martes, 20 de febrero de 2007

Sorum: El fantasma que hay en mí

Tiene todos los elementos perturbadores de una cinta de terror (sobre todo asiática): pasadizos oscuros en un edificio abandonado y aparentemente embrujado, luces intermitentes que fallan justo en el momento más inesperado, gente que deambula con la mirada perdida y, sobre todo, mucho silencio.

Suelo quejarme de películas que se marquetean como algo que no son: "la más espeluznante después de Ringu", "más hilarante que Shaolin soccer", "más balas que en Breaking News", pero con Sorum (2001), la ópera prima de Yoon Jong-Chan, ha sucedido absolutamente lo contrario.

Si bien este filme coreano se publicita con el slogan "¿crees en los fantasmas?" (como reza la carátula del DVD y el afiche publicitario), y puede engañar al espectador que busca escalofríos tipo obras de Takashi Shimizu o Hideo Nakata, Sorum es un thriller psicológico lleno de sutilezas y ambigüedades, de personajes enajenados, alienados y frágiles en situaciones límite, de secretos colectivos que salen a la luz a modo de enigma o rompecabezas, donde no aparece ni un sólo fantasma o hecho sobrenatural. Y la verdad, es una ausencia que se agradece.

Un taxista nocturno acaba de mudarse al departamento 504 del edificio Migum en un barrio del mismo Seúl, donde viven un escritor fracasado obsesionado con el crimen ocurrido en el cuarto del advenedizo, una vendedora solitaria que es golpeada a diario por su marido y una joven profesora atormentada por el suicidio de su novio en el mismo lugar. Todos ellos interactúan muy poco, salvo el taxista y la vendedora, quienes entablan una relación amorosa de lo más extraña, gobernada por el mutismo y el humo del cigarro. Y este es un elemento importante, puesto que no recuerdo otra película donde los personajes fumen tanto, de manera compulsiva y necesaria.

Sorum tiene toda la atmósfera de la desolación, de la decadencia y el individualismo extremo y aturdido, donde los espacios abiertos y silvestres inclusive se ven pervertidos por la humareda del cigarrillo, no a la manera estilizada de los fumadores de Wong Kar-Wai, sino como recurso para tapar el lento transcurso del tiempo. No se habla en Sorum pero sí se fuma: una manera del horror vacui.


Mónica Delgado

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Suena interesante. Pero dónde se puede ver esta película????

Anónimo dijo...

La he visto por el mercado pirata. En todos los polvos, azules, morados y rosado ;)

Anónimo dijo...

esta tambièn se llama Estàn entre nosotros, creo

Páginas del diario de Satán dijo...

No, Sorum no es Están entre nosotros. El título de Están entre nosotros es Shutter, de producción tailandesa.

Anónimo dijo...

Cada cuanto tiempo saldra el diario. Diario o ..

Páginas del diario de Satán dijo...

La intención es actualizarlo cada semana, siempre que el tiempo y las fuerzas lo permitan.

futura asidua dijo...

" (...)No se habla en Sorum pero sí se fuma: una manera del horror vacui." Esta fracesita me llamo la atención y , por ello,decidi ver la pelapara ver de que se hablaba.Se lo comente a un amigo y este vino a buscarme con la película en la mano.Me comento que cuando estaba rumbo a la playa le pregunto a un ambulante de dvds si podia conseguirle la película para cuando regresara,y le dijo que talvez.Al pasar por ahi de regreso ,el jovencito lo esperaba con la película en manos.SE la vendio a cuatro solcitos ,claro sin probarlo.Asi que si ven a un chico vendiendo en la carretera películas preguntenle si tiene "Sorum:el fastamaaaaa que hay miii"" wuaaaa ...y fácil que se las da.Esque el peruano se las ingenia.