sesenta, Jean-Luc Godard fue, antes y después de Pierrot el loco (1965), tal vez hasta mayo del 68', una figura mítica de la modernidad en el cine. Para los nuevos, los que tratamos de encontrar nuestra propia manera de ver, entender, sentir y escribir -por lo tanto también de opinar- de cine, asociamos su nombre y su presencia a la de un líder extinguido. De influencia notoria en el trabajo de un puñado de nombres representativos del cine actual -Tarantino, Carax, Haneke- pero que en el transcurso del tiempo no nos supo hablar o no le pudimos entender -que no es lo mismo pero es igual- Godard y su obra más radical se desgastaron con los años y nosotros fuimos creciendo bajo el signo del desencanto.
Se ha dicho que 1965 no es solo el año de Pierrot el loco, sino también del fin de una etapa que termina con esta película y que gravita sobre todo el cine que se hace en esos momentos. El suicidio de Ferdinand (Jean-Paul Belmondo), inútilmente interrumpido en un desesperado deseo de supervivencia, ha sido visto como la muerte definitiva de Godard. A partir de ahí iniciaría nuevos rumbos, distintas empresas, con diferentes resultados. Siempre en búsqueda constante de nuevas formas de expresión de sí mismo, ligadas íntimamente a sus problemas sentimentales, afectivos o de comunicación. Han pasado treinta y cinco años y, sorprendentemente, Pierrot el loco es una cinta que desborda frescura y que podemos aprender a ver. Las Histoire(s) du cinéma (1991-97) expresan una radicalización de procedimiento que en el fondo no es mayor que la de Pierrot el loco. Todo se reduce siempre a una necesidad de expresarse y de que le oigan.
UNA CIERTA MIRADA
"Hacia el final de su vida, Velázquez ya no pintaba cosas definidas; pintaba lo que había entre las cosas definidas". De arranque, Godard hace suyas estas palabras de Picasso para establecer una proximidad entre su creación y la vida propia, pero también para justificar la orientación de su objetivo hacia fenómenos menos concretos pero más éticos. Tanto Pablo Picasso como Jean-Luc Godard contaron, en circunstancias y espacios diferentes, con la ejecución como momento decisivo para la producción de significados, de forma que la obra se ofrezca como un testimonio del propio proceso de hacerla.
Si la serie picassiana de Las Meninas implica una reflexión, sobre la profundidad y la presencia del espacio en Velázquez, hecha desde un punto de vista, el del propio Picasso, que privilegia lo dinámico y lo temporal sobre lo espacial. De la misma forma Pierrot el loco puede ser vista como una reflexión sobre la plenitud y firmeza de la acción en el cine de Samuel Fuller, hecha desde su punto de vista, el del propio Godard, que constata la crisis de planteamientos que hicieron posible la afirmación de la aventura fulleriana.
En condicional, Pierrot el loco sería una crítica desde la creación sobre la arbitrariedad aparente, el misterio y el dato insólito que subyace en el amor entre un hombre y una mujer. Es la crítica a un estado de espíritu particular y colectivo, a un estado de cosas objetivas y azarosas (v.gr. la política, la sociedad, la cultura). Donde un plano puede ser una cuestión moral pero el hecho de filmar una película puede ser una cuestión de amor.
Porque, en el fondo sólo existen dos maneras de relacionarse con las cosas: o respetándolas, o violándolas. Godard sabía, en 1965, que si eran violadas pocas posibilidades de revelaciones se podían esperar de ellas; y así hizo Pierrot el loco, simplemente, en estado enamorado, místico. Y este estado le demandó la máxima puesta en juego de todas sus facultades y toda su imaginación. Inclúyase en nuestra hipótesis la capacidad de insolencia. Porque para Jean-Luc Godard hacer cine implicaba -e implica- preguntarse sin cesar qué es el cine. Y las respuestas sólo se hallan en la insolencia rigurosa de la puesta en escena que destierra la banalidad y el esquema, favoreciendo la relación luminosa de quien la contempla. Sólo entonces hay lugar para el replanteamiento total que deriva en "una cierta mirada" correspondida.
BANDA APARTE
Pierrot el loco es al mismo tiempo una película completamente desesperada, trístisima y un filme seductor, lleno de conmovedor encanto, volcado a la posible conquista de cualquier sensibilidad receptiva, es decir vibrante y lleno de vitalidad. En cualquier caso, alegre y con la positiva vocación de reafirmar el poder fascinador de cada cosa, incluso de las más modestas (es decir, de vivir). Si es la película que Godard hizo en vez de suicidarse, sea o no cierto literalmente, lo que es evidente es que se trata de un filme muy comprometido con la vida, con los recuerdos del porvenir. Su encanto reside en el poder revelador de la sincera observación del cine, de Godard, de Anna Karina, de Belmondo, del amor, del mundo. Pierrot es la profecía en technicolor de una fuga hacia adelante que la generación del sesenta emprendería. Es muchas cosas.
Es encuadre normal y estilización desbordante. Es documento filosófico, comedia musical, colores cálidos (de cuadros, sol y mar); un ejemplo de libertad expositiva; un manifiesto de la Nueva Ola; un mosaico en donde estan plasmados los sentimientos mas contradictorios del artista, la euforia y la desesperación. Y, como apuntara Ricardo Bedoya, es sobre todo "una película que tiene la gracia del instante bello captado al vuelo, del gesto capturado al desgaire, de la frase fulgurante que Godard, pura intuición y sensibilidad, no deja escapar".
NO DISPAREN SOBRE GODARD PORQUE AL FINAL SIEMPRE HAY ESCAPADA
La mirada que Godard dirige sobre Ferdinand (alias Pierrot) y sobre Marianne (la bella Anna Karina), los amantes en fuga, hasta el sur de Francia, nunca más iluminado y luminoso; azul y rojo; paraíso perdido; inspirador de sentimientos; propicio para ejercer las libertades que el París populoso y consumista entumecían; sugiere, en conjunto, una gran fascinación. Es una cinta pletórica de inventiva, narrada placenteramente, juguetona, pero de final doloroso (de altura homérica, nos atreveríamos a decir). Donde la vivencia es coherente con la estructura expresiva y estilística en el cine de Jean-Luc Godard: que mantiene unidos el encanto de la espontaneidad más fresca de la juventud con la reflexión difícil y la necesidad de seria lucidez propias del adulto. La puesta en escena romántica ("el azar controlado") se corresponde con las primeras interrogantes que se planteaba el joven Jean-Luc, en 1950, cuando frecuentaba el cineclub Quarter Latin y empezaba a escribir crítica de cine bajo el seudónimo de Hans Lucas.
Durante su paso por la revista Cahiers du Cinéma, Godard postulaba que la mejor crítica surge de la confrontación de una película con otra. Siguiendo ese principio, se puede relacionar de manera analítica Sin aliento (1959) con Pierrot el loco. En el interregno que separa a ambas, Godard había realizado unas doce películas. Este período que generalmente es el favorito para sus seguidores, curiosamente se abre y se cierra con los dos filmes que parecen estar hechos más en primera persona, es decir, en los que el protagonista (Belmondo en ambos casos) da más la sensación de ser portavoz directo del momento vital del autor y que, a la vez, suponen sendos documentos sobre un estado moral de difícil supervivencia en el que el problema amoroso aparece como catalizador de un romanticismo imposible de realizarse si no es pagando con la decepción y la muerte. Son dos películas desesperadas desde el principio, dos apuestas locas, dos filmes que tratan sobre la soledad total, con la urgencia extrema que tienen que cumplir con un deber hasta el final y donde la intimidad y la vulnerabilidad del autor se dejan entrever de una forma bastante desnuda.
Son películas muy distintas (todas las cintas de Godard son experiencias llevadas a cabo a partir de cero, que terminan también en cero y cuya continuación siempre es imprecisa) y que sin embargo, guardan una relación excepcionalmente coherente y que podrían constituir por sí solas, una filmografía autosuficiente.
Con la trayectoria de los protagonistas de Pierrot, al borde del mar azul, bajo el angustioso sol de junio, se asiste a otro nacimiento del cine, inventando una nueva manera de decir las cosas, una nueva forma de seducir. De ver mientras se escucha el diálogo, de canciones, y encuestas insólitas y miradas furtivas entre los actores, y miradas descaradas a la cámara, y monólogos, y voz en off, y multitud de citas, y de todo. Es así como se salta, placentera y necesariamente, la escolástica de los grandes géneros cinematográficos como el musical, por ejemplo. En Pierrot el loco no hay bailes pero sí canciones que interpreta Anna Karina. No existen los desplazamientos de un Gene Kelly o una Debby Reynolds. El sonido de la música (por Antoine Duhamel), el comentario a las canciones populares por Belmondo, configuran una atmósfera antifestiva, más bien privada, fulgurante a gusto del autor. Que necesita comunicar su alegría en los momentos que él juzga oportunos.
Lo mismo sucede con el thriller y el cine encuesta. Cuando se abordan se evitan las reglas. Las situaciones descritas en la novela de Lionel White, "Obsession", son revisadas y reinventadas a partir del salto de raccords y ejes. Los colores (especialmente el rojo) del maravilloso Techniscope trabajado por Raoul Coutard, adquieren una violencia y una expresividad convulsiva, inusitada en el cine. Quedando demostrado en Godard que lo que cuenta es la sinceridad y la correspondencia entre lo qué se hace, el cómo se hace y la visión de las cosas desde las que se hace. No se es moderno o actual por puro voluntarismo.
CONCLUSION
Que al final, un payaso loco (Pierrot), con la cara pintada de azul, con cartuchos de dinamita envolviendo su cabeza, susurre versos de Rimbaud (“Ella es reencontrada ¿Qué? La eternidad”) por la ausencia de la mujer de su vida; nos llevan a pensar en la honestidad de Godard para con el personaje protagónico y para con las carnes cinéfilas mas fibrosas al interior del auditorio; que se vuelven a tensar cuando “el loco” explota en mil pedazos. Como cinéfilo siento que esta secuencia le habla a mi generación. La muerte de Pierrot es la muerte del cine. Que, para guardar las apariencias, exhibe todos los años una producción copiosa de películas. Sin embargo, como diría Godard, la gente que hace cine hoy no se atrevería a inventarlo si éste no existiera. Vaya sentencia.
Crónica 1: primera jornada de la muestra de cine regional de APRECI
8:00 p.m. El Cinematógrafo de Barranco. Poco público, la mayoría prensa. Gabriel Quispe, vicepresidente de APRECI presenta la muestra. Al minuto cede la palabra al director del largo a proyectarse, el juliaqueño Joseph Lora, quien contento por la mostración de su trabajo brinda unas palabras franeleras y de precaución para los presentes. Se apagan la luces artificiales para que el ecrán ilumine la sala con sus imágenes. Los presentes esperamos terror, ya veremos que resulta al final... Empieza la muestra...Un ave redonda que en pleno vuelo es víctima de un disparo de bala. Fin de la primera historia.Siguiente...
Una zorra que envidia 'sanamente' la belleza de las crías de una gansa, por lo que pretende conocer el secreto para que los suyos sean también de hermosura admirable. Entonces, le pregunta al ave por el 'secreto', a lo que la plumífera le responde con una treta ingenua para que los zorritos sean cremados por acción de su madre. Una moraleja aparece para finalizar la fábula andina, en ella se entrevé de una forma bastante coqueta e inocentona, que la envidia te lleva al fatalismo.
miércoles 12 de diciembre de 2007
Muestra de Cine Regional
.jpg)
La Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI) realizará del jueves 13 al domingo 16 de diciembre, en El Cinematógrafo de Barranco y el Centro Cultural CAFAE–SE, una breve pero significativa Muestra de Cine Regional, que toma el pulso a la cada vez mayor producción del interior del país, que en los últimos años han enriquecido el rostro del cine nacional.
Se trata de un conjunto de filmes de ficción, documental y animación, con variadas propuestas de terror, melodrama, comedia y drama, realizados en las regiones de Andahuaylas, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cuzco, Huaraz, Ica, Moquegua, Puno, Trujillo y Tacna.
Las películas provienen de diversos procesos de realización, entre emprendimientos casi individuales y proyectos concebidos en intensivos talleres populares, y lucen parte de la diversidad lingüística y cultural del Perú, incluyendo cortos en los idiomas quechua y aymara.
La Muestra de Cine Regional se inaugurará el jueves 13 en El Cinematógrafo de Barranco con el estreno absoluto a nivel nacional de La casa embrujada, opera prima del juliaqueño Joseph Lora. En esta cinta de terror, los espíritus malignos de una antigua vivienda acosan a una familia recién llegada, que los enfrenta con el liderazgo de Jovita, una despierta niña de 9 años, y su abuela, la única que conoce la leyenda.
El mismo Joseph Lora presentará el corto animado Pisaca Pankaritampi Tayca Tiwulampi, realizado en la lengua aymara, que narra la historia de una zorra que pierde tontamente a sus cachorritos por pretender apropiarse de lo ajeno.
Además, se proyectará el corto animado Maíz, de los cuzqueños Alfredo Velarde y Valerie Velasco, alegoría de lo efímero de la libertad y lo inapelable de la muerte.
En El Cinematógrafo también se verán Los actores, del trujillano Omar Forero, mirada minimalista de las vivencias de un grupo de citadinos personajes; el proyecto Warasqa Kichwa Markam, de Erick Aquino, cuarteto de cortos documentales realizados en el idioma quechua que dan a conocer las costumbres de la población aledaña a la Cordillera Blanca; y una selección del taller especializado El Otro Documental y la Caravana Documental I, II y III, programas organizados en el norte, centro y sur del Perú por el Documental Independiente Peruano (DIP).
Asimismo, desde el viernes 14 el Centro Cultural CAFAE–SE exhibirá Encuentro de dos mundos, parodia del cajamarquino Héctor Marreros sobre la llegada de las huestes de Francisco Pizarro que marcó el inicio de la dominación española; la versión remasterizada de El abigeo, del puneño Flaviano Quispe, adaptación de uno de los Cuentos andinos de Enrique López Albújar, que relata la presión de una comunidad sobre un poblador acusado de abigeato; y Mónica, más allá de la muerte del arequipeño Roger Acosta, historia fantástica en la que un joven descubre paulatinamente que la hermosa mujer con la que sostiene un romance, en realidad parece ser un fantasma.
La Muestra de Cine Regional es la primera de diversas actividades que la Asociación Peruana de Prensa Cinematográfica (APRECI) tiene previstas en su rol de difusión de la cultura cinematográfica en nuestro medio.
Programación
El Cinematógrafo (Av. Pérez Roca 196 Barranco, altura cuadra 4 Av. San Martín)
Entrada: 6 nuevos soles.
Jueves 13 – domingo 16, 8 p.m.
Jueves 13
ESTRENO NACIONAL: La casa embrujada (2007), largometraje de Joseph Lora.
Pisaca pankaritampi tayca tiwulampi (2007), corto animado de Joseph Lora.
Maíz (2007), corto animado de Alfredo Velarde y Valerie Velasco.
Viernes 14
Los actores (2007), largometraje de Omar Forero.
Sábado 15
Warasqa Kichwa Markam (2007), cuarteto de cortos documentales de Erick Aquino: Piteq, Llupa, Wanchaq y Waras.
Documental Independiente Peruano (DIP) – Taller El otro Documental
Arte Facto, corto de Luisa García, Verónica Pérez y Víctor Chang.
Siéntase seguro, corto de Anahí Chaparro, Lucía Diez Canseco y Juan Francisco Chávez.
Gris Cantabile, corto de Renato Neyra, Dani Tsukamoto y Néstor Valdivia.
Domingo 16
Documental Independiente Peruano (DIP) – La Caravana Documental I, II y III
Selección de cortos dirigidos por jóvenes autores de Andahuaylas, Arequipa, Ayacucho, Cajamarca, Cuzco, Ica, Moquegua, Puno y Tacna, producidos entre 2005 y 2007 en las ediciones de La Caravana Documental, programa de difusión, enseñanza y realización de cine documental en diversas zonas del país.
Centro Cultural José María Arguedas CAFAE–SE (Av. Arequipa 2985 San Isidro)
Ingreso libre.
Viernes 14 – domingo 16, 7:30 p.m.
Viernes 14
El encuentro de dos mundos, la otra cara (2007), largometraje de Héctor Marreros.
Sábado 15
El abigeo (2001), largometraje de Flaviano Quispe. Versión remasterizada.
Domingo 16
Mónica, más allá de la muerte (2006), largometraje de Roger Acosta.
Warasqa Kichwa Markam (2007), cuarteto de cortos documentales de Erick Aquino: Piteq, Llupa, Wanchaq y Waras.
sábado 8 de diciembre de 2007
2001: Odisea del ensayo. Kubrick a Nietzsche

“Como en Hansel y Gretel, dejaron desperdigados
por el universo estos centinelas, que nos guiarán,
a través de una odisea espacial, a conseguir
nuestra tan ansiada evolución...”
Introducción
Pocos directores han logrado ganarse un indiscutible puesto entre los mejores del mundo y de todos los tiempos. Casi ninguno ha tenido tanto control sobre su película, el completo acceso ni la absoluta disposición del estudio donde filmó. Podría pensar en ejemplos como Chaplin, una vez granjeada la fama, o en Welles, al filmar su película más conocida. La MGM no se equivocó en darle semejante prerrogativa a Kubrick.
La brillante obra maestra de Stanley Kubrick consta de 4 capítulos y 141 minutos. Apenas 40 son de diálogo: la película habla a través de imágenes y música. Comienza en el África hace 4 millones de años. El primer capítulo corresponde a los hombres-simio que habitan ahí. Se alimentan básicamente de una dieta herbívora y conviven en paz y armonía con los animales. Una mañana, al despertar, notan la aparición de un gran monolito negro, aparentemente inerte, en la puerta de su guarida. Moonwatcher, líder del grupo, se acerca y lo toca (en el guión dice que también lo lame) sin ningún aparente resultado. A esto le suceden varios cambios en el comportamiento de los hombres-simio. Descubren sin darse cuenta el uso de las herramientas; su evolución. Cómo nosotros dominamos el mundo con ésta ventaja. Así es como cometen el primer acto racional: matar animales para comérselos crudos y asesinar al líder del otro grupo de hombres-simio por la disputa del charco de agua, de importancia vital para su supervivencia.
Planean desconectarla y continuar con la misión. Prevén cuidadosamente que HAL no los escuche, pero ignoran que también sabe leer los labios y con una cámara que funge de ojo, descubre su plan. Poole, al reponer la pieza, es muerto por HAL mediante el uso de un vehículo robotizado con brazos. Bowman se da cuenta de esto y sale a su rescate. Adentro, HAL mata a los 3 tripulantes y no le permite el reingreso. Le explica que los humanos son un factor que pone en riesgo la misión, son totalmente dispensables y, como es un computador perfecto, no puede poner en riesgo la importante misión, así que decidió eliminarlos. Bowman reingresa por una puerta falsa y desconecta a HAL, entonces una grabación hecha antes de la partida, le informa a Bowman que la verdadera misión es la búsqueda del destino o destinatario de la señal emitida por el monolito de la Luna.
Luego, la cámara se mueve hacia adelante en un travelling y en la siguiente escena nos muestra a un feto en la cama, envuelto de una brillante placenta, en el lugar donde estaba echado Bowman. Podemos afirmar, por los ojos azules, que se trata de él. Luego, con la imponente, tosca y disciplinada música de Richard Strauss, Así Habló Zarathustra, nos muestra al niño de las estrellas en el espacio exterior; en segundo plano, a la Tierra. Toda esta secuencia tiene el mismo fondo musical y termina justo cuando rompen los violines, que es cuando Zarathustra hace su mayor revelación: “¡Dios ha muerto!”.
Análisis
Un grupo de seres extraterrestres de inteligencia superior, observó a los hombres-simio y decidieron darles un empujón en su proceso evolutivo, aventajándolos con algo que los iba equiparar a los fuertes osos, a las rápidas chitas y a los venenosos insectos. Incluso darnos absoluta ventaja para dominarlos: la razón. El monolito la representa y es el factor desencadenante de su evolución. Brillante y sutil crítica a la razón: fue un accidente, fue por alguien externo a nosotros que somos como somos. Kubrick asesta el golpe al orgullo humano en el mismo punto en el que lo golpeó Copérnico (al decir que no somos el centro del universo); Darwin (al demostrarnos que no somos creación de Dios, sino una raza evolucionada de monos); Freud (al demostrarnos que somos en gran parte como animales y nos dominan las pulsiones instintivas: sexo y violencia).
El monolito es un centinela (nombre de la novela de Arthur C. Clarke que inspiró a Kubrick para el guión) que le informará al siguiente, llegado su descubrimiento, que el hombre ha alcanzado el nivel tecnológico e intelectual necesario. La razón determina la manera de vivir de esos hombres-simios, haciéndoles descubrir el uso de la herramienta. Con ella pueden matar animales, comérselos crudos (magnífica idea) o pueden asesinar a quien representa una amenaza (idea más sensata aún). Es así como matan animales, se vuelven carnívoros y asesinos, mataron al líder del otro clan de hombres-simio, confinados al olvido y a la desaparición de su raza por la selección natural.
Floyd asiste a una soporífera reunión en donde tratan los temas ya mencionados. Entonces, sin perder tiempo, se dirigen a la Luna. Y los humanos somos tan banales y nuestra existencia tan nimia (sentido que le quiere dar Kubrick) que no discuten sobre la prueba irrefutable de la existencia de vida extraterrestre y de inteligencia superior, no. Discuten sobre los emparedados espaciales y lo parecidos que son a los reales.
Una vez en el terreno de la excavación, y para acentuar más la crítica, los astronautas no fotografían al monolito, sino que se toman fotos con él. Como vulgares turistas visitando un lugar banal, tomándose mundanas fotografías. El segundo monolito, localizado unos metros debajo de la superficie lunar, producía una anomalía en el campo electromagnético del área, a pesar de estar cubierto por tierra, lo que llamó la atención de los científicos. Esto llevó a las excavaciones y eventualmente al descubrimiento del monolito. Al recibir el primer rayo solar, una vez descubierto y libre de tierra, éste emite un chirrido dirigido al tercer monolito, localizado en la órbita de Júpiter. Es increíblemente alto y penetrante. No recuerdo largometraje alguno con un sonido tan despreciable. Sublime.
Pues es también un centinela que informa a los extraterrestres de nuestro avance por el espacio y desarrollo tecnológico. Como en Hansel y Gretel, dejaron desperdigados por el universo estos centinelas, que nos guiarán a través de una odisea espacial, a conseguir nuestra tan ansiada evolución, análoga al paso del hombre-simio al hombre: hablo del paso del hombre al superhombre nietzscheano. Este es un punto fundamental en la película.
Planean así desconectar a HAL. Aunque tomaron muchas precauciones para que no los oiga, HAL lee sus labios y conoce de antemano su plan. Llega a la conclusión de que los humanos estropearán la misión. HAL no permite eso y se cree el único capaz de realizar la misión con éxito, por eso decide eliminarlos a todos. Mata a Poole mientras sale a reponer la pieza estudiada. Bowman sale a su rescate (como HAL previó) y mientras no hay nadie en la nave, mata a los tripulantes en hibernación de la manera más fría que un humano puede morir: barras de colores que suben y bajan y luego se estabilizan. Un nuevo aviso titila: LIFE FUNCTIONS TERMINATED. Magistral.
No permitiría el reingreso de Bowman a la nave y, eventualmente, se quedaría sin oxígeno, muriendo. Pero HAL no previó que él podía entrar por otra puerta. La batalla final entre hombres y máquinas esta por darse: HAL y Bowman; hombre y máquina; creación y creado. Uno podrá pensar que es estúpido o incluso ilógico que algún creador pueda ser vencido por su creación. Pero no es así, Bowman gana la batalla con la herramienta más simple de todas: un destornillador... De la misma forma, el creado, vence sobre su creador y en boca de Zarathustra llegan las noticias: “Dios ha muerto”. (Creador, creado; soñador, soñado... Borges diría con justa razón que sus definiciones convergen semánticamente.)
Esta visión crítica, ácida, pesimista y de sutil humor negro, es propia de las películas de Kubrick; las ideas vertidas en la película son en gran medida provenientes o están teñidas de las ideas centrales de Nietzsche. Una película para todos y para ninguno, basado en un libro que revolucionó la manera de decir algo.
Juan Carlos García Alcalá
jueves 6 de diciembre de 2007
Un día normal: Elephant, de Gus Van Sant

El cine es una imagen donde se puede rescatar más de un juicio. Cada ciego anciano tenía la razón pero siempre hay algo más que analizar. Gus Van Sant dice lo mismo pero no respecto al cine, sino a la violencia. Tal vez de esto podríamos derivar que la violencia es tan compleja de mirar que a veces no es suficiente verla tal igual como se nos presenta, y luego de ver Elefante nos decimos que inclusive no es suficiente con ver aquellos agentes que incentivan la violencia.
¿Qué es argumentar? Argumentar es contar la historia en resumen tomando en cuenta solo las ideas principales. Si partimos de esto sería un dilema plantear un argumento para Elefante, es por eso que me evito de ello. Elefante es la misma realidad dentro de una escuela, la secundaria Watt. Gus Van Sant desde un comienzo nos pone en imagen al cielo. El día es mañana y la mañana en algún momento debe de anochecer. Eso es cotidiano. El cielo siempre sufre ese cambio y Elefante trata de eso, de cómo sus personajes van a rodar inmersos a eso que ya es conocido para ellos, un día más en la escuela. Definitivamente esto se da en primer momento antes que lo no cotidiano violente contra sus jóvenes vidas.
John, Elias, Nathan, Alex, Nicole son nombres simples, son nombres no trabajados ni si quiera improvisados, es más, en los créditos se ve que en su mayoría los nombres de estos personajes son los mismos nombres de los jóvenes que personifican a dichos personajes. Es necesario ser lo más realista posible para poder personificar a aquello que ronda a diario por nosotros, por nuestra sociedad. Los temas que trata cada joven no tiene que ver con lo que tratan los otros, ahí cada uno tiene su rollo, cada uno tiene su tema de conversación, es lo puramente real. En un momento hablan de sus exámenes, en otro de sus cursos, de sus problemas e inclusive manifiestan sus conflictos internos. Desde está perspectiva podríamos decir que no existe una presencia exacta de lo que se trata, no existe una temática. Es más, la violencia no es el tema. Gus Van Sant nos presenta la realidad, y dentro de ella hay una mezcla de sucesos, entre ellos la violencia.
Lo real por ser real debe de serlo así a nuestros ojos, es por eso que la cámara es un solo rumbo, es casi estática. Se mueve lo suficiente para ver qué es lo que está a nuestro alrededor. Nuestra vida es propiamente ver a los nuestros y a nosotros mismos. Esta vez por ser espectadores nosotros somos los que lo miramos, y ojo que no son de los nuestros, no los conocemos, Gus Van Sant apenas nos brinda su nombre. Son objetos en blanco para nosotros, sin identidad, es por eso que los vemos casi siempre de espaldas. Los seguimos con la mirada esperando a que a través de su vida cotidiana se identifiquen. Es muy rápido para un conclusión, pero es preciso decir de una vez que los jóvenes tienen algo en común, algo que un ajeno a él, un adulto, podría negarle dicha identidad. Gus Van Sant nos dice que los jóvenes también tienen problemas. La juventud es el proceso de salida de la infancia, es el transito de lo simple a lo real. Ver el mundo con ojos de adulto, con madurez. Son perspicaces. Es por eso que se preguntan continuamente, se cuestionan aún así sea el tema algo trivial. Tal vez son inmaduros pero asimilan e interpretan muchos detalles. Lo que el niño miró un día con ternura, el joven lo mirará con desconfianza. Algunos sienten que son los invasores de ese entorno adulto, es por eso que son distantes, medrosos, se ocultan por los lugares vacíos, por las zonas donde nadie podría juzgarlos, por ejemplo es el caso de Michelle. Otros se sienten más bien invadidos, es por eso que no será pasivo como el anterior, sino será cauteloso, analítico y esto provocará una arma de doble filo que es la de confundir sus juicios pensando que lo bueno es malo. Podemos decir que siempre la confusión está ahí y al joven no le queda de otro que seguir ese rumbo. El joven puede dar vueltas y vueltas por los pasillos pero no se alarma y es porque está dentro de la costumbre. Los escenarios son los mismos, los tramos los mismos. El colegio, los pasillos, el comedor, el baño y su hogar, esos son los únicos medios a los que acceden.
El ambiente es el mismo, el personaje juvenil puede estar dentro del mismo entorno externo, pero su entorno interno es diferente, es diverso, es muy maleable. John, el joven de un color amarillo muy fuerte, repentinamente se oculta en un salón vacío y llora. El propósito del director aquí no es indicar el porqué de las cosas, sino más bien como el joven a veces huye de sí mismo, de su alrededor. El ocultarse no significa en este aspecto un temor, es más una insatisfacción o represión. Luego de esto llega una joven, Acadia y le da un beso en la mejilla a John, signo de apoyo. El joven en ocasiones, solitario dentro de un entorno aglomerado, no tiene más apoyo que de los mismos, es por eso que muy a parte de mostrarnos esta imagen tierna, nos muestra una identificación mutua, “ese otro soy yo”. Por otro lado, siguiendo con el entorno interno, muy pocas veces nos percatamos de ello y nos quedamos solo meditando el porqué tanta caminata o cuándo hablará el personaje. Los signos emocionales, o más bien las pistas son los rostros, los gestos, el patetismo de los personajes, ello acompañado de la iluminación, del colorido del ambiente. Las tres jóvenes Britany, Jordan y Nicole tienen un oscuro secreto, son bulímicas. El único testigo de esto a parte de ellas mismas es el contexto, el baño. El baño, a diferencia de otros entornos, es menos iluminado, es casi sórdido. El espacio juvenil donde uno puede manifestar el verdadero yo de cada uno; psicoanaliticamente, el baño es nuestro “ello”. Entonces aquí vemos una muestra o pista del estado de ánimo de las jóvenes que muy a pesar son conscientes de lo que hacen es por eso que tienen mucha cautela al tocar ese tema fuera de su entorno privado. Otras manifestaciones sumamente importantes es el fondo sonoro. Una escena donde Elias camina por el pasillo en medio de un mar de jóvenes. El ambiente es tranquilo, es liviano, pero cuando existe un contacto con otra persona el ambiente se recarga. Es cuestión de segundos. Un saludo, el entorno se vuelve bullicioso, y luego Elias vuelve de nuevo a su estado personal y la calma y el sonido vuelven a su estado anterior, sin bulla, solo existe Elias. Es como una muestra de convivir con tu lado interno y de un momento a otro vuelves a tu realidad. Lo mismo pasa con Alex, uno de los jóvenes que planea una masacre que pasará más adelante. En medio de la cafetería está esquematizando los probables pasos para dará a cabo su maléfico plan, pero de pronto se distrae y se percata que está rodeado de toda esa inmundicia que él tanto aborrece y a su vez se escucha toda una bulla a forma de estruendo y lo saca de su interior para llegar a su realidad. Entonces hablamos de una participación del sonido como un medio más para percatarnos que es lo que pasa en el interior de cada personaje. Algo parecido pasa con los efectos de los movimientos que se tornan de pronto más lento. Por ejemplo, cuando Michelle mira el cielo en un campo de fútbol, cuando John juega con un perro, esos son “momentos kodak”, de apacibilidad, donde la vida es hermosa, donde el joven tiene la oportunidad de vivir aquello que un adulto por ejemplo hace caso omiso. La vida propia del joven, de apreciar lo que es lo bello de la vida, una ideología como la que encontramos en Belleza americana pero solo vista por los jóvenes.
Como ya habíamos dicho, Gus Van Sant se encarga con Elefante de describirnos un entorno cotidiano, es por eso que es lento y casi aburrido como la vida misma. La preocupación del director no es el de adueñarse de nuestra conciencia y de dar una llamada de atención a la comunidad. Su fin no es moralista, es simplemente mostrar una escena de la vida y punto.
El asunto de Eric y Alex, los responsables de la matanza dentro de la secundaria Watt. La vida de ambos chicos no es nada extraña. Lo únicamente “irreal” en ellos es su acto delictivo. No se puede juzgar en este aspecto ningún rasgo que sea responsable de sus reacciones. Pueden ser, es lo más factible, los videojuegos como el medio que incite a estos jóvenes a matar, aunque también pueda ser simplemente porque ambos chicos son reprimidos en sus casas o en sus escuelas, o hasta simplemente un día se les dio por matar a la gente. Entonces podemos decir que Gus Van Sant aquí no echa la culpa a ningún ente. Los dos jóvenes miran de la forma más candida un documental de Hitler donde podemos ver una indiferencia total respecto al tema. Por otro lado Alex toca a Beethoven y por otro Eric lo celebra porque lo hace hermosamente bien. Esa escena se podría decir que es casi la rutina de dos chicos pasivamente sanos. Tranquilos, sin ningún conflicto interno. Son casi unas niñas. Sería incompleto afirmar que es culpa de Hitler o de los videojuegos e inclusive de su vida misma el que estos dos jóvenes reaccionen de esta forma. Lo que está dejando Gus Van Sant son cabos sueltos donde cada uno a criterio suyo podría afirmar algo o simplemente lo tomaría hasta con normalidad como una película simple sobre la violencia o un día en el colegio.
Fin de la película, con una tonada de Beethoven, el cielo es enfocado una vez más. Es de día y el cielo es el mismo ¿Puede haber un mañana para los personajes? Gus Van Sant no se lo responde porque no se lo preguntar. Son cosas que pasan. Es fácil leer varios periódicos sobre lo sucedido en la Masacre de Columbine y luego hacer una película de ello, pero es muy diferente la forma como dramatizas. Gus Van Sant hizo un buen trabajo a nivel de El indomable Will Hunting o Drugstore Cowboy.
Carlos Esquives Espinoza
lunes 3 de diciembre de 2007
Hitchcock por Scorsese: el pastiche gozoso

domingo 2 de diciembre de 2007
Una chica con masked ball. Sobre Fur, Retrato de una pasión

Fur es un biopic singular, pues sin bien recupera aspectos reales de la vida de Arbus, introduce una relación amorosa poco convencional, como meollo dramático, que podría parecer antojadiza, pero que funciona por sus niveles simbólicos de representación. Fur, más allá de ser un relato amoroso atípico, es la evocación de un proceso creativo y liberador que puede llegar a tener las características de lo monstruoso, por lo transgresor y oscuro.
Diane Arbus (Nicole Kidman) vive siendo asistente de su esposo fotógrafo publicitario, que tiene encargos de las revistas más famosas, y cuyo universo es retratar escenas, ahora vistas como kitsch, de la modernidad y el consumo de las marcas más prestigiosas. Pero Diane, reprimida, con dos hijas pequeñas, llevando la batuta de la casa, toma real percepción de su "normalidad" con la llegada de Lyonel (Robert Downey Jr.), un hombre enmascarado que se acaba de mudar al mismo edificio de ella y su familia, y que por su extrañeza física (pues padece una enfermedad que lo hace parecer un hombre lobo) le causa curiosidad. Ambos comienzan una amistad que será motivo para que Arbus tome su cámara Rolleiflex e indague sobre su nueva opción de vida: retratar. Lyonel la sumergirá, a la par que crece su pelaje, en un mundo paralelo de hermafroditas, prostitutas, gigantes, enanos, travestis.
Fur es demasiado redonda, lo que demuestra cierta fórmula retórica aplicada, en la medida en que Shainberg, el mismo director de la peculiar La secretaria, construye un personaje protagónico que se mueve en polaridades (Luminoso/oscuro, vigilia/sueño, velloso/desnudado, represión/liberación). Tal como lo señala el título, ( Fur, pelaje) vamos a transitar desde la exuberancia de las formas y modales (nos ubicamos en Nueva York de los años cincuenta donde prima el modoso mundo del american way of life) hasta el desarraigo de un campo nudista. Desde lo frondoso hasta la completa desnudez. Desde lo grotesco y barroco hasta la analogía de limpieza que da la idea de nacimiento.
Es interesante como Shainberg no sólo recrea una nueva versión de La Bella y la bestia, a la manera de Cocteau, sino cómo esta liberación de corset, toma la figura de la escalera en caracol, de un ascenso que invierte los patrones de la búsqueda del mundo fantástico (donde la mayoría de las veces se desciende hasta un orden nuevo), donde Arbus puede ser también una Alicia de Lewis Carrol o una Dorothy de Oz (recordar el vestido, los zapatos, el acicalamiento).
Es abierta y clara la percepción del mundo freak a la manera de Tod Browning, lleno de libertinaje y exceso, sobre todo en las visitas de Arbus a bares y camerinos, aunque también es revelada con el anacronismo de un anticuario en la decoración de la casa de Lyonel, el dandy de los freaks, todo un sibarita que ve en Kidman la representación de un mundo opuesto, diferente al entorno esquivo que había conocido en los circos y ferias. Lyonel (de modo más evidente no podía llamarse) resulta una metáfora de liberación, pues tras el ornamento queda la esencia o el punto de origen creativo.
Shainberg quizás se muestra débil con las maniobras que utiliza para mostrarnos a un Lyonel enigmático, generando el uso de lugares comunes del cine de suspenso, y cuyas intenciones de asociar el mundo freak al "normal" cobra más fuerza en los espacios cerrados y celebratorios, como la cena con Lyonel en casa de los padres de Arbus; o como el descenso de la corte circense por el techo mientras el esposo y las hijas miran extrañados.
sábado 1 de diciembre de 2007
Un siglo de salas en Lima: ilusiones a oscuras
El arquitecto Víctor Mejía Ticona acaba de publicar un libro indispensable, Ilusiones a oscuras, que recorre no sólo un siglo de historia de las salas cinematográficas en Lima, sino que también se ocupa de sus estilos de edificación, del sentido de sus fachadas, del lenguaje arquitectónico. Además es un libro grande y precioso, ilustrado con fotos muy valiosas y editado con impecable pulcritud. Publicamos aquí el prólogo escrito por Isaac León Frías.Un siglo de salas de cine en Lima: lo que el tiempo se llevó y lo que trajo después
Quienes han vivido los tiempos de auge de las salas de cine, saben que además de la función a la que se asistía, con el noticiario, el corto o dibujo animado que se proyectaba, los avances o trailers (llamados «réclames» en otra época) y la película de largometraje como atracción principal, contaba de manera considerable el atractivo de la edificación. Desde la fachada con el nombre de la sala, el título de la cinta, las marquesinas, el lobby con los carteles y fotos que vestían sus paredes, hasta las diversas localidades en que se dividía la sala propiamente dicha, las peculiaridades interiores de cada cine, los adornos o agregados, el escenario y las cortinas, etcétera.
Todo eso configuraba un importante valor añadido a aquello que se ofrecía durante la proyección en medio de la oscuridad. Hoy en día los multicines son relativamente intercambiables. No hay entre ellos las diferencias que antes saltaban a la vista y proveían de una identidad propia a cada uno de los cines. En los años cincuenta, y en el Centro de Lima, eran muy diferentes los tres cines que compartían el espacio de la plaza San Martín: el Colón, el San Martín y el Metro, como también lo eran los que se ubicaban en el Jirón de la Unión: el Excelsior, el Biarritz y, más tarde, el Bijou. Eran tiempos en los cuales los cines tenían la capacidad de congregar al público por sí mismos, sin los estímulos complementarios que hoy ofrecen los centros comerciales o las inmediaciones de algunas de las pocas edificaciones autónomas que, como el Cineplanet Alcázar, son la excepción en la regla general que concibe la ubicación de salas al interior de los centros comerciales.
Pues bien, hasta ahora la historia de esas salas desde el punto de vista de las características de su edificación, no había sido registrada pese a la evidente significación arquitectónica, social y urbana que han tenido desde inicios de la década de 1910 hasta los años ochenta, en que su declinación adquiere caracteres de gravedad.
Por eso, este es uno de esos libros cuya necesidad de existir se impone de inmediato. Más aún, sorprende que no se haya publicado hasta ahora, al menos con una extensión que supere la reseña periodística, un texto que dé cuenta de la evolución arquitectónica de las salas de cine en Lima, esas que tantos ensueños y fantasías han alimentado a lo largo de varias décadas. El tema se presentaba como altamente estimulante para cualquier arquitecto o estudioso de la arquitectura peruana del siglo XX. Sin embargo, no ha sido un profesional experimentado sino un joven arquitecto quien ha emprendido la tarea de ofrecer un panorama de esa evolución y ya en el siglo XXI, en la era de los multicines y cuando las viejas salas, y no todas, sobreviven convertidas en templos, casinos o locales destinados a diversas actividades, si es que no están cerradas o tapiadas. Se trata de un trabajo de investigación muy serio, acucioso, y de varios años, que he tenido la suerte de seguir, gracias a la confianza de Víctor Mejía, quien me ha hecho saber de sus avances a lo largo de su paciente desarrollo, el que ha permitido un resultado tan enjundioso como el que ofrecen las casi cuatrocientas páginas que el lector tiene entre manos. A la indagación hemerográfica y documental, a la búsqueda de fotos y planos, a las múltiples entrevistas, se ha sumado la visita a las propias salas, o a lo que queda de ellas y vistas desde el exterior, en la mayor parte de los casos, tanto en el centro como en los antiguos distritos, donde se ubicaba el circuito de los cines de barrio.
Pero Ilusiones a oscuras no se limita a trazar un recorrido por las formas arquitectónicas presentes en las diversas etapas que han visto el crecimiento, cambio de modelos, estilos de construcción y diseño a lo largo del siglo XX, desde las carpas pioneras que constituyen la prehistoria de ese abanico de teatros o cines-teatro, tal como se les llamó por mucho tiempo y que fueron escenarios privilegiados en los que varias generaciones compartieron parte de su existencia. El libro es, por lo pronto, el acercamiento de un profesional que no se limita estrictamente a lo suyo, sino que intenta cubrir otros aspectos y dimensiones relacionados. Están presentes el contexto histórico y social, las transformaciones urbanas en el centro de la ciudad y en sus alrededores —cada vez más extendidos—, las innovaciones tecnológicas, la evolución de la industria cinematográfica y, de manera muy especial, el carácter de espectáculo público que el cine adquiere desde temprano y en función del cual se conciben y edifican las salas y sus particularidades exteriores e interiores.
Es un acierto haber elegido una perspectiva más abarcadora, sin que eso signifique que el abordaje de la materia se deslice hacia una visión ecléctica y diletante que toma de aquí y allá para configurar un panorama histórico. Está muy clara la mirada del arquitecto y el centro del trabajo son las salas de cine y sus características, pero con una drástica reducción del lenguaje técnico y sin que se pierdan de vista esas otras dimensiones concomitantes. Gracias a ello, este es un libro que puede ser leído de un tirón por cualquier interesado, sin necesidad de tener una formación especializada, pues la redacción es muy llana y accesible. Al respecto, es poco común encontrar un material escrito que sin rehuir el rigor del arquitecto, se abra a esos otros lados, sobre todo en los predios de una disciplina que, igual que muchas otras, se dedica a la producción de textos que en su mayoría son comprensibles solo para quienes comparten una jerga técnica.
Pero este no es solo un libro con amplísima información para leer, sino también para ver. Es una invitación a la mirada, pues por medio de su abundante material iconográfico podemos conocer o recordar —dependerá de la edad del lector, aunque es poco probable el recuerdo de lo que desapareció antes de 1920— las salas de cine que poblaron el centro y los barrios de Lima. Si el texto es fuertemente evocativo, lo es en grado mayor el despliegue fotográfico de un universo prácticamente desaparecido, el de las grandes salas de antes, y una ciudad que ya no es la que fue. Exteriores e interiores de salas aparecen en una sucesión que no se muestra simplemente para ilustrar la parte escrita, como ocurre comúnmente con el material iconográfico. Más allá del vínculo complementario que por cierto se establece entre el texto y las imágenes, estas tienen una presencia que se impone por sí misma y que le dan a la publicación un interés adicional.
Es muy revelador, por otra parte, que las fotos de los multicines con las que culmina, por ahora, la línea genealógica de los cines de Lima y de buena parte del mundo occidental, no ostenten el mismo carisma de las viejas salas, pese a la atención que el libro les dispensa. Probablemente, porque no tienen la misma presencia visual y arquitectural de las salas de antes, y porque han visto muy disminuido ese carácter casi eclesial, de «templos» dedicados al espectáculo que comprendían la fachada y los interiores. Asimismo, se vislumbra en el autor un cierto apego a esas viejas salas, tal vez inconsciente ya que es muy joven y no ha vivido el apogeo de los cines de estreno y el bullicio de los de barrio. Ese apego proviene de una pasión por la arquitectura, por Lima y también por el cine y esas modalidades gregarias que tuvo cuando el término cinemero era el que aludía al que asistía con frecuencia y disfrutaba de la variedad que brindaban esas carteleras con ocho, diez o doce nuevos estrenos cada semana.
Si algo se le puede reprochar a Víctor Mejía Ticona es que las casi cuatrocientas páginas se quedan cortas y nos dejan con las ganas de seguir leyendo y viendo imágenes de las salas, pero esa es una señal inequívoca del enorme interés que despierta este libro y de lo que significa como aporte al conocimiento de un campo en el que se cruza la ciudad de Lima con las edificaciones que sirvieron de cobijo al espectáculo más popular del siglo XX.
Isaac León Frías